viernes, octubre 22, 2021

Libro Novaceno de James Lovelock

James Lovelock escribe este libro a sus 99 años; notable. Él fue el que inventó esta idea de Gaia, a la que hay que darle una vuelta para entender de qué se trata.

Nosotros estaríamos en medio del Antropoceno, que se habría disparado con el invento de la máquina de vapor de Thomas Newcomen el año 1712, para extraer el agua con que se inundaban las minas de carbón y estaño en Inglaterra.
Ese invento transforma la luz del sol, almacenada en el carbón, en calor, de ahí a vapor y con la máquina, en movimiento y fuerza.
Y desata la revolución industrial, con todas las transformaciones que ello generó. 

Y el mundo se aceleró, se interconectó, se llenó de artefactos y maquinarias del más diverso tipo. Subió el estándar de vida y se polucionó el planeta.
Nos llenamos de trenes, vías férreas, caminos, autos, camiones, aviones, tanques, fábricas, etc, etc. Y se llenó de gente.

Lovelock marca otro invento que resultará determinante para la nueva era que se desatará, el Novaceno. Se trata de las señales de radio por aire, señales electromagnéticas que acarrean información, inventadas por Guillermo Marconi, el año 1901, al mandar un mensaje de radio de Europa a EEUU a través del Atlántico.
Este invento desata la electrónica, que transforma el mundo al que hoy tenemos, donde la información pasó a ser el objeto central de nuestra civilización.

Lo que pone en alerta, diría yo, a James Lovelosk, es cuando la empresa Deepmind, que después comprará Google, crea el programa informático AlphaGo, que le gana al campeón mundial de Go, un juego de mucha más alta complejidad que el ajedrez.
Este programa evoluciona al AlphaZero, que básicamente recibe las reglas de un juego como input y aprende solo jugando contra sí mismo. Y lo hace rapidísimo. En 24 hrs le gana al que le pongan por delante.

Este sería el arranque más serio de las máquinas que Lovelock llama los ciborgs. Miles, millones de veces más rápidas que nuestras neuronas, que aprenden solas y crearán, se supone, todo lo que viene. El mundo que viene.
Se harán a sí mismos, inventarán su propio lenguaje, se mejorarán permanentemente, incluso se independizarán de nosotros.
Alguien podría pensar que nos superarán a tal grado, que seremos sus mascotas.

Y la evolución seguirá, no por evolución natural, sino por evolución intencional.
Compartiremos con ellos un problema común: mantener a Gaia (el ecosistema planetario) vivo.
Ahora las condiciones climáticas que estas máquinas requerirán, serán menos exigentes que las nuestras, de los humanos de carne y hueso.

Yo pienso que estas máquinas, por muy inteligentes que sean, nunca accederán a la conciencia que a nosotros nos constituye. Creo que Lovelock piensa que es cosa de tiempo que estas máquinas, sean empáticas, se emocionen, incluso se enamoren. Yo no lo creo.
Claro, con tanta inteligencia dando vueltas, me imagino muchas fábricas que visualizo, operadas y optimizadas por robots del tipo AlphaZero y posteriores, que nos mandarán a buena parte de nosotros para la casa.

El mundo que yo veo, es que las empresas serán del Estado, operadas por super robots y todos nosotros recibiremos un buen sueldo mensual, para hacer lo que se nos dé la gana. Y nuestros problemas serán otros.
Cual es el sentido de la vida; a quien le gano, en qué; qué hago; no me lo puedo pasar todo el día viajando o tirado en la playa.
Tendremos que inventarlo todo. Me refiero a de qué se trata la vida humana.

Pienso qué el libro Novaceno de James Lovelock, es una provocación, para ponernos a pensar e imaginar cómo será el futuro, que pienso puede ser muy cercano, por la velocidad a que esas máquinas evolucionan.
Y Isaquino (es el qué me prestó el libro), no creo que esas máquinas puedan tener conciencia. No, jamás.

jueves, octubre 21, 2021

Lo que yo aprendí dando una charla de física cuántica y conciencia

La experiencia de preparar y dar una charla como la del martes pasado, más los muchos intercambios que se produjeron a continuación, movió ciertas ideas y pensamientos en mi interior, que digo se asentaron un poco más.

