lunes, agosto 21, 2017

La calidad de cómo los equipos conversan determina su potencial

Tengo hace rato en la mira cómo los equipos de trabajo conversan, con kilometraje andado de facilitar el proceso de elevar la calidad de la interacción, con resultados que no dejan de sorprenderme.

La calidad de como los equipos conversan es un fenómeno fundamentalmente humano, siendo las personas el principal factor determinante de lo que ahí sucederá. Y lo que puede suceder, es, repito, sorprendente, en muchas dimensiones.

Una de ellas es lo que las personas son capaces de decir en una reunión, por ejemplo. Dependerá de en que paradigma se encuentren situadas. Por ejemplo si se trata de ver quien tiene la razón o quien dice o no dice estupideces. Si están en esta, habrá varios que simplemente se quedarán callados y quizás solo asientan a lo que los otros digan.
Cuando se mueven al paradigma de que cada uno es un observador particular, de una realidad de la que hay dudas si existe allá o es creada simplemente por nosotros en el acto de ver. Si este paradigma se incorpora y las personas asumen que lo que emerge de cada uno, no es propio, sino que es el material que él como canal del equipo está siendo, la riqueza y diversidad de los aportes crece significativamente.

Quizás lo más importante en la dinámica de la conversación de un equipo, es como se escuchan. Cuanto foco pongan en la persona que está hablando, mirándolo atentamente, conectados con lo que está diciendo y desde qué emoción lo hace, empatizando con su contexto e historia. Cuan limpio está el lente de juicios y otras interferencias. Todo ello determinará la calidad de la comunicación, pieza central de la comunicación y lo que ello desencadena.

Siempre comienzo el trabajo con los equipos con presentaciones de todos, con cierta profundidad, pues es distinto algo dicho por este que por aquel y disponer de ese conocimiento, ya produce un handicap importante.
Quienes somos los que estamos en la reunión, cual es nuestra historia, pasiones y dolores, será pieza clave de lo que después acontezca.

Se han clasificado cuatro tipos de conversaciones y curiosamente cuando se está en una, todos sintonizan en ella. Está la conversación polite, amable, donde lo que se escucha es lo que no transgrede nada, donde lo que se pretende es agradar al otro. Luego viene el debate, donde se dice lo que se piensa sin importar que se hiera a alguien. Aquí las cosas se dicen y los problemas pueden ser abordados, se ven y se reconocen. Un paso más arriba es el diálogo, donde la escucha es empática, acogedora, interesa el construir juntos, donde lo que prima es el todo y donde las personas se sienten parte de la problemática y no simples observadores. Y finalmente está la conversación generativa, donde se apela a lo emergente, aquello que no necesariamente brota de la racionalidad sino de la intuición, la inteligencia del cuerpo o de quien sabe donde, a lo que se escucha en silencio y en meditación.

Pieza clave que un facilitador debe atender, son las resistencias, de las que hay de diverso tipo. Los juicios son los que bloquean el escuchar y el ver lo que otro trae a la mesa, simplemente por descalificación previa. El culpar, bloquea los canales de la empatía, de la apertura del corazón. La talla puede producir cerrazones donde ni se nota, pues el afectado por la burla o talla, sonríe y al mismo tiempo cierra su nivel de apertura. El miedo, es otro tipo de resistencia, que levanta barreras, incluso explicativas, que bloquean la conversación franca y abierta. Podemos seguir con los ataques directos, el cinismo, la intriga y varios otros, que serán temas que el facilitador y los que se vayan sumando a los objetivos generales, deben disolver en lo posible.

Aparte de ir introduciendo distinciones para observar estos fenómenos sociales, la selección de los temas debe cuidarse, de manera que el equipo cada vez más se vaya apropiando de ellos, de manera que les sean significativos tanto en lo laboral como en lo personal. Ayer por ejemplo hablábamos de como el acto terrorista de Barcelona les había afectado a cada uno.
Qué te pasa a ti con ese tema o con esa pregunta, me ha parecido a mi que más dirige la pregunta al observador particular que esa persona es. La pregunta no busca respuestas correctas ni atenidas al deber ser; solo quiere saber como eso se mueve dentro de la persona, para que lo comparta si desea.

