sábado, junio 27, 2020

El arte

Qué es el arte ? Cuál es su naturaleza y significado ?
La realidad es holónica, dice Ken Wilber en su libro El ojo del espíritu. Qué significa esto ? Significa que la realidad está conformada de totalidades, que a su vez son parte. Por ejemplo, la mitocondria dentro de la célula, es una totalidad que tiene por función producir el ATP energético; la célula es otra totalidad, dentro del corazón, el corazón es otra totalidad dentro del sistema circulatorio y el sistema circulatorio, es una totalidad que a su vez es parte de la totalidad que soy yo.

artista Caco Salazar
Cada una de estas totalidades que a su vez es parte, es un holón.
El arte se puede ver de la misma forma. Como capas de cebolla, que son holones, totalidades que son parte de la cebolla.
La realidad de la vida es holónica, dice Wilber.

El arte se puede mirar como cuatro holones, cada uno de los cuales aporta una interpretación, una verdad, de lo que es la obra de arte en particular.
El primer holón, el primario, es la mirada hacia el impulso original que lanza al artista a hacer la obra de arte. Quizás se ha conmovido por un paisaje y quiere reproducirlo, o siente algo que quiere expresar, o es algo inconsciente que quiere expresarse.
Podemos mirar el arte desde esta perspectiva, para lo cual si el artista está vivo, podríamos ir a conversar con él y obtener información de valor.
Esa es una mirada y esa mirada producirá una interpretación, una verdad, que podemos llamar un holón, una pieza o parte del todo.

El segundo holón es mirar la obra de arte en sí misma. Sus partes, sus colores, las cosas que se han dibujado ahí, cómo se relacionan. Y de puro mirar la obra y analizarla, interpretarla, podemos decir otra verdad, otra parte de la realidad de la obra de arte.

El tercer holón, totalidad y parte de la obra de arte, es la mirada del espectador. Lo que a él le pasa con lo que ve, lo que emerge de él al ver la obra de arte. Y las reflexiones que a él le surgen.

El cuarto holón es mirar la obra de arte desde el momento histórico en que esta fue hecha, de la localidad y la cultura que ahí existe o existía. Eso te da otra perspectiva, otra verdad, otra mirada, de la obra de arte.

Tenemos que ver, dice Wilber, con su mirada integral, al arte como todas estas capas holónicas yuxtapuestas.

Ahora, el gran arte, es aquel que cuando al enfrentarte a él, surge de ti una reacción de asombro, de deslumbre, en qué quedas absorto, en actitud contemplativa. En que el tiempo como que se detiene, en que no quieres salir de ese estado, que se puede prolongar un buen rato; e incluso tener el deseo de volver a experimentar esa experiencia. Quedas maravillado, quedas deslumbrado.

El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli
Cuando esto pasa, dice Wilber, es que has pasado a mirar el cuadro no desde el ojo de la mente, sino desde el ojo del espíritu.

Y cuando eso pasa, es que se te activa el ojo del espíritu, la experiencia es espiritual.
Pasaste a otro nivel de conciencia, otro tipo de experiencia, en que muchos dicen sientes el destello de Dios.

El arte puede llegar a producirte una experiencia espiritual. Y cuando ejercitas el ver con el ojo del espíritu, el observador que eres ha cambiado.
Otros dicen que has elevado tu nivel de conciencia.

miércoles, junio 17, 2020

Otto Scharmer en Icare

Ayer escuché por Icare TV a Otto Scharmer, presentado por Lorenzo Gazmuri.
Qué viene a decirnos este famoso académico del MIT norteamericano, en medio de esta crisis multidimensional, enfocada hoy en la pandemia del coronavirus ?

Otto Scharmer
Aquí hablaré de lo que yo escuché nos dijo.
Estamos en medo de una crisis disruptiva mayor. Eso quiere decir que íbamos derecho a estrellarnos a una pared y partes fundamentales de la estructura empiezan a colapsar. Nos dará esto tiempo para hacer el viraje necesario o imperativo, antes de estrellarnos ?

Otto Scharmer recomienda soltar nuestras creencias y formas tradicionales de ver el mundo, para abrirnos a nuevas formas que nuestras cegueras no nos han permitido detectar.
Que difícil cosa nos pide Otto, para partir.
Salir de nuestra burbuja, lo llama él.

Lo que sigue es más radical. Nos pide que metamos el cuerpo en los escenarios donde queramos intervenir. Esto hará que nuestra biología y todo lo que contiene, sienta. Sienta a la naturaleza, sienta al otro y se sienta a si misma.
Hemos estado colonizados por el imperialismo de la razón pensante, de la racionalidad, desconectada de la interioridad del yo y del nosotros.

la ruta de la Teoría U
Y remata diciendo que para realmente poder maniobrar en la disrupción en que nos encontramos, tenemos que sufrir un cambio de nivel de conciencia. Como sabe que esta palabra a muchos podría molestarles, la cambia por mentalidad, manera de pensar. Pero no te equivoques, no se refiere a mover la racionalidad de aquí para allá solamente.

Dedica una parte importante de su charla a hablar de las transformaciones que están empezando a pasar en el sistema educacional, usando como ejemplo su misma universidad del MIT en Massachusets. Una universidad que empieza a salir del aula, a ir a terreno, promoviendo el aprender haciendo, en equipos y en proyectos reales.
Van al mundo, escuchan, meten el cuerpo en la realidad y vuelven al aula a sentir y reflexionar. Imaginan iniciativas y lanzan prototipos, uno tras otro, hasta dar con soluciones sostenibles o sustentables.
Incluso anuncia un nuevo proyecto suyo, que es la creación del School for transformation.

La charla anuncia la intención de re-imaginar y re-modelar los negocios y la sociedad. A ese nivel está hablando.
Habla de que no es suficiente cambiar los autos por autos eléctricos; seguirán habiendo tacos.
Imagina un mundo en que todos reciban un ingreso básico universal de sobrevivencia. Qué sería entonces el trabajo. Y se visualiza a las personas apasionadas por lo que hacen y con el corazón conectado con sus clientes, desde la compasión.

En definitiva, está hablando de una transformación del ser humano, de su forma de estar en lo que está, transformado interiormente, partícipe en la creación de un mundo mucho más humanizado y mucho menos violento que el mundo que hemos construido.

Hablará de transformación del Capitalismo, con empresas con propósito, con emoción, impulsadas por una misión.
Hablará de una tecnología que no empuje al hombre a un lado, sino que esté en estrecho contacto con las mejores capacidades creativas de la persona.
Hablará de métricas basadas en el bienestar de las personas y abandonar el cuanto gana el promedio, que esconde la honda violencia de las desigualdades en el reparto de la riqueza.

Estamos en un mundo sobrecargado de violencia, que no reconoce signo político, sino que es producto de las cegueras de como venimos haciendo las cosas. Y que está viviendo estallidos peligrosos aquí y allá.
Estamos a tiempo para enmendar rumbo y no caer en .. ?

Quizás más importante, estamos capacitados para procesar y abrazar todo lo que nos trae Otto Scharmer ? El tiempo lo dirá.

Nota: Destaco la presencia en la charla de Otto Scharmer, la recomendación del coaching a nivel de empresarios y ejecutivos de alto nivel, como interlocutores válidos para abrir espacios a la mente, espejar perspectivas y vivencias, e interpelar las formas tradicionales de ver, con preguntas poderosas, que abren perspectivas no vistas antes. Yo soy oferta ahí.


martes, junio 16, 2020

Libro Ciencia y religión de Ken Wilber

Estaba en los libreros de mi casa. Lo tomé en estos días de cuarentena de la pandemia del coronavirus, mientras esperaba libros comprados por Busca libre.

Iba en la página 64 cuando como que los subrayados me parecían sospechosamente míos. Y me fui al buscador de mi blog y ahí estaba, un posteo mio, del mismo libro, de febrero del 2010.
Me quedé pensando y opté por seguir leyendo.

Ken Wilber declara que lo que pretende en este libro es reconciliar a la ciencia con la religión. Tamaño desafío. Y a mi entender, lo logra.

La realidad se compone de tres partes, la realidad sensible, lo que nuestros sentidos y sus extensiones, pueden aprehender; la interioridad del yo y la interioridad del nosotros.
A partir de la Ilustración, que es cuando empieza la modernidad, estas tres partes, que antes estaban fusionadas, se diferencian. Son el yo, el nosotros y el ello.

Wilber, basado en infinidad de fuentes, abre el escenario en un gráfico de cuatro cuadrantes. Arriba a la izquierda, la interioridad del yo; arriba a la derecha, la parte exterior del yo; abajo a la izquierda, la interioridad del colectivo, del nosotros; y abajo a la derecha la parte social, o lo visible del colectivo.

