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jueves, septiembre 24, 2026

Con la IA florece el desierto florido

Esta metáfora del desierto florido, sobre la relación entre la inteligencia artificial (IA) y los humanos, me la aportó Pedro Flores. Él dice que el agua de nuestras preguntas, de nuestras intervenciones, hace que de la IA broten las flores de un desierto florido. Que no es en los fierros de la tecnología donde brotan las flores, sino en las mentes y los corazones de nosotros, las personas.

La inteligencia artificial es mirada por muchos con desconfianza, como un espacio desértico, como datos y más datos, amasados y recuperados a la velocidad del rayo, sin ser más que un "loro estocástico" (una conexión de palabras mediante algoritmos estadísticos).


Me pregunto cómo funciona nuestro cerebro cuando hablamos, generando ese río de palabras que no tuvieron tiempo para ningún preámbulo, ningún borrador, generadas en procesos de alta velocidad, una palabra tras otra, en apariencia con total lógica, sentido y racionalidad.
¿No seremos también algún tipo de loro estocástico más desarrollado?

La IA, esa cosa al otro lado de la pantalla, parece un verdadero desierto si no se nos ocurre nada que preguntar, nada que pedir.
Es cuando en nosotros brotan las preguntas, surgen los pedidos, que al ser lanzados a la superficie del desierto de la IA, hacen emerger y aflorar más maravillas.
Esto nos pone frente a frente al verdadero desafío que es la IA. ¿Cuáles son tus preguntas, cuáles son tus inquietudes, cuáles son tus intereses?

Tras estas preguntas está mi servicio, que llamo Coaching de las Preguntas para la Era de la IA.

Pero no es solo eso. Cuando te llega de vuelta la devolución de la IA, necesitas criterio, discernimiento, intención, para que de verdad puedan florecer las flores de lo que estoy llamando el desierto florido.
No se trata de que la IA piense por ti, sino de que te ayude a pensar mejor tú.

La IA puede generarte muchas ideas, muchos brotes. Solo tú puedes saber cuál te sirve y cuál no, cuál vale la pena y cuál más vale descartar; ese criterio es solo tuyo. Y debes tenerlo desarrollado.


Los principales brotes surgen de tu introspección, de tu silencio, de tu experiencia, de tus conversaciones con otros. Y a partir de ellos vas a la IA y profundizas, ensanchas, vas más lejos, en un diálogo entre pares, sabiendo siempre que el que tiene la experiencia, las emociones, la chispa divina, eres tú. Y solo tú.

Estoy convencido de que la convivencia con la IA nos obliga a profundizar y, a veces, a iniciar el desarrollo personal. Porque la IA, y el posible desierto florido que emerja, es solo resorte tuyo.



miércoles, septiembre 16, 2026

¿Quién condujo la creación de esto?

Hace unos días me quedé dando vueltas a una pregunta que aparece cada vez con más frecuencia en mis conversaciones: ¿quién es el autor de un texto escrito con ayuda de una inteligencia artificial?

La pregunta parece técnica. No lo es. Es una pregunta sobre qué significa crear, y por lo tanto sobre qué significa ser alguien que tiene algo que decir.


Autoría no es producción material

Empecemos por una distinción que me parece básica y que sin embargo olvidamos con facilidad: autoría no es lo mismo que fabricar cada pieza con las propias manos.

Un director de cine es autor de una película aunque no opere la cámara, no componga la música, no cosa el vestuario ni pronuncie una sola línea de diálogo. Un arquitecto es autor de una casa levantada por cientos de manos que no son las suyas.

¿Qué los hace autores, entonces? Sostienen una intención. Toman decisiones. Responden por el resultado.

Con la IA ocurre algo parecido, aunque más desconcertante, porque la máquina entra justamente en el territorio que considerábamos más íntimo: las ideas y las palabras.


La pregunta cambia de forma

Creo que "¿quién escribió esto?" va a ir perdiendo interés. Y que en su lugar aparecerá otra mucho más reveladora:

¿Quién condujo la creación de esto?

Pienso en cómo trabajo yo. Traigo una intuición nacida de una conversación, de una lectura, de una sesión de coaching. Le digo a la IA: hay algo aquí, ayúdame a pensarlo. Ella me propone tres interpretaciones. Una me incomoda, otra me parece trivial, la tercera abre una puerta que yo no había visto.

Yo atravieso esa puerta. Después corrijo, elimino, incorporo una experiencia propia, pregunto por un filósofo, rechazo una analogía, encuentro otra mejor, reorganizo el argumento y finalmente digo: esto expresa lo que quiero decir.

¿De quién es ese texto?

Para mí la pregunta decisiva no es cuántas palabras puse yo y cuántas puso la máquina. Es otra: ¿quién decidió qué merecía permanecer? ¿Quién le dio dirección y sentido? ¿Quién está dispuesto a poner su nombre debajo y responder por lo dicho?


Los cuatro verbos

Si tuviera que resumir la autoría que viene, la apoyaría en cuatro verbos: originar, conducir, discernir y hacerse responsable.

Originar una inquietud que sea realmente tuya. Conducir el proceso en vez de delegarlo. Discernir entre lo que la máquina propone, que es la parte más exigente y la que menos se nota. Y hacerse responsable por la obra terminada.

Ese último verbo me parece el más importante de todos. El botón "Generar" no puede cargar con ninguna responsabilidad. Tú sí.


Pero hay una trampa

No toda colaboración con IA convierte automáticamente a alguien en autor.

Si alguien escribe "hazme una novela sobre un hombre que pierde la memoria", recibe doscientas cincuenta páginas, las hojea y las publica con su nombre, su autoría creativa es, como mínimo, muy débil. No hubo intención sostenida, no hubo discernimiento, no hubo nada que responder.

En cambio, si una persona pasa meses conversando, construyendo personajes, rechazando caminos, introduciendo recuerdos propios, cambiando estructuras, reescribiendo escenas y preguntándose qué quiere realmente decir, estamos frente a otra cosa completamente distinta.

La diferencia no está en la herramienta. Está en cuánto de uno mismo se puso en juego.


Voces que estaban mudas

Hay algo que me entusiasma en todo esto, y es que la IA va a ensanchar enormemente el territorio de quienes pueden crear.

Durante siglos hubo millones de personas con historias extraordinarias que jamás escribieron un libro, no porque no tuvieran qué decir, sino porque escribir bien era una barrera técnica demasiado alta.

Hoy una mujer de ochenta y dos años puede contar oralmente su infancia, discutir esas historias durante meses con una IA, reconstruir episodios, organizar capítulos, cuestionar sus propios recuerdos y terminar dejándoles a sus nietos un libro que sola jamás habría podido producir.

¿Es menos valioso porque necesitó ayuda?

Yo diría que lo que estamos presenciando es la caída radical del costo de convertir una experiencia interior en una obra exterior. Eso va a producir muchísimo material mediocre, inevitablemente. Pero también va a liberar voces que hasta ahora permanecían mudas.


Lo que se vuelve escaso

Y aquí aparece la paradoja que más me interesa.

Cuando la máquina puede producir diez alternativas en segundos, escribir deja de ser el recurso escaso. Lo escaso pasa a ser tener algo que decir.

Por eso sospecho que mientras mejores sean las máquinas escribiendo, más importantes se volverán las preguntas profundamente humanas: ¿qué me importa? ¿Qué he vivido? ¿Qué quiero comprender? ¿Qué quiero decir? ¿Qué estoy dispuesto a sostener como mío?

Esto conecta directamente con algo que vengo trabajando en mi práctica: la autoría se desplaza parcialmente desde escribir las respuestas hacia hacerse responsable de las preguntas, de las elecciones y del sentido.


El arquitecto y los ladrillos

Quizás dentro de algunos años decir "este libro lo escribí completamente solo" resulte tan curioso como si hoy un arquitecto declarara con orgullo: "y además puse personalmente todos los ladrillos".

La IA no mata al autor. Puede estar obligándonos a descubrir que ser autor nunca consistió simplemente en poner palabras sobre una página. Consistía en hacerse cargo de una mirada sobre el mundo.