Un aspecto que he aprendido a observar es cómo el tono emocional de la dinámica conversacional evoluciona. Siempre comienzo pregunta como ha llegado cada uno, como está. A través de esa pregunto indago tono emocional y disposición al trabajo o experiencia. Es de gran placer ver como a medida que las defensas caen, los egos se reducen y la participación aumenta, la riqueza emocional florece y la alegría suele ir llenando los espacios. Si, incluso hay personas que confiesan que antes le cargaba venir cada día a trabajar y ahora, después de estos trabajos, vienen con gusto. Lo que va pasando es que las personas van integrando más aspectos de su personalidad en el trabajo y eso es bueno para ellos y para la empresa, que prioriza en los resultados.

He aprendido a ver y sentir, el alto potencial de las personas en las empresas y más todavía el alto potencial creativo de los grupos que conversan, dialogan, en un alto nivel de sintonía y calidad. El factor humano, que nos hemos acostumbrado a pautear su funcionamiento con el perfil del cargo, en los grupos bien afiatados, que tienen conversaciones amplias y de calidad, empiezan a operar como un organismo vivo, que suplen los defectos de unos con el aporte de otros naturalmente, pues el todo es su asunto. Y como consecuencia de ello, de la creatividad que se moviliza, la pasión que puede surgir, la solidaridad, los resultados son el efecto más valorado. Y todos crecen y aprenden.

miércoles, agosto 16, 2017

La relación entre el conocedor y lo conocido

En la línea del posteo anterior, de como atendemos, pasa algo también con como conocemos, o con como aprendemos.

La forma más clásica de aprender es a partir de la observación del mundo. Este mundo está separado del observador, que aparece, en general, lo más neutro posible, buscando esa forma objetiva de ver, analizar y reflexionar.
A esta forma de conocimiento se le llama conocimiento explícito. Es relativo a un mundo exterior al observador.
Esta forma de conocimiento está ligada a la segunda forma de atender (posteo anterior), donde nos situamos en los bordes de nuestra configuración, que es desde donde ya somos capaces de ver incluso aquello que es discordante con lo que ya sabemos. Llamamos a esta, la forma científica de saber y aprender.

El conocedor en esta primera forma de aprender o conocer, es casi invisible, transparente, sin emociones, pues ellas podrían contaminar la mirada objetiva, que es la requerida en esta forma de conocer la realidad.

La siguiente forma de aprender, siguiendo la evolución en las formas de atender, es la que llamaremos el conocimiento tácito incorporado. En este caso, en lo que pongo la atención es en lo que siento, en lo que experimento, en la acción. Y sobre ello reflexiono.
Estudio la batalla de las Termópilas. El conocimiento explícito es saber que pasó ahí, porqué, sus consecuencias, etc. Qué me pasa a mi con este tema, apunta al conocimiento tácito incorporado, que ese conocimiento pudiera estar instalando en  mi.
Este tipo de conocimiento capta la realidad de dentro de la persona, por lo que se basa en la experiencia vivida.
Este tipo de conocimiento implica suspender el modo pasivo del observador y pasar a un modo activo de estar en la acción, atento a lo que sentimos y experimentamos, que es la fuente de este tipo de conocimiento.

El paso del conocimiento explícito al conocimiento tácito incorporado, significa una transformación, una inversión, en el que el conocedor pasa a ser pieza clave del proceso de aprender. Y por eso significa activar al yo de ese observador, de si mismo en la acción, siendo sus sentimientos y sus significaciones, relevantes.
Será muy distinto estudiar algo que me apasiona, por ejemplo.

Existe una tercera forma de relación entre el contenido y el contenedor. Una tercera forma de conocimiento; una tercera forma de conectar con el conocimiento.
En esta forma ya no reflexiono sobre lo sentido o experimentado a posteriori, sino que conecto en la acción misma con la sensación sentida interior.
Se dice que la experiencia estética, cuando ella se produce, conecta con algo más profundo, conectando incluso con la fuente de lo que será en breve la experiencia. Por eso llaman a este tipo de conocimiento, conocimiento que trasciende al yo.
En este tipo de conocimiento se experimenta la acción en estado de presencia presente, o total atención.

Para alcanzar este tercer modo de relación entre el conocedor y lo conocido, se requiere lavar al yo del ego y sus contenidos, de manera que el yo se repliegue dejando un espacio en el centro de conexión con la fuente, con lo que quiere emerger.

