miércoles, septiembre 14, 2016

El tema del Agua

Quien me sensibiliza con respecto a este tema es Jonathan Thompkin de la universidad de Illinois, de EEUU, que a través del curso Introducción a la Sustentabilidad, toca en la quinta semana, el tema del agua.

El tema del agua, es mirar este elemento, en forma ampliada, global se podría decir. Es hacer un balance de entrada, salida y niveles de stock del agua, y ver como va dando la matemática.

La verdad, la cosa no va tan bien. El ideal sería que no gastáramos más que lo que fluye por la superficie en la forma de ríos y tranques de contención. Pero ello no alcanza en muchas partes y lo que se hace es hacer pozos y extraer del stock de agua subterránea, alguna de la cual tiene miles de años de antigüedad.

El nivel del océano subterráneo, así lo llaman, ha ido bajando cada vez más y hay zonas como Chad, donde un importante lago ha desaparecido, simplemente porque el nivel de las aguas bajó tanto que el lago fue bajando hasta desaparecer.
Estás aguas subterráneas son el stock de reserva. Los flujos, es lo que da vuelta, producto de la evaporación de los océanos, las lluvias y los ríos.
Si gastamos más que el flujo anual, una especie de nivel de ingresos anuales y requerimos consumir de nuestras reservas, llegará un punto, en que chocaremos con una pared y no habrá más capacidad de abastecer las necesidades domésticas agrícolas, energéticas e industriales. Experimentaremos un colapso.

Lo que más consume agua, lejos, es la agricultura. El consumo doméstico es un tercio de esta. Y el agua consumida por la industria es la mitad de la consumida por el uso doméstico.
Nosotros cuando queremos ahorrar, miramos el largo de nuestras duchas y la cantidad de agua que utilizamos al lavar los platos.

Mejor mira la cantidad de agua que se requiere para producir cada uno de estos insumos:

  • Una taza de café de un cuarto de litro (la grande), lleva café que requirió 200 litros de agua ...
  • Una taza de té, requiere un décimo de la cantidad del agua del café;
  • Un kilo de trigo requiere para producirse, 1.300 litros de agua;
  • Un kilo de arroz requiere para producirse, 3.500 litros de agua;
  • Un kilo de carne, requiere para producirse, 15.000 litros de agua;
  • Un kilo de microchips requiere para producirse, 15.000 litros de agua;
  • Un auto requiere para producirse, 500.000 litros de agua.
Que tal ? Si queremos ahorrar agua, parece que hay otras cosas que podríamos hacer. Una de ellas es aumentar nuestro stock de conocimientos sobre la materia.

Otra cosa, la industria y la agricultura, son agentes contaminantes de las aguas subterráneas; y no solo subterráneas. 
Y cuando los niveles de las aguas subterráneas bajan más de la cuenta, el flujo cambia de dirección y se contaminan con agua salada de mar.

Yemen, al parecer, el año que viene, se queda fuera de agua, como dicen. Chocan con aquella pared, de no hay más de donde sacar. 

Cuando los niveles de las aguas subterráneas bajan más de la cuenta, quien se ve afectado, seriamente, son los sistemas ecológicos naturales. 

Por otra parte, esta cultura del crecimiento perpetuo, en todos los aspectos, significa por una parte el esfuerzo gigantesco de aumento de la productividad de los cultivos agrícolas. Que es lo que ha permitido que el problema de Malthus no nos haya dado con todo. Y ahora, el impulso para seguir escapando de quedar simplemente sin alimentos, lo ha venido cubriendo la creación de semillas genéticamente modificadas, que producto de las legislaciones de patentes y temas éticos y morales, tienen ese frente algo en ascuas, sin tomar conciencia que es la escapatoria a quedar cortos de alimentos. Y que decir de como todo esto sube los precios de los alimentos.

Y eso sin considerar que para el año 2050 se espera hayan en el planeta 2 billones de personas adicionales, que vienen con todas sus exigencias de agua y alimentos.

Sospecho que necesitamos y urgente, enterarnos de todas estas cosas y tomar medidas, como dejar de sobre valorar el crecimiento en si mismo, que parece un paradigma que se nos está viniendo encima, en primer lugar en la forma del cambio climático.

Quedé preocupado y por eso paso el dato.