Bueno, lo que va a pasar en la modernidad, con el auge de la ciencia (y su resentimiento con la religión) y la industrialización de la economía, es que el ello, la ciencia material, el lado derecho de este gráfico, se establecerá como régimen imperial, de total dominación de la escena.
Y transformará a la religión, o la dimensión espiritual, en algo parecido a Santa Claus y a los sentimientos, la conciencia, lo interior del yo, como algo, de muy menor importancia, ojalá obviable.
Y creamos el páramo de la modernidad, en el que venimos estando.

Wilber dice que tenemos tres ojos para mirar el Kosmos: el ojo de la carne, que ve la realidad sensible, el ojo de la mente, instrumento de la razón y el ojo del espíritu, que mira los dominios de Dios, que es esa dimensión que acá en occidente obviamos.

Wilber desmenuza la ciencia, su método de extracción de verdades de la realidad, de tres pasos, en que en el del medio obtiene los datos, experienciales o instrumentales (que son extensiones de nuestros sentidos), para obtener la evidencia, que después contrastará con los datos y evidencias que otros obtengan del mismo escenario.
Concluye que el método científico es gran valor, que debe extender su ejercicio a los ámbitos de la mente y del espíritu, a los dominios interiores.

La religión en la propuesta de Wilber, debe dejar fuera todas sus piezas mitológicas y dogmáticas, y quedarse exclusivamente con la experiencia mística, contemplativa y espiritual, para partir de las experiencias espirituales de sus maestros fundadores. Y someterlas al método científico, un método científico ampliado, que permita considerar como dato de la experiencia, los obtenidos de experiencias espirituales.

Ken Wilber
Ya hay registros de meditadores profesionales, que se someten a instrumentos de la ciencia que miden lo que pasa en el cerebro y han constatado que los fenómenos psíquicos internos, tienen correlatos en los instrumentos de medición de actividad cerebral.
Esta sería la ciencia confirmando que hay algo pasando allá en la interioridad del yo, un buen punto de partida, para abrirse a investigar todo el lado izquierdo del gráfico de más arriba, que según Wilber, opera en distintos niveles, con correlatos en cada cuadrante.

Y de lo que ahí surge, es un enfoque de desarrollo y evolución, del lado izquierdo, en escuelas que serán liderados por una nueva religión, con insospechado impacto en el mundo político y económico, del lado derecho, del ello.

La voz del Espíritu hace rato que murmura, susurra, a través de la experiencia de la belleza, que experimenta el yo, a través de la bondad, que experimentamos en relación con el nosotros y la experiencia de la verdad, en la obra de la ciencia en la naturaleza, expresión esta del corazón del Kosmos, que es otra forma de llamar a Dios, dice Wilber.

Debemos para el reduccionismo extremo al que hemos llegado, de asociar las más variadas emociones con la secreción de sustancias en el cerebro y de abordar las enfermedades mentales, propias de un mundo patológico, sin significados, con píldoras que atacan solo la componente material de fenómenos de la interioridad del ser. Hemos estado viviendo en un mundo chato, sin sentido, enfermo.

Me iré ahora a leer qué escribí del mismo libro hace 10 años.


Referencia:
Mismo libro leído hace 10 años

martes, junio 09, 2020

Libro Paz en el Corazón de Rosa Ergas

El libro debiera haberse llamado "El camino de la reconciliación", que aparece como subtítulo. En ello está el meollo de lo que se propone.

Un libro importante, potente. Su efecto en el lector puede ser trascendente. Liberarse de los resentimientos, a través de un proceso de reconciliación, te puede cambiar la vida de formas significativas.

Descubrir que estamos llenos de heridas, de resentimientos, escondidos muchos de ellos bajo la alfombra, y darnos cuenta, del desgaste energético que su tensión ocasiona, del debilitamiento de tu fuerza interior y energía vital, que si las sanamos, disolvemos, te transformarán.

Pero no es tarea fácil. Significa entrar en el sufrimiento. Y eso a nadie le agrada; más bien, siempre le estamos arrancando.
Reconciliarse con los enemigos secretos del corazón, requiere primero entender ciertas cosas.

Dejar de creer que la solución del problema viene del culpable, del que hizo el daño.
Algo pasa con el resentimiento, que deja ligadas a las dos personas, de por vida. Es como si ambos permanecieran en prisión; sí, en prisión. Y la llave de la celda no la tiene el perpetrador. La tienes tu. Esto tienes que entenderlo.

El olvido no sirve. El daño es interno, que no desaparece con el tiempo. Eso es falso.

Y el perdón, tampoco sirve; oh sorpresa.
Este está inserto en una cultura de la culpa, que nos gobierna. Te das cuenta que hay personas, habemos personas, que dedicamos mucha energía y tiempo a buscar al culpable y luego ...
Lo castigamos, nos vengamos. Y creemos que eso nos sana la herida.
Bueno, eso no ocurre.

Esto me vuelve a hacer pensar en esa idea de que todos somos uno.
La verdad es que después de leer este libro, profundicé en la creencia de que esto es así. Estamos mucho más ligados, vinculados, de lo que sospechamos.
Y de ahí también el valor de la cultura Ubuntu, que recupera para la comunidad a los que pecan, delinquen. Mandela está en eso y toda su filosofía, nos lo recuerda Rosa Ergas.

Este libro nos sirve, te ayuda a moverte hacia la reconciliación de todos tus resentimientos o heridas internas, liberando mucha energía para tu vida futura. Por eso que dice Rosa, que reconciliarse es un favor que uno le hace a su futuro.

Rosa Ergas Benmayor
Pasar de la cultura de la culpa a la de la reconciliación, es un cambio paradigmático trascendente.
Nuestros gobiernos pasados, no han sabido llevar bien el proceso de reconciliación de nuestra época de la dictadura militar; y eso nos jode. Estas heridas, nos dice Rosa, se heredan. De ahí la importancia de saber de estas cosas, no solo a nivel personal, sino colectivo.

Que buen aporte son los testimonios al final del libro. Muy buenas las reflexiones que exponen, aparte de las dolorosas circunstancias que les tocó vivir. En más de alguna nos veremos reflejados y dan la cara, ponen sus mails y ofrecen ayudar, si uno requiere apoyo o consejo. Bravo por esto.

Este libro es parte de una cultura particular que han ido construyendo los seguidores de las enseñanzas de Silo, este argentino al que yo también seguí en algún momento de mi época universitaria. Un mundo muy orientado al desarrollo humano, que veo ha desarrollado un lenguaje propio, aparte de ser de gran ayuda para muchas personas. Y tiene además una cosmovisión particular, con proyección política (Partido Humanista) como espiritual. Muy interesante este último aspecto. La no violencia está muy en el centro de su mirada.

Un libro que puede tener un alto impacto en tu vida, si te abocas como propone Rosa, a hincarle el diente a tus resentimientos y reconciliarlos, más allá de haberlos perdonado o no.

Muy recomendable.

Nota:
Leyendo un libro a veces uno se encuentra con perlas y en este caso a mi me parece que Rosa dejó puesto por ahí un diamante. Se trata de tres páginas donde pone una breve síntesis de "la comunicación no violenta" de Marshal Rosemberg, que consiste en observar atentamente, expresar lo que se siente, expresar lo que se necesita y hacer simples pedidos. Y jamás aconsejar, competir, educar, consolar, contar alguna historia parecida, minimizar, compadecer, interrogar, explicar, emitir juicios, ni corregir.


Referencias:

Presentación del libro por Rosa Ergas

lunes, junio 01, 2020

Libro La conciencia sin fronteras de Ken Wilber

Llegué a pensar, que leyendo este libro uno podría iluminarse. No fue mi caso. Aunque si vislumbré esa posibilidad. Y eso que lo leí dos veces.

Vivimos en un perpetuo presente, donde el tiempo no existe.
Y somos la experiencia íntegra que experimentamos. Eso nos hace ser uno con los otros, con la naturaleza y con el universo.
Encarnar estas dos cosas recién dichas, sería, según entendí, iluminarse.

Una cosa es decirlo y otra …

El problema son las demarcaciones que nuestra psiquis viene haciendo.
Todo empieza con el lenguaje, cuando el hombre empieza a nombrar las cosas, a ponerles nombre. Al hacerlo, crea una demarcación.
Ese es un árbol, dice el primer hombre en el acto de nombrarlo por primera vez. Y al hacerlo delimita, hace una línea demarcatoria de hasta dónde llega el árbol.

