jueves, agosto 30, 2018

Conversatorio bajo el alero de la Consultora Gestacción de Juan Vera

Ayer, me tocó ser el speaker o provocador, del conversatorio, que la empresa Gestacción, a cargo de Juan Vera, realiza todos los meses, en distintos recintos. Ayer tocó en la Agencia de calidad de la Educación, un organismo estatal, que opera en paralelo al ministerio de Educación. Nos acompañó Carlos Henriquez, su Secretario Ejecutivo.

Yo partía con una charla de unos 20 minutos. Luego preguntas, un ágape y finalmente, todos sentados en círculo, en que ordenadamente, las personas que querían comentaban sus impresiones, reflexiones, de cómo los temas tratados les habían tocado.

Hablamos de biología, de como el ADN, un programa computacional de alta sofisticación, no solo es capaz de fabricarnos completos, ojo incluido, sino que determina en lo fundamental nuestro comportamiento, en particular el ímpetu por la replicación; algo tan claro en el caso del ADN de los virus.
comentarios en círculo
Este ADN, parece tener además capacidades de comunicación, pues se comunica a través del fenómeno del entanglement, con otro ADN de su mismo tipo, aunque esté a 500 kms de distancia.
Cuan conectados puede que estemos todos, con ondas vibracionales o de otro tipo, que nuestra ciencia no ha sido capaz de detectar y por ello tiende a ignorarlas, o peor, negarlas.
Somos entonces, verdaderos algoritmos, como dice Harari ?

Miramos la economía, el sistema económico, como si fuera un sistema operativo, un tipo de programa computacional. Dijimos que el Capitalismo era como un sistema operativo (SO) en ejecución. Que en el siglo XX había derrotado a otros SO en competencia. Pero que hoy, estaba haciendo agua por muchos frentes, donde nombramos a la crisis medio ambiental, las migraciones, el desequilibrio en el reparto de la riqueza. Hablamos del poder excesivo del capital.

Hablamos de la serie de los Vikingos, que nos permite ver, que el SO bajo el cual ese pueblo se regía, incluía el pillaje como la principal estrategia de generar riqueza y el Walhalla o cielo, como el premio para los que morían en combate. Aparte de ser ellos bastante democráticos, permitiéndole a las mujeres, por voluntad propio, ser parte de la tropa de combate.

Y miramos cuanto de pillaje tenía el SO del Capitalismo. Que aparecía como una aspiradora de riqueza de donde sea que pudiera extraerla. Siendo los principales afectados por esta rapacidad, el trabajo, las personas y los recursos naturales. Esta obsesión, de estrecha mirada, nos tenía con la sobrevivencia amenazada por el calentamiento producto de la emisión es de gases de efecto invernadero.

ágape
Hablamos de la necesidad de rescatar a la persona, re interpretar lo que ella es y elevarla. Desarrollar su potencial.
Hablamos de la colaboración como algo consustancial a nuestra naturaleza, que el individualismo había corroído. Y de que, al parecer, solo de las conversaciones en grupo, podía brotar, emerger, incluso desde planos no racionales, la idea de mundo que al final instalaríamos. Y de que este es tema fundamental de este periodo.
Alguien señaló que ya había mucho hecho en esta dirección nombrando varios ejemplos, entre ellos la Economía del Bien común de Christian Felber y las ideas de Frederic Laloux.

Mucho se habló de esto de re interpretar lo que somos las personas y su rescate. La educación fue puesta en primer plano, con ese objetivo.
La educación permanente, por la rápida evolución del desarrollo tecnológico y biológico, se nos hace imperativo.
Alguna persona dijo que no sentía el impulso por aprender o simplemente no tenía tiempo. Salvo para temas de impacto inmediato, o beneficio inmediato, en el trabajo por ejemplo.
Hablamos de la necesidad de desarrollar una opinión propia, de saber expresarla, de cultivar el coraje que se necesita, y de que llevar un blog personal puede ser un mecanismo de ejercitación en ese sentido.

Hablamos de la necesidad de recuperar la conexión con la naturaleza. Alguien preguntó porqué eso era importante; no supe contestar. Varios dieron ejemplos de lo bien que le hacía el mar, estar en la naturaleza, aunque fuera con una planta en su terraza en un departamento en el Centro de Santiago.
Y hablamos de que los pueblos originarios, que coincidíamos sí están conectados con la tierra y la naturaleza, nos pueden ayudar en esta tarea.

El sistema económico, concordamos, tenía que diseñarse, en una mesa, con personas representantes de estos tres estamentos fundamentales, el capital, el trabajo, las personas en general y los recursos naturales. En este último asiento imaginamos a un mapuche sentado.

comentarios en círculo
Y llamamos a este escenario de futuro, la Human Ecomomy.

De seguir creciendo, coincidimos que debía ser en servicios e intangibles, y no así en la producción masiva industrial necesariamente. Recomendamos escuchar a la Carlota Pérez, para este y otros temas.

