viernes, septiembre 21, 2018

Libro 21 lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari

Sapiens fue sobre el pasado, Homo Deus sobre el futuro y ahora 21 lecciones para el siglo XXI, es para el presente.

Nos encontramos en un momento de gran complejidad y de transformaciones nunca antes vistas.
Como dijo en Sapiens, somos una especie que ha prosperado por esta capacidad de crear ficciones en el lenguaje, que han permitido conectarnos en grandes grupos, cooperar y emprender iniciativas de todo tipo.
De ahí las religiones. las ideologías, las naciones, el dinero, el fútbol, etc.

Harari
Llama a todas estas ficciones, relatos. El relato del imperialismo se acabó con la primera guerra mundial, el fascismo con la segunda guerra mundial y el comunismo con la caída del muro de Berlín, en 1989. Y desde ahí que el relato del Capitalismo ha estado reinando.
Harari ve el hackeo de los humanos por los algoritmos de la inteligencia artificial, como una amenaza, y un beneficio, que pondrá fuera al humanismo y a la democracia.
Se ve venir una dictadura robótica y un muy pequeño grupo de personas poderosas gobernando, con el poder de los hijos de como hackearnos, convencidos que seguimos dentro de una democracia y la sensación que nuestro libre albedrío que sigue campeando.
En definitiva, nos estamos quedando sin relato, tarea de envergadura que tenemos por delante.

Las revoluciones infotecnológicas y biotecnológicas, que avanzan a alta velocidad (la de la ley de Moore: el doble al mismo precio cada 18 meses), dejará a millones de personas sin trabajo y no solo eso, inútiles. La verdad no habrá nada que un robot no pueda hacer mejor por una fracción del precio.

El poder se ha movido desde los que poseían la tierra, a los que poseían los bienes de producción, en la era industrial y ahora a los que poseen los datos, la información.
Por eso disponemos de tantos servicios en forma gratuita, porque el producto somos nosotros, a los que nos extraen información, para después usarla, imagínate para qué.
Y los que tienen los datos son muy pocos.

Otro tema es que nuestros problemas ahora son globales, planetarios. El calentamiento de nuestra atmósfera producto del exceso de gases de efecto invernadero vertidos años tras año al aire. Empezamos a sentir sus efectos y no somos capaces de tomar medidas realmente eficaces, pues no todos, por razones humanas, creen que esto esté pasando.
Por nombrar uno. Y no tenemos efectivas instancias de gobierno planetario.

Suma y sigue. Este tema de la posverdad, de que lo que circula por los medios, redes sociales, lo que sea, está siendo manipulado y cada vez se hace más difícil saber si algo de lo que nos enteremos, es verdad o no.
Bueno, este tema Harari lo resuelve diciendo que nunca hemos vivido bajo el reinado de la verdad. Las religiones, las naciones, las ideologías, todas son ficciones, son no verdades. Son cuentos que nos contamos, necesarios para darle sentido a nuestras vidas y más aun, para colaborar.
La ciencia, es lo que más se ha acercado a algo que podríamos llamar verdad y ha sido revolucionario.
Una capacidad que debemos ir desarrollando, rápido, es ser capaces de chequear si algo es verdad, ficción o simple engaño.

Heredamos, señala Harari, de la línea de producción de la era industrial, nuestro sistema de educación. Hoy en día lo último que un profesor debiera pasarle a un alumno, es más información. Estamos saturados de ella y esta se encuentra en la punta de nuestros dedos, en nuestros celulares.
Necesitamos enseñar pensamiento crítico, habilidades comunicacionales, a colaborar y creatividad.
Y a re-inventarnos cada diez años. Te das cuenta el stress que hoy significa algo así. Tendremos que aprender que esta será la norma, el cambio.
Y re-inventar la educación nos ha costado mucho. Por qué será ?