El problema dice Ken Wilber, es que toda frontera, toda línea de demarcación, genera además una zona de batalla, de guerra.

Cuando nombro el primer árbol, lo que hago es cambiar la experiencia de mirar, viendo solo el árbol. Lo desarraigo, lo desconecto del bosque, o de su entorno. Y empiezo a ver una abstracción de la realidad. Me desconecto de la realidad prístina.

Hay una deriva que presenta Wilber, del nombrar, a los árboles, perros, caballos, leones, etc., que crean una abstracción que agrupa a todos los de su misma especie.
Luego viene la creación de los números, en que la abstracción va más allá, pues el número 3 sirve para agrupar a todos los que son tres de cualquier tipo: leones, árboles, perros.
Y después vienen las variables, en las funciones (x, y, z) que representan a cualquier número, que satisfaga la función.
Mientras más abstracción, más poder.

Ahora vamos a la psiquis de la persona. La primera y más fundamental demarcación que hace el hombre en este proceso, es la línea divisoria entre lo que soy yo y lo que no soy yo. Normalmente esta demarcación parte siendo la piel.
la experiencia unitaria de la naturaleza 
Lo que está hacia el interior de mi piel soy yo, y lo que está en el otro sentido, no lo soy.
Este acto demarcatorio y de separación sería una distorsión de la realidad. En la realidad, osea en la experiencia, no existiría tal separación. Esta idea de Yo y todo lo visto, oído y sentido, son parte de una misma e inseparable experiencia.
Wilber dice que al hacer esta primera y fundamental demarcación, aparece en la historia de la humanidad, la muerte.

Esta, no se si llamarla enfermedad demarcatoria, sigue avanzando y restringiendo la dimensión del ser. El paso siguiente es fijar una línea demarcatoria entre el cuerpo y .. el alma. Y paso a ser esa alma, que Wilber llama ego, y a tener un cuerpo. Soy propietario de un cuerpo, pero ese cuerpo no soy yo.
Otra línea demarcatoria, otra línea de frente de batalla.

Finalmente, aparece una nueva demarcación, que separará el ego en dos, la persona y la sombra. Lo que haremos aquí es apartar todas aquellas cosas, impulsos, deseos, pensamientos, que no nos parecen adecuados o correctos y los negaremos. Los pasaremos a la sombra, esa parte nuestra invisibilizada, tan dada a ser proyectada hacia el exterior. Una nueva línea demarcatoria y una nueva línea de batalla.

Centauro, cuerpo y ego integrados
Vivimos al final de cuentas, llenos de conflicto y sufrimiento, productos de tantas confrontaciones en tanta línea fronteriza de demarcación.

Bueno, a continuación Wilber, lista y describe los distintos tipos de terapias y prácticas espirituales, que intentan componer estos conflictos, intentando al final de cuentas disolver, hacer desaparecer esas demarcaciones.
El psicoanálisis, sirve para integrar la sombra a la persona y dejar al ego integrado.
La terapia guestáltica, que intenta mostrarnos como esas contracturas en el cuerpo esconden expresiones del yo, buscando integrarlas y de paso disolver esa demarcación entre ego y cuerpo.
La terapia transpersonal, que integra el yo que llega hasta la piel con aspectos del inconsciente colectivo, como son los arquetipos, que emergen en nuestros sueños como poderosos símbolos.

Y cuando integramos la experiencia completa, el otro soy yo, la naturaleza soy yo y el universo soy yo. Parte de Dios. Y la iluminación estaría como por ahí.

Un libro fascinante.

lunes, mayo 25, 2020

La esencia, qué es para mi

Un amigo creó una empresa a la que le puso Grupo Esencial. Otro anda diciendo que en estos tiempos lo que hace falta es volver a la esencia, a lo esencial.
Y yo les pregunto, qué es eso de la esencia ?
Ellos me miran con extrañeza, como si la respuesta fuera obvia.
Para mi no lo es.

Por eso le he estado dándole vueltas al tema.
Y tengo la siguiente propuesta, a ver qué dicen.

Vengo meditando hace mucho tiempo. Y vengo también hurgando acerca de qué es la conciencia, de dónde recibo interpretaciones e información que han influido en mi elaboración.

Cuando logro apagar mi mente, mi chicharra mental y poner toda mi atención hacia adentro, ayudándome con la respiración, en ese lugar interior donde ya ni siquiera la respiración interfiere, lo que encuentro es, nada.
Una nada, en calma, quieta, en paz, bien. Pero además, una nada consciente.

Esta nada tiene una particularidad, es fecunda. De ella emanan, afloran, cosas.
Personas, ideas, iniciativas, perspectivas, pensamientos.

Sutil destreza requiere distinguir emanaciones de simple chicharra mental.

Hoy pienso que lo que yo haga con ellas, con esas cosas que emanan de mi nada, se constituirá mi hacer más significativo de mi vida. Y ese hacer configurara mi ser, y ello constituirá mi esencia.
Mi esencia por lo tanto tiene que ver con mi hacer en la vida, hacer que tiene que ver con cosas que han emanado de mi núcleo, ese centro vacío fecundo, de mi nada interior.

Ahora, si mi educación, mi formación, me fuerza a no atender a esa fuente de ímpetus, iniciativas, ideas, sino que a hacer lo que otros me dicen debiera hacer, porque es lo correcto, o por ser la voluntad de otros, estaré desconectado de mi nada, de mi fuente.
Y posiblemente tendré algún problema existencial.

Atender a lo que de mi interior emerge, emana, requiere conciencia.
En el hacer que elijo ejecutar, operar en el mundo, se configura mi ser y mi esencia.

Si, necesitamos volver a ese núcleo, necesitamos escuchar lo que emana de nuestra nada. Y necesitamos darle a esas cosas prioridad en nuestra vida.
Quizás son esas cosas las que vinimos a hacer aquí, son nuestra misión.

Seríamos entonces terminales de conciencia de una conciencia universal cósmica.
Cuando morimos esa conciencia que nos constituye, vuelve como una gota de agua al océano.

Estas son ideas o bosquejos de creencias, en ningún caso certezas.

Qué dices ?

sábado, mayo 23, 2020

La forma en que vemos a la empresa

Me ha tocado participar en conversaciones, en donde el tema ha sido si la empresa la seguiremos viendo como la venimos viendo o va a sufrir cambios.

La forma tenaz de verla, es la de una maquinaria productiva, que aporta por supuesto valor a quienes compran sus productos y servicios, centrada, enfocada, en maximizar sus utilidades para los accionistas.

La rentabilidad es sin duda un factor de sobre vivencia. Sin resultados positivos, la empresa arriesga el seguir operando.
Hay otros factores que podrían tumbarla, por ejemplo cuando tiene problemas de caja y deja de poder pagar sus compromisos de corto plazo; y entra en default, que es cómo se habla cuando eso le ocurre a los países.

La empresa es una pieza clave del sistema en que vivimos. En ella pasamos una buena parte de nuestras vidas y es desde ella de donde salen las cosas buenas que vamos necesitando y nos hacen grata la vida.

Tengo el pálpito de que tenemos que cambiar la forma en que vemos a la empresa, pues no solamente estamos afectando la psiquis de los que las habitan, sino el entorno, incluida la naturaleza.

Constatamos que a cargo de las empresas, en roles directivos y de responsabilidad, hay personas que no se ven felices y peor aun, que están bastante loquitas y ameritan un buen tratamientos psicológico, o peor, psiquiátrico. Y alguien dijo, que en la forma en que las cosas se dan, ese tipo de personas, enfermas, tienen ventajas comparativas para tomar decisiones que al final resultan mejores en cuanto a maximizar los beneficios para los accionistas.

Se me va la mente a la forma en que nos educamos. Si pensáramos que el foco de nuestra educación estuviera en detectar el elemento, en el lenguaje de Ken Robinson, la cosa donde cuando estamos en ella, el tiempo puede pasar sin que te des cuenta; lo que te apasiona, dirán otros. Si pusiéramos el foco en ello, desde la edad en que ello corresponda hacerlo, y de ahí para adelante nos dedicáramos a cultivar esos aspectos, a desarrollarlos. De seguro haríamos personas apasionadas con lo que hacen y trabajarían en trabajos donde estarían ejerciendo aquello que más les apasiona.

Obviamente no estaríamos abocados a medir engagement y promoverlo. A empujar que las personas se despercudan de su aburrimiento y por lo menos aprendan a cumplir lo que prometen, que necesariamente deben prometer, porque si no, no están cumpliendo algo de su contrato y corren el riesgo de ser expulsados.