Referencias:
Curso Introducción a la Sustentabilidad de la universidad de Illinois

lunes, septiembre 05, 2016

Libro La agonía del Eros de Byung-Chul Han

Me costó entender que Eros no era solo algo relacionado a la sexualidad. Eros es un Dios de la mitología antigua. Eros es una energía, un aletazo que te da cuando transitas un camino que nunca antes habías transitado, cuando algo totalmente nuevo, incluso apocalíptico se avecina a entrar en tu vida.

Eros es una chispa vivificante. Está relacionado por supuesto con la capacidad procreativa. Algo nuevo puede salir de ahí: un crío, una nueva concepción o idea, un  idea de un mundo nuevo, desde la política, una nueva interpretación de la existencia. Eros te puede sanar de la depresión.

Pero el libro se llama la agonía del Eros. Ella alude al momento en que vivimos, del paradigma del rendimiento, de la hiper información, de la economía del consumo, el crecimiento imparable.
Un mundo en que por exceso de información, no queda nada para la imaginación, para la fantasía, condimento esencial para el Eros.

No me es fácil discernir en este ámbito, en que el amor es algo que te hiere y para nada un proyecto, como dice Chul Han. Eros, la chispa vivificante te pega desde un lado impredecible. Nunca está, ni puedo estar en tu plan estratégico.

Me encuentro aquí con un argumento fuerte en contra de la transparencia como bien en si, como a veces me venía pareciendo.
Hemos desvirtuado el amor y el eros y lo hemos llevado al plano de los bienes de consumo. Hemos llenado de información y de variedad de la oferta, el mundo de estas cosas hoy consumibles. El amor ha derivado en sexualidad, donde en la lectura de Chul Han, no hay un otro, sino rendimiento y mero placer. El otro, distinto, desaparece; se erosiona, dice.

Cuando vivo en el paradigma del consumo, todo lo otro, es solo extensión de mi mismo, de mi propio gusto y placer. El placer, el disfrute, es lo que está en el centro de todo lo que persigo.
El otro, en su verdadero sentido, es imposible de ser conocido informativamente en plenitud; ni mucho menos. Hoy buscamos información, excesivamente. Y cuando esta nos inunda nos damos por enterado, lo que no es lo mismo que conocer; no se constituye en conocimiento.

El fin de las teorías, por exceso de información, no nos ilumina el paisaje, al contrario, lo llena de ruido.

Este hombre del rendimiento, que cree que ha ganado la libertad, es esclavo de si mismo. Vive pegado en un trabajo que por la ubicuidad del medio digital se ha extendido a todos los rincones, sin dejar espacio para otro tiempo. Por eso Chul Han, habla del trabajo para la mera vida, acumulativa, sin sentido, sin alma. Y hemos perdido el foco en la buena vida, se nos fue, la perdimos de vista.

La sensación es que nos hemos perdido, en este mundo que evoluciona desde el deber ser, o el paradigma disciplinario, que llegó a tope en su capacidad de generar rindes, y estamos de lleno pasando a otro paradigma, el del rendimiento, del emprendimiento, donde cada uno gobierna y gestiona su propio proyecto, y lidia con los males del exceso de trabajo, del mero trabajo, como lo llama, un trabajo por la sobrevivencia, pues quedamos ahí atrapados y perdimos de vista el norte de la buena vida.

La mera vida, es la vida del esclavo, que se rinde por miedo a morir. La buena vida, sería otro nivel, ni siquiera el del amo, que adquirió esa posición por su falta de miedo a la muerte. Y ahí me pierdo. La buena vida sería una vida en verdadera libertad, algo casi inimaginable desde los paradigmas en que vivimos sumergidos.

Hay que parar, estirar la mirada en el otro, en este libro, en la vida y no perder, como sea, esa chispa que nos da vida, del Eros.

No es fácil este Byung-Chul Han, pero es obligatorio y para ser compartido y conversado entre varios, para que la ceguera que tanto abunda no nos deje totalmente ciegos.

martes, agosto 30, 2016

Libro La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

Segundo libro que leo de este autor. En la primera lectura, fue poco lo que entendí. En la segunda, ya empecé a apreciarlo y en la tercera, entré más bien en la preocupación.

Claro, hemos pasado de la sociedad disciplinaria, del deber ser, de la negatividad del no, como dice Chul Han, a una sociedad del trabajo a todo galope, a la sociedad del rendimiento. Donde lo que prima es el si, o el échale pa delante.