Termina el libro Harari, describiendo una carrera en la que nos veremos abocados, que es contra los robots, contra los algoritmos.
La pregunta que se hace es ¿qué somos?
Y se la responde a partir del año 2000, en que asiste a un retiro Vipassana de 10 días, donde aprende a meditar. Descubre que en ese ejercicio, es capaz de observar el flujo de la conciencia. Primero atendiendo al fluir dentro y fuera del aire en la respiración. Después observará sus estados internos, sus emociones puras y simples.
Dice que se hace imperativo conocernos a nosotros mismos, desde dentro, de este tipo de forma. Para saber qué somos. Pues si no lo sabemos, los algoritmos tomarán el control y ahí apróntate.

Lo que toca ahora, según como yo lo entiendo, es explorar qué somos, explorar y recorrer nuestra conciencia y desarrollar habilidades blandas, como muchos las llaman. Eso toca.
Y en grupos, conversando, crear nuevos relatos que nos conecten para seguir avanzando.

jueves, agosto 30, 2018

Conversatorio bajo el alero de la Consultora Gestacción de Juan Vera

Ayer, me tocó ser el speaker o provocador, del conversatorio, que la empresa Gestacción, a cargo de Juan Vera, realiza todos los meses, en distintos recintos. Ayer tocó en la Agencia de calidad de la Educación, un organismo estatal, que opera en paralelo al ministerio de Educación. Nos acompañó Carlos Henriquez, su Secretario Ejecutivo.

Yo partía con una charla de unos 20 minutos. Luego preguntas, un ágape y finalmente, todos sentados en círculo, en que ordenadamente, las personas que querían comentaban sus impresiones, reflexiones, de cómo los temas tratados les habían tocado.

Hablamos de biología, de como el ADN, un programa computacional de alta sofisticación, no solo es capaz de fabricarnos completos, ojo incluido, sino que determina en lo fundamental nuestro comportamiento, en particular el ímpetu por la replicación; algo tan claro en el caso del ADN de los virus.
comentarios en círculo
Este ADN, parece tener además capacidades de comunicación, pues se comunica a través del fenómeno del entanglement, con otro ADN de su mismo tipo, aunque esté a 500 kms de distancia.
Cuan conectados puede que estemos todos, con ondas vibracionales o de otro tipo, que nuestra ciencia no ha sido capaz de detectar y por ello tiende a ignorarlas, o peor, negarlas.
Somos entonces, verdaderos algoritmos, como dice Harari ?

Miramos la economía, el sistema económico, como si fuera un sistema operativo, un tipo de programa computacional. Dijimos que el Capitalismo era como un sistema operativo (SO) en ejecución. Que en el siglo XX había derrotado a otros SO en competencia. Pero que hoy, estaba haciendo agua por muchos frentes, donde nombramos a la crisis medio ambiental, las migraciones, el desequilibrio en el reparto de la riqueza. Hablamos del poder excesivo del capital.

Hablamos de la serie de los Vikingos, que nos permite ver, que el SO bajo el cual ese pueblo se regía, incluía el pillaje como la principal estrategia de generar riqueza y el Walhalla o cielo, como el premio para los que morían en combate. Aparte de ser ellos bastante democráticos, permitiéndole a las mujeres, por voluntad propio, ser parte de la tropa de combate.

Y miramos cuanto de pillaje tenía el SO del Capitalismo. Que aparecía como una aspiradora de riqueza de donde sea que pudiera extraerla. Siendo los principales afectados por esta rapacidad, el trabajo, las personas y los recursos naturales. Esta obsesión, de estrecha mirada, nos tenía con la sobrevivencia amenazada por el calentamiento producto de la emisión es de gases de efecto invernadero.