Si imaginamos a personas educados bajo ese esquema, contrataríamos solo a personas que les encanta, que apasionaran trabajando en nuestra empresa.
La emoción reinante en una empresa de ese tipo sería completamente distinta. Veríamos entusiasmo, alegría, colaboración, creatividad, y otras emociones parecidas.

Las emociones que hoy reinan en las empresas, son más bien de tedio, cansancio por el trabajo duro, miedo, tensión, stress. Y lo peor es que hemos aprendido que esas son las emociones necesarias para que la gente haga la pega.

Qué cantidad de sufrimiento hemos amasado, criado y mantenido, en ese tipo de  empresas.

Ya basta, pasemos a un lugar, donde lo pasemos bien, donde sintamos que crecemos, donde estemos en una forma de relación con los otros, de estrechos vínculos de colaboración y afecto, con alegría y entusiasmo, porque así trabajamos mejor, porque sabemos además que juntos lo hacemos mucho mejor que solos.

Basta de la lata rentable, enfocada en maximizar la utilidad y con la codicia muchas veces ahí presente !

Y sospecho que el cambio vendrá desde abajo y desde líderes positivos e innovadores, conectados de verdad con la gente.
Veo un trabajo de cohesión y vinculación social al nivel de pequeños grupos, de equipos de trabajo departamentales, equipos directivos, construyendo y cultivando tejido social vibrante, facilitado por coaches, o ejecutivos medios y altos que actúen como coaches.

Nota: agradezco el aporte editor de Isaquino benadof.

viernes, mayo 22, 2020

Libro Si te vieras con mis ojos de Carlos Franz

Este libro es para mi una joyita; un libro que recomiendo mucho.

Los hechos suceden en Chile, por los años 1830 a 1840 más menos.
Los personajes son históricos y parece que algo de lo que se cuenta pasó. Pero el autor afirma que le puso mucha ficción adicional. Sus temas centrales eran otros, distintos de los meramente históricos.

El amor de pareja, con fuerte condimento pasional, sus vuelcos y revuelcos; su posibilidad de persistir.

Y lo otro, la confrontación existencial entre un Mauricio Rugendas, artista, apasionado, mujeriego, intenso, romántico, y el naturalista Charles Darwin, frío, calculador, observador científico, racionalista.

Y una mujer, excepcional, bella, inteligente, culta, poderosa, autoritaria, apasionada, casada.

Y el Chile de esos años, con Portales en el gobierno, con su amante, amiga de la protagonista Carmen Arriagada, que el autor le cambia el apellido por el de la Quintrala, para mostrar algo de su misma naturaleza.

La confrontación entre Darwin y Rugendas, a la que su amante lo llama Moro, de Moritz, es magistral. Incluso hacen una apuesta, a validarse 20 años después, a ver qué estilo de vida de pareja hacía más feliz al hombre. Muy divertido, aparte de trascendente.

La mujer es casada con un coronel del ejército, mucho mayor que ella y algo estropeado, por heridas de guerra, aparte de su edad.

Lo mejor del libro, es la escena de Darwin y Rugendas, luchando por sobrevivir de una tormenta en la ladera del Aconcagua, en una cueva donde descubren la momia de una niña. Son contrincantes ideológicos y los dos se han acostada con Carmen. Uno de ellos había jurado matar al otro.

Y quizás lo más exquisito del libro es la pasión y las escenas de sexo, descritas con minuciosidad y estilo, de alguien que sabe que eso es de lo mejor que nos puede dar la vida.

Un libro que lo agarras y no te suelta hasta el final. Incluso cuando ya te quedan pocas páginas, deseas que no termine.

Seguiré leyendo a Carlos Franz.

lunes, mayo 18, 2020

La experiencia del otro

En un grupo en que participo, siete amigos compañeros de curso del colegio, a nuestros 68 años, alguien propone que escribamos una experiencia de lo humano; así lo dice. Y que cada uno escriba lo que le surja, da lo mismo.

Violeta
Y yo conecto con esa actividad, que empezó en un curso de Otto Scharmer del MIT, en el capítulo que él llama de Ego a Eco, en que nos pide que busquemos personas de nuestra periferia, vayamos a su encuentro y les propongamos una conversación, con el objeto de conocerlo.
Bueno, la mayoría aceptó sin problemas.

Partí con la Violeta, que vendía accesorios para celulares, en la esquina de Vespucio con Colón. Me había llamado la atención, pues me parecía había sido bella y la veía tan ágil, concentrada, seria incluso.
Y descubrí un ser humano maravilloso, orgullosa de si misma, pues se veía como una empresaria, que ganaba mucho más que lo que yo hubiera imaginado y mantenía a su hija, de unos 12 años y a su mamá.
Me autorizó a publicar esa bella historia en mi blog.

Seguí con Pedro, el de la silla de ruedas, sin piernas, que pedía plata en la esquina de Latadía con Vespucio. También me autorizó a publicar.
De ahí pasé a entrevistar a la administradora del Líder de esa misma esquina de Pedro. Me costó entrevistarla. Tuvo que pedir permiso a EEUU. La autorizaron. Al final no me autorizó a publicar por el asedio permanente, de día y de noche, de los ladrones.
Rematé con el Tata, que es el viejo, de tercera edad, que trabaja en la panadería de ese mismo Líder. Un verdadero personaje, que sigue trabajando ahí, haciendo la mejor marraqueta del barrio, porque ahí lo pasa mucho mejor que en cualquier otra parte.

Más adelante, vacacionando en Pirihueico, no hallé nada mejor que hacer dos entrevistas. Una a Mónica, una mapuche que vendía empanadas de queso caliente, en una feria de Puerto Fuy.
Y a la señora Nori, viejita, de tercera o cuarta edad, que llevaba una hortaliza en su casa en Neltume, donde íbamos a comprarle lechugas y otras cosas.

Descubrir a cada uno de esos otros en estas entrevistas, fue una experiencia de lo humano, pues siempre viví la sorpresa, la alegría, de descubrir seres humanos maravillosos, ahí donde nunca se me había ocurrido mirar.

Seguí después con Eduardo Manuel Rojas, al que conocí en el recinto de espera del restaurante Eladio, un domingo.

Y no me vas a creer; la última persona a la que entrevisté, fue a mi madre. Tiene 91 años y está en un hogar. Fueron cinco almuerzos a los que fui con papel y lápiz. Fue un descubrimiento fantástico. Te lo recomiendo. Esta si que no te la puedo mostrar; es muy personal.

domingo, mayo 17, 2020

Libro Nuevas obras de Egon Wolff

Son obras escritas entre 1995 y 2012; publicado este libro el 2014.
Son cinco obras de teatro.

Yo fui amigo de Egon. Fue socio de mi padre y trabajamos juntos en la época en que yo también trabajé con mi padre, recién salido de la universidad.
En los últimos años, lo llamaba cada seis meses más menos y nos íbamos a almorzar a algún agradable restaurante.
Lo que ahí pasaba, es que conversábamos. Buenas conversaciones, enriquecedoras. Egon, un tipo profundo, agudo, analítico, muy interesado en la psicología del ser humano, era un escuchador de los mejores. Te ponía atención a lo que decías, sin interrumpirte nunca, hasta escucharlo todo y aun más, con sus preguntas siempre al hueso.

Bueno, leer estas obras suyas es volver a sentir su presencia.

Me impresiona su capacidad, su habilidad, para crear escenas donde las personas emergen con sus dramas y realidades más singulares, con una profundidad y realismo que no deja de sorprenderme.

Egon, aparte de ser un indagador agudo de la psiquis humana, es un pensador, crítico además, del mundo que vivimos. No tiene soluciones, pero si ve lo que ve y lo denuncia quizás.
Esta gente, en Entendiendo a Tito, que tiene su negocito almacenero, verdulero y de repente aparece el supermercado, la gran tienda, más tarde será el Mall. Y literalmente se van poco a poco a la cresta.
Como la viven y como este Tito, medio deficiente mental, las cacha todas y manotea tratando de componer algo, siempre sin lograr nada y más bien cagándola.
Es genial Egon como te mete en ese mundo, en esa realidad tantas veces vivida en todo Chile y que la verdad nadie ve o mira con esa detención.

Egon Wolff
Lo otro es la codicia. Una familia en Retorno a Comahue, tiene una industria importante, próspera; una fundición. La cosa se viene deteriorando porque apareció una competencia más moderna y los negocios se empiezan a deteriorar. Tensión en la casa, pero algo raro se esconde tras toda esta situación. Egon te mantiene en ascuas, queriendo saber qué viene a continuación, pues poco a poco va destapando un cagazo histórico, que será el que explotará en la última escena, dejando la verdad, la tendedera. Son los estragos que la codicia hace en nuestras vidas, producto de las decisiones que tomamos, sin ver las consecuencias en el largo plazo.
Egon con su ojo agudo, le hinca el diente y la desmenuza, sin ofrecer soluciones, por supuesto, sino develándola.