Por ejemplo, cosas en que veo que empiezo a creer. Existe una conciencia mayor, de la que somos parte, que tiene en sí misma todas las potencialidades evolutivas y todo el direccionamiento de muchos hechos de la realidad.

La evolución tiene dirección y propósito.
Nuestras vidas tienen una misión o un propósito.
Nuestras enfermedades nos las trae nuestra propia conciencia, para algo.

La CONCIENCIA, la grande, es donde reside todo lo posible, todo lo que la evolución puede manifestar en nuestro mundo real, material; y más.
Desarrollar la capacidad de acceder a esa fuente, es muy interesante, en cuanto a desarrollar nuestras capacidades de creatividad.
Tendríamos un yo terrenal y un yo cuántico. El yo cuántico es el que es capaz de asomarse allá arriba.
La conciencia es la fuente de toda potencialidad, insisto.

Intencionar es una capacidad de la conciencia, que necesitamos atender. Tiene más poder de lo que la razón pensante nos puede permitir creer.
La intención afecta, de verdad afecta, a la realidad. Esto lo vienen diciendo las religiones orantes desde centurias.
Cómo lo hace, no lo sabemos. Solo podemos confirmarlo con experimentos como el del meditador frente a una máquina generadora de números aleatorios. Pero cómo lo hace, nos falta mucho para saberlo.

Un bit se almacena en un elemento electrónico, por lo que no podemos decir que sea inmaterial. La energía y la materia en el mundo físico están ligados por la ecuación E = mc2
Un pensamiento, al parecer, reside en el espacio sutil de la conciencia inmaterial. Claro, tiene una representación en el cerebro, pero su forma original, pertenecería al cuerpo mental de nuestra realidad de la conciencia, que no tiene la forma de energía que aquí en nuestra realidad conocemos.

Al desplazar el foco de atención del mundo exterior más al interior, más la idea de que la conciencia es nuestro principal aspecto de identidad, despliego mi atención en la dimensión interior de mi experiencia y de ahí empiezo a ver con más apreciación, los actos de elegir, intencionar, conectar con otros en forma significativa y comunicarnos como leyéndonos, adivinándonos y para terminar la intuición y sus componentes creativos.
Y veremos que aprendemos de mirar en el tiempo con el epicentro en la conciencia, de nuestra realidad y constitución en estas cosas.

La intuición por ejemplo, que no ha sido tan bien considerada, puede llegar a ser una vía de creatividad y conexión con dimensiones de creatividad insospechadas.

Y a veces pienso que una parte importante de nuestro proceso de desarrollo consiste en desprendernos de nuestra fuerte identificación con el cuerpo físico. Si pudiéramos desarrollar la practica de salirnos del cuerpo, que sé que hay personas que lo hacen o les pasa, sería un gran avance.

Se puede considerar una prueba científica del poder de intencionar de la conciencia, la del meditador que intenciona más unos de una máquina de números aleatorios y que logre un 2,5% más unos ?
Es esa una prueba científica de la conciencia y sus capacidades ?
Yo creo que si.

Referencia
La charla

miércoles, octubre 20, 2021

Mis notas para la charla "De la física cuántica a la ciencia de la conciencia"

Esta charla fue la provocación para una conversación online, el día martes 19 de octubre, a la que me invitó Javier Martínez Aldanondo de Abra Laboratorio de Aprendizaje, que la presentó con esta lámina:

Los experimentos de la física cuántica que no logramos entender

  • Los electrones que saltan de un orbital al otro en un átomo, no viajan de uno al otro sino que desaparecen y aparecen.
    El átomo de Bohr debe dibujarse como espacio vacío, pues las partículas aparecen con la presencia de un agente consciente u observador.
  • Un rayo de luz dirigido a una placa metálica con dos ranuras, deja una sombra al otro lado como si fuera una onda, pero si aparece un observador (un agente consciente) cambia su comportamiento a fotones materiales, con dos barras de luz en el fondo. El observador determina la aparición de materia en la sustancia de la luz.
  • Dos meditadores que meditan 20 minutos intencionando conectarse, al ser separados después los dos y aislados en jaulas de Faraday, equipados con electrodos conectados a un EEG. A uno de ellos se le estimula con un foco que se prende y se apaga al frente de su vista, genera activaciones cerebrales específicas, que se replican en el segundo observador idénticamente, en una comunicación sin señal.
  • Un meditador intenciona que una máquina generadora de números aleatorios, que dispara ceros y unos, genere más unos. Logra desviar el resultado en un 2,5%
    Incluso si lo hace una hora después que la máquina operó y sin mirar se imprimió el resultado y se guardó en sobre sellado, afecta de la misma forma el resultado.