ágape
Hablamos de la necesidad de rescatar a la persona, re interpretar lo que ella es y elevarla. Desarrollar su potencial.
Hablamos de la colaboración como algo consustancial a nuestra naturaleza, que el individualismo había corroído. Y de que, al parecer, solo de las conversaciones en grupo, podía brotar, emerger, incluso desde planos no racionales, la idea de mundo que al final instalaríamos. Y de que este es tema fundamental de este periodo.
Alguien señaló que ya había mucho hecho en esta dirección nombrando varios ejemplos, entre ellos la Economía del Bien común de Christian Felber y las ideas de Frederic Laloux.

Mucho se habló de esto de re interpretar lo que somos las personas y su rescate. La educación fue puesta en primer plano, con ese objetivo.
La educación permanente, por la rápida evolución del desarrollo tecnológico y biológico, se nos hace imperativo.
Alguna persona dijo que no sentía el impulso por aprender o simplemente no tenía tiempo. Salvo para temas de impacto inmediato, o beneficio inmediato, en el trabajo por ejemplo.
Hablamos de la necesidad de desarrollar una opinión propia, de saber expresarla, de cultivar el coraje que se necesita, y de que llevar un blog personal puede ser un mecanismo de ejercitación en ese sentido.

Hablamos de la necesidad de recuperar la conexión con la naturaleza. Alguien preguntó porqué eso era importante; no supe contestar. Varios dieron ejemplos de lo bien que le hacía el mar, estar en la naturaleza, aunque fuera con una planta en su terraza en un departamento en el Centro de Santiago.
Y hablamos de que los pueblos originarios, que coincidíamos sí están conectados con la tierra y la naturaleza, nos pueden ayudar en esta tarea.

El sistema económico, concordamos, tenía que diseñarse, en una mesa, con personas representantes de estos tres estamentos fundamentales, el capital, el trabajo, las personas en general y los recursos naturales. En este último asiento imaginamos a un mapuche sentado.

comentarios en círculo
Y llamamos a este escenario de futuro, la Human Ecomomy.

De seguir creciendo, coincidimos que debía ser en servicios e intangibles, y no así en la producción masiva industrial necesariamente. Recomendamos escuchar a la Carlota Pérez, para este y otros temas.

Dije que vivíamos bajo una cultura de la dominación, que nos impelía a actuar siguiendo los mandatos de lo que hay que hacer, de lo correcto, sin saber bien de donde ello venía y sin desarrollar a cabalidad una opinión verdaderamente propia. Esto se discutió mucho.

Y pienso que la crisis de sentido de la que también se habló, emergerá su solución del proceso de elaboración de este nuevo diseño de SO con la persona y la naturaleza, en el centro, por no decir en equilibrio con el recurso capital o quienes lo vienen representando.

Una provocadora y estimulante instancia de conversación, que agradezco de corazón a Juan Vera, que me invitó a este desafío.

Referencias:
La presentación que usé en mi charla

martes, agosto 14, 2018

Sergio Herrera, compra venta de autos

Lo conocí porque me lo recomendaron. Le había ayudado a vender el auto a mi suegra. Muy confiable y económicamente razonable, fueron las señas que me llegaron.

Lo abordé. Quería vender tres autos y comprar uno de mejor nivel.
Se hizo cargo de todo, impecablemente. A mi entera satisfacción. Por eso lo recomiendo y por eso, lo entrevisté para este posteo.

Sergio Herrera Rojas, tiene en este momento 74 años, felizmente casado con María Inés Valenzuela Palomo, dos hijos, que lo han hecho abuelo de tres nietos ya adultos: Lucas (21), Pedro (18) y Juan (15). Estos nietos son muy importantes para él.

Estudió en el colegio Calasanz, de los curas escolapios. Era un porro rematado, cree que por una fuerte dislexia, nunca diagnosticada. Repitió tres veces cuarto año de humanidades, así que terminó sus estudios escolares, después, en forma vespertina. Mucho influyó para que lo hiciera, su mujer.