En Encrucijada, Egon nos transporta a un hotel de la costa chilena, donde un pasajero algo rompe esquemas, empieza a tropezarse con la dueña del hotel, lo que va desplegándose hasta un verdadero idilio entretenídamente llevado.
Yo me trasladé a Concón, en un hotel que existía cuando era chico, justo donde empieza la subida que arranca de la playa amarilla. Yo veraneaba cuando muy chico en Concón. Pensé mientras leía que si mi mujer leyera ese mismo libro, su escenario sería el Cap Ducal de Viña. Y cada uno según su historial. Me llamó la atención eso.
Las obras de teatro crean imágenes vívidas, que ocurren en lugares que uno co-crea con el escritor.
El tipo era un moribundo que como nadie vivía el minuto a minuto, el presente, como nadie. Y ello fascinó a la mujer. Muy bella historia romántica.

Un re encuentro con Egon, un amigo querido, disfrutando su habilidad para crear escenarios humanos profundos y verdaderos. Muy entretenido, cada historia. Te lo recomiendo.

una de las acuarelas de Egon de sus últimos años

domingo, mayo 10, 2020

Libro Tiempo de magos de Wolfram Eilenberger

Es la vida y pensamiento de cuatro filósofos alemanes de principios del siglo XX. Todo transcurre entre 1919 y 1929. Un periodo de lo peor, justo después de la primera guerra mundial y antes del desplome económico de 1929.

Se trata de Walter Benjamin, Ludwig Wittgestein, Martin Heidegger y Ernst Cassirer. Tres de ellos además de alemanes, son judíos; un ingrediente muy difícil en esos días, previo a lo que sería su exterminio nazi de la segunda guerra mundial.

Vidas bastante duras en general. Conseguirse pega de filósofo en esos tiempos, imagínate. La universidad era el bastión por todos anhelado. A unos les irá mejor que a otros en eso.
Ellos en general, son pensadores libres, en el sentido que buena parte de su producción ocurre cuando aun no están institucionalizados en la academia, donde el bien portarse, ser políticamente correcto, ocurre.

Wittgestein, es homosexual. Los otros tres se casan y solo uno es aparentemente fiel y bien portado; Cassirer. Los otros dos tienen amores aparte del matrimonio, amores que son fuente fundamental de inspiración, como lo es la importante filósofa Hannah Arendt, para Heidegger.
Me llamó mucho la atención que la mujer de Heidegger, también tiene un amante, del cual queda embarazada y al hijo que nace, Heidegger, sabiéndolo todo y aprobándolo, lo recibe como si fuera hijo suyo. Matrimonio abierto, se llamaría eso.
Benjamin, tiene un amor que nace en una estadía que hace en la isla de Capri, una mujer rusa y  comunista. La visita en Moscú y no se inscribe en el partido comunista solo por no perder su libertad y autonomía de pensamiento.

Martín Heidegger
Termina el libro con una confrontación intelectual en un encuentro de filósofos en Davos Suiza, donde Heidegger derrota al más importante filósofo de la academia en Alemania de esa época, Ernst Cassirer. La disputa es en torno al ídolo de la época, ya fallecido, Kant.

A lo largo del libro estos filósofos dicen cosas que atrapan mi atención y anoto:

Cada ser humano es obra de sí mismo.
Para ello hay que pensar cómo se piensa. (Walter Benjamin)

Todo lo que, en sentido estricto, dota de sentido a la vida y al mundo en que vivimos, se encuentra fuera de los límites de lo enunciable. (Ludwig Wittgenstein)

Bueno y malo sólo lo es esencialmente el yo, no el mundo. El yo, el yo es lo profundamente misterioso.

Ludwig Wittgenstein
Dar un salto a un mundo distinto.
Dar un salto a otra concepción del ser.
Pasa de "hombre" a "ser ahí" (Dasein). (Heidegger)

Los distintos idiomas son distintos en sus particulares maneras de ver el mundo.
Los idiomas designan un objeto idéntico, pero no de la misma manera. (Walter Benjamin)

Ser filósofo es una forma de conducir la propia vida de manera consciente.

Buscarse en serio a sí mismo.
Ser de verdad quien uno es.
Concentra tu interés en cosas que sean para ti importantes y vitalizadoras.
Busca la auténtica comunicación.
Walter Benjamin
Busca una verdadera experiencia de Dios.
Busca la propia interpelación y la del mundo.
Pregúntate por el sentido de la existencia. (Heidegger)

El hombre no se expresa por medio del lenguaje, sino que el lenguaje se expresa en él.
La esencia espiritual se comunica en una lengua y no por medio de ella.
El lenguaje no está al servicio de la comunicación mundana, sino al servicio de la revelación del ser.
Requiere del hombre una actitud más bien pasiva, de escucha del ser. (Walter Benjamin)

En el origen no hay una esencia, lo que hay es nada. En el flujo de lo que ahí brota está la esencia.
Por eso la importancia de ese flujo, porque en él se crea la esencia que nos constituirá en el ser que experimentamos somos. (Walter Benjamin)

Wittgenstein vio en el lenguaje corriente el ámbito de una potencial intervención terapéutica (1925).
Educar es propiciar la autonomía.
Ernst Cassirer
Los límites del lenguaje son los límites del mundo. 
Educar, es conocerse a uno mismo, saber lo que uno quiere verdaderamente.

No somos nosotros quien nos planteamos preguntas; las verdaderas preguntas se nos plantean a nosotros. (Heidegger)

El verdadero fundamento de nuestro preguntar, es encontrar suelo firme. No pierdas el tiempo, lo que hay en el centro es la nada.
Solo de la mirada al abismo de la nada, nace lo auténtico.
La experiencia concreta de la nada, es la verdadera condición de posibilidad de todo sentido de la existencia.
En la nada no somos sino qué nos damos.
La vida está hecha de decisiones que tomamos frente a las emanaciones de la nada. (Heidegger)

Un libro, para los que les interesan estos temas, más que recomendable.

Referencias:

viernes, mayo 08, 2020

Lenguaje y ser

Venimos entendiendo el lenguaje como un medio de comunicación. Qué tal si el lenguaje es otra cosa, como por ejemplo, la forma en que el ser se expresa.
Si fuera así, el lenguaje estaría al servicio de la revelación del ser. Lo que requeriría una actitud más bien pasiva al hablar, atentos en la escucha de nuestro ser. Con conciencia que al hablar, lo que más pasa, es que nos revelamos, a los demás y a nosotros mismos.

Cuando medito bien, es cuando logro silenciar mi mente y situarme en ese centro silencioso y vacío de mi ser. Si alguien me pregunta qué hay ahí, mi respuesta sería, nada.
Osea, en el centro de mi ser hay nada, una nada, eso sí, consciente y en paz.
Muchas veces soy capaz de observar que desde esa central nada, brotan las cosas más lúcidas y originales que he elucubrado. Concluyo entonces que esa nada, que es el centro de mi ser, es fecunda, cual fuente natural, como un geiser.

Cuando desde el núcleo de mi nada, brotan ideas e iniciativas y las llevo a cabo, las ejecuto, es ese hacer el que me constituye. Mi esencia brota entonces desde el flujo de mi hacer, de mi accionar en el mundo.
Si solo me quedo en el meditar y conectar con la nada silenciosa consciente de mi núcleo, nada soy. Es mi hacer el que me dota de esencia.

Si entendemos las cosas de estas maneras, la educación tendría que ser diseñada de otra forma. Fundamental será atender a las emanaciones de ese geiser que brota de la nada consciente interior. Por ningún motiva negarla, ni taponearla con montajes, materiales o construcciones que impidan o limiten su flujo natural.
Conocer las condiciones y aspectos de esas emanaciones, serán interpretadas como las particulares materias del interés de la persona misma. Y serán ellas las atendidas para su desarrollo y cultivo.

En el caso de los grupos, y de acuerdo al nivel y calidad del intercambio, podrá ocurrir que la emanación de los géiseres, se conecten y tengan un componente emanativo de un campo de nadas compartido.

Aprender será exponer a la personas a las diferentes materias y observar como el vacío interior reacciona, resuena y eventualmente emana.
Cuando leo un libro, lo más importante será observar qué me pasa a mi con el libro y no así, qué dice el libro, o de qué materia trata. Solo serán importantes en la relación con la reacción y provocación personal.