Esta forma de ver el proceso de aprender, que me aporta Otto Scharmer en su Gramática del campo social, en su libro Teoría U, me hace pensar que debemos ir más allá del conocimiento científico y por nuestro intermedio, primero conectar desde la pasión con los que sean los temas en que queramos especializarnos, para luego transformarnos en canal de lo que sea que quiere emerger, tanto en lo personal como en lo social, para crear el mundo que quiere emerger y así realizar nuestro máximo potencial.

Qué dices ?

sábado, agosto 05, 2017

Cómo atendemos

Cuando pienso, actúo, converso, desde dónde lo hago ?
Dónde se sitúa mi atención ?

Al parecer, este punto desde donde opero, cambia. A veces estoy parapeteado en el centro de mi persona, de mi organización dirá uno. Adherido a mis tradicionales formas de ver y de pensar, sin aceptar nada que los vaya a amenazar. Como a la defensiva; o a la agresiva.
Cuando estoy parado ahí, todo debiera parecerse a lo que ya se, a aquello en lo que confío, a mis creencias, a como son las cosas.

Desde ahí, es poca mi capacidad de escucha, reducida mi capacidad de ver más allá, e incluso limitada mi capacidad de aprender.

Este punto desde donde opero, este punto desde donde atiendo, puede moverse desde ese centro, a los bordes de mi persona, a los bordes de mi organización, como sacando la cabeza fuera del auto en movimiento, para ver de verdad que hay allá afuera.
En esa posición puedo ver más allá, puedo ver incluso lo discordante, lo que no cuadra, lo que no se aviene con mis creencias, lo que no parece correcto, lo que no cumple con la regla. Y puedo tomar notas de ello y después analizar.

Esta es la posición del científico. El punto de la atención se ha desplazado desde el centro a la periferia. Prospera la racionalidad, los descubrimientos, la ciencia y la tecnología.

Ese punto de atención, puede ir más allá. Salir de la persona y situarse en el otro. Es la mirada empática. Desde esa posición del punto de atención, soy capaz de hacer preguntas indagatorias sinceras y aproximarme a ver el mundo desde la mirada del otro.
Esto requiere una cierta sensibilidad, requiere una apertura a nivel de corazón, no solo de mente, como en el caso anterior.

Cuando soy capaz de hacer este desplazamiento del punto de atención, una y otra vez, ocurre una transformación mayor. Dejo de verme aparte y empiezo a verme como parte del campo social en que me muevo.
Francisco Varela una vez dijo, que este fenómeno de la atención y sus desplazamientos, era un punto ciego de Occidente.

Y hay otro desplazamiento aún más allá, del punto de atención. En este nuevo caso, se produce una expansión del punto de atención y empieza a cubrir un campo mucho mayor. Parte por bajar por el cuerpo a sentir su inteligencia, o sentir la fuente dirán otros, del propio Ser.
Y al mismo tiempo todo el entorno del contexto mayor. Es como una perspectiva holográfica, de campo de la realidad, con centro en la fuente del propio Ser.

Estas, pienso, son palabras mayores. Puede que uno haya tenido estas experiencias y puede que no las haya sabido distinguir.
Pienso también que la meditación, el mindfulness, el yoga, son ejercicios que desarrollan para el lado de esta perspectiva de la atención.

Cuando Otto Scharmer nos mandó a entrevistar a personas del vecindario, muy distintas a mi, para indagar de quienes eran, como era su vida y como veían el mundo, nos estaba guiando en la perspectiva de avanzar hacia la capacidad tercera de la atención antes señalada. Y para mi fue potente.

He aprendido que como conversamos, depende de desde donde operamos en la atención. Y avanzar en calidad de conversaciones, significa avanzar en expandir nuestras capacidades de mover el punto de atención y con ello el potencial del Ser.

Hay personas que dicen que esto de lo que hemos estado hablando, la estructura de la atención,  son los niveles de conciencia, un término que yo también suscribo, pero que no suelo usar mucho, porque las personas tienen grabado ese término de maneras que más pueden interferir que aportar a la apertura.

Qué dices a todo esto; te hace sentido ?