Se ha pasado la vida vacacionando en los campos de su familia y luego de los de la familia de su mujer; ambos, en el vecindario de Rancagua. Por eso tiene un tipo, un estilo, de huaso de campo, a mi parecer. Mientras lo entrevistaba me lo imaginaba vestido de huaso.
Lo que más le gusta es arrancarse al campo, a pesar de ser nacido y criado en Santiago.

Allá en el campo, cuando joven, operando una máquina desgranadora de maíz, en un descuido tremendo, pierde dos medios dedos de la mano derecha.
Bromea un poco con esta herida de guerra, pero me muestra como lo le impide escribir sin problemas con lápiz a pasta.

Su tío Boris Blanco, en ese tiempo gerente general del Banco Sudamericano, tenía una pequeña Distribuidora de electrodomésticos, en el paradero 18 de Gran Avenida. Lo invitó a trabajar para él y para allá partió. A la venta se dedicó, oficio qué nunca jamás abandonó en toda su vida; el oficio de la venta.

De ahí pasó a trabajar en Abastible, también en ventas, donde estuvo más de 20 años. Vendía gas e instalaciones. La empresa se divide en dos y él sigue en Enadi.

Nombra a Juan Manuel Richuili, gerente general de Colun, pues de Enadi pasa a trabajar a Colún, donde se va enterando del mundo de la comercialización de quesos. Partió vendiendo a locales comerciales y terminó haciéndolo a cadenas de supermercados.

Estará en Colún unos 4 años para pasar a continuación al Tattersall, donde trabajó muy cerca del martillero Carlos Portaluppi.
Fue desde esta experiencia y las redes que ya disponía que se le despierta el bichito por ser empresario y se independiza.

Y se dedica a la comercialización de quesos. Ahí descubrió la importancia de lo que era tener una marca, cosa que él no tenía. Tuvo que empezar a dar crédito y fue esa variante la que lo fue estrangulando. Destaca haber sido proveedor exclusivo de La Fuente Suiza de Irarrazabal, qué consumía muchísimo queso.
Bueno, a los dos años, tuvo que evacuar el barco, pagar todas las deudas y dedicarse, como buen jubilado ya, mal pagado, a lo que está en la actualidad.

La compra venta de autos, gota a gota, la venía ejerciendo, desde hace unos 20 años, me dice.
Esta historia le permite conocer todo el teje y maneje del negocio. Publica la información de los autos de que dispone en Chileautos (le cobra el 1% del valor del auto) y en Yapo ($ 8.000 por auto). Y tiene una red de maestros, económicos, que le ayudan a dejar el auto en la mejor forma, para su venta.

Sergio es un tipo afable, confiable y cercano. Se declara feliz y agradecido de la vida.
Políticamente de centro, es muy religioso, de los pocos que van quedando en su familia, de misa dominguera, muy afectado por todas las chambonadas de la iglesia.

Veraneó toda su vida en Lican Ray, donde tiene un tío cura, de los buenos, Arnoldo Castro Iturriaga.
Ah, y es ministro de comunión.

Recorta un 5% de comisión para él del valor de la transacción y con ello paga sus costos de publicación. No tiene local de ventas propiamente tal. Opera, se podría decir por las redes sociales.
Es un tipo honesto, que recomiendo sin más. Me cuenta que recién, un cliente le pasó su auto, con todos los papeles firmados, para qué se lo vendiera y se fue a vivir fuera de Chile. Así confían en él sus clientes y amigos.

Sergio, fue un gusto conocerte.

(para contactarlo: 9 9757-5816  herrerarojas.sergio@gmail.com)

miércoles, agosto 08, 2018

Libro Gracias por llegar tarde, de Thomas Friedman

Cerca de 600 páginas de lectura, de un Thomas Frieman locuaz y enterado del mundo que habita, desde su trabajo como columnista de amplio espectro, del NewYork Times.
Es un libro que te sitúa en la época en que vivimos. Aparece Trump, en su primera etapa de gobierno y aparece el Brexit. Osea bastante actual además.