Debo decir que estas elucubraciones me surgen de leer el libro Tiempo de Magos de Wolfram Eilenberger, que trata de la vida y pensamiento de filósofos de los años 20 del siglo pasado, en Alemania, como Walter Benjamin, Ludwig Wittgenstein, Martin Heidegger y Ernst Cassirer.

Qué dices ? Te hace sentido todo esto ?

miércoles, abril 29, 2020

Mis impresiones de Balloon Latam

Hice una inmersión en Balloon cuando fui junto a otros facilitadores de 3xi, a un evento de Balloon Latam, a colaborar con los grupos, en Vichuquén.
Dos cosas me llamaron fuertemente la atención. Una, de que este evento se hacía en el medio de un violento estallido social que ocurría en Chile, por lo que corría serios riesgos de estropearse, cosa que no pasó. Y segundo de que congregaran a 900 personas, que llegaron de todo Chile; una pequeña multitud.

Florencia Mesa
Lo otro que me llamó la atención fue la juventud de los gestores e inventores de todo esto, y su escasa o cero arrogancia.
Fue un evento potente, lleno de conexiones y vitalidad, entre una multitud heterogénea, más centrada en el mundo rural.

Quise saber más de esta iniciativa, para lo que me conseguí las coordenadas de Flo Mesa, Directora de Balloon Chile.
No tuve éxito en dar con ella, hasta que la misma María Jesús Aldunate de 3xi que me había pasado sus referencias, en medio de la pandemia, me ayudó.
Y logramos conversar a través de este medio que es Zoom. Tuvimos tres diálogos por Zoom, en donde ella con mucha gentileza y generosidad atendió todas mis interrogantes.

Balloon lleva 7 años en Chile. La empezó a idear Seba Salinas, trabajando con comunidades en Kenia.
Un equipo territorial aborda un territorio, consistente en una serie de localidades, villorrios o pueblos. Se abocan a indagar las particularidades del territorio y a captar proyectos de emprendimiento de todo tipo (una radio comunitaria, un panadero, un minimarket, un hotel, etc), hasta alcanzar un número de 400 a 450 proyectos. En esto se están tomando hoy en día, como una año.

Luego, los invitan a someterse a un programa de entrenamiento potente, donde con la ayuda de fellows, profesores, muchos de ellos extranjeros, los forman en tres direcciones: una dimensión intelectual, de los aspectos técnicos de llevar un negocio, una dimensión espiritual, de desarrollo personal de manera de conectar con la pasión en relación a lo que hacen, y una dimensión relacional, de manera que se fluidicen en el relacionarse con otros.
Hay programas de cinco semanas, otros de 10 días, etc.
El programa completo con un territorio dura entre 3,5  y 4 años.

Evento en Vichuquén en enero 2020
Lo que persiguen es formar agentes de cambio. Personas conectadas con su pasión, que al conectar con otras personas, las inspiren, las movilizen hacia su transformación.
Lo que yo vi cuando estuve en Vichuquén fue una gran pasión en todos los participantes, los que se sienten como parte de una gran familia, vibrante.
Es muy impresionante ver el fenómeno comunitario que han creado.

Conversando con la Flo Mesa, me decía que el foco de ellos es crear capital social, construir tejido social. Está ahí el potencial de un territorio.
Y tienen un tono muy particular, en el sentido que ellos no se ven como expertos que quieren tiranizar a la gente de un territorio. Para nada; lo que impulsan es que sea la misma gente, colectivamente, la que defina y establezca, cual es la dirección que quieren tener.
Le decía a la Flo si no era este un nuevo paradigma de activar poder desde las bases y sobrepasar el poder tradicional de líderes expertos y carismáticos. Claro que si.
Nosotros buscamos a la gente, las entusiasmamos, las conectamos, en un territorio y lo que sigue es magia, que brota desde ellos.

Sebastián Salinas
Y lo más notable, Balloon es un proyecto sustentable, rentable. Cómo lo hacen ?
Buscan un partner local, como la Fundación Viento Sur en la región del Maule, que tienen fondos y un proyecto territorial. Ellos se transforman en sus ejecutores y por ello reciben una parte de las platas.
Hacen muchos eventos, donde realizan muchas actividades que se alinean con los intereses de otras instituciones, para las que nuevamente ejecutan de alguna forma el plan de ellos; y por ello, aportan económicamente.
Y tienen convenios con la universidad Católica, que les aporta fellows, de universidades extranjeras, que pagan por venir a hacer sus prácticas, capacitando al territorio, donde se pasan una temporada.

Bueno, yo estoy muy impresionado con todo esto. Alguien podría verlo como una iniciativa de levantar económicamente a una región, a través del emprendimiento.
Pero la Flo me lo deja muy claro; el emprendimiento es el gancho. El poder real que queremos construir, es el poder del entramado social, es capital social.
Si, de ahí parte todo. Y yo pienso, que es justamente eso, lo que se ha perdido en el modelo de mercado agresivo competitivo, que nos viene gobernando la psiquis y el accionar.

Qué potente signo de esperanza ha sido para mi conocer esta iniciativa, liderada por jóvenes como el Seba Salinas (32), la Flo Mesa (29) y Maria San Martin (32).
Un ejemplo a seguir, una iniciativa con la que colaborar y una inspiración para estos tiempos tan revueltos.

sábado, abril 25, 2020

Libro, conciencia y realidad

Le escucho a Borges decir que un libro en una estantería en una cosa, un objeto inerte, sin vida. Es cuando una persona lo toma, lo abre y empieza a leer, que la magia ocurre.

Al leer el libro, un mundo emerge. Dónde emerge ?
Emerge en el libro mismo ? Al interior de la persona ? en su cerebro ?
Quiero pensar que ese mundo que emerge en el acto de leer, emerge entremedio, en el espacio entre la persona y el libro.


El libro es como una lámpara que esconde a un mago. Cuando no se abre y lee el libro, el mago sigue ahí dormido. Y el libro aparece como un objeto muerto.

Recuerdo a alguien que me dijo que leer era conversar con el autor del libro.
Pienso entonces que escribir es conversar con un lector que aún no se presenta.
Otra persona un día me dijo, cuando escribo descubro que sé cosas que no sabía que sabía.

Qué de la persona es lo que lee ? La conciencia. Cuando una conciencia recorre las líneas de un libro impreso, las palabras y frases que se van leyendo adquieren vida, crean una realidad, en el espacio entre el libro y el lector, que la conciencia del lector puede ver, experimentar, disfrutar o sufrir.

La conciencia crea realidades en el lenguaje.

Estoy leyendo una obra de teatro de Egon Wolff. Dos personajes interactúan, conversan, en un hotel de la costa de cualquier parte. Yo visualizo de inmediato un hotel que había en Concón, iniciando la subida que sale de la playa amarilla.
Se que si mi mujer lo leyera, su hotel sería el Cap Ducal de Viña, pues ella cuando chica veraneaba allá.
Cada persona al leer un libro crea su propia y distinta realidad. Se podría decir que cuando dos personas leen un mismo libro, leen dos libros distintos ?

jueves, abril 16, 2020

Libro Las horas de James Joyce de Jacques Mercanton

Mi suegro. renombrado historiador, ya ido, una vez conversando con él, le pregunto ¿cuál es el libro que usted más destacaría de toda su vida?
Se queda pensando un rato y me responde: Ulises de James Joyce.
Y lo tiene ? Se paró, lo buscó en su amplia biblioteca y me lo pasó diciendo: te lo presto.

Solo porque era mi suegro el que me lo prestó, pude llegar a la página 100, de 300. No fui capaz de seguir. No entendí nada; estuve la mayor parte del tiempo, perdido.
Finalmente se lo devolví, rendido. No dijo nada; quizás una tenue sonrisa en su cara, pude haber detectado.

Hoy, años después, termino de leer el libro de Jacques Mercanton, Las horas de James Joyce.
Fue una vuelta a ese personaje y a ese libro, Ulises. Esta vez le hinco más el diente, pues leí el libro con detención, donde cuenta de sus encuentros con Joyce, siendo Mercanton un joven estudiante de literatura en Suiza, aborda a este escritor, ya pasados sus 70 años, auto desterrado en Suiza, siendo este un apasionado irlandés. Aparte, vi un video de cerca de una hora, donde Jorge Luis Borges habla de esta obra y de Joyce.