Dije que vivíamos bajo una cultura de la dominación, que nos impelía a actuar siguiendo los mandatos de lo que hay que hacer, de lo correcto, sin saber bien de donde ello venía y sin desarrollar a cabalidad una opinión verdaderamente propia. Esto se discutió mucho.

Y pienso que la crisis de sentido de la que también se habló, emergerá su solución del proceso de elaboración de este nuevo diseño de SO con la persona y la naturaleza, en el centro, por no decir en equilibrio con el recurso capital o quienes lo vienen representando.

Una provocadora y estimulante instancia de conversación, que agradezco de corazón a Juan Vera, que me invitó a este desafío.

Referencias:
La presentación que usé en mi charla

martes, agosto 14, 2018

Sergio Herrera, compra venta de autos

Lo conocí porque me lo recomendaron. Le había ayudado a vender el auto a mi suegra. Muy confiable y económicamente razonable, fueron las señas que me llegaron.

Lo abordé. Quería vender tres autos y comprar uno de mejor nivel.
Se hizo cargo de todo, impecablemente. A mi entera satisfacción. Por eso lo recomiendo y por eso, lo entrevisté para este posteo.

Sergio Herrera Rojas, tiene en este momento 74 años, felizmente casado con María Inés Valenzuela Palomo, dos hijos, que lo han hecho abuelo de tres nietos ya adultos: Lucas (21), Pedro (18) y Juan (15). Estos nietos son muy importantes para él.

Estudió en el colegio Calasanz, de los curas escolapios. Era un porro rematado, cree que por una fuerte dislexia, nunca diagnosticada. Repitió tres veces cuarto año de humanidades, así que terminó sus estudios escolares, después, en forma vespertina. Mucho influyó para que lo hiciera, su mujer.

Se ha pasado la vida vacacionando en los campos de su familia y luego de los de la familia de su mujer; ambos, en el vecindario de Rancagua. Por eso tiene un tipo, un estilo, de huaso de campo, a mi parecer. Mientras lo entrevistaba me lo imaginaba vestido de huaso.
Lo que más le gusta es arrancarse al campo, a pesar de ser nacido y criado en Santiago.

Allá en el campo, cuando joven, operando una máquina desgranadora de maíz, en un descuido tremendo, pierde dos medios dedos de la mano derecha.
Bromea un poco con esta herida de guerra, pero me muestra como lo le impide escribir sin problemas con lápiz a pasta.

Su tío Boris Blanco, en ese tiempo gerente general del Banco Sudamericano, tenía una pequeña Distribuidora de electrodomésticos, en el paradero 18 de Gran Avenida. Lo invitó a trabajar para él y para allá partió. A la venta se dedicó, oficio qué nunca jamás abandonó en toda su vida; el oficio de la venta.

De ahí pasó a trabajar en Abastible, también en ventas, donde estuvo más de 20 años. Vendía gas e instalaciones. La empresa se divide en dos y él sigue en Enadi.

Nombra a Juan Manuel Richuili, gerente general de Colun, pues de Enadi pasa a trabajar a Colún, donde se va enterando del mundo de la comercialización de quesos. Partió vendiendo a locales comerciales y terminó haciéndolo a cadenas de supermercados.

Estará en Colún unos 4 años para pasar a continuación al Tattersall, donde trabajó muy cerca del martillero Carlos Portaluppi.
Fue desde esta experiencia y las redes que ya disponía que se le despierta el bichito por ser empresario y se independiza.

Y se dedica a la comercialización de quesos. Ahí descubrió la importancia de lo que era tener una marca, cosa que él no tenía. Tuvo que empezar a dar crédito y fue esa variante la que lo fue estrangulando. Destaca haber sido proveedor exclusivo de La Fuente Suiza de Irarrazabal, qué consumía muchísimo queso.
Bueno, a los dos años, tuvo que evacuar el barco, pagar todas las deudas y dedicarse, como buen jubilado ya, mal pagado, a lo que está en la actualidad.

La compra venta de autos, gota a gota, la venía ejerciendo, desde hace unos 20 años, me dice.
Esta historia le permite conocer todo el teje y maneje del negocio. Publica la información de los autos de que dispone en Chileautos (le cobra el 1% del valor del auto) y en Yapo ($ 8.000 por auto). Y tiene una red de maestros, económicos, que le ayudan a dejar el auto en la mejor forma, para su venta.

Sergio es un tipo afable, confiable y cercano. Se declara feliz y agradecido de la vida.
Políticamente de centro, es muy religioso, de los pocos que van quedando en su familia, de misa dominguera, muy afectado por todas las chambonadas de la iglesia.

Veraneó toda su vida en Lican Ray, donde tiene un tío cura, de los buenos, Arnoldo Castro Iturriaga.
Ah, y es ministro de comunión.

Recorta un 5% de comisión para él del valor de la transacción y con ello paga sus costos de publicación. No tiene local de ventas propiamente tal. Opera, se podría decir por las redes sociales.
Es un tipo honesto, que recomiendo sin más. Me cuenta que recién, un cliente le pasó su auto, con todos los papeles firmados, para qué se lo vendiera y se fue a vivir fuera de Chile. Así confían en él sus clientes y amigos.