Y entonces te dejo la pregunta: de todo lo que has creado en tu vida, ¿qué estarías dispuesto a firmar hoy y sostener como tuyo?



lunes, agosto 17, 2026

Que es saber en la era de la inteligencia artificial

Qué significa saber, ahora que las respuestas sobran

Hace unos días caí en una conversación que no he podido soltar.

Empezó simple: ¿qué es saber, en la era de la IA? Y terminó en un lugar que no esperaba.


La vieja definición de saber

Durante siglos, saber fue tener respuestas guardadas adentro.

El erudito era el que había leído mucho, recordaba mucho, podía citar fechas, nombres, autores. Tenía sentido: la información era escasa, y poseerla valía.

Hoy cualquiera accede, en segundos, a más información de la que yo podría haber acumulado en toda una vida. La escasez se derrumbó.

Pero eso no significa que todos sepamos lo mismo. Significa que el centro de gravedad se movió a otro lugar.


Tres épocas de saber

Me gusta ordenarlo así.

Primera época: saber era recordar. La información era escasa, había que incorporarla adentro.

Segunda época: saber era encontrar. Llegó Google, la información salió afuera, y buscar bien se volvió una competencia.

Tercera época, la que estamos empezando a vivir: saber será preguntar, discernir y hacerse responsable. Porque la IA ya no solo encuentra información. La procesa, la relaciona, la explica, la argumenta, y hasta propone la respuesta antes de que yo termine de pensar la pregunta.

Y ahí aparece una paradoja que no me deja tranquilo: mientras más capaz se vuelve la máquina de responder, más importante se vuelve para mí saber qué merece ser preguntado.


Dos clases de preguntas

Porque no todas las preguntas son iguales.

Está la pregunta instrumental. ¿Cuándo ocurrió la Paz de Westfalia? ¿Cómo funciona un motor eléctrico? Son preguntas que buscan una respuesta y, apenas la encuentran, mueren. Cumplieron su función y se acabaron.

Y está la otra clase. ¿Qué significa vivir bien? ¿Cómo quiero vivir los últimos veinte años de mi vida? ¿Qué debería seguir siendo exclusivamente humano en un mundo de máquinas inteligentes?

Esas preguntas no mueren cuando las respondo. Las respondo hoy, vuelvo a ellas dentro de un año, y descubro que la respuesta cambió porque cambié yo, o cambió el mundo, o apareció algo que antes no podía ver.

Son preguntas que uno habita. No las resuelve: vive adentro de ellas.


La persona culta del futuro

Sospecho que la persona culta, de aquí en adelante, ya no será la que puede decir "sé muchas cosas".

Será la que puede decir: "sé cuáles son las preguntas importantes para mí".

Eso cambia todo. Cambia cómo debería educarse a un nieto, cambia cómo debería yo mismo seguir aprendiendo a los 74, cambia qué le pido a una conversación.


Pero ojo: la IA también pregunta bien

Aquí quiero frenar una simplificación fácil, la de "antes importaban las respuestas, ahora importan las preguntas". Porque cualquier IA puede producir también preguntas excelentes. Puedo pedirle cincuenta preguntas sobre educación, sobre longevidad, sobre lo que sea, y las voy a tener en diez segundos.

Entonces hay que ir un nivel más profundo todavía.

La verdadera capacidad humana no está en preguntar. Está en discernir qué pregunta merece mi vida.

Entre mil preguntas posibles, ¿cuál merece diez años míos? Eso no me lo puede decidir ninguna máquina. Puede ofrecerme el menú. La elección es mía.


La pregunta como identidad

Y aquí la reflexión se me fue a un terreno que no esperaba, casi existencial.

Quizás no somos solamente nuestras respuestas. Somos también las preguntas que decidimos no abandonar.

Alguien que durante treinta años se pregunta cómo educar mejor termina siendo educador. Alguien que durante años se pregunta cómo hacer más humanas las organizaciones, termina mirando el mundo entero desde ahí.

La pregunta deja de ser una herramienta intelectual. Se convierte en una declaración de quién quiero ser, y de qué parte del mundo estoy dispuesto a responder.

Y ahí aparece una palabra que me gusta mucho más que "preguntar": responsabilidad. Aquello ante lo cual estoy dispuesto a responder.


Cinco movimientos

Si tuviera que resumir qué es saber en este momento, diría que tiene cinco pasos: acceder, preguntar, discernir, relacionar, hacerse cargo.

La IA me ayuda enormemente con los primeros cuatro. Puede explicarme el cambio climático, la soledad, la desigualdad, la muerte. Puede mostrarme perspectivas contradictorias y ayudarme a pensar mejor de lo que pensaba solo.

Pero el quinto paso es distinto. Ahí no hay máquina que entre.

¿Y tú, de todo esto, de qué vas a hacerte cargo?

Porque cuando las respuestas se vuelven baratas y abundantes, elegir la pregunta —la propia, la que uno está dispuesto a sostener durante años— puede ser una de las formas más profundas de libertad que nos quedan.



jueves, agosto 06, 2026

Transformación personal con la asistencia de IA

Transformación personal con la asistencia de IA: convierte tu idea en un proyecto real

¿Cuántos años lleva esa idea esperando en un cajón?

Durante los últimos meses he acompañado a decenas de personas a descubrir el potencial de la inteligencia artificial. Casi todas llegaron pensando que querían aprender una herramienta. Casi todas terminaron descubriendo algo mucho más importante: que la IA puede ser una extraordinaria compañera para hacer realidad una idea que llevan tiempo postergando.

Por eso hoy mi propuesta ha cambiado.

No se trata de aprender más inteligencia artificial. Se trata de avanzar en aquello que realmente quieres crear.

Quizás quieres escribir un libro. Preparar una conferencia. Desarrollar un nuevo servicio. Emprender un negocio. Investigar un tema que te apasiona. Ordenar años de experiencia para dejar un legado. O simplemente destrabar ese proyecto que no logra despegar.

Mi trabajo es acompañarte en ese proceso.


Coach, no profesor de tecnología

Combino más de 25 años de experiencia como coach profesional con las herramientas de inteligencia artificial más útiles de la actualidad. No para reemplazar tu pensamiento, sino para potenciarlo.

La IA investiga, organiza, propone alternativas, resume, redacta borradores y acelera muchas tareas. Pero las decisiones importantes —las que de verdad importan— siguen siendo tuyas. Siempre.

Trabajaremos sobre tu proyecto concreto, el tuyo, no un ejercicio genérico. En cada sesión iremos aclarando la idea, investigando lo necesario, organizando la información, diseñando una propuesta, creando contenidos, resolviendo obstáculos y construyendo un plan de acción que te permita avanzar entre un encuentro y otro.

Y en el camino aprenderás, de manera natural, las herramientas de IA que realmente necesitas para tu proyecto. Si aparecen nuevos modelos, los incorporaremos. Si conviene diseñar agentes de IA que trabajen por ti, los construiremos juntos. No aprenderás tecnología por acumular conocimiento, sino porque te ayuda a avanzar.


¿Para quién es esto?

Para personas que sienten que tienen algo importante por crear y quieren un compañero de ruta que combine conversación, estrategia e inteligencia artificial.

ideas guardadas en un cajón
Puede tratarse de:

  • Un libro.
  • Un artículo.
  • Una charla o curso.
  • Un nuevo servicio profesional.
  • Un emprendimiento.
  • Un proyecto personal.
  • Una investigación.
  • Un legado de vida.
  • O cualquier idea que merezca transformarse en realidad.


Cómo trabajamos

Cada proceso se adapta al proyecto y al ritmo de la persona. La propuesta base considera cuatro sesiones de trabajo personal, con tareas y avances entre cada encuentro. Si el objetivo es más acotado, diseñamos juntos un proceso más breve.


Mi invitación

No vengas a aprender inteligencia artificial.

Ven a construir algo que hoy todavía existe solo en tu imaginación.

La IA será una gran compañera de viaje. Pero el protagonista sigues siendo tú.

¿Cuál es esa idea que hace tiempo quiere salir a la luz?



jueves, abril 16, 2026

La IA no viene a optimizar procesos. Viene a redescubrirnos.