Este giro cultural, lo que logra es hacer crecer los rindes, muy por sobre lo siquiera imaginado en la sociedad disciplinaria, del deber ser. Esa es su razón de ser en todo caso: aumentar la productividad.

Hemos superado las enfermedades de todo tipo, virales, bacterianas, del paradigma inmunológico, de atacar a lo otro, a lo distinto. Y nos fuimos moviendo a un paradigma de solo atacar lo francamente hostil. Por eso los inmigrantes son una carga, un cacho, pero no algo contra lo cual tengamos que vacunarnos o atacar.

Una cosa va con la otra. Al pasar a la sociedad del rendimiento, la disposición es al si, más que al no. Se trata de buscar el máximo tu que puedas ser. Porque es desde ahí que tu rendimiento será máximo.
Es la sociedad del emprendimiento, de la máxima actividad.

Esta forma de hiperactividad tiene sus bemoles; y varios. Uno de ellos, es que la actividad permanente, en exceso, nos pone en un estado de no detenernos a pensar, a reflexionar. Salvo para el cálculo, por el mayor rendimiento. Chul Han dice que este hombre hiperactivo, es un holgazán del espíritu.

Pero quizás el principal daño, es que el exceso de trabajo, ensimismado en realizar el máximo potencial de si mismo, produce el agotamiento con exceso de si mismo, que sería la depresión.
La depresión y el fracaso, serían las enfermedades de esta época. Enfermedades que no tienen nada a que decirle no más de ti, nada para ir contra ello. Nada inmunitario.
La depresión es una enfermedad del narcisista, del atorado de si mismo.

Esta hiperactividad produce el distanciamiento del mundo, el aislamiento en si mismo. Produce a final de cuentas, la soledad. Y cuando ya no das más, vienen los infartos del alma, con varios nombres del mundo de la salud psiquiátrica, que no quiero reproducir aquí.

En este mundo del rendimiento, mucho trabajo y mucho cálculo. explica porque estudiamos tanta matemática, ciencias y estrategia. Lo que se reduce es el ver, el escuchar, el pensar; por eso ya se siente la amenaza al ramo de Filosofía en los colegios.
Es un mundo de los 140 caracteres máximo, del mensaje corto y saltando de un tema al otro. No hay profundidad y por eso los blogs no están en auge.

Para salir de ahí, tenemos que desarrollar el mirar, el pensar, el escuchar, el hablar y el escribir. Para eso tenemos que parar, crear espacios de silencio, de reflexión, de contemplación. Decía Chul Han que la meditación es un espacio de no, pues en ella le decimos no a la chicharra. Y anda tu a ver lo que cuesta. Especialmente en un mundo de demasiados si, de demasiado darle curso a los impulsos, de demasiado consumo sin desarrollo del ser, sin desarrollo espiritual.

Cada vez me convenzo más, del antídoto que puede ser a todo esto, los grupos de conversación bien llevados y todo ejercicio de desarrollo personal. Sino estamos fritos, expuestos a esta sobre explotación de si mismos, pues ahora el enemigo, el dominador, el explotador, está dentro de cada uno. Y ahí te quiero ver.

Solo te recomiendo leer, y varias veces, el libro La sociedad del cansancio y toma los resguardos, pues el mundo seguirá por esa vía por un buen rato; te lo doy firmado.


Referencias:
Comentario de Cristián Warnken

viernes, agosto 26, 2016

Libro En el Enjambre de Byung-Chul Han

Fue una compra intempestiva. Milla vociferaba otro libro suyo, El Silencio; no estaba, compré este, por lo de Internet.

Me lo banqué en un día; son 109 páginas. Al final me lo leí tres veces. Es un autor lúcido como pocos. Además es agudo y profundo. En cada nueva lectura aparecen más y más cosas.

Byung-Chul Han
Quedé preocupado. Preocupado por el medio Internet y lo que está haciendo con nosotros. Tenemos que enterarnos y ponernos en guardia, dentro de lo que se pueda.

El medio Internet nos está transformando, más de lo que nos podemos imaginar.
Por ejemplo, este epicentro en la información, que trafica velozmente por las redes, nos abre a la transparencia más brutal, que corroe y disuelve cosas tan importantes como el poder.

El poder requiere para su funcionamiento de la comunicación asimétrica. La que tenían los medios de masas, como la radio y la televisión. Alguien  habla, el del poder o desde el poder, y todos nosotros escuchamos pasivamente. En la red, en Internet, todos escuchan y hablan (o pueden hablar) a la vez; y todo se sabe; no hay secretos, tan propio del poder. El poder está loco, lo han pillado en todos sus pecados, ha perdido autoridad, legitimidad, pero es que además, el juego cambió.
Y eso no es todo. Se supone que los políticos por ejemplo, nos representan. La verdad es que no lo hacen; y nos dimos cuenta muy brutalmente. Para peor, representaban a los poderosos del lado del capital. Nos tenían horquillados. Los cachamos. No se donde esto terminará.

El mundo digital, es el mundo de los dedos, que teclean teclados; pantallas de celulares, que se manipulan solo con los dedos.
Y la mano, el brazo, se atrofia ? parece. El brazo, la mano, es por donde hacemos la acción en el mundo; aramos la tierra, por ejemplo. Con los dedos solo contamos; dejamos de pensar.

Hay más. La imagen, que antes era una representación de la realidad, que en vista de su soporte tenía una vida acotada, tenía las mismas propiedades de la vida real, Ahí las cosas nacen, florecen y mueren. Pero la imagen digital, no muere, no se corrompe, es perfecta, eterna.
Sabes lo que está pasando, según nos dice Byung-Chul Han ? Que estamos prefiriendo el mundo digital y, estamos escapando del mundo real.
Nos quedamos más con nuestras imágenes y las imágenes de los otros, que con su versión real. Y nos estamos comunicando más y "mejor" por las pantallas ... Y sabes lo que dice este coreano que pasa con eso ? Nos perdemos la mirada, ya amenazante, del otro, real.

enjambre
Y hemos pasado a un mundo, donde todo se cuenta, donde todo es información y si no, no existe. Aparte de que el trabajo se lo tomó todo, pues al hacerse ubicuo, pues donde estemos, con los aparatos digitales, ahí está el trabajo. No hay otro tiempo que el tiempo del trabajo. Y nos hemos transformado en una sociedad del rendimiento, del trabajar y contar. Nos hemos transformado en cazadores de información, en un mundo desconectado de lo real. Hemos abandonado la cultura de la tierra, donde se la escucha y obedece, básicamente. Y hemos migrado a un mundo digital, irreal, donde hasta a los amigos los medimos por likes y número de amigos en Facebook.

De masa hemos pasado a enjambre. La masa salía a la calle, tenía discurso, tenía alma y fuerza, y por eso movilizaba acción. El enjambre, dice Byung-Chul Han, no tiene alma, pues es una suma de puntos que no son nadie, como en la masa, pero son una colección de anónimos, con voz, son alguien, pero totalmente narcisistas. Estos enjambres a lo más afloran como smart mobs y desaparecen sin más alboroto, sin más repercusión.
El enjambre, no tiene alma, ni tiene discurso, no tiene un nosotros. Es básicamente ruido; buzzz.

Y para peor, Google, Facebook, y otros, los bancos, siguen todos tus pasos, acciones y pensamientos, y desde ahí te conocen entero, hasta la psiquis. Y desde ahí te manipulan. Apróntate.

Terminé viendo las Google glass y la Internet de las cosas, como cámaras de vigilancia que nos observan y siguen desde todos lados, para quien sabe qué hacer.
Si detrás está el Capital, viejo, estamos fritos.

Hay que leerse este libro, tomar conciencia y tomar acción, para que esta cosa nos sirva y no se sirvan de nosotros.

lunes, agosto 22, 2016

Nuevo curso del MIT: Liderando Cambios Sistémicos en base a la Conciencia

Recorro el curso del MIT u.lab 0x, que es una especie de calentando motores para una nueva versión del Transforming Business Society and Self (Transformando la Empresa, la Sociedad y a uno mismo), que hice el año pasado. Viene de nuevo a partir del 8 de septiembre. Un estupendo curso, con mucha actividad grupal, presencial y en línea, dirigida por Otto Scharmer, con Peter Senge dentro del equipo.

Afloran nuevamente todas sus ideas fuerza centrales. Hay un mundo que está muriendo y un nuevo mundo que quiere nacer. Estamos pegados en una concepción, económica principalmente, que ya no funciona, que por más que optimizamos o le buscamos, parece que más logramos ir más rápido al precipicio, como decía Julio Olalla.

Empieza a hacer falta acoger un nuevo paradigma, que supere los anteriores del mercado salvaje y de la economía social de mercado, por uno de co-creación, donde las partes involucradas, afectadas, todas ellas, concurren y resuelven en forma colaborativa sus problemas. Pero es más que eso.