Joyce nace en Dublín el año 1882, donde estudia con los jesuitas. Emigra a París donde inicia estudios de medicina, pero tiene que abandonar y salir a trabajar, por los problemas económicos de su padre. Termina sus días en Suiza, muriendo el año 1941, recién comenzada la segunda guerra mundial.

Publica Ulises el año 1922 y Finnegan Wake, poco antes de morir, ya empezada la segunda guerra mundial.
Tanto Ulises como Finnegan Wake, son libros ilegibles para una persona común y corriente; esto lo dice Borges.
Ulises, describe, en una estructura parecida a la de la Odisea, un día, desde que despierta, hasta que se duerme, de un judeo irlandés, que transita por las calles de Dublín, por sus negocios, mientras su mujer, él lo sabe, lo volverá a engañar. Y relata el minuto a minuto de la realidad, tal como transcurre en la mente de Leopold Bloom, el protagonista. Intenta Joyce por una parte representar el estilo naturalista de escribir, intentando transcribir la realidad, todo lo que pasa por la cabeza y experiencia, minuto a minuto, pasando de lo que está afuera a lo que ocurre en la imaginación, sin previo aviso.
Me entero que Finnegan Wake, nombre que le robó a una canción irlandesa, trata de lo mismo, pero de lo que pasa con un tabernero irlandés, mientras duerme.
Dos libros de verdad ilegibles.

Joyce es un tipo de tremenda capacidad literaria. Amplía el lenguaje, creando neologismos, que consisten en mezclar dos palabras como gringos y cíngaros, en la palabra gringaros. Y además de diversos idiomas; anda tu a entender.
No fue un pensador importante, señala Borges. Pero con un oído para el lenguaje, notable.

Bastante ciego en sus últimos días, le pedía a Jacques Mercanton que le pronunciara los nombres propios de por donde iban pasando, para sentirlos y buscar palabras para el libro que escribía.

Casado con Nora, con dos hijos, siendo Lucía su hija mujer, con importantes problemas psiquiátricos, que mucho le quitaban el sueño.

Termino estas breves impresiones que me dejó su abordamiento, con las canciones que Mercanton compartió le gustaba cantar y oír a Joyce:

Purcell, Sound the trumpet
Follow me up to Carlow
Loch Lomond
Drink to me only with thine eyes
Finnegans wake (+)
Vexilla regis
Rossini, Obertura de Guillermo Tell
Forza del destino - Verdi

miércoles, abril 15, 2020

Coach, Acompañante, sherpa, qué nombre ponernos ?

Me llamó la atención, en el libro de Juan Vera, Articuladores de lo posible, que a su oficio de Coach, más lo llama “de acompañante”, alguien que acompaña a un otro.

Conversaba con Isaquino Benadof y él veía nuestro oficio de Coaches, como quienes soplamos brasas, para que broten llamitas, para que se prenda el fuego.

Y recuerdo a Denis Gallet, que más nos veía, se veía, como el sherpa que acompaña al escalador a la cima de la alta montaña.

Los coaches partimos creando, con nuestro “cliente” o coachee, un espacio de confianza, un espacio sagrado de fuerte intimidad. Punto de partida fundamental.

Luego, escuchamos, escuchamos y escuchamos; acerca de la historia, los relatos, los dolores y proyecciones del coachee. Sus sueños y atascamientos.
Y nuestra estrategia fundamental, es hacer preguntas. Abiertos a dejarnos sorprender, por las respuestas, muchas veces inesperadas. Y abiertos a ver, el efecto que ese proceso va ejerciendo en la transformación de esa persona con la que vamos en este trayecto. A veces lo único que cambia es el tipo de observador que es.

Si, acompañamos; si, soplamos en la dirección de nuestras preguntas, esperando se enciendan luces, se prendan fuegos.

A eso nos dedicamos.

domingo, abril 12, 2020

El espíritu competitivo y oportunista en época de pandemia

Me entero que en Japón, el juego de la silla musical, no funciona, porque los niños insisten en cederle la silla a su compañero, antes que pechar por ella para si. Es la educación que han recibido, es su cultura.
La silla musical, te acuerdas, ese juego que consistía en luchar por las sillas escasas y ganaban los victoriosos, uno al final ?

Un inocente juego, que va grabando en nuestra psiquis el valor de ganar, incluso mostrando la superioridad contra el que perdió. Ganar es la cosa, ganarle al otro. Su sufrimiento más bien nos produce placer. Y a eso se llamará éxito.
Tantas actividades, tan valoradas por nosotros, en que el ganador se lo lleva todo. Y el perdedor nada. Esa es nuestra educación y nuestra cultura.

El oportunista, se va a ir formando también en esas mismas lides. Ese que compra barato y vende caro, lo más caro que el mercado permita. Va a China, trae cosas compradas allá en dos chauchas y las vende acá mil veces más caro. Bien. Eso es ser un buen empresario, en nuestra cultura.

Los que se dedican a negocios netamente especulativos (comprar y vender acciones, monedas, bienes raíces, lo que sea), están bien valorados, en este lado del mundo.

Ahora, cuando se nos viene una pandemia como la del coronavirus, nos vamos todos corriendo a comprar las necesarias mascarillas, que sabemos son vitales y sabemos que serán escasas.
Bueno, compramos en cantidades, para nosotros y para los nuestros. Hartas; sin pensar en los que vendrán en la tarde al supermercado, No, la forma es ganar, derrotar al otro.
Incluso, habrán otros que las revenderán, muy caras; lo mas caras que puedan. Me tocó, los primeros días, cuando ya no quedaban en los supermercados, encontrar unas en una ferretería, a mil pesos la unidad.
La oferta y la demanda del mercado, fijan el precio. Si hay escasez, el precio se va para arriba.

Hemos estado seducidos con esa forma de educarnos y de funcionar. Hemos prosperado mucho, puede ser, con eso.
Pero ahora para la pandemia, nos puede llevar a la perdición. Porque de salvarnos, nos tenemos que salvar todos juntos. No sirve que solo tu te llevas las mascarillas y te quedes solo encerrado para siempre. Tenemos que colaborar y cuidarnos de no contaminar a otros. Si no, moriremos.
Tengo qué darme cuenta, tengo que aprender, que que el otro tenga mascarilla, es necesario para mi.

Así me está pareciendo. Y si descubrimos los fallos de la cultura qué nos hemos dado, nos haremos más poderosos.

miércoles, abril 08, 2020

Libro Encíclica Sobre el cuidado de la casa común del papa Francisco (2015)

La casa común se ha deteriorado hasta un punto alarmante. El calentamiento global por la emisión de gases de efecto invernadero, por el uso de combustibles fósiles, entre otras muchas emisiones producto de una civilización mercantil tecnocrática que alienta el consumismo desatado.

Nuestra civilización basada en una economía del desarrollo perpetuo, que mira recursos, tanto humanos como naturales, como fuentes para la explotación y generación de rentabilidades, para los grupos empresariales y de las finanzas.
Esto ha resultado en un planeta con una galopante extinción de especies, degradación del aire, las aguas y hoy día la salud.
Claramente hemos perdido el norte.

Freud mató al padre, Nietzsche mató a Dios y nosotros estamos matando el planeta y a los otros. Pareciera que sin darnos cuenta, caminamos derecho al precipicio, optimizando y eficientando, sin saber que ello solo nos apura el tranco al barranco (como dice Julio Olalla).

No vemos. No nos damos cuenta. Estamos ciegos o enceguecidos.
Qué hace falta para que recuperemos la visión ? Una pandemia como la actual ? Dios quiera que sirva para eso.

Dios. A nuestra psiquis como que ya no se le aparece, Dios.
Pero miramos la naturaleza, la vida, el amor, la ternura, tantas cosas. La magia de la procreación y del desarrollo embrionario. Las sospechosas casualidades, de encontrarnos con las personas y material que nos hace falta, justo cuando lo necesitamos.
Cómo que hay algo ahí, algo a la base de todo lo creado, que tiene un carácter sospechosamente superior.
Divino ? La misma vida es sorprendente, no ?

El papa Francisco ve a Dios en todas partes. La creación es una obra de Dios. La Tierra es un préstamo que nos hace Dios.

Nosotros como que desviamos la mirada y ha sido tanto el éxito de nuestros logros, que nos miramos al espejo y nos vimos espectaculares, tanto que dejamos de lado a Dios; dejamos de necesitarlo. Como que nos endiosamos.
Y estamos causando enorme daño, no solo con la naturaleza, sino que tanto o más importante, con los más débiles, con los pobres.
La cosa nos puede explotar por más de un lado; y lo está haciendo.