Anteayer asistí al lanzamiento de un libro sobre inteligencia artificial en las organizaciones, organizado por la ACTI —la Asociación de Empresas de TI de Chile— y celebrado en la Escuela de Ingeniería de la Universidad San Sebastián. Conocí al presidente de la mesa de IA de ACTI, Thierry de Saint Pierre, a su director ejecutivo Francisco Guzmán, y sostuve conversaciones estimulantes con varias personas igualmente entusiastas con este tema.

Sin embargo, me fui con una sensación de frustración. No por falta de inteligencia en la sala —la había, y abundante— sino porque creo que la conversación estuvo mirando el cuadro desde el marco, sin ver lo que realmente está pintado.


Lo que se dijo

Se habló de la IA como *herramienta*. Se buscaron los KPIs que pudieran certificar su "verdadero valor". Se discutió cómo hará más eficientes los procesos.

Todo correcto. Todo importante. Y sin embargo, todo insuficiente.


Lo que yo quería decir

Quería pedir la palabra para plantear algo que no escuché esa noche: lo más transformador que hará la IA no ocurrirá en los procesos. Ocurrirá en las personas.

La IA nos obliga a hacernos preguntas que, curiosamente, nunca nos hicimos del todo en serio: ¿Qué es la inteligencia? ¿Qué nos hace únicos? ¿Quiénes somos en el mundo que viene?

Por décadas hemos educado y gestionado personas como si fueran operarios y optimizadores de líneas de proceso. La IA llegará a hacer eso mejor que nosotros. Y eso, lejos de ser una amenaza, puede ser una liberación.


La educación como pasión, no como entrenamiento

Bajo la IA, la educación será guiada por nuestras preguntas —y por lo tanto por nuestros intereses genuinos— y en última instancia por lo que terminará siendo nuestra pasión.

¿Te imaginas un mundo donde cada persona trabaja en lo que la apasiona, y además está potenciada por una inteligencia amplificadora? Eso es lo que la IA puede hacer por nosotros: no reemplazarnos, sino enarbolarnos.

Por eso, cuando las empresas planifican la incorporación de IA, creo que están cometiendo un error de secuencia al empezar por los procesos o la rentabilidad. Deberían empezar por las personas. Las capacitaciones no deberían ser técnicas en primer lugar; deberían ser inspiradoras. Deberían inflamar a las personas con esta pregunta: ¿qué podrías hacer tú si tu inteligencia fuera amplificada?


La empresa como organismo vivo

La IA pondrá —finalmente— a la persona en el centro.

La empresa ya no podrá verse como una máquina a optimizar. Tendrá que entenderse como un organismo vivo: personas conectadas en red, no solo de comunicaciones, sino también de emociones.

Y aquí está el verdadero desafío. Cuando miramos a una persona, vemos su cuerpo y escuchamos lo que dice. Pero las cosas más importantes son invisibles: cómo escucha, qué siente, qué la mueve profundamente. Y como somos una cultura centrada en la ciencia —donde lo que no se mide no existe— hemos sido históricamente torpes gestionando lo invisible.

¿Cómo lideramos organizaciones centradas en personas reales, con sus emociones y sus significados, cuando además esas personas están siendo transformadas y potenciadas por una tecnología que aún no terminamos de comprender?


La pregunta que me llevé a casa

Esa noche no encontré espacio para decirlo en voz alta. Lo digo aquí.

La IA no es una herramienta más. Es un espejo que nos pregunta quiénes queremos ser. Y las organizaciones que entiendan eso primero serán las que lideren lo que viene.


¿Qué opinas tú? ¿Ves la IA como una herramienta de eficiencia, o como algo más profundo?

martes, octubre 14, 2025

De “hacer” a “ser”: el desafío humano frente a la Inteligencia Artificial

Nos encontramos en una bifurcación en el camino.
No una de esas metáforas cómodas de manual de liderazgo, sino una verdadera encrucijada histórica. La Inteligencia Artificial está reconfigurando el mundo del trabajo con una velocidad y profundidad que apenas empezamos a comprender.

Los más de 11.000 despidos en Accenture no son solo una cifra; son el eco de una transformación estructural. La empresa lo ha dicho sin ambigüedades: estos ahorros se reinvertirán “en nuestra gente y nuestro negocio”, es decir, en quienes se están adaptando a la nueva era.
La productividad ya no será proporcional al número de empleados. Menos personas generarán más resultados —una característica fundamental del tiempo que se abre—.

Y en este escenario, la pregunta deja de ser cómo conservar lo que tenemos.
La pregunta real, la que define quién prosperará, es otra:

“¿Qué se vuelve posible ahora que la IA puede encargarse del 90% de lo que solía hacer?”


De la mentalidad defensiva a la mentalidad visionaria

Frente a esta revolución, hay dos caminos interiores posibles.

  • Mentalidad defensiva: intentar proteger el trabajo actual, actualizar competencias, adaptarse con miedo a quedar fuera.
  • Mentalidad visionaria: reimaginar el propio valor, explorar los espacios que la tecnología abre, y adelantarse a ella.

Los pioneros no serán los más técnicos, sino los que aprendan a ver la IA no como una amenaza, sino como una herramienta de expansión.
Una herramienta para crear nuevas industrias, nuevas preguntas, nuevos significados
.


IA como expansión: el florecimiento que viene

A largo plazo, la visión optimista es clara: la automatización puede liberar a la humanidad de las tareas mecánicas y repetitivas, abriendo paso a una nueva era de florecimiento humano.

Durante dos siglos, la sociedad nos entrenó para ser máquinas eficientes: medirnos por la productividad, el rendimiento, la utilidad.
Pero la IA —paradojalmente— puede ser el inicio de la inversión del paradigma: pasar de ser human doings a human beings.

El trabajo no desaparecerá, pero su propósito se transformará profundamente.
Dejará de ser un medio de supervivencia para convertirse en un vehículo para:

  • crear significado,
  • expresar la creatividad,
  • resolver problemas apasionantes,
  • y construir comunidad.


Desarrollar las capacidades que las máquinas no pueden imitar

El nuevo valor ya no estará en la repetición ni en la eficiencia, sino en lo que sólo el ser humano puede hacer:

  • la sabiduría para discernir,
  • el juicio ético,
  • la creatividad genuina,
  • la inteligencia emocional,
  • la conexión humana.

El activo más valioso del futuro no será el capital financiero, ni siquiera el conocimiento técnico, sino la inteligencia auténtica: emocional, espiritual y creativa.


El futuro como creación compartida

El período de transición será disruptivo y brutal para muchos.
La ventana de oportunidad para una adaptación superficial se está cerrando rápidamente.
Solo prosperarán quienes se atrevan a concebir un nuevo valor gracias a la existencia de la IA, no a pesar de ella.

No se trata de resistir la ola, sino de aprender a surfearla con conciencia.
La IA no viene a quitarnos humanidad; viene a ponernos a prueba: a ver si somos capaces de usar esta herramienta no solo para producir más, sino para ser más.


En síntesis

Estamos ante una nueva frontera.
Y cada uno de nosotros debe decidir si corre hacia el futuro o se aferra al pasado.

El desafío no es proteger una descripción de puesto, sino reimaginar lo que somos capaces de crear.
El cambio será vertiginoso, pero también fértil para quienes se atrevan a mirarlo de frente.

Porque en esta bifurcación del camino, el verdadero progreso no será tecnológico, sino humano.


Fuente: Julia McCoy

miércoles, julio 30, 2025

Emad Mostaque y la Internet Inteligente

Dicen que el futuro ya no es lo que solía ser. ¡Menos mal! Porque si seguimos la brújula de Emad Mostaque, no solo evitamos el apocalipsis cibernético, sino que entramos en una nueva era de propósito, abundancia... y monedas que nacen del bien.

¿Quién es este Mostaque? Un loco especial con mirada de profeta y cabeza de ingeniero. Fue CEO de Stability.ai y hoy lidera una revolución silenciosa pero de proporciones sísmicas. Su idea madre: la Internet Inteligente, un nuevo entramado digital que no solo nos conecta, sino que nos empodera como nunca antes.

Una IA con propósito (¡y con corazón!)

