sábado, enero 12, 2013

Libro "Los niños de la Granja" de Steve Reifenberg

Acabo de terminar el libro "Los niños de la Granja" de Steve Reifenberg, un norteamericano que a los 23 años se las emplumó al sur, a este lejano país que es Chile, donde vivo, y se instaló en un Hogar de niños de escasos recursos.

Vino por unos seis meses y se quedó dos años. No sabía casi nada de español cuando llegó y como esas primeras semanas transcurrieron entre estos niños vivaces, inquietos, graciosos, que se reían de él y a la vez le enseñaban del idioma y de la vida real y cruda en ese hogar, que fue para él, en condiciones tan distintas a las que él estaba acostumbrado.

Fue conquistado desde el corazón sin duda y por eso extendió su pasantía a los dos años.

Leer el libro es ser tocado uno también en el corazón por esos niños, con escenas que me hicieron explotar en carcajadas, como cuando uno de ellos, Andrés, aparece frente a una seria monja que venía a "ver" si su congregación les ayudaba y se queda mutis parado frente a ella, mirándola, hasta que pregunta ¿porqué no se afeita el bigote? (pag 118). Obviamente, o mejor, entendiblemente, nada recibirían de esa congregación.

Y tantos otras situaciones en que las escenas descritas por Steve me sacaron lágrimas de los ojos.

Que tipo este Steve; que coraje; porqué se atreve a hacer lo que hizo y nosotros que vivimos a cuadras, no nos atrevemos a hacer nada. Yo creo que es miedo; un miedo cultivado y regado diariamente por los medios de comunicación y nosotros mismos.

Steve venía de una familia acomodada en EEUU, la cual, incluidos dos de sus hermanos, lo visitan en Chile, poco antes de que él iniciara su retorno.
También él viaja a EEUU en una ocasión y contando lo que hacía en Chile, recolectó fondos (US$ 14.000), ni tantos, con los que fue posible comprar una casa para el hogar.

Impactante también es ver en este libro la presencia del régimen represivo de Augusto Pinochet, como toca la vida de este Hogar, sus niños y a este gringo, que a pesar de lo duro de algunas escenas con las que se topa, sigue aquí.

Lo increíble es que hoy, con un Steve ocupando un importante cargo en la universidad de Notre Dame, mantiene contacto y nutre a las redes de ayuda para el Hogar Domingo Savio y sus derivados actuales.

Una historia conmovedora, de un admirable Steve Reifenberg, que nos conecta desde el corazón con los más necesitados de poco más allá, a ver si ello nos moviliza a hacer algo.

Otras referencias:
Blog de Jaime Guarda
Blog Los niños de la Granja
Video de Benito Baranda
Video de Harold Mayne-Nicholls

2 comentarios:

  1. Anónimo3:14 p.m.

    Suena entreienido el
    libro así como una la experiencia, fasciante



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