Estamos en medio de una época de aceleraciones; no hay tiempo para nada y por eso el título del libro, "Gracias por llegar tarde", porque me has permitido unos minutitos para mi, que si no es por ello, no tengo.
Por eso también digo, que quien en estos tiempos tiene tiempo, es el verdadero rico. Y yo soy uno de ellos.

La tecnología crece a la velocidad de la Ley de Moore. Osea, cada 18 meses, el doble por el mismo precio. Esto de el doble y luego el doble, nos recuerda esa historia de un rey de la India que le ofrece al que inventó el ajedrez, con lo que le hizo un gran servicio, que pidiera lo que quisiera. Y él pide, arroz; tanto como pueda poner en un tablero de ajedrez, partiendo por un grano en el primer casillero y luego el doble cada vez. La cifra era imposible, por la aceleración que esta matemática produce.

A ese ritmo venimos estando y ya hace rato, en cuanto al desarrollo tecnológico en tantas áreas.
Que implica eso ? Que lo que aprendiste en la universidad, si tienes mi edad, seguro, completamente seguro, está todo obsoleto. Por lo tanto el título de Ingeniero que en esa oportunidad obtuviste, hoy vale literalmente, nada. (link)

25 millones de puestos de trabajo se esfuman de aquí a 10 años; algo así. Serán reemplazados por robots, software, algoritmos. Punto. Preocúpate.
Lo primero es despabilarse. Los reacios a la tecnología, que se la piensen; serán barridos, quedarán obsoletos, muy probablemente. Salvo que sean artistas o algo así.
Esto de ir al colegio y luego a la universidad a aprender y luego a trabajar y producir; se acabó. Tendremos que aprender, sin parar, toda la vida. Mantenernos en permanente formación.

Otra aceleración es la de los flujos, de los mercados, de la globalización. Trump está pisando el pedal del freno aquí, pero a nivel planetario, parece que la velocidad de los flujos acelera más y más. Pienso en la información que fluye por las redes, el comercio que hoy amenaza incluso a los Malls, cuando puedes comprar todo online, incluso desde China. Me compré una cuchara de pesca en China por dos chauchas y me llegó; demoró, pero llego.
Y qué decir de las migraciones.
El mundo se está poniendo cada vez más complejo. Tenemos que aprender como resolver problemas en sistemas complejos; por ejemplo en una ciudad.

Otro frente de aceleración, señala Thomas Friedman, es la de la desestabilización climática. Aprendí en este libro que la guerra de Siria partió con una gran sequía que transformó tierras cultivables, de un amplio territorio, en un desierto. La gente se fue a las ciudades y el gobierno no pudo, no supo, lidiar con esto. Y esa gente se radicalizó. Anda metiéndole ingredientes a ese escenario y la cosa llegó a como está, en cuanto a la guerra que ahí se libra y a las migraciones que desencadenó hacia Europa.
Misma cosa en África. Sequías en la zona subsahariana, aumento de la pobreza, e incluso aumento increíble de la población (cuesta entender esta parte), para que las oleadas de migración hacia Europa desde países como Libia, tengan a gobiernos del sur de Europa, colapsados.
Todo empieza, según este enfoque con el cambio climático, un tema que Trump se niega a asumir.

Thomas Friedamn, aparte de locuaz es optimista. Interesante combinación en el contexto de esta convulsionada visión del planeta.
Pone su optimismo en el desarrollo de las comunidades y en sus lideres. Lo ve tanto y en tantas partes.
Apunta al legado que la naturaleza nos ha dejado en su largo trayecto, pues ha sabido sobrevivir a tantos avatares. Las comunidades debieran aprender de la naturaleza como se hace para lidiar con la complejidad.
Toma como ejemplo su ciudad de origen, Minneapolis, en el norte de EEUU. Ahí se formó, en medio de una comunidad judía, integrada con varias otras culturas, gracias a la activa participación de la comunidad, los empresarios y las entidades de gobierno. Y de ahí se fue al mundo a trabajar como periodista en Medio Oriente. Y apara allá volvió, para terminar este libro, después de haberse recorrido el centro sur del país, que más votó por Trump.
Y viendo la diversidad de ciudades, unas prósperas y otras en franco deterioro, cómo las personas, su nivel de integración y su capacidad de constituirse en nutritivas comunidades y sus líderes, son capaces de enfrentar cualquier adversidad.