Fuente: Libro Teoría U de Otto Scharmer del MIT.

jueves, julio 27, 2017

Cuando el conversar se corrompe

Me he convencido que los equipos de trabajo prosperan según sea la calidad de como conversan.

Esto significa que tenemos que mirar cómo conversan con ciertas distinciones de cómo son y pueden ser las conversaciones.

Según la propuesta de Otto Scharmer del MIT, se distinguen cuatro niveles o tipos de conversaciones: la conversación para agradar, el debate, el diálogo y la conversación generativa. (ver)

Para pasar de las conversaciones para agradar a las tipo debate, se debe activar y afinar el instrumento de la mente abierta, de manera que podamos recibir incluso la información discordante con nuestras creencias y formas de ver.
Esto es posible cuando logramos disolver la resistencia consistente en silenciar las voces discordantes, por ejemplo, a través de los juicios.

del libro Teoría U de Otto Scharmer
Para pasar de las conversaciones llamadas debate a las tipo diálogo, se requiere activar y afinar el instrumento del corazón abierto, que permite acceder en primer lugar a la escucha empática, en la que nos ponemos en los zapatos del otro. Cuando hacemos eso, no nos abocamos a refutar sino a indagar más sobre porqué el otro ve lo que ve, o piensa lo que piensa.
Esto es posible cuando logramos disolver la resistencia consistente en culpar al otro; cuando hacemos esto rompemos la conexión empática y el otro simplemente se cierra.

En el diálogo ocurre un salto relevante, que consiste en verse las personas como parte del sistema y no como observadores externos al sistema que se observa. Cuando esto ocurre, permitir verse desde los ojos de los demás, sin sentirse culpable, sino abierto a ver posibilidades de mejora a través de cambios en procedimientos y conductas.

Para pasar de las conversaciones del tipo diálogo a las generativas, se requiere activar y afinar el instrumento del acceso a la inteligencia del cuerpo, a la intuición, a lo que siento emerge de la fuente de lo que soy en lo profundo. Esto requiere tener acceso al Yo en el ahora, o sensación sentida en el presente.
Esto es posible cuando logramos superar la resistencia que opera en la arrogancia, que es cuando el Ego está tan inflado que bloquea el acceso a las propias entrañas, con la consecuente sensación de vacío.

Un aspecto relevante de este proceso evolutivo en la calidad del conversar de los equipos, es que requiere una evolución en la forma en que atendemos; algunos dirán, en el nivel de conciencia.

En las conversaciones para agradar, la atención se sitúa en el centro mismo de la propia organización. Estamos parapetados en nuestras creencias y formas de ver, sin ninguna disposición a movernos de ahí.

En el debate, el punto de atención se ha movido a los bordes de la propia organización. Desde ahí ya podemos ver los datos discordantes y procesarlos.

En el diálogo, el punto de atención va más allá y logra situarse en el otro. Soy capaz de ver la realidad desde los ojos y sentir del otro.

En las conversaciones generativas, la atención se expande a todo el campo de la atención, tanto de mi mismo, como de todo el campo en 360 grados. Es una capacidad poco desarrollada a mi entender, que la meditación y el mindfulness cultivan.

del libro Teoría U de Otto Scharmer
Francisco Varela señalaba que esta capacidad de ver el punto de la atención, o el nivel de conciencia, era un punto ciego de Occidente.

Insisto, creo y trabajo en mejorar la calidad de como se conversa en las organizaciones, lo cual es de alto impacto en los resultados.

Cuando los instrumentos de la mente abierta, el corazón abierto y la voluntad abierta, que es como Otto Scharmer llama al tercer instrumento de esta tecnología social, se bloquean, surgen cosas como la intriga y la desinformación, que envenenan las fuentes colectivas de conversación y pensamiento. El acoso y la intimidación, que envenenan las interacciones y las relaciones. Pudiendo incluso colapsar toda la malla social, solo quedando como posible, el autoritarismo, el control estricto y el despotismo.

martes, julio 18, 2017

Libro Sobre la belleza de Plotino

Plotino nace por el año 205 después de Cristo, en Egipto. Catalogado como Neoplatónico, muere el año 270.
Un tipo que reflexiona de verdad, por esos años, precarios de tantas cosas que hoy nos rodean. Me lo imagino caminando por terrenos pedregosos, pensando, conversando.