Mostaque no se anda con rodeos: la inteligencia artificial va a redefinir la sociedad. Así de claro. Dice que lo de trabajar para vivir pronto será cosa del pasado. ¿Competir contra millones de agentes de IA que no duermen, no se equivocan y aprenden sin parar? ¡Ni con todo el café del mundo!

Pero en vez de asustarse, propone algo luminoso: un nuevo sistema económico que premia lo que haces bien para la sociedad. ¿Cómo? Con una moneda llamada Foundation Coin, acuñada por la IA cada vez que haces algo que beneficia al mundo. Ojo: no necesitas tener un doctorado. Basta con ser humano y contribuir positivamente. Algo así como "dinero por ser buena persona".

Adiós al trabajo, hola al sentido

En este nuevo paradigma, el dinero ya no nace del trabajo ni del capital. Se crea desde el beneficio social. Y eso nos lanza de cabeza a una pregunta honda como el océano: si ya no trabajamos para vivir… entonces, ¿para qué vivimos?

Mostaque responde con poesía tecnológica: vivimos para crear, cuidar, aprender, sanar, inspirar. Y todo eso tendrá valor económico medido por IA éticas, transparentes y abiertas.

IA soberana para todos (incluso en una Raspberry Pi)

Esta Internet Inteligente estará construida sobre centros de datos distribuidos, de código abierto, capaces de correr hasta en una humilde Raspberry Pi. ¡Nada de élites cerradas con supercomputadores opacos!

Cada país tendrá IA nacionales para salud, educación, finanzas. IA entrenadas con valores y datos abiertos, auditables por todos. Y si te enfermas, una IA empática (sí, empática) te acompañará, asesorará y cuidará. ¿Costo? Un dólar al mes. ¿Impacto? Incalculable.

Redefiniendo el PIB con humanidad

El viejo PIB (ese que solo mide cuánto producimos) va quedando atrás. Mostaque propone una economía basada en inteligencia colectiva, efectos de red positivos y diversidad creativa. Un sistema donde ser humano es más valioso que tener dinero.

El verdadero recurso escaso será… el propósito.

Próximos pasos: todos invitados

Los primeros 18 meses del proyecto son solo el principio. Ya se están acuñando las primeras Foundation Coins, construyendo data centers, y desarrollando aplicaciones médicas IA gratuitas. Luego, será la comunidad la que decida el rumbo. Sí, nosotros. Tú. Yo. Tus nietos. El vecino que cría abejas. Todos.

Porque si algo tiene claro Emad Mostaque es esto: el futuro no se impone, se diseña. Y mejor si lo diseñamos juntos.

Conclusión: del miedo a la maravilla

En un mundo que a veces parece escrito por guionistas de Black Mirror, la visión de Mostaque es un regalo. Un canto de esperanza inteligente. Un recordatorio de que la tecnología, cuando se alinea con el bien común, puede ser poesía hecha código.

Así que, la próxima vez que escuches que la IA viene por nuestros trabajos, respira hondo, sonríe, y piensa: quizá viene a liberarnos de ellos… para que por fin empecemos a vivir.


Nota: me tropecé con este video donde Emad Mostaque conversa con Peter Diamandis y su equipo; me llamó mucho la atención; lo vi un par de veces y lo sometí a la juguera de NotebookLM de Google, que le sacó todo el jugo a través de su resumen y podcast. Tomé el resumen, las notas que tomé de él y se lo pasé a chatGPT, pidiéndole que me hiciera un posteo de blog con ese material. Me encantó el resultado y después de un par de mínimos retoques, es lo que está publicado aquí.

martes, abril 29, 2025

Coaching Personalizado en Inteligencia Artificial

 Propuesta Comercial: Coaching Personalizado en Inteligencia Artificial (después de haber trabajado con mis primeros 10 clientes)

Te invito a descubrir el increíble potencial de la Inteligencia Artificial (IA) como tu nuevo asistente personal de aprendizaje, creatividad y productividad.
Nuestra propuesta te conecta directamente con las herramientas más poderosas del mundo actual, adaptadas a tus intereses, inquietudes y proyectos personales.
La IA no reemplaza tu talento: lo potencia.

Te llevaré por el camino de ver las transformaciones que significará abrazar la inteligencia artificial, en la forma que traes de aprender, que dejará de estar en el memorizar contenidos, al desempolvar y activar tu capacidad de hacer preguntas, pero no cualquier pregunta, tus preguntas.
Verás como la IA te puede ayudar a orientar tu vida y acelerar tu productividad y valor en el mundo.

Las cuatro sesiones de entre una hora y hora y media de intercambio personalizado que sostendremos, las he configurado de la siguiente manera:

Primera sesión. Aquí experimentarás la emoción del asombro.
Haremos una ficha de tu persona, después de conversar sobre lo que se nos viene con la IA. Con esta ficha le pediremos a chatGPT, la IA de mayor uso, que nos diga qué potencial ve en ti. Que haga un discurso de homenaje a tu persona. Que transforme este homenaje a verso, en el estilo de García Marquez o de Neruda. Y que nos haga un programa en el lenguaje de programación que quieras.
Te irás con un Guau en el corazón.

Segunda sesión. Te mostraré cómo podría cambiar tu forma de leer, de trabajar, de investigar. Llamo a esta sección, cómo te colonizará, cómo podría colonizarte la IA.
Entenderemos porque una mujer caminando por los cerros, me dijo, chatGPT se ha convertido en mi mejor amigo.

Tercera sesión. Te mostraré la cosa de la IA. Los pitos y flautas. Las distintas plataformas: chatGPT, Gemini, Perplexity, Claude, Deepseek. Sus particularidades y cómo operar en ellas. Cómo acomodarte con ellas, tanto en tu computador, como en tu celular. Y cómo explotar al máximo la interacción por voz.

Cuarta sesión. Te mostraré el potencial de chatGPT, AI Studio y NotebookLM, ambos de Google, como herramientas increíbles para estudiar e investigar cualquier tema.
Terminarás convencido que tendrás que dedicarle tiempo a este mundo que galopa en creatividad y novedades, pues es el tema de todos y donde más se está invirtiendo en el mundo.

Te invito a ponerte en contacto conmigo (gabriel.bunster@gmail.com o por Whatsapp por +569 9158 8108) y empezar esta exploración de este nuevo mundo que es la inteligencia artificial, que si le dedicas el tiempo que requiere puede afectar varios aspectos de tu vida.

También hablaremos de sus riesgos y cuidados que debes tener con ella, pues con toda innovación potente, los beneficios pueden ser tan grandes, como su mal uso.
Estaré esperando tu llamada.


Referencias:
Posteo de lo que fui aprendiendo: link
El caso de Veronika Hucke: link
Lanzamiento de esta nueva oferta el 27 de febrero: link

lunes, agosto 05, 2024

Cómo dejar de ser pobre y pasar a ser rico

José, escribo estas líneas para ti. Tienen que ver con lo que aprendí leyendo el libro Los secretos de la mente millonaria de Harv Eker.

Patrón del dinero. Todo está en tu mente. En la manera de pensar en relación al dinero que se instaló en tí en tus primeros años de vida; en tu niñez y juventud.

Lo que piensas determina lo que sientes y ello determina las acciones que emprendes. Y de ahí los resultados que vas obteniendo.
Por lo tanto, investigar con honestidad cuáles son tus pensamientos, tu forma de pensar, tu patrón del dinero, es clave para entender en dónde estás y que posiblemente tienes que hacer cambios a ese nivel.

Lo que piensas no te hace ser el que eres. Lo que piensas se instaló ahí por lo que oíste cuando chico, lo que viste y lo que experimentaste, en relación al dinero.
Estudia esto, reflexiona sobre esto, escríbelo, con honestidad.
Describe en palabras cual es tu patrón del dinero, qué piensas sobre el ser rico o pobre.

Míralo bien y piensa en qué cosas deberías cambiar para mejorar tus expectativas económicas.
Y hace las declaraciones necesarias para ese cambio. Repítelo con cierta frecuencia hasta que se instalen.

Es importante saber por qué o para qué quieres ser rico. Tienen que ser buenas causas.
Y ojo, lo qué mentalices el universo lo atraerá hacia tí.

A continuación José, te entregaré ideas fuerza muy importantes para pasar de pobre a rico. Tú eliges.

  1. Idea fuerza #1: Los ricos crean su vida; a los pobres les pasa su vida.
    Hazte responsable de tu vida y deja de criticar y quejarte.

  2. Idea fuerza #2: Declara que tienes la intención de hacerte rico. Y esa intención es positiva, constructiva, para poder ayudar a otros con más poder de tu parte.

  3. Idea fuerza #3: Comprométete a ser rico. Ello requerirá foco, valor, conocimiento y pericia. Si te comprometes el universo se alineará contigo.

  4. Idea fuerza #4: Empieza a pensar en grande; y deja de pensar en chico. Enfócate en agrandar y perfeccionar el valor que entregas y aumenta el número de personas a las que llegarás.
    Convéncete de que eres muy bueno en lo que haces y ofreces.

  5. Idea fuerza #5: Sé un buscador de oportunidades y enfócate en ellas; a los problemas, el tiempo y la energía que merecen, nada más.
    Confía en tu capacidad de lograr lo que te propones.

  6. Idea fuerza #6: Deja de pensar mal de la gente rica; si sigues haciéndolo eso bloqueará el camino a convertirte en uno de ellos.
    Debes convertirte en una persona confiable, un atributo de la gente rica.

  7. Idea fuerza #7: Elige a las personas con quienes te juntas; elige a las positivas y prósperas. Aprende de ellos cómo lo hacen y cuál es su disposición mental.
    Tus contactos son claves para tu éxito.

  8. Idea fuerza #8: No te guardes el valor que puedes aportarle al mundo; hazlo saber, cacarealo, mete ruido; no te avergüences de ello. Aprende a usar las redes sociales y aprende marketing.

  9. Idea fuerza #9: Nunca dejes que los problemas te dobleguen; tú eres siempre más grande que tus problemas.
    Por eso tu desarrollo personal es central en tu éxito.

  10. Idea fuerza #10: Aprende a recibir. Si te resistes a recibir le estás diciendo al universo que no te de. Ojo, cuidado.

  11. Idea fuerza #11: En lo posible no cobres por hora, sino que cobra por resultados, por el valor de lo que la contraparte recibirá.

  12. Idea fuerza #12: Acostúmbrate a vivir en un mundo de abundancia. Siempre deja una parte de tus ingresos para la celebración y el disfrute de la vida.

  13. Idea fuerza #13: Enfócate en tu patrimonio más que en tus ingresos. Aprende a invertir tus excedentes bien; asesórate.
    Tu patrimonio crece de acuerdo a cuatro factores:
    + Cuánto ganas mes a mes por tu trabajo
    + Cuánto ganas por tus bienes que tienes en arriendo
    + La rentabilidad de tus inversiones de capital
    + Y cuan austeramente seas capaz de vivir.

  14. Idea fuerza #14: Aprende a administrar bien tus ingresos.
    + Gasta el 50% de tus ingresos en vivir
    + Ahorra un 10% en una cuenta de inversiones que nunca gastarás
    + Ahorra un 10% para gastar en el largo plazo
    + Ahorra un 10% para capacitación propia
    + Ahorra un 10% para celebrar y festejar
    + Ahorra un 10% para donativos.

  15. Idea fuerza #15: Haz crecer la parte de tu patrimonio que trabaja para ti, idealmente hasta el punto en que ya no tengas que trabajar, salvo en cosas qué realmente te gusten.
    Págale a otros para que trabajen para ti.

  16. Idea fuerza #16:  Aprende a superar tus miedos; no dejes que ellos te detengan. Aprende, capacítate, básicamente para dejar de tener miedo e ir adelante con tus proyectos e iniciativas.

  17. Idea fuerza #17: Ponte a aprender, a capacitarte, a leer y nunca te detengas. Si no estás creciendo, significa que te estás muriendo.
    Para hacer lo que quieras, tienes que lograr estar a la altura, siendo quien se requiere ser para ello.

Mucha suerte José.

miércoles, marzo 06, 2024

Anuncio - chatGPT para interactuar con las empresas

Hola

Te quiero contar que he cerrado un acuerdo con la empresa Kudaw, especialista en Big Data, Inteligencia Artificial y Machine learning, para que los represente como Director Comercial, para venderle a las empresas, una implementación de inteligencia artificial, basada en chatGPT, para el diálogo entre la empresa y clientes y potenciales clientes.

Qué mejor que disponer de toda la inteligencia conversacional que la inteligencia artificial provee hoy en día, para ayudar a nuestros prospectos y clientes a conversar con nosotros desde sus particulares intereses y necesidades.

Si quieres saber más y explorar este fantástico ámbito de posibilidades, no dudes en contactarme.

Te saludo cordialmente

lunes, diciembre 04, 2023

ChatGPT como mi asistente de IA en mi oficio de Coach

 De un tiempo a esta parte vengo utilizando de vez en cuando los servicios de chatGPT o Bard, en mis sesiones de coaching.

Surge una pregunta, nos quedamos cavilando y, porque no le preguntamos a chatGPT ?

Y ha funcionado bastante bien. En el sentido que lo que aporta chatGPT o Bard, lo hemos calificado de bueno y de un aporte de valor.
De hecho, con uno de mis clientes, con el que siempre nos sentamos con una mesa de su oficina entre medio, partimos encendiendo el computador que trae y dejando listo Bard o chatGPT activado en pantalla.

Ejemplos.
Llegamos con un cliente a la conclusión de que siendo un destacado profesional y padre de familia, siempre se había obviado a sí mismo. Nunca había puesto el foco de la mirada en él, para hacerse preguntas, preguntarse qué con él en todo lo que hacía.
Guau, recuerdo lo que dijo y se quedó mudo mirando al frente.
Y qué hago, me pregunta. Me lo quedo mirando y le digo, preguntémosle a chatGPT.
Esa vez prendimos el computador que estaba ahí y tipie la pregunta.
La respuesta fue muy rápida. Una breve introducción felicitando por el descubrimiento y luego listó, ocho o nueve puntos de acciones posibles a tomar.
Las leímos y quedamos los dos sorprendidos.
Una de las proposiciones era contratar los servicios de un Coach o similar.
Imprimió la respuesta y el cliente se la llevó para la casa.

Tengo un taller en una empresa con una buena audiencia. Preparo una powerpoint para proyectar. Tomo un artículo que escribí antes sobre el tema del Pedido y otro de los tipos de conversaciones. Copy paste al chatGPT y le pido me haga una lámina de powerpoint a partir de ese contenido. Retoco algunos detalles y está lista. Hago lo mismo con el otro documento y zas, otra lámina de la powerpoint lista.

Tengo que leer un documento de 15 páginas y tengo poco tiempo. Copy paste a chatGPT y le pido que me haga un resumen. Lo hace rápidamente y el resultado lo contrasto con algunas lecturas por aquí y por allá del documento y listo.

Libros completos que alguien nombra en una conversación, de los que tomo nota, después le digo a chatGPT me haga resúmenes y los hace bastante bien.

Una vez le pedí a chatGPT un resumen de un libro antiguo que acababa de terminar y gentilmente me entregó algo que califiqué de erróneo. Le dije a chatGPT que estaba mal, se disculpó e hizo otro intento de resumen. Me fui a Bart de Google y obtuve mejores resultados.
Hoy pinponeo entre estas dos herramienta de IA, chatGPT y Bard y debo decir que pucha que me sirven.

Estoy convencido que estas nuevas herramientas entrarán con fuerza ayudándonos mucho y probablemente dejarán obsoletos ciertos trabajos, como atención de clientes y call centers.
Imagino que estas herramientas serán una herramienta fenomenal para aprender cualquier cosa o para guiar nuestros estudios.

martes, abril 18, 2023

¿Cómo tendrá que cambiar la educación por la aparición de chatGPT?

Antes de chatGPT aprender era saber las causas y las consecuencias de la batalla de las Termópilas, donde fue esa batalla, quienes se enfrentaron, quienes fueron los actores principales por lado y lado y quién ganó.
Con chatGPT, saber todo lo anterior no tiene mayor valor.
La pregunta ahora será ¿qué te pasa a ti con la batalla de las Termópilas?
El alumno tendrá que mirar para adentro de sí mismo para encontrar la respuesta que le pide el profesor. Para esto no le servirá chatGPT.