La interpretación de Amit Goswami

La conciencia es la base de la realidad y la materia es una manifestación de la conciencia.
Adiós al paradigma materialista en que todo se construye a partir de partículas elementales, hasta llegar al cerebro y nuestras interioridades son simples emanaciones dela materia. 

El átomo de Bohr es espacio vacío o más bien, pura potencialidad, que es atributo principal de la conciencia, ser pura potencialidad.

Nuestra experiencia con videntes o canalistas, o por las historias que escuchamos de ellos, nos hacen sospechar que efectivamente existe un plano de realidad, como dice Amit Goswami, en que pasado, presente y futuro, están ocurriendo al mismo tiempo y que estos videntes y canalistas, por algún medio, acceden a ello a mirar.
Existirían de acuerdo a ello, dos planos de realidad, uno con espacio tiempo y materialidad y otro plano de realidad sin espacio tiempo, sin materialidad, donde lo único que hay es conciencia llena de potencialidad.

La magnitud del cambio de paradigma que podría significar que “la conciencia es la sustancia del universo y la base de todo ser o cosa”

Si la conciencia es lo que gobierna todo, es lo que está a la base de todo, nosotros hemos de ser pura conciencia manifestada.
Si dejamos atrás la materia como la base de todo, tendremos que desplazar nuestro epicentro desde el mundo material exterior hacia nuestro interior para empezar. Y tendremos que observar todas las manifestaciones de nuestra interioridad, como formas que toma la conciencia.
La interioridad en el centro.

¿Qué soy yo entonces ? ¿Qué somos nosotros desde la perspectiva de este nuevo paradigma ?

Seríamos cuatro capas de conciencia o cuerpos sutiles y un cuerpo físico.
La conciencia es inmaterial y pertenecería a un espacio fuera del espacio tiempo, que los cuánticos llaman no-local.
Lo que nos mantiene vivos es algo que pertenece al campo de la conciencia inmaterial. Metáfora del micrófono y de la electricidad que le da vida.
Los atributos que podemos identificar de la conciencia en nuestra experiencia son, el elegir, el intencionar, la capacidad de conectar en forma entrelazada y la creatividad espontánea por apertura de canal con el potencial más elevado de la conciencia. La conciencia es pura potencialidad.

Sheldrake y los campos morfogenéticos. El cuerpo vital, los chakras y las emociones

Rupert Sheldrake establece la presencia de lo que llaman campos morfogenéticos, que contienen los planos y programas de los órganos y partes del cuerpo.
Sobre el cuerpo físico están estos campos que se comunican con ellos, en el caso de los órganos más grandes, a través de los chakras. Le indican al ADN de las células que proteínas sintetizar por su localidad. De esa forma se producen células del hígado en el hígado, células de músculos en los músculos y neuronas en el cerebro.
En estas vías de comunicación que son los chakras se producen cosquilleos, que se perciben como sentimientos, que cuando pasan por el cerebro son interpretados y se convierten en nuestras emociones.
Estamos frente a un cuerpo no material, que existe en un espacio sin espacio tiempo, llamado el cuerpo vital, que sería el primer cuerpo sutil, no material, que rodea a nuestro cuerpo físico.

El pensar, su objetivo y su localización. El cuerpo mental, los pensamientos, su representación en el cerebro, entrelazamiento e identificación

Otro cuerpo sutil con el que disponemos es el cuerpo mental, cuyos objetos son los pensamientos.
Los pensamientos generan una representación en el cerebro que es la razón por la que nos identificamos con este y de ahí con el cuerpo.
Los pensamientos producen memoria en el cerebro y en la conciencia inmaterial. La memoria que se graba en el cuerpo se asocia con los condicionamientos y la que se graba en la conciencia con las habilidades desarrolladas.
Estas habilidades desarrolladas son las que permanecen en la siguiente reencarnación y hacen que las personas nazcan muy diestras en ciertas habilidades, que claramente traen de vidas pasadas.
La función del cuerpo mental es procesar significados y no información, que es a lo que lo tenemos dedicado hoy en día.


