viernes, febrero 13, 2015

Coaching de Carrera

En estos días completé un trabajo de coaching de carrera que duró 12 sesiones, a entera satisfacción del contratante. Ello me anima a escribir de la experiencia, que puede ser motivación para otros que quisieran tomarlo.

Profesional, ingeniero, gerente general de una empresa por años, termina vendiéndola a una empresa extranjera que quiere poner un pie en Chile y queda “cesante”, lo llamará él, entre los 50 y los 60, con una sensación de sentirse completamente vigente, sin saber cómo abordar esta nueva etapa.

acompañamiento en ascenso
Me llama y me pide cuatro sesiones de coaching, para que lo ayude a determinar “cuál es su profesión”, ahora, en estas condiciones y etapa de su vida. Y empezamos.

Siempre comienzo por pedirle un relato de su historia de vida, para situarme frente a él y toda su historia. Siempre salen cosas que me aportan contexto relevante para lo que enfrentamos.
De ahí obtuve su historial profesional, lo que sabía hacer, lo que le gustaba hacer, incluso lo que quería hacer.

Lo primero que abordé fue esta manera suya de mirarse, como si de lo que se trataba era de averiguar el ser suyo, qué profesional soy, un pregunta netamente metafísica.

Le propuse un cambio de enfoque, a lingüístico. Somos seres que vivimos en el lenguaje, en que la pregunta por la carrera que se desea establecer, podría ser abordada más bien, como una pregunta por “la oferta” que se desea ser.

Esto abrió el terreno para un diseño poderoso que permitió avanzar rápidamente y establecer la oferta en que se quería constituir. No fue muy difícil.

Surgió un nuevo problema. Yo soy bueno para vender lo que otros hacen, pero no soy bueno para venderme a mi mismo. Incluso me reconoció que siempre había buscado un bajo perfil, con el que se sentía bastante cómodo.

Recorrimos la historia de varios trabajos realizados por él en la línea de la oferta que estábamos instalando y la pregunta era cómo lo hiciste, bien o mal. La verdad, muy bien en todos los casos.
Cómo eres, en la oferta que quieres instalar? Bueno. Pero tenía dificultad en decirlo, prefería que otros lo dijeran.

diseñando un producto o una oferta
Bueno tendrás que primero creerte el cuento de que eres bueno, segundo de que lo que harás para tus clientes, tiene un importante valor para ellos y tercero de que tendrás que asumir eso y ser capaz de decirlo de tu propia boca, sin necesariamente ello significar que te pondrás arrogante o soberbio. Es casi un hecho científico.
Y esto se fue asentando.

Para rematar, le dije y lo acogió, que la mejor manera,que se nos ocurría a los dos, de dar a conocer su oferta y su persona, era un blog personal.
Nos pusimos a hacerlo, se puso a escribir historias de experiencias de trabajos, opiniones de materias relacionadas con su oferta, una página de quien es él y otra de su oferta.

Esto quedó lanzado, pero aún no está redondo como para poner un link aquí, reconociendo que estoy también en la duda si quiero dar su nombre. Aunque él me lo autorizó.

Bueno, dimos por terminado el trabajo, con plena satisfacción de su parte y por supuesto también con la mía.

Trabajar el diseño de carrera o de la oferta comercial que una persona adulta, incluso mayor, quiere ser, es un bello trabajo, que requiere conocer bien a la persona, su historia y eventualmente cambiar ciertos paradigmas y juicios sobre sí mismo.

La última parte fue conversar sobre su tarifa, que debo decir, sospecho terminó duplicada, lo que le decía, ese solo hecho paga el servicio prestado. Una tarifa más coherente con los valores aportados a la parte contratante, que a las rentas razonables que quería lograr.

1 comentario:

  1. Anónimo3:01 p.m.

    Gabriel, Muchas gracias...realmente fue un tremendo aporte estas doce sesiones que tuvimos juntos. Partimos sin yo saber a que dedicar los próximos años profesionales de mi vida, ya que los últimos 30 había sido empleado de un tercero o de mi propia empresa, y ahora, frente a la maravillosa posibilidad de elegir nuevamente, me encontré desorientado, sin tener claro lo que yo llamé, identidad profesional.
    Poco a poco fui descubriendo mis gustos y pasiones, así como también las cosas que no me gustan. Hoy, doce sesiones más tarde tengo claro hacia donde enfocar mi esfuerzo profesional.
    Recomiendo a cualquier profesional que cuestione su quehacer, que quiera reinventarse o darle un vuelco profesional a su vida que se acerque a Gabriel, solo cosas buenas saldrán de ese trabajo

    Nuevamente gracias Gabriel

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