Nos hemos pasado la vida volcados hacia afuera. Hemos creído que aprender era manejar data en la cabeza. Nunca nos dimos cuenta verdaderamente, que lo que aprendíamos para la prueba, un mes después o dos, ya se nos había olvidado. Ya no lo sabíamos, pero la nota, el certificado, parecía decir que sí lo sabíamos.
No era cierto. Pero sí sabíamos dónde ir a buscar ese conocimiento.

Ahora el objeto de estudio somos nosotros mismos, es nuestra interioridad.
Y sabes lo que te pasará ?  que descubrirás que lo que hay hacía adentro ni te lo sospechas.
Cuando leo en estos días el libro El Gen, de Siddhartha Mukherjee, observo cómo me asombro, cómo me maravillo, cómo se despierta mi curiosidad por saber más.
Observo cómo me emociono con la emoción que sintieron Warson y Crick al descubrir la estructura del ADN en 1953, cuando nacía mi hermano Jorge, la molécula donde se guarda la información de cómo fabricar las enzimas, que son proteínas, para digerir la lactosa y la glucosa. Lo rápido del proceso. Lo sorprendente.

Es maravilloso toda la data, bien ordenada, bien presentada, que nos puede entregar chatGPT instantáneamente. Pero de que nos sirve si no sabemos el sentido que tiene toda esa información para nosotros. Y eso solo lo podemos saber, atendiendo a lo que nos pasa con esa información. A lo que se nos abre o cierra con esa data.

El otro día le pregunté a chatGPT cómo lidiar con un agresivo pasivo y me entregó abundante información y alternativas. Cómo a mi me resuena y como le resuena a mi cliente de coaching, determinará qué parte de esa información usaremos y cómo.
Misma cosa con la pregunta acerca de que me he obviado a mí mismo toda la vida, todas las ideas que me dio de qué hacer. Solo yo y más mi cliente, atendiendo a qué nos pasa con toda esa información, sabremos qué tomar y qué no de todas esas recomendaciones.

Por eso digo hoy en día, que ya no trabajo como coach solo, sino que tengo un asistente, que se llama chatGPT. Una herramienta que poco a poco, cada vez que se me ocurre, o se nos ocurre ir a preguntarle a chatGPT, qué opina y sugiere él.
Y pucha, que me ha dado razones para alegrarme, para sorprenderme, para maravillarme.
Claro, alguien podría decir que los clientes podrían obviarme a mi. Pero no lo creo. La magia del espacio de conversación de verdadera confianza es insustituible.

Gracias a los que nos trajeron a la mano chatGPT y todas esas nuevas herramientas de inteligencia artificial.
Con chatGPT la importancia de las personas que somos, crece.


Le pregunté a chatGPT qué le parecía el texto anterior y me contestó lo siguiente:

“Este texto plantea que la aparición de ChatGPT puede cambiar la forma en que se concibe y se imparte la educación. Se menciona que antes de la existencia de esta herramienta, el aprendizaje se centraba en la memorización de información, mientras que ahora, gracias a la capacidad de ChatGPT para proporcionar datos en tiempo real, los estudiantes pueden centrarse en la reflexión y en la búsqueda de significado personal.

El texto también destaca la importancia de la introspección y del descubrimiento de uno mismo en el proceso educativo, lo cual no puede ser sustituido por una herramienta como ChatGPT. Se resalta la importancia de la conversación y la confianza en el proceso de aprendizaje.

En general, el texto plantea una reflexión interesante sobre cómo las nuevas tecnologías pueden cambiar la forma en que se enseña y se aprende, y cómo es necesario que las herramientas tecnológicas se utilicen de manera complementaria con los procesos de reflexión y descubrimiento personal.”

martes, noviembre 22, 2022

Qué soy yo y qué es el tiempo

Somos legión decía alguien, refiriéndose a la cantidad de yoes que cada uno de nosotros es.
Soy uno con mi mujer, otro con mis hijos y otro con mis nietos. Otro en mi trabajo, otro cuando converso en la calle con Waldo, Raúl o Pedro. Etc.
Hay un yo “sujeto” que ve el mundo de los objetos del entorno. Cuando transformo en objeto al yo sujeto, lo transformó en el yo-idea que tengo de mi mismo.
Cuando no hago eso y soy capaz de atender al testigo de la realidad, al que conoce, a la luz que ilumina el mundo de los objetos que ve, el yo esencial pasa a ser un espacio vacío consciente donde la experiencia ocurre.
Y está el yo-ideal que es el yo que quiero ser más adelante en el tiempo.

Nuestra cultura borró de un plumazo el yo esencial; simplemente lo obvió. Parto del yo que puedo describir, como quien describe a un objeto, ese más menos que desplegamos en un currículum. Ese yo es un producto de la mente, no es la experiencia profunda del yo, que es la del yo esencial.
Nuestra cultura nos desconectó de la realidad esencial y nos dejó parados en una realidad construida por la mente.

Conecto con el yo esencial, en el momento presente.
El tiempo cronológico es un invento de la mente para facilitarnos el funcionamiento en el mundo. Así la mente produce el pasado en nuestra memoria y el futuro en nuestra imaginación. Y nosotros vivimos en ese instante fugaz que es el momento presente. El tiempo no existe para el yo esencial que vive en el momento presente eterno.

Imagina dos ejes, uno horizontal del tiempo y otro vertical de la dirección hacia el yo esencial, en donde se encuentra la plenitud.
Vivimos hipnotizados convencidos que la plenitud está en alguna parte más adelante, en el tiempo cronológico, en donde seré, tendré o estaré haciendo tal o tal cosa. Y métale.
En cambio la verdadera ruta hacia la plenitud está en el momento presente, en la vertical.

Entender estas cosas, sospecho, es central.

martes, enero 25, 2022

Tirando líneas de una iniciativa ciudadana comunitaria en torno a talleres y cursos de Juan Vera

Juan Vera, sin querer queriendo, ha conformado una comunidad en torno a sus talleres de lectura, cursos para formar articuladores y su última creación, talleres de lectura donde el libro qué se lee es la historia de cada asistente al taller, que ha resultado un notable acierto y descubrimiento.

Citó a un encuentro, con su colaboradora Irene Torres, en un local en Providencia, a ex alumnos de estos cursos y talleres, adonde llegamos unas 20 personas.
El encuentro fue alegre, íntimo y especial, pues Juan pidió qué en unos 5 a 10 minutos, todos nos presentáramos. Muchos de los presentes no nos conocíamos. Este hecho generó una vinculación y un interés por conocer más a unos y otros.

Esa noche le mandé un mail a Juan diciéndole que había visto a un grupo efervescente, con muchas ganas de interactuar y conocerse, gente además con historias interesantes, vidas atractivas.
Hay aquí, le dije a Juan, materia prima para hacer algo. Hay aquí ganas de más.
Pero no sabía la forma de ese más, la forma de articular ese algo que se percibe. Tal vez algo basado en grupos que sesionen periódicamente y comparten sus avances y descubrimientos en alguna plataforma de redes sociales ad hoc.

Posteriormente nos reunimos cuatro de los presentes en un delicioso café en Vitacura, llamado Rita Roux: Juan Vera, Irene Torres, Isaquino Benadof y yo, Gabriel Bunster. La idea era ver qué inventábamos.

Se habló de comunidad, una necesidad presente en todas partes, a las claras, quizás por el boquete dejado por una iglesia replegada, recogida y silenciada.

Se habló de una academia de habilidades para el futuro.

Se habló de audiencias hacia donde enfocar una oferta, que incluyera a aquellos qué están en torno a los 35 años, la generación que entra al gobierno de Chile. Que son distintos, cuánto, de la edad promedio presente en nuestra reunión original en Providencia, en la que estimamos su edad promedio en 50 años.

Hablamos de desplazar el foco desde los logros, al proceso de desarrollo personal y profesional que esas articulaciones generan. De desplazar el foco hacia el desarrollo interno, la expansión interna, del observador que se es, etc.

Juan Vera, Gabriel Bunster, Isquino Benadof e Irene Torres

Y Juan propuso que abriéramos el tema al aire, para allegar la participación de otros, muchos otros, pues queremos crear algo con posibilidad de crecer, de ampliarse a la masividad incluso. Para que otros digo, nos den ideas, nos sugieran cosas.

Se nos vino a la mente Balloon Latam, que forma “agentes de cambio” en zonas rurales, que mucho nos impresionó a Isaquino y a mi, en un evento masivo en Vichuquen al qué asistimos, adonde llegaron del orden de 1.000 asistentes.
Agentes de comunidad, propuso alguien.

Bueno, qué dices tú que lees este blog, se te ocurre algo que sugerirnos ?

domingo, junio 20, 2021

Leer en grupo

Juan Vera organiza grupos que leen juntos tres libros. Tiene el mérito de convocar a personas hispano parlantes de varios países latinoamericanos. Y gracias a la tecnología de comunicaciones del Zoom, estamos todos simultáneamente conectados escuchándonos.

Es notable. Él diseña estos espacios magistralmente. Nos va haciendo leer capítulos y nos guía con preguntas y provocaciones, sobre las que después compartiremos nuestras reacciones en los encuentros que tenemos cada 15 días. Algunos del grupo dialogamos entre medio.

Es como que cada persona leyera un libro diferente. Leemos en este momento 21 lecciones para el siglo XXI de Harari. Unas aman a Harari; otras lo odian. Cómo puede ser ? Lo es.
Unos reaccionan y se quedan en aspectos políticos globales, otros en la dimensión interna de cada ser humano.
Unos se llenan de alegría, que transmiten en sus interacciones con nosotros; otros están serios y muy preocupados.

Me quedo mirando como yo leo, qué cosas capturan mi atención y me las quedo mirando. Yo voy más a la persona, a su fuero interno. Cómo vivimos la religiosidad y claro, como las religiones usan su doctrina no solo para alimentar nuestra dimensión espiritual, sino para cohesionarnos, dirigirnos y controlarnos.
Veo mi particular modo de leer. Le doy legitimidad, por supuesto. Pero me sorprendo y aprendo de la diversidad de intereses y visiones.

Las sesiones por Zoom son casi siempre muy puntuales. Y vamos al grano muy rápido. No hay espacio para micro conversaciones, de unos con otros cuando nos encontramos presencialmente. Respondiendo brevemente cómo llega cada uno, es como aparecer cada uno y conectar todos unos con otros.
Luego cada uno dispone de seis minutos para compartir lo que a él le pasó con lo que leyó, lo que a él le hizo sentido, las reflexiones que se le dispararon. Y luego Juan, devuelve sus reflexiones y reacciones a lo escuchado.

Y eso sería. Tres horas alcanzan al justo. Y una vez cada 15 días.

Esto de tener personas de tan diversos orígenes, profesiones y edades, da una riqueza inigualable al acto de leer.
Hacer esto sin el online del Zoom que la pandemia nos ha apurado en traernos, sería imposible, con esta diversidad de personas.
Escuchar todas esas voces, todas esas interpretaciones, todas esas sensibilidades, te permite una lectura del libro completamente distinta.
Y te deja o me deja, más humilde.
Te lo recomiendo.

martes, febrero 02, 2021

¿No será que nos hace falta cambiar la forma en que vemos el mundo?

No la vemos, parece ser el fenómeno que nos ocurre.
No vemos, ni entendemos por qué tantas .. cosas pasando: crisis climática, crisis ecológica, crisis sanitaria, crisis social, crisis económica, crimen organizado narco. Algo más ?

Y nosotros seguimos pensando que con más de lo mismo resolveremos algo.
Nooo !
Los de derecha culpan a los de izquierda y los de izquierda a los de derecha. Todavía no asumen que el estallido social, los consideró a todos los políticos, parte del problema.

Necesitamos un cambio en el nivel de conciencia. Necesitamos un cambio en la forma de ver la realidad, cualquiera sea esta.
El problema es que no sabemos qué es eso de la conciencia. Como nunca se había podido medir algo que pudiéramos llamar la conciencia, simplemente la obviamos, la negamos Concluimos que no existe tal cosa.

Pero ya la ciencia se tropezó con la conciencia. En el experimento de la luz que pasa por las dos ranuras de la placa metálica, en que se comporta como onda si no hay nadie mirando, pero si aparece un observador, un agente consciente, zas, se materializan piedrecitas, fotones y la luz se comporta como partículas. Potente eso que tenemos, que es capaz de materializar la luz; no ?

Se ha seguido estudiando eso que llamamos conciencia, en distintas partes del mundo (link), incluso en Rusia y al parecer no podemos seguir negándola, sino más parece que tendremos que sumarla a nuestros dones, capacidades, pues podría ser ese factor el que nos cambie la manera de ver el mundo.

La intención, parece ser un ejercicio de focalización de la conciencia, que tiene más potencia de la que venimos sospechando. Si somos capaces de materializar piedras de las ondas de la luz, qué cosas podríamos lograr si ponemos nuestras intenciones en lugares .. que nos saquen de todas estas crisis.

Necesitamos tomar conciencia de la potencia de nuestras intenciones. Si intencionamos hacia maximizar la rentabilidad, el dinero para mi, y descuidamos el impacto ecológico, como afecta ello al otro, al de más allá, al que tenemos invisibilizado. La cosa nos ha terminado estallando por todos lados.

Necesitamos tomar conciencia en una perspectiva de 360° e intencionar, sabiendo la potencia de eso, en direcciones, que nos cuiden a todos, sabiendo más de nuestra naturaleza intrínseca. De lo que de verdad necesitamos, para nuestro bienestar. Necesitamos por ejemplo, que el otro, el de más allá, incluso el que no alcanzamos a ver, esté también bien.

Vamos por la conciencia !

lunes, agosto 31, 2020

Qué es pensar y qué es conocer

Leo un librito de Rudolf Steiner donde da indicaciones prácticas de un pensar práctico, de un buen pensar, se podría decir. Se titula Formación práctica del pensar.

La primera pregunta que se me queda en la retina, es donde ocurre el pensar ?
La respuesta obvia es, en nuestra cabeza.
Steiner dice que los pensamientos están en las cosas y en la naturaleza. Un reloj guarda en su interioridad, los pensamientos del relojero que lo hizo. Un puente guarda en su estructura los pensamientos del que lo diseñó y construyó.
En la naturaleza, por ejemplo en la fotosíntesis, está el pensamiento de lo que lo diseñó.

Rodin
Cuando pensamos, nos conectamos con los pensamientos que están ahí fuera, en las cosas y en la naturaleza. Establecemos una especie de diálogo pensante.

Y este diálogo no ocurre necesariamente en nuestra conciencia presente. Poseemos un cuerpo astral, en el que las elaboraciones ocurren a pesar nuestro, tras bambalinas.
Por eso es bueno detener un pensar, dejarlo en remojo, dejarlo para que la noche y los sueños, hagan lo suyo, y después retomemos. Veremos que algo ha cambiado. Como que el pensar avanzó solo.
No has despertado alguna vez con la respuesta a algún pensamiento en el que andabas ? Como que brotó de la nada o lo andabas pensando en el inconsciente.

Desarrollar el buen pensar requiere desarrollar el bien observar. Observar con atención y gran detalle, y retener, memorizar, guardar en la memoria, es una capacidad muy útil para el buen pensar.
Pienso que ello se debe a que el pensar requiere una conexión con el mundo muy cercana, muy atenta. Sabiendo que los pensamientos están en las cosas y debemos, acercarnos, abrazarlas, fusionarnos quizás. Y el pensar ocurrirá.

El pensar no es concentración y fuerza de voluntad. El pensar requiere paciencia, nunca precipitarse, en una especie de danza o surf con el fluir del proceso pensante.

Qué lejos es esto de lo que yo pensaba era pensar. Y la verdad, nunca lo había pensado.

martes, junio 09, 2020

Libro Paz en el Corazón de Rosa Ergas

El libro debiera haberse llamado "El camino de la reconciliación", que aparece como subtítulo. En ello está el meollo de lo que se propone.

Un libro importante, potente. Su efecto en el lector puede ser trascendente. Liberarse de los resentimientos, a través de un proceso de reconciliación, te puede cambiar la vida de formas significativas.

Descubrir que estamos llenos de heridas, de resentimientos, escondidos muchos de ellos bajo la alfombra, y darnos cuenta, del desgaste energético que su tensión ocasiona, del debilitamiento de tu fuerza interior y energía vital, que si las sanamos, disolvemos, te transformarán.

Pero no es tarea fácil. Significa entrar en el sufrimiento. Y eso a nadie le agrada; más bien, siempre le estamos arrancando.
Reconciliarse con los enemigos secretos del corazón, requiere primero entender ciertas cosas.

Dejar de creer que la solución del problema viene del culpable, del que hizo el daño.
Algo pasa con el resentimiento, que deja ligadas a las dos personas, de por vida. Es como si ambos permanecieran en prisión; sí, en prisión. Y la llave de la celda no la tiene el perpetrador. La tienes tu. Esto tienes que entenderlo.

El olvido no sirve. El daño es interno, que no desaparece con el tiempo. Eso es falso.

Y el perdón, tampoco sirve; oh sorpresa.
Este está inserto en una cultura de la culpa, que nos gobierna. Te das cuenta que hay personas, habemos personas, que dedicamos mucha energía y tiempo a buscar al culpable y luego ...
Lo castigamos, nos vengamos. Y creemos que eso nos sana la herida.
Bueno, eso no ocurre.

Esto me vuelve a hacer pensar en esa idea de que todos somos uno.
La verdad es que después de leer este libro, profundicé en la creencia de que esto es así. Estamos mucho más ligados, vinculados, de lo que sospechamos.
Y de ahí también el valor de la cultura Ubuntu, que recupera para la comunidad a los que pecan, delinquen. Mandela está en eso y toda su filosofía, nos lo recuerda Rosa Ergas.

Este libro nos sirve, te ayuda a moverte hacia la reconciliación de todos tus resentimientos o heridas internas, liberando mucha energía para tu vida futura. Por eso que dice Rosa, que reconciliarse es un favor que uno le hace a su futuro.

Rosa Ergas Benmayor
Pasar de la cultura de la culpa a la de la reconciliación, es un cambio paradigmático trascendente.
Nuestros gobiernos pasados, no han sabido llevar bien el proceso de reconciliación de nuestra época de la dictadura militar; y eso nos jode. Estas heridas, nos dice Rosa, se heredan. De ahí la importancia de saber de estas cosas, no solo a nivel personal, sino colectivo.

Que buen aporte son los testimonios al final del libro. Muy buenas las reflexiones que exponen, aparte de las dolorosas circunstancias que les tocó vivir. En más de alguna nos veremos reflejados y dan la cara, ponen sus mails y ofrecen ayudar, si uno requiere apoyo o consejo. Bravo por esto.

Este libro es parte de una cultura particular que han ido construyendo los seguidores de las enseñanzas de Silo, este argentino al que yo también seguí en algún momento de mi época universitaria. Un mundo muy orientado al desarrollo humano, que veo ha desarrollado un lenguaje propio, aparte de ser de gran ayuda para muchas personas. Y tiene además una cosmovisión particular, con proyección política (Partido Humanista) como espiritual. Muy interesante este último aspecto. La no violencia está muy en el centro de su mirada.

Un libro que puede tener un alto impacto en tu vida, si te abocas como propone Rosa, a hincarle el diente a tus resentimientos y reconciliarlos, más allá de haberlos perdonado o no.

Muy recomendable.

Nota:
Leyendo un libro a veces uno se encuentra con perlas y en este caso a mi me parece que Rosa dejó puesto por ahí un diamante. Se trata de tres páginas donde pone una breve síntesis de "la comunicación no violenta" de Marshal Rosemberg, que consiste en observar atentamente, expresar lo que se siente, expresar lo que se necesita y hacer simples pedidos. Y jamás aconsejar, competir, educar, consolar, contar alguna historia parecida, minimizar, compadecer, interrogar, explicar, emitir juicios, ni corregir.


Referencias:

Presentación del libro por Rosa Ergas

sábado, mayo 23, 2020

La forma en que vemos a la empresa

Me ha tocado participar en conversaciones, en donde el tema ha sido si la empresa la seguiremos viendo como la venimos viendo o va a sufrir cambios.

La forma tenaz de verla, es la de una maquinaria productiva, que aporta por supuesto valor a quienes compran sus productos y servicios, centrada, enfocada, en maximizar sus utilidades para los accionistas.

La rentabilidad es sin duda un factor de sobre vivencia. Sin resultados positivos, la empresa arriesga el seguir operando.
Hay otros factores que podrían tumbarla, por ejemplo cuando tiene problemas de caja y deja de poder pagar sus compromisos de corto plazo; y entra en default, que es cómo se habla cuando eso le ocurre a los países.

La empresa es una pieza clave del sistema en que vivimos. En ella pasamos una buena parte de nuestras vidas y es desde ella de donde salen las cosas buenas que vamos necesitando y nos hacen grata la vida.

Tengo el pálpito de que tenemos que cambiar la forma en que vemos a la empresa, pues no solamente estamos afectando la psiquis de los que las habitan, sino el entorno, incluida la naturaleza.

Constatamos que a cargo de las empresas, en roles directivos y de responsabilidad, hay personas que no se ven felices y peor aun, que están bastante loquitas y ameritan un buen tratamientos psicológico, o peor, psiquiátrico. Y alguien dijo, que en la forma en que las cosas se dan, ese tipo de personas, enfermas, tienen ventajas comparativas para tomar decisiones que al final resultan mejores en cuanto a maximizar los beneficios para los accionistas.

Se me va la mente a la forma en que nos educamos. Si pensáramos que el foco de nuestra educación estuviera en detectar el elemento, en el lenguaje de Ken Robinson, la cosa donde cuando estamos en ella, el tiempo puede pasar sin que te des cuenta; lo que te apasiona, dirán otros. Si pusiéramos el foco en ello, desde la edad en que ello corresponda hacerlo, y de ahí para adelante nos dedicáramos a cultivar esos aspectos, a desarrollarlos. De seguro haríamos personas apasionadas con lo que hacen y trabajarían en trabajos donde estarían ejerciendo aquello que más les apasiona.

Obviamente no estaríamos abocados a medir engagement y promoverlo. A empujar que las personas se despercudan de su aburrimiento y por lo menos aprendan a cumplir lo que prometen, que necesariamente deben prometer, porque si no, no están cumpliendo algo de su contrato y corren el riesgo de ser expulsados.

Si imaginamos a personas educados bajo ese esquema, contrataríamos solo a personas que les encanta, que apasionaran trabajando en nuestra empresa.
La emoción reinante en una empresa de ese tipo sería completamente distinta. Veríamos entusiasmo, alegría, colaboración, creatividad, y otras emociones parecidas.

Las emociones que hoy reinan en las empresas, son más bien de tedio, cansancio por el trabajo duro, miedo, tensión, stress. Y lo peor es que hemos aprendido que esas son las emociones necesarias para que la gente haga la pega.

Qué cantidad de sufrimiento hemos amasado, criado y mantenido, en ese tipo de  empresas.

Ya basta, pasemos a un lugar, donde lo pasemos bien, donde sintamos que crecemos, donde estemos en una forma de relación con los otros, de estrechos vínculos de colaboración y afecto, con alegría y entusiasmo, porque así trabajamos mejor, porque sabemos además que juntos lo hacemos mucho mejor que solos.

Basta de la lata rentable, enfocada en maximizar la utilidad y con la codicia muchas veces ahí presente !

Y sospecho que el cambio vendrá desde abajo y desde líderes positivos e innovadores, conectados de verdad con la gente.
Veo un trabajo de cohesión y vinculación social al nivel de pequeños grupos, de equipos de trabajo departamentales, equipos directivos, construyendo y cultivando tejido social vibrante, facilitado por coaches, o ejecutivos medios y altos que actúen como coaches.

Nota: agradezco el aporte editor de Isaquino benadof.