La intuición, la creatividad fundamental, los arquetipos, el cuerpo supramental

El tercer cuerpo sutil, el supramental, es la fuente de la creatividad, a través de mensajes que percibimos como intuiciones.
En ese cuerpo se encuentran localizados los arquetipos, que son la matriz generadora de capacidades específicas como la belleza, el amor, la justicia, la abundancia, la bondad, la verdad, la plenitud.
Nosotros estamos predeterminados hacia ciertos arquetipos, por ejemplo los empresarios o emprendedores, que conectan con el arquetipo de la abundancia. Ellos podrían conectar con un segundo arquetipo como la bondad y ser empresarios destacados.


El espíritu, la felicidad, somos uno

En el cuarto cuerpo, espiritual, es cuando experimentamos la iluminación o la experiencia de ser parte de todo, experimentar que somos uno con todos y con todo.
Y eso se vive como dicha plena.


El anhelo de las religiones; volver a ser uno. La iluminación

Las religiones han captado por la intuición el anhelo de religarnos, de ser unidad, que es nuestra realidad a nivel de la pura conciencia.
Namaste dicen en el oriente, que significa “te saludo desde ese punto donde tu y yo somos uno”.


¿Cómo esto en la medicina?

Según esta concepción, la medicina y los médicos conectados con el arquetipo de la plenitud, deben mirar a la persona como la suma de todos los cuerpos, pues su mal funcionamiento puede estar en cualquier cuerpo o en varios de ellos.
Entender además que quien produce la enfermedad es la conciencia y es con cierta intención u objetivo.
La medicina homeopática ha logrado procesar los principios activos de las sustancias medicinales, propagando en el medio que la sostiene, la dimensión sutil de su cuerpo vital, sin destruirla como hacemos al procesar nuestros alimentos.
Lo que Amit Goswami propone es una medicina integral, que incorpore todas las medicinas alternativas más la medicina alopática, de nuestro paradigma materialista científico, exclusivamente para la intervenciones de urgencia. Las enfermedades crónicas, con pura medicina alternativa, que además es mucho más barata.


¿Cómo esto en la economía?

Si nos vemos como la suma de todos estos cuerpos, los alimentos deben ser procesados de manera de conservar en ellos su parte vital sutil. Lo mismo los cosméticos y los medicamentos, como los concentrados vitamínicos.
Las empresas deben valorar la irradiación en el entorno de personas desarrolladas y tomar conciencia de su valor tanto en el clima y creatividad interna, como de la forma en que la empresa conecta con la sociedad, con las personas clientes.
Y alinear el propósito de la empresa con el propósito de las personas que trabajan en ella, conscientes de la potencia de la intención de la conciencia.

viernes, octubre 15, 2021

Libro Volver a nacer del Swami Prabhupada

Si te has tragado la píldora, la idea, de que la base de todo es la conciencia y la materia es una manifestación de la conciencia .. puedes entrar a mirar este tema, del que trata este libro, que es de la reencarnación.

Esta idea de que reencarnamos, la tenían muchos hombres sabios de la antigüedad.
Al morir, nuestro cuerpo sutil, transporta nuestra alma, que se percibe como nuestra conciencia, esa experiencia de que yo soy yo, a otro cuerpo o a un periodo de descanso, previo a incorporarnos en otro cuerpo.
Dicen que reencarnamos en cualquier ser vivo, según como haya sido nuestra vida anterior.