Y en este libro, su tema es la Belleza. Qué es esa cosa que al verla, experimentamos lo que describe como deleite, asombro, placentero aleteo del alma, dulce estupor.

Plotino
En ese tiempo, se manejaba una idea de la realidad en tres niveles.
En el primer nivel está la Unidad, lo Uno. De ahí brota por emanación el segundo nivel de realidad, la de lo Inteligible. Este nivel participa de la Belleza, la Verdad y lo Bueno, de lo Uno. Esta segunda realidad contempla al primer nivel de realidad y al hacerlo se contempla a su misma, dice Plotino.
Lo Inteligible genera Ideas que constituyen los Arquetipos.
De este segundo nivel de realidad, de lo Inteligible, emana el tercer nivel de realidad, el Alma del Mundo, que es donde habita lo sensible, que contiene los arquetipos de las cosas.

El anterior es un proceso emanativo, de la misma forma que la luz emana del Sol.
Y al descender, se va perdiendo Ser. Lo más bajo es la materia sensible.
Y este mundo material carece de verdadera realidad. Más realidad tiene el mundo divino de las Ideas.
De ahí lo de Neoplatónico.

El alma humana es una emanación del Alma universal.
El alma humana en su descenso, olvida su origen divino, siendo este más una sombra, una fugaz apariencia. Por ello siente una nostalgia, que es esa sensación de anhelar su origen, que brota como un deseo contemplativo dirigido a aquello de lo que procede.
El proceso de retorno, que es posible, lo hace el alma.

Plotino señala que la contemplación puede culminar en una unión extática con lo más elevado, por medio de la Intuición Intelectual, que es superior al conocimiento racional.
Esta vía significa o requiere una superación de las pulsiones de la materia.

Ahora vamos a la belleza. Plotino dice que la belleza del mundo sensible no es tal. La experimentamos como un reflejo de la belleza del Intelecto divino, que habita en nuestro olvidado núcleo originario. Por eso la experiencia de la belleza es un hecho iniciático de retorno a nuestro origen.

El nacimiento de Venus de Sandro Boticelli (1484)
La fuente de la belleza es de origen divino.
El deseo ardiente que nos surge al contemplar las bellezas del mundo sensible, no deberíamos lanzarnos a ellas, sabiendo que son imagen, vestigio y sombra, de aquello que son reflejo.
Nuestra patria es ese país de donde venimos y donde habita nuestro padre creador.
Por ello, ante la belleza, retírate en ti y mira, contempla, por el ojo del alma, la belleza superior.

En este proceso de ascenso y retorno, el alma humana se va haciendo más bella y con ello va accediendo más y más a la contemplación de la belleza divina. Lo bello es digno de ser amado a causa de su Ser.
Y es la única forma de trascender la condición finita.

Existiría un Artífice, Demiurgo, que antes lo pensó todo dentro de sí. Es el Intelecto verdadero y original.
Debemos procurar contemplar, señala Plotino, en nosotros mismos al Dios, pues este habita en lo más hondo de nuestra propia esencia.
Debemos aspirar a fundirnos en profunda contemplación.

Qué tal ? Reflexiones de hace 1800 años.
Y nosotros en qué estamos ?

miércoles, julio 12, 2017

Sobre como vemos

Una cosa es observar una situación desde fuera y otra es sumergirse y verla desde dentro.
Una cosa es mirar "la realidad" desde o con el órgano de la mente y otra, en esa inmersión profunda de la que hablaba antes, entrando yo, con todos mis sentidos, en el fenómeno que más que ver, contemplo. Alguien por ahí llamaba a esta forma de ver, observar con mente y corazón.

Somos parte de una civilización que dice "pienso luego existo" y por ello nos pasamos buena parte de la vida tratando de entender el mundo.
Lo hacemos desde la mente, parados un paso más atrás de la realidad, de la cosa observada.
Esta forma de ser que llevamos, nos desconecta más y más de nuestros sentidos. Que se van apagando y me explico porque nosotros anhelamos tanto las vacaciones, para ir a tirarnos semidesnudos a alguna playa, donde aparte de tomar sol, bañarnos y jugar paletas, no es mucho más lo que hacemos. Y entiendo que lo que estamos haciendo ahí, es recuperar en parte nuestros sentidos. Sentir en nuestra piel, ver con nuestros ojos, oir y paladear, cosa que en el resto del año permanecían en buena medida adormecidos.