Sergio, fue un gusto conocerte.

(para contactarlo: 9 9757-5816  herrerarojas.sergio@gmail.com)

miércoles, agosto 08, 2018

Libro Gracias por llegar tarde, de Thomas Friedman

Cerca de 600 páginas de lectura, de un Thomas Frieman locuaz y enterado del mundo que habita, desde su trabajo como columnista de amplio espectro, del NewYork Times.
Es un libro que te sitúa en la época en que vivimos. Aparece Trump, en su primera etapa de gobierno y aparece el Brexit. Osea bastante actual además.

Estamos en medio de una época de aceleraciones; no hay tiempo para nada y por eso el título del libro, "Gracias por llegar tarde", porque me has permitido unos minutitos para mi, que si no es por ello, no tengo.
Por eso también digo, que quien en estos tiempos tiene tiempo, es el verdadero rico. Y yo soy uno de ellos.

La tecnología crece a la velocidad de la Ley de Moore. Osea, cada 18 meses, el doble por el mismo precio. Esto de el doble y luego el doble, nos recuerda esa historia de un rey de la India que le ofrece al que inventó el ajedrez, con lo que le hizo un gran servicio, que pidiera lo que quisiera. Y él pide, arroz; tanto como pueda poner en un tablero de ajedrez, partiendo por un grano en el primer casillero y luego el doble cada vez. La cifra era imposible, por la aceleración que esta matemática produce.

A ese ritmo venimos estando y ya hace rato, en cuanto al desarrollo tecnológico en tantas áreas.
Que implica eso ? Que lo que aprendiste en la universidad, si tienes mi edad, seguro, completamente seguro, está todo obsoleto. Por lo tanto el título de Ingeniero que en esa oportunidad obtuviste, hoy vale literalmente, nada. (link)

25 millones de puestos de trabajo se esfuman de aquí a 10 años; algo así. Serán reemplazados por robots, software, algoritmos. Punto. Preocúpate.
Lo primero es despabilarse. Los reacios a la tecnología, que se la piensen; serán barridos, quedarán obsoletos, muy probablemente. Salvo que sean artistas o algo así.
Esto de ir al colegio y luego a la universidad a aprender y luego a trabajar y producir; se acabó. Tendremos que aprender, sin parar, toda la vida. Mantenernos en permanente formación.

Otra aceleración es la de los flujos, de los mercados, de la globalización. Trump está pisando el pedal del freno aquí, pero a nivel planetario, parece que la velocidad de los flujos acelera más y más. Pienso en la información que fluye por las redes, el comercio que hoy amenaza incluso a los Malls, cuando puedes comprar todo online, incluso desde China. Me compré una cuchara de pesca en China por dos chauchas y me llegó; demoró, pero llego.
Y qué decir de las migraciones.
El mundo se está poniendo cada vez más complejo. Tenemos que aprender como resolver problemas en sistemas complejos; por ejemplo en una ciudad.

Otro frente de aceleración, señala Thomas Friedman, es la de la desestabilización climática. Aprendí en este libro que la guerra de Siria partió con una gran sequía que transformó tierras cultivables, de un amplio territorio, en un desierto. La gente se fue a las ciudades y el gobierno no pudo, no supo, lidiar con esto. Y esa gente se radicalizó. Anda metiéndole ingredientes a ese escenario y la cosa llegó a como está, en cuanto a la guerra que ahí se libra y a las migraciones que desencadenó hacia Europa.
Misma cosa en África. Sequías en la zona subsahariana, aumento de la pobreza, e incluso aumento increíble de la población (cuesta entender esta parte), para que las oleadas de migración hacia Europa desde países como Libia, tengan a gobiernos del sur de Europa, colapsados.
Todo empieza, según este enfoque con el cambio climático, un tema que Trump se niega a asumir.

Thomas Friedamn, aparte de locuaz es optimista. Interesante combinación en el contexto de esta convulsionada visión del planeta.
Pone su optimismo en el desarrollo de las comunidades y en sus lideres. Lo ve tanto y en tantas partes.
Apunta al legado que la naturaleza nos ha dejado en su largo trayecto, pues ha sabido sobrevivir a tantos avatares. Las comunidades debieran aprender de la naturaleza como se hace para lidiar con la complejidad.
Toma como ejemplo su ciudad de origen, Minneapolis, en el norte de EEUU. Ahí se formó, en medio de una comunidad judía, integrada con varias otras culturas, gracias a la activa participación de la comunidad, los empresarios y las entidades de gobierno. Y de ahí se fue al mundo a trabajar como periodista en Medio Oriente. Y apara allá volvió, para terminar este libro, después de haberse recorrido el centro sur del país, que más votó por Trump.
Y viendo la diversidad de ciudades, unas prósperas y otras en franco deterioro, cómo las personas, su nivel de integración y su capacidad de constituirse en nutritivas comunidades y sus líderes, son capaces de enfrentar cualquier adversidad.

Un libro para entender mejor el mundo en que vivimos, que aparte te deja un enterado optimismo, que vale la pena.