Einstein opinaba que las medidas de la ciencia no se podían aplicar al alma.
Thomas Huxley opinaba que era evidente que en el universo hay una tercera realidad, distinta a la materia y a la energía, que llamó conciencia.
John Pfeiffer, decía que la reencarnación ya sucede en vida, siendo que tu cuerpo no contiene ni una sola de las moléculas o células que contenía hace 7 años. Mientras tu experiencia de yo no varía.
Benjamin Francklin, creía que existiría para siempre.
Pitágoras aseveró que él recordaba sus vidas pasadas.
Platón pensaba que los ciegos seguidores de los convencionalismos reencarnarían en abejas u hormigas.
La Cábala judía habla de vidas pasadas y futuras.
El emperador de Bizancio, Justiniano, en el año 553 prohibió la enseñanza de la reencarnación.
Giordano Bruno, fue quemado en la hoguera por la Inquisición, por enseñar acerca de la reencarnación.
Goethe dijo estar seguro de haber estado ahí antes, muchas veces.
Thoreau, decía recordar experiencias de vidas pasadas.
Walt Whitman, escribió en un poema: sé que soy inmortal.
Honoré de Balzac, dijo que todos los seres humanos han pasado por una vida previa.
León Tolstoi, decía que nuestra vida presente no es más que una entre muchas miles de vidas como esta.
Paul Gauguin, dijo que cuando el cuerpo físico se destruye, el alma lo sobrevive.
Henry Ford dijo que había adoptado la teoría de la reencarnación cuando tenía 26 años.
George Patton creía haber adquirido su destreza militar en antiguos campos de batalla.
Herman Hesse, creía que siempre renacíamos.
Carl Jung, empleaba el concepto de yo eterno.
Mahatma Gandhi, creía en la reencarnación.
George Harrison, de los Beatles, estaba convencido que sus amigos eran todas almas que había conocido en otras vidas.

Mientras leía este pequeño libro pensaba que sería valioso creer en la reencarnación, para levantar la mirada y ver las consecuencias de lo que hacemos y el mundo que estamos construyendo, pues en el futuro volveremos a estar aquí.


Tal como el sol ilumina nuestra realidad material, así también el alma ilumina al cuerpo entero. Sin la conciencia el cuerpo es simplemente una porción de materia inerte.
El alma comete el error de identificarse con el cuerpo.
El cuerpo muere, el alma permanece inmutable.
Es como la corriente eléctrica y un micrófono.

Este libro me hizo revisar una idea que tenía: la de que yo y mi cuerpo somos la misma cosa.
Hoy más bien pienso, que yo tengo un cuerpo. Digo, mi dedo y no yo dedo.
La meta de la vida, dice el autor, es llegar a ser conscientes del verdadero yo. Y al lograrlo, emanciparnos del cuerpo material, que tanto nos ocupa hoy en día.
La dicha no se obtiene a través del cuerpo, ojo.
El deseo de vivir nunca debe dirigirse a complacer a los sentidos, ojo.

Esta conciencia que es la forma en que se expresa el alma, es una chispa, de un fuego mucho más grande.
Esta chispa puede propagarse o apagarse, según por donde ande o caiga.
Hay dos yoes, uno falso, que se identifica con el cuerpo y otro verdadero, el de la conciencia.
Y vivimos en una cultura o civilización que ha puesto el bienestar y el disfrute de nuestros sentidos, en el foco de nuestra mirada y acción. 

Termino este libro pensando, que quizás andamos muy perdidos.

Referencias:
www.iskcon.cl
www.harekrishna.cl

miércoles, octubre 06, 2021

Libro Pandemia de Slavoj Zizek

Este bichito corona como le dice mi nieta, que nos tiene patas para arriba, haciendo cuarentenas, encerrados, online, restringidos en nuestras libertades de movimiento; no es más que una tira de ARN (medio ADN), que no puede llamarse un ser vivo, pero que si tiene una capacidad de replicarse usando nuestras células, que es capaz de matarnos. Es una especie de muerto vivo, una especie de zombi. Y con alta capacidad de contagio.

De que tiene inteligencia, la tiene. Fue capaz de desarrollar la habilidad de infiltrarse en nuestras células y ahí dentro utilizar nuestro sistema de replicación y multiplicarse hasta el infinito.
Cómo surge algo así en la naturaleza? Es un despojo tóxico del proceso evolutivo, o alguna inteligencia, que no hemos sido capaces de detectar en materialidades como estas?
Sería muy bueno inventar algún mecanismo, alguna cosa, que los eliminara por completo. No es cierto ?

El terremoto social que han implicado las medidas que hemos ido tomando, es parte de la reflