martes, septiembre 04, 2012

Los límites ... de la tecnología

Están surgiendo voces de alerta acerca de excesos que están ocurriendo con el uso de la tecnología, en particular la tecnología móvil, los celulares.

La sensación de conexión que nos aportan, de control de donde ponemos el foco de nuestra atención, está afectando nuestra conducta al punto que personas como Sherry Turkle, nos señalan que está afectando quienes somos.

chateando en una sesión de Directorio
La experiencia de control, de rapidez y eficiencia en las comunicaciones, de poder pensar antes de decir; incluso borrar, editar, lo que estamos diciendo, nos da una sensación de mejora, de perfeccionamiento en nuestro operar, que más vale detenerse un rato a reflexionar.

Lo que más tememos es a la soledad, incluso a la verdadera intimidad. La red, la conectividad a través de la tecnología, nos puede desviar de lo medular al darnos la sensación de estar acompañados, conectados y comunicados con otros, de un modo que jamás superará a la conversación cara a cara.

Pero más aun, señala Sherry Turkle, cuya charla en TED pongo más abajo, estas nuevas prácticas de conectividad nos alejan de la experiencia de estar solos, que es donde podemos conectarnos profundamente con nosotros mismos, con el SER que somos, lugar en donde reflexionamos verdaderamente y desde donde, o desde cuya experiencia, nacen, es posible la verdadera comunicacion con otros.

encuentro de amigas
Venimos saliendo de una época, o más bien estamos plenamente en ella, en que la identificación se hizo con nuestra parte pensante, con nuestra capacidad de raciocinio, con la mente, y ello nos ha llevado al lugar donde estamos.

No volvamos a caer en una nueva forma de alienación, rescatemos nuestro contacto con el SER y desde ahí utilicemos tanto nuestra capacidad de raciocinio, como las tecnologías de las comunicaciones y la información, en sus dosis adecuadas y saludables.

Casos como el de estas escuelas en EEUU que eliminan completamente el acceso a Internet hasta como los 13 años, me parece un exceso, propio de un barrio del planeta que debe estar realmente intoxicado y saturado con el fenómeno.

Quizás tenemos que dedicar tiempo a aprender a conversar cara a cara con otros y a escucharnos de verdad, antes de iniciar campañas de cacería de brujas contra toda forma de tecnología.

Cada cosa a lo suyo y en su justa o equilibrada dosis.

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