La física cuántica fue la primera que se dio cuenta que el observador afecta los experimentos, cuando investigaba el comportamiento de la luz en ciertas circunstancias. La ciencia ha mirado siempre la realidad como algo ahí fuera, donde a punta de racionalidad, elabora "soluciones", que luego pone manos a la obra.
Claro, lo que la Teoría U de este curso incorpora, es el corazón; aparte de la mente y la mano. Parece que hace una diferencia, cuando trabajamos en aquello que nos apasiona, y hace una diferencia, cuando vemos el valor de nuestro negocio u empresa, con compasión hacia los otros, todos los otros, incluso el medio ambiente. Una economía con pasión y compasión, aparte de mente racional y manos hacedoras, sería lo que hace falta.

Bueno, pasar de una forma de hacer las cosas a esta que proponen, requiere un viaje, requiere un proceso. A esto exactamente se le llama la Teoría U.
Parte por sentir todas las partes involucradas, el escenario en cuestión, la zona del "problema". Eso significa escuchar atenta y abiertamente a todos los stakeholders o afectados. Luego, nos recogemos a reflexionar, pero adicionalmente y más centralmente, a sentir meditativamente, el futuro que quiere emerger ahí. A esto llaman presencing. Es una especie de mindfulness grupal.
Y luego, muy rápidamente, prototipeo, de manera de obtener feedbacks y hacer iteraciones, una tras otra. Hasta dar con la solución.

Pero la cosa no es tan fácil, o no es así nomás. El resultado de lo que hagamos será un fiel reflejo de la calidad de nuestra interioridad. Eso significa torcer el telescopio de la ciencia y enfocarlo hacia nosotros como personas y mirarnos en nuestra interioridad. Y tendremos, como líderes, que trabajar en ese terreno, abriendo la mente, abriendo el corazón y abriendo la voluntad.
Si, trabajo de desarrollo interno, de desarrollo personal. El resultado de una intervención depende de la calidad del interventor, dirán.

Hay unas dinámicas que llaman teatro de presencing social, donde las distintas personas participando, se ponen en lo zapatos de las demás partes y desde ahí sienten, en el proceso de co-creación o búsqueda de soluciones.
Estamos hablando de transformación de sistemas sociales, que pueden ser al interior de empresas, a nivel municipal, de empresas con sus comunidades colindantes o incluso a más gran escala.
Todo un nuevo escenario de exploración.

miércoles, agosto 17, 2016

Libro El Señor del Pochoco de Erling Villalobos

Este fin de semana leí el libro El Señor del Pochoco, La historia de Ugo Ravera, de Erling Villalobos.
Se lo había comprado a Erling personalmente. exactamente el domingo 6 de diciembre del año pasado, al pie del Pochoco donde figuraba parado con una mesita y sus libros.
Y lo había dejado por ahí. No se porque, en este viaje por el fin de semana largo, me lo llevé y me lo devoré.

Que notable es ver la vida de alguien a quien conociste, y del que ves que conociste tan poco, se despliega así, frente a tus ojos, como quien abre una baraja de naipes. Que tipo fue este Ugo Ravera !

Es el único italiano de sus cinco hermanos, con esto de ir y venir de sus padres a Italia, su tierra de origen de la familia, en la zona de la Liguria, al norte, cerca de Francia.
Al ver en el libro esa foto de muchos inmigrantes y la cantidad de instrumentos musicales, entiendo el gusto por el canto, la fiesta y el espectáculo, de Ugo.

Lo conocí en el Pochco; nos hicimos amigos y disfruté de la conversación con él y de sus chistes.
Recuerdo uno que me contó en la cumbre del Pochoco, de un tren, de un italiano con su familia que iban al sur y que cuando el boletero le pide los boletas que no tenía, explica el cagazo que era cada miembro de su familia y remata con el más chico, tarado, que se había comido los boletos. Recuerdo que el día anterior había hecho Grof con la Pía Sartorius y aun andaba alterado, que no paré de reírme hasta que llegué a los pies del Pochoco.

Él tenía esta costumbre de regalarle a quien fuera, subiera el Pochoco tres veces, un bastón hecho a la medida. Todos mis hijos llegaron a tener uno. Yo conservo el último que me dio, pues me lo cambió como tres veces, por lo gastados.

Me enteré por el libro de su restaurant Santiago, con tremendos espectáculos, que empleó mucha gente y dio muchos espectáculos artísticos, donde él solía cantar. Me enteré que murió sin pena ni gloria cuando el presidente Jorge Alesandri, decidió privatizar el edificio donde Ugo arrendaba.
Y después de eso se dedicó a abastecer Emporios, personalmente al principio, un  negocio en el que su padre había partido.
Ayer andaba por el Centro y fui a la esquina de Bandera con Huérfanos a imaginarme por ahí su restaurante Santiago. Ningún rastro y nadie supo decirme donde exactamente estaba.

cumbre del Pochoco
Ugo Ravera fue un gran deportista; lo se. Recuerdo haber subido con él el Pochoco cuando él tenía 80 años, la misma edad de mi padre (nacieron el mismo año, el 26), y me ganaba con facilidad. Tremendo estado físico. Sabía que en esos años subía cerros por lo menos tres veces a la semana.
El secreto me lo había dado una señora de edad similar, con la que me crucé bajando el Manquehue, la detuve y le pregunté la edad, pues era ver a mi abuela, ágil como una gacela. Y cómo lo hace, le pregunté. Muy fácil, me dijo, nunca pares de hacer deportes.

Ugo amaba a los perros, me consta. Lo vi dándole comida a los perros vagos en el estacionamiento del Pochoco. llevaba ollas con alimento que él mismo se afanaba en preparar.
Y me entero por el libro que sacaba de paseo a los niños de esas casas de los cuidadores que ahí vivían. Y los llevó al zoológico, a la playa.
Que corazón tenía ese hombre.

Ahora entiendo porque me gusta de vez en cuando ir a darme una vuelta al Pochoco, a sentir quizás el fantasma de Ugo por esas laderas, su sonrisa, su calidez y su jovial conversación. Y los infaltables dos chistes; porque eran siempre dos y ninguno más.
Tantas veces que pasé y estaba con un grupito en animada conversación. Algunos veces me quedé, otras pasé.

Ugo Ravera, un hombre sencillo, que a mi también me dijo que lo que hacia grande a un hombre no era cuanto tuviera, sino cuanto diera.
Hombre de gran corazón, sociable, de sonrisa permanente, generoso. Seductor, porque no hay que negarlo, las mujeres le producían gran atracción y les dedicaba atenciones especiales.
Hombre que dejó una huella en el Pochoco y leyendo el libro de Erling, veo que en muchas más partes.

Le agradezco a Erling Villalobos su esfuerzo, aparte de que considero el libro muy completo y bien documentado con memorables fotos.

Murió a los 81 años, volteado en su fortaleza por un perro enfermo. Un año después de la muerte de mi padre, que murió de un infarto, una forma no muy distinta de la de Ugo.

Imagino el funeral de Ugo, donde la Toty, su mujer, le pide a esta cantante, que le cante esta canción:



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viernes, agosto 12, 2016

Lecciones de un trabajo con Artesanas de la lana

En los últimos tres meses, realicé un trabajo de coaching a grupos de artesanas de la lana, de la zona de San Fernando, Santa Cruz, hasta Marchihue, al interior.
Mi aporte estaba inscrito en un proyecto mayor de crear una ruta de la lana, paralela o trensada con las tradicionales rutas del vino que parten desde Santa Cruz. Una iniciativa de la Universidad Santo Tomás de Talca, creada y dirigida por Marcela Gómez y financiado por el gobierno regional de O'Higgins.
Las personas con las que trabajé, fueron campesinas, mujeres que viven en el campo, que en general son madres de familia, se ocupan de criar a sus hijos, y a veces a otros además, a realizar labores de campo y complementariamente tienen telares en sus casas, al que dedican muchas horas de trabajo, confeccionando, ponchos, mantas y variadas prendas que después venden o intentan vender.

Mi trabajo consistió en facilitar dinámicas, a través de las cuales se conocieron en profundidad, aprendieron distinciones de la comunicación; es decir, aprendieron a conversar con otros niveles de escucha, de acogida a la diversidad, con distinciones que les permitieron disponer de capacidades conversacionales de alta potencia. Y conversamos, de temas relevantes y significativos para ellas.

Grupo con el que trabajé en San Fernando
Un precioso trabajo, memorable.
Quedó todo documentado en un blog cerrado, con posteos realizados luego de cada sesión de tres horas, muchas de ellas con buenas fotos.

Me hago la pregunta, de qué aprendí yo, con esta experiencia ?

Las mujeres, me sorprendieron. Pienso que la llevan. Y pienso que el bajo nivel de educación que muchas de ellas tienen, no es mala cosa. Incluso llegué a pensar que se salvaron de haber sido moldeadas y en muchos casos, dañadas, por el sistema educacional imperante.
Son mujeres crudas, poderosas, inteligentes, con ganas de crecer y prosperar. Son mujeres entusiastas, jugadas, incluso apasionadas.

Aprendí aun más, acerca de la potencia de saber escuchar, atenta, con la mirada puesta en quien habla, la mente aquietada, abierta a recibir, y lo que esto produce en el que habla. La persona que habla, cuando habla sintiendo que es escuchada como quizás nunca tantas personas la escuchaban con esa atención, habla desde otro lado, quiere hablar desde más profundidad y hablan, conversan más allá de lo que hubieran pensado. Hablan de verdad, aprenden a conversar en forma profunda y significativa, con otros. Establecen vínculos, sorprendentes.

Grupo con el que trabajé en Marchihue
Aprendí aun más, de la potencia de mover a las personas a la tradicional forma del "dueño de la verdad" a una en que casi no existe una realidad ahí fuera, sino que solo habemos observadores particulares, válidos, cuya particular forma de ver, debe ser expresada en un grupo, por el bien del grupo y sus posibilidades de construir juntos, con acogida a la diversidad, multiplicando así la creatividad y poder del grupo.
Notable fue en este sentido tener en uno de los grupos a una pehuenche, que gracias a su particular fuerza, nos mostró como ve una pehuenche, lo distinto que puede ser y lo valioso que es para el grupo su presencia y acoger esa mirada e incorporarla en la cazuela que se cocina en la conversación que se lleva.

Aprendí aun más, de la importancia de tomar conciencia y hacer tomar conciencia a los grupos, de las emociones que están presentes y como ellas modulan y permiten o no cierta direcciones o rutas , de la conversación. Las emociones, tantas veces obviadas, como en la ingeniería que yo estudié, en el mundo racional de la gran ciudad, que aquí, en el campo, está viva y coleando. Material poderoso, que se explicita, cuida y nutre lo que se va construyendo, que en este caso son relaciones, ideas, que se tejen en grupo, que se va cohesionando en el amasado de la conversación. Grupos que quedaron ligados, cohesionados, abrazados, en afectos que espero no se disuelvan, sino se rieguen y cultiven como las agricultoras que son saben hacer.

Aprendí aun más, de la potencia del buen conversar. Aprendí del potencial del humano, cuando en grupos logra conversar en formas y niveles que nunca habían sospechado era posible, con desconocidas, con las que quedaron ligadas, en forma inolvidable.

De estas experiencias salgo pensando que no sabemos de nuestra verdadera naturaleza. Somos mucho más de lo que se nos ha hecho creer, según las interpretaciones más frecuentes.
Les decía que había aprendido hacía poco, al último grupo, que el lenguaje es la externalidad de una capacidad interior del cerebro, de nuestras mente, que es mucho más grande que lo que el lenguaje delata, pues incluso nos habilita para construir lo que vamos diciendo, en el instante mismo que lo estamos diciendo; sin punteo previo (link).

Sra Carmen, Hilda e Elizabeth
Clara y Rosa, del grupo con que trabajé en Santa Cruz
Y en grupo, con buenos niveles de escucha y acogida de las diversidad, podemos construir y aprender, de formas insospechadas.

Y para rematar, salgo con la impresión que estas instancias de conversación con buen nivel de intimidad y acogida, fue incluso sanador, terapéutico. Me hizo recordar y traer a presente el caso del Open Dialogue, poderosa metodología terapéutica finlandesa, que descansa básica y fundamentalmente en la conversación abierta y franca (link).
Si, el trabajo realizado fue sanador además, para varias.

Y aprendí que el telar, el tejer, para la mayoría de ellas, no es solo un medio de producción. Es mucho más. Es un medio para relajarse, donde descansan; incluso lo consideran terapéutico. De ello surgió la idea de realizar además, talleres de telaroterapia o algo así.

Y lo mejor, salir de esta experiencia con el corazón henchido, agradecido de la oportunidad, contento. Y ligado con estas increíbles mujeres.