Un libro para entender mejor el mundo en que vivimos, que aparte te deja un enterado optimismo, que vale la pena.

lunes, julio 30, 2018

Propuestas para lidiar con los conflictos, de Marshall Rosenberg

Marshall Rosenberg nos quiere enseñar como comunicarnos mejor. Tendrá que lidiar con una formación que traemos, que no nos lo hará fácil entender de qué está hablando y menos cambiar los modos tan firmemente instalados.

Fuimos educados en un sistema educacional, que nos decía permanentemente si estábamos bien o mal, tanto en cuanto al ser que éramos, como en las conductas que expresábamos.
Alguien, normalmente mayor que nosotros, sabía que era lo correcto y que no.

A esto Rosenberg lo llama la cultura de la dominación. Un buen profesor era capaz de controlar a sus alumnos. Tenerlos quietos, sentados, atentos e interrumpiendo lo menos posible. Y aprendiendo.
Si no haces lo que yo quiero que hagas, que suelo llamar "lo que es debido o correcto", diré que eres no apto, que tienes fallas que tendrás que corregir, que tu futuro está amenazado.

Nos formamos en una cultura de dominación, donde el poder, el que sabe, quien eres, cuan bien hecho estás, cuanto vales y cuales son tus posibilidades futuras, estaba fuera de ti.

Hay un territorio que necesitamos hacer aflorar, que es el de nuestras necesidades. Un territorio muchas veces desconocido, descuidado, incluso desprestigiado.
Las mujeres no deben preocuparse de sus necesidades, pues se deben a sus familias.
Los hombres no deben preocuparse de sus necesidades, pues deben hacer lo que la autoridad les pide.
Lo otro es ser egoísta.

Marshall Rosenberg divide la comunicación en tres pasos.
  1. Hablar con honestidad de la acción que se está pidiendo, o que se está objetando.
  2. Cuales son los sentimientos que esa acción moviliza y cual es la necesidad que se quiere atender o que no se está atendiendo.
  3. En el caso de la objeción de una acción, cual es la acción que se pide en vez.
Esta simple interacción, que pone el foco en las necesidades y las acciones, solo atiende a los sentimientos que habitualmente reflejan cuanto de la necesidad está atendida o no.

El meollo de esta mejor comunicación entre las partes, apunta a hacer contacto de corazón, poniendo por delante mis y tus necesidades. Ninguna otra cosa.

Qué entorpece toda esta comunicación ?

Esta forma de relacionarnos queriendo ejercer presión para que el otro haga lo que queremos. Es la cultura de la dominación, que parece gobernar el juego de la comunicación humana.
Mira, "lo correcto" en este caso, es que tu ... Me pongo en una posición de superioridad al saber yo qué es lo correcto y desde ahí te presiono.
Eres un egoísta, nunca ... y desde ahí pienso, que recabará que no puede seguir siendo tan egoísta y hará lo que quiero. Cuando lo normal es que el otro se encabrite y salga dando un portazo. Los juicios no aportan mayormente.
Cuando vuelvo del trabajo y tu pieza está desordenada, me pongo muy mal genio. La culpa es otro instrumento de manipulación.
Eres un flojo, así no llegarás a ninguna parte. Porqué no haces lo que te pido. Cómo yo soy, lo pretende saber el otro.