Al parecer, toca hacer un giro evolutivo y cambiar la forma de andar por el mundo, desconectados de nuestros sentidos, pegados en nuestras cabezas pensantes, desconociendo incluso de que se trata este fenómeno de sumergirnos en la realidad del aquí y ahora.
Menos aparatos electrónicos y más cuerpo, más sentidos y más foco con la forma en que estamos atendiendo.

Cuando cambio de la mirada científica tradicional, mental y reflexiva, a la mirada inmersa, con el corazón y los sentidos, mi punto de atención cambia.
Francisco Varela decía que el punto ciego de occidente era justamente el no ver desde donde vemos y no tener por lo tanto, ninguna maniobrabilidad ahí. Es ceguera del fenómeno de la conciencia.
Y Harari dice que lo que viene es justamente cartografiar el mapa de la conciencia; un territorio completamente nuevo, para el mainstream occidental.

Leyendo a Plotino en su Sobre la belleza, detecto que la experiencia de la contemplación, con atención a lo que nos pasa por dentro en la experiencia, era algo habitual en su mundo, pasado el año 200 después de Cristo.
Nosotros en buena medida, hemos perdido contacto con esos fenómenos, tan propios de nuestra naturaleza.

Tu te imaginas como sería una reunión de trabajo con las personas conectadas tanto entre si, como con los temas tratados, conectados de esta forma. Osea inmersos, con los sentidos, la mente y el corazón ?
Yo creo que sería completamente otra cosa.

Aparte, qué ojo tenemos que tener adiestrado para detectar cómo el otro está viendo ?

viernes, julio 07, 2017

El deber ante todo, el deber siempre

Esta frase, "el deber ante todo, el deber siempre", era el slogan de un colegio Santiaguino, de mujeres. Cuando lo escuché, en una de mis caminatas por los cerros cerca de Santiago, me detuve; no podía creerlo.
Era como dar finalmente con el origen, la fuente de muchos males, con los que tengo que lidiar en mi oficio de Coach.

Cuál es el problema con esta línea de código ? Esto pensando que este tipo de instrucción, lo que hace es incrustarse en nuestro sistema operativo mental y desde ahí dirige nuestro pensar y actuar.

Lo que hace es setear nuestro foco de atención hacia una base de datos, con mandatos del "deber ser", del "hay que", de "lo correcto es", dejando fuera, ignorado, inaccesible, nuestra personal interioridad, nuestras tripas, lo que yo quiero, lo que a mi me parece, lo que a mi me pasa con eso.

Este tipo de escuela, según mi manera de ver y experiencia, crea personas debilitadas, que no saben quienes son, ni que quieren. Y fáciles de manipular.

Y sanarse de esto no es simple ni trivial. La participación de un Coach, que en buena medida opera como espejo, mostrando, reflejando simplemente el proceder, puede ser de alto valor, para un cambio en la conducta.

No hay nada malo con los deberes; ellos son el producto de nuestras promesas o compromisos. Pero libremente acordados.
Yo comprendo y acepto parar en las luces rojas y ello se transforma en un deber.

El punto quizás es el orden en que configuro mi sistema operativo. Primero mis tripas, mi fuente de la voluntad, mi parecer. En segundo término las prácticas socialmente aceptadas o mandatadas por nuestros profesores, autoridades y maestros.

Esta manera de educar, poniendo el deber ser en primer lugar, es una vil estructura de manipulación. Ese es mi parecer.

Necesitamos recuperar nuestra conexión con nuestra interioridad y darle prioridad, en relación a todo otro referente.
De la misma forma necesitamos recuperar nuestros sentidos, que son la puerta para muchas cosas, entre ellas, la perspectiva ecológica.

Creemos que el mundo es una realidad allá afuera, que puede ser visto con esta mirada objetiva que la ingeniería me instaló, sin darnos cuenta que el mundo que vemos es una emanación que brota de nosotros mismos, es una creación nuestra y por lo tanto nuestra responsabilidad de lo creado, no es menor.

Bueno, pienso que pasar de una forma de ver el mundo a la otra, es una transformación no menor.
Qué dices tu ? Un poco más abajo hay un lugar donde se acogen tus comentarios.