viernes, febrero 13, 2015

Libro La Nueva Élite, de Daniel Fernández y Pablo Reyes

Debo esta lectura a mi amigo Jorge Milla, con el cual sostenga significativas conversaciones periódicamente y ya sentía que si no profundizaba en los temas de la espiral dinámica, empezaría a quedar atrás.

Iba Jorge ese día al lanzamiento del libro y le pasé la plata para que me comprara una copia.
Le pequé una leída rápida y luego una más lenta, con lápiz en mano, subrayando aquí y allá.

Clare Graves es una fuente de los autores importante, autor de quien ya empecé a buscar literatura; Don Beck y Ken Wilber, son otros.

Debo decir que mi mirada ha cambiado, significativamente. Ha aparecido en mi mirada la vista de estas formas de pensar, de ver el mundo, estados de conciencia, estadios culturales, como se le quiera llamar.
Púrpura, Rojo, Azul, Naranjo, Verde, Amarillo, empiezan a ser distinciones y disposiciones culturales potentes.

La tendencia es a decir que tal persona es azul, tal otro naranjo, yo llevo tiempo merodeando por el verde, etc. Pero ellos insisten en prevenirte de no caer en ello, pues las personas disponemos de varias formas de apearnos según las “condiciones de vida” o circunstancias, y podemos decir que con mayor frecuencia andamos en una en particular, pero no decir que seamos de tal o cual color, o nivel de conciencia. Al principio caeremos igual, me da la impresión.

Estos niveles de conciencia, capacidades mentales, se van configurando, simplemente para acomodarnos con las circunstancias, condiciones de vida dicen ellos, que nos toca enfrentar. Condiciones de vida que son naturalmente cambiantes, lo que nos pone prontamente en situaciones de inestabilidad y presionados a cambios, transformaciones, con el objeto de volver a buenos equilibrios o acomodos.

Muy interesante me pareció la mirada que hacen de Chile, desde el año 1960 hasta estos días. Mirar el gobierno de Alessandri como Azul, el de Frei como Verde, el de Allende, Verde con Rojo y luego la dictadura de Pinochet. Rojo, Azul e importantemente Naranjo.
Hoy nos encontramos, según los autores, en un lío mayor, pues los colores que merodean en las viejas Elites y grupos de mayor preponderancia, son el Azul, el Naranja y una buena dosis de Verde con la Bachelet.

Ahora, todos estos son antagónicos, con el Azul y el Naranja, convencidos de verdades sacrosánticas y el Verde, incapaz de tomar posiciones de poder, podríamos decir que por su hipismo o algo así.
Aparte de que los políticos, en su mayoría, se han quedado en el pasado y se han ido desprestigiando hasta límites de cero o muy baja representatividad.

Hay que pasarse urgentemente al Amarillo, que sí es capaz de integrar funcionalmente a todos los colores anteriores y gobernar. Pero, hace falta una visión del Chile que deseamos ser y ello requiere otro ejercicio, que ellos pautean de una manera que me parece notable.

Pareciera que solo hace falta subir a más gente a esta concepción y armar la masa crítica, que no es menor, pues hablan de un constructo colaborativo multitudinario para crear la visión de país que hace falta.
Y de este trabajo saldrá la Nueva Élite, que propagará los memes del nivel de conciencia Amarillo, que necesitamos urgentemente.

Y esto empalma bastante bien, pienso, con la visión de país que Eduardo Bitrán expuso en el Congreso del Futuro y del que postié más abajo.

Un libro más que recomendable sin duda.

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