Necesitamos hacer cosas de otra manera, pero más importante que eso, necesitamos cambiar la conciencia. Necesitamos cambiar como vemos, necesitamos ver la presencia de Dios en la naturaleza y en los pobres.
Esto se nos fue y no nos dimos cuenta.

El papa Francisco, con gran destreza y sapiencia, nos ilustra de la problemática y nos alienta por el camino de la religión. La suya en primer lugar, pero cualquiera en verdad.
Un libro muy recomendable, en estos tiempos de encierro y crisis.

martes, abril 07, 2020

La ilusión de la objetividad

Mira, la verdad es que la luz, mientras nadie mira, se comporta como energía inmaterial vibracional u onda. Pero si aparece una persona, un observador, esa onda colapsa y la luz se comporta como fotones materiales, como partícula.
Pero la luz, es onda o partícula ? Depende, es relativo, a si hay o no un observador presente.
Y qué es un observador para la ciencia ? Un agente consciente.
Y qué es la conciencia ? Basta, hasta aquí no más llego contigo.

La ciencia aún no tiene una idea clara de lo que es la conciencia. Sí está claro de que la conciencia existe, lo demuestra el fenómeno de la luz pasando por esas ranuras en el experimento. Pero qué es, no se sabe.

La verdad, antiguamente, la sabía o la determinaba la iglesia, con la Biblia en la mano.
Tuvo tantos yerros que la pusimos a un lado y se ganó el trono de la verdad, la ciencia.
Empezamos a usar frases como “está científicamente demostrado”, “lógico”, “obvio, es así”.
Pero con ese experimento de la física cuántica, de la luz, la verdad se fue al carajo. Einstein le dice a un amigo, “no puedo creer que la luna no está ahí si nadie mira”.
Se resiste a esta relativización de la verdad, de la realidad de hecho.

La cosa se ha desplazado a que la realidad la produce el observador, en el acto de observar.
Pero seguimos discutiendo quien tiene la razón, quien posee la verdad, quien ve la realidad correctamente.
La verdad, es que no sabemos cual es la realidad. Maturana dice que somos sistemas nerviosos cerrados, sin acceso al mundo exterior, sin acceso a la realidad.
Entonces hemos llegado a decir que la realidad no existe, lo que existe son observadores particulares, cada uno válido y legítimo.

Lo único que nos falta, después de creer todo esto, es aprender a conversar. Aprender a escucharnos, acoger todos los puntos de vistas, incluirlos y esperar que del intercambio surja, un acuerdo más bien.
Mejor será si aparte de escucharnos, nos conocemos, Pues al conocernos sabremos desde dónde, desde qué historia, habla el que habla.
Y lo que pasará, es que se establecerán relaciones, donde dado el carácter de nuestra naturaleza, se instalarán vínculos afectivos y reconstruiremos el tejido social, tan estropeado en los paradigmas anteriores.
Y volveremos al nosotros y reviviremos la democracia.

Pienso que es tan importante avanzar en esta línea, dada la altísima complejidad de los sistemas en la actualidad, que la única manera que tenemos de lidiar con ella, es conversando con todas las partes involucradas presentes. 3xi avanza en ese frente.

Por eso estoy convencido que la objetividad es una ilusión.

sábado, abril 04, 2020

Las preguntas en el coaching

De la lectura del libro Articuladores de lo posible de Juan Vera, Isaquino Benadof recolecta “las preguntas” que Juan va compartiendo en el libro, que se hace a sí mismo y le hace a los coachees con que trabaja.
Y en cambio yo, recolectó las referencias a personas, las busco en Youtube y las comparto al final de mi posteo del libro en este blog.

Me quedo intrigado con esta diferencia con Isaquino.
Sostenemos luego, con Juan e Isaquino una charla vía Zoom.
Y le digo a Juan que quiero conversemos de la importancia de las preguntas en el coaching.
De todo esto viene este discurrimiento.

Un buen coach, es aquel que interiorizado de la historia y problemática del coachee, le hace preguntas que lo obliguen a cuestionarse.
No es el que le hace un diagnóstico y le dice qué tiene que hacer; operar de esa forma es otra cosa distinta del coaching.

No siempre a uno, coach, se le ocurren preguntas cuestionadoras.
Una idea sería entonces recolectar preguntas, mirarlas, responderlas quizás y guardarlas; en alguna parte de la memoria, como hace Isaquino.

La pregunta, hace que el coachee elabore y muchas veces nos sorprenda con respuestas, que jamás nos hubiéramos imaginado. Y con ellas la conversación arranque por rumbos impensados. Eso es también lo entretenido y lo potente del coaching.

Cuando niños, en una etapa, tuvimos muchas preguntas. Al punto que corrimos el riesgo, y a veces ocurrió, que nos echaron de clases, por interrumpir, o incluso lo llamaron, por molestar y no dejar que el profesor siguiera con su relato.

Incluso en casa, los padres muchas veces se hartaban con las infinitas preguntas que les hacíamos. Aprendimos ahí, quizás, que ser preguntón, no es bueno.

Y en clases, las preguntas las hacía el profesor. Debíamos contestarlas, si no, nos ponían mala nota. Aprendimos a tener que contestar las preguntas, bajo apercibimiento de algo malo. Las preguntas nos empezaron a ocasionar miedo, incluso terror.
Y como que las preguntas que nos hacen, tenemos que contestarlas; si no …

Me cuenta Isaquino Benadof que el premio nobel Isaac Bashevis Singer, tiene un cuento de un tipo que iba en la antigüedad por los pueblos gritando, tengo respuestas, quien tiene preguntas. Me gustó.

Concluyo que no estamos entrenados para hacer preguntas y menos para hacer preguntas cuestionadoras para el coaching.
Esto puede no ser tan cierto, pero para los momentos que corren, pienso que lo que hace falta son preguntas que nos hagan pensar. Y cuando las tengamos, apuesto que elaboraremos buenas respuestas.

viernes, abril 03, 2020

La empresa del futuro

La empresa como la veníamos conociendo debe cambiar.
Y por la forma en que va a cambiar, será el motor fundamental de la transformación de la sociedad que vendrá.

La empresa aparte de recoger lo mejor de la creatividad humana, dirigida a mejorar aspectos de nuestra vida, habrá de tener alma y espíritu. La empresa habrá de palpitar como un organismo viviente.

No puede seguir siendo un lugar de maximización de rentas para y por los inversionistas.
No puede seguir siendo un lugar donde la persona humana, a cambio de una renta segura, sacrifique su potencial.
Si, es cierto que la empresa debe ser capaz de flotar financieramente hablando, pero el dinero, los números y la utilidad, no pueden seguir siendo el foco y centro de toda la atención.

Para que ese cambio ocurra, tenemos que cambiar nosotros, las personas. Tiene que cambiar la forma en que vemos, la forma en que interpretamos la realidad y la forma en que nos conectamos con los otros. Tiene que cambiar nuestro nivel de conciencia, que este trancazo al que nos está sometiendo el coronavirus, podría estar generando.

Tenemos que interpretar la empresa como un organismo vivo de la naturaleza. Tenemos que humanizar por lo tanto la concepción que tenemos de ella.
La empresa tiene que tener un propósito humano, ecológico y económico, sentido por toda la comunidad que trabaja en ella. Este propósito debe ser comunicado, luego de haber sido creado y modificado, con amplia participación.
Los procesos y el objetivo de hacerlos ágiles perdura, pero como quien mira una parte del todo, que es organísmico, dentro de una ecología mayor a sus propios límites.

La empresa, la veo como una gran conversación, estructurada en grupos que crean lazos entre las personas y dialogan de la vida, la empresa, sus mejoras posibles y el sentido de sus vidas, incluido su propio desarrollo en ese contexto y en ese entorno.
Veo la empresa estructurada en células dialogantes, por equipos de trabajo e inter áreas. Los productos de esas conversaciones se comparten, de alguna forma, en una plataforma digital intra empresa, de manera que todos estén informados, en un contexto de máxima transparencia.

A la vez, periódicamente se ponen temas o preguntas generales, para todos los grupos, que confluyen después a un centro informativo, de manera de llegar a consensos generales y decisiones co-generadas.

Teco Cardonne, en el libro Articuladores de los posible de Juan Vera, aparece diciendo que está convencido que sobrevendrá una evolución humana desde las empresas.
Y Larry Fink, también a través del libro de Vera dice, que en el enorme fondo de inversiones que él dirige, han mandado la señal de no invertir en empresas que no sean éticas, con prácticas que garanticen todos los principios del crecimiento sostenible, principios ecológicos, de inclusión, apertura a la diversidad y apoyo a causas sociales.

Es desde la empresa que se gestará el futuro que hace falta.