sábado, septiembre 09, 2017

El escuchar según Byung-Chul Han

Escuchar para Chul Han, no es un acto pasivo. Se comienza por dar la bienvenida al otro, con amplia apertura a su otredad. Luego atiendo a lo que dirá. Escuchar es un acto de generosidad, es un acto de dar, es una entrega. Y es lo único que le ayuda al otro a hablar, dice Chul Han.

La escucha antecede al habla.
El oyente opera como una caja de resonancia en la que el otro se libera hablando. El silencio del oyente es hospitalario, amigable. El que oye se retira por completo, se vuelve todo oídos.

La escucha puede bastar para sanar.
El oyente no debe hablar, pues el hablar ya serían juicios y equivaldrían a un posicionamiento.
Escuchar es un inhalar que no se anexiona al otro, sino que lo alberga y lo protege.
El oyente se vacía, se vuelve nadie, dice Chul Han.

La pasividad de la paciencia es la primera máxima de la escucha.
El oyente se pone a merced del otro, sin reservas.
Mis palabras, mi juicio, incluso mi entusiasmo, siempre hace que algo muera en el otro.

Y cuando empezamos a no poder escuchar, empieza la muerte del otro.
Los mensajes de Twitter no van dirigidos a una persona concreta.
La comunicación digital me interconecta y al mismo tiempo me aísla. Destruye la distancia, sin generar ninguna cercanía personal.
Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en intercambio de información.

Al escuchar, no se produce ningún intercambio.
La escucha es una acción que implica una participación activa en la existencia de otros y también en sus sufrimientos.
La escucha enlaza e intermedia entre personas para que ellos configuren una comunidad.

Hoy cada uno se queda a solas con sus sufrimientos y sus miedos. El sufrimiento se privatiza y se individualiza; no se establece ningún enlace entre mi sufrimiento y tu sufrimiento.

Internet no se manifiesta hoy como un espacio de la acción común y comunicativa. Mas bien, se desintegra en espacios expositivos del yo, en los que uno hace publicidad sobre todo de si mismo.

El tiempo del otro, es el tiempo que le damos a los otros escuchándolos.

Es un error pensar que escuchar es algo que puede hacer cualquiera. Escuchar de verdad es algo que solo muy pocas personas pueden hacer de verdad.

La escucha opera milagros. Hace que a las personas se les ocurran cosas que por si mismos no habrían imaginado jamás.
Que hace que el escuchar de esta forma haga que gente desorientada e irresuelta, sepa de repente qué es exactamente lo que quiere; que personas tímidas, de pronto se sientan libres e intrépidos; o que personas desdichadas y agobiadas, se vuelvan confiados y alegres ?

Se trata de descubrir el tiempo del otro. El tiempo del otro no se somete a la lógica del incremento del rendimiento, lo cual genera una presión por acelerar.
La política temporal neoliberal, elimina el tiempo del otro, que por si mismo es un tiempo improductivo.
Cero tiempo para el otro implica total tiempo para el yo, que viene acompañado de un tiempo dedicado a la producción, que hoy abarca todos los ámbitos vitales y conduce a una explotación total del hombre.

El tiempo del yo nos aísla e individualiza.
El tiempo del otro crea una comunidad. Por eso es un tiempo bueno, dice Chul Han.


Referencia:
Libro La expulsión de lo distinto de Byung-Chul Han
La escucha 2.0

3 comentarios:

  1. Me gustó eso "el tiempo del otro crea comunidad", y tanto que la echo de menos! Buena fórmula al mismo tiempo para comenzar a reconstruirla! "respetar el tiempo del otro"

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  2. En estos tiempos, cada vez hay menos espacio para el silencio; requisito para poder escuchar al otro. Qué interesante.. conseguirlo, un trabajo que viene bien hacer en cada conversación.

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