Cómo zafamos de todo esto ? Cómo eliminamos estas formas de relacionarnos ?
Primero retirándole el poder a los demás de todo cuanto tenga que ver con como yo soy.

Y poner el foco en las necesidades en juego.
Cuando alguien te ataca, desarrollar la capacidad de escuchar la necesidad del otro no atendida o que está desando sea satisfecha.
Un territorio poco atendido, donde tenemos que tomar cursos de capacitación.

Desde el punto de vista de la cultura, entendida esta como pautas de respuesta descubiertas, desarrolladas o inventadas, para lidiar con cierto entorno, “lo correcto”, como lo que está bien y mal, son propias de un momento de ella, que serán cambiadas para acomodarse a los cambios que de seguro vendrán, por entidades como los líderes, los políticos u otros. En este sentido, lo correcto, como lo que está bien y mal, cambiarán, junto a la cultura.

Y tu qué dices ?

Referencias:
Video de Marshall Rosenberg
Posteo anterior de Marshall Rosenberg en este blog

sábado, julio 21, 2018

Confianza y respeto

Conversaba el otro día con Isaquino Benadof en uno de nuestro habituales encuentros a conversar en torno a un café con galletitas, en que me decía esta interpretación de lo que es la confianza y el respeto, que me pareció ameritaba un posteo.

La confianza, ese recurso tan escaso en nuestra querida patria chilena, se construye de una manera muy simple: haciendo promesas y cumpliendolas.

Cómo hacemos promesas, cuántas promesas hacemos, con qué claridad para el que escucha la promesa la hacemos, son aspectos que tendremos que mirar para avanzar en la confianza, que sí, queremos mejorar en Chile, en nuestra vida, en nuestras empresas.

Me encuentro con un viejo amigo en la calle. Nos detenemos un rato, intercambiamos gestos amables, palabras. Y terminamos despidiéndonos, diciendo “nos vemos”, chao. O “veamonos”; ya, chao.
Hubo promesa ahí ? Claramente no. Hubo una declaración de intención; de prometer ? Ni siquiera.
O hubo un eludir prometer ? Más pareciera.

Si en el momento de escuchar el “veámonos”, saco una libreta o mi celular y contesto, “ya, cuando ?”, listo para anotar; la cosa cambia.
Si después de haber agendado la fecha y lugar de nuestra siguiente cita, mi contraparte me manda un whatsapp diciéndome que se le complicó la cosa para ese día, así que hablemos la próxima semana. La sospecha de, la verdad, no querer esa siguiente cita, se instala. Y sus correspondientes emociones y juicios.

Existen estas prácticas sociales de no decir que no deseamos volver a vernos, salvo otro encuentro fortuito, que por supuesto no eludirémos, usando estos mecanismos, de declarar intenciones que no son tanto y así quedar bien, sin hacer daño.

Ser claros en nuestras intenciones e intereses. Hacer promesas sinceras, haciéndonos cargo de cómo son escuchadas por nuestra contraparte, para que no hayan dudas y después cumpliéndolas con prolijidad, es signo de desarrollo en todos los aspectos; cultural, económico, e incluso moral.

Cuántas veces los que hemos sido y somos vendedores, perdemos tanto tiempo, con personas que nos hacen creer que hay interés en comprarnos o contratarnos, y no clausuran las expectativas, sino que las dejan abiertas, sosteniendo la ilusión del posible negocio. Y volvemos a llamar, y volvemos a ir, para que nuevamente, tener que atender un “mándame una cotización” u otra reunión, para que nunca pase nada.
Qué juicios de confianza y desconfianza, vamos construyendo de estas formas. Y qué estados de ánimo, emociones y juicios vamos instalando.

Estoy convencido, a estas alturas de mi vida, que mientras más sinceros y claros seamos en las promesas que hagamos, mejor juicio construiremos en los demás de nosotros y más poder tendremos para hacer cosas en la vida con otros.

