sábado, octubre 13, 2012

Marshall Rosenberg y la Comunicación no violenta

La red provee una maravillosa experiencia en el sentido que si yo doy, envío material de contenido que considero valioso, recibo otro tanto. Todo el tiempo. La red es un sistema en movimiento en todos los sentidos; un sistema virtuoso, desde mi experiencia.

Hace ya algunos días me llegó esto de Marshall Rosenberg, que él llama la Comunicación no Violenta, nombre que a él tampoco le gusta, pero llama la atención sobre un aspecto relevante del fenómeno donde él pone el foco.

¿De qué se trata? De volver a la experiencia del DAR natural, un dar que no busca sacar partido, generar una cuenta corriente a nuestro favor; un dar por el puro gusto de sentir lo que se siente cuando aportamos a las necesidades verdaderas del otro (escuchar la canción).

Estamos atrapados en un juego tóxico que consiste en andar atentos a los demás, observando si están mal o bien. Emitiendo juicios de valor. Como si uno fuera juez o autoridad que sabe la magnitud correcta de cada cosa.

De dónde?

Bueno, según Rosenberg viene de muy atrás. De una teología, de una política, que partía de la base que todos somos malos de nacimiento, y la tarea es corregir a estos niños y adultos, para que aprendan a comportarse debidamente.

Los instrumentos de manipulación, porque de eso se trataría al final de cuentas, son la culpa, la vergüenza  el deber, las exigencias. Y la verdad andamos todos atemorizados de no estar haciendo algo indebido, por angas o por mangas, aquí y allá.

Esta forma de funcionar pone la violencia a la mano y que decir con los que están más allá de los bordes de nuestra propia tribu; esos por supuesto que están mal, la mayoría de las veces. Así que aplicar la violencia  o la tolerancia, que es la negación suspendida, resulta casi una conducta espontanea.

Necesitamos sacudirnos de esto. Recuperar el poder, la libertad de hacer lo que sea que hagamos con total autonomía y al mismo tiempo, total responsabilidad.

Dónde está el foco entonces? En detectar nuestras necesidades, porque la verdad es que siempre que emitimos un juicio de valor, pareciera que lo que estamos haciendo es reaccionar a una necesidad nuestra no atendida. Y cada vez que emitimos ese juicio de valor, alejamos la posibilidad de que esa necesidad sea atendida.

Tengo la convicción que cuando creamos ambientes, culturas que delimitan al máximo los juicios de valor, algo muy bueno emerge de las personas, automáticamente.

Te recomiendo revisar los videos de Marshall Rosenberg, empezando por este:


Nota: un agradecimiento especial a la doctora Verónica Peña que me envió el link a este personaje.

Más videos:

4 comentarios:

  1. Me surge compartir una hermosa canción de Fito Paez : Dar es dar.


    http://www.youtube.com/watch?v=2zxo9-qVjuM&feature=youtube_gdata_player

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  2. por que no aparecen los subtítulos?

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