Y respecto del respeto, conversábamos con Isaquino, tenemos costumbres de nuestra cultura, que consisten en ir vestidos de ciertas formas a ciertos eventos, que lo que persiguen es igualarnos. Todos de terno en los matrimonios, por ejemplo. “Nadie es más importante que nadie”.
El tipo que llega en mangas de camisa y ropa sport, se sale de la regla, de la costumbre y al hacerlo, falta el respeto a esa regla y con ello a todos los presentes.

El problema hoy en día, es que todas las autoridades, del tipo que sean, eclesiásticas, políticas, empresariales, deportivas incluso, han mostrado sus .. faltas de respeto, sus corrupciones, sus abusos hacia nosotros, los que los seguíamos y respetábamos, que estamos revisando y poniendo en duda todas las reglas y costumbres, como una forma de expresar nuestra profunda y enojada disconformidad. Lo hemos puesto todo en cuestión.

Buena cosa, pienso yo.
Y tú qué dices ?

lunes, julio 09, 2018

Khristian Briones y la delincuencia

Su padre los abandona a temprana edad. Su madre dadas las oportunidades de trabajo, se va a una ciudad distante de donde envía lo que podía para apoyar. Quedan a cargo de un abuelo alcohólico, violento y pobre.
Una vez iniciado en las drogas, se va a la calle donde se inicia en el robo, le entra la pasta base y lo atrapa en la adicción.

A los 14 años llega al Sename, donde aprende la cultura delictual. La violencia se le torna forma natural. Dice que los centros del Sename son escuelas del delito.

Khristian Briones
A los 18 llega a la cárcel. Un mundo más violento aún, de donde saldrá más violento aún, con 20 puñaladas en el cuerpo y el 30% de este quemado en peleas donde se usaban bombas molotov; si, dentro de la cárcel. Y por supuesto, más adicto.

Yo conocí a Khristian, en un evento 3xi, en el MAC de Matucana, donde salió adelante y leyó su presentación, parado frente al micrófono, delante de una 150 personas sentadas en círculo, donde había personas de todos los mundos que tenían que ver con la inclusión de los presos en la sociedad.
Me impresionó su historia, lo descarnado de como la contó y la fortaleza que irradiaba ahí parado.

Después aparecería en uno de mis grupos, donde destaqué el hecho de estar ex infractores de ley, ciudadanos comunes y silvestres, sentados conversando, sin miedo. Siendo el miedo el principal factor que nos distancia. Y donde quizás lo que más pasó es descubrir que sí podíamos conversar y sí podíamos empatizar. Y que muy probable de ahí, de estas instancias, juntos buscaríamos la salida definitiva al problema.

Khristian logra salir adelante, con la ayuda del sacerdote Nicolás Vial y la Fundación Paternitas, que lo ayuda con su rehabilitación de las drogas, una ardua tarea.
En su relato, Khristian, deja claro la dificultad de realizar el cambio que en el fondo del alma quería, pero que las fuerzas del medio se lo hacían tan difícil.

Y una de la mayores dificultades, es que cuando salen de la cárcel, todas las puertas están cerradas, por sus papeles manchados. Reincidir es como la vía obvia de sobrevivencia. Es un círculo vicioso.

Recuerdo haberle confesado a la Alejandra Pizarro, que en el fondo mio pensaba que el problema de la delincuencia, no era mi problema. Era de las policías, el sistema judicial y carcelario; en definitiva del Estado.

El problema de la delincuencia es un problema de todos nosotros; es quizás la transformación principal que se me está instalando del evento 3xi al que asistí.
Parte con estas “familias” disfuncionales, donde me cuesta ver cómo intervenir. Y luego la pobreza y las drogas.
Necesitamos, urgentemente, sentarnos a conversar todos los ciudadanos, como lo hicimos ese día del evento 3xi e idear juntos soluciones.

Hay esperanza y Khristian es un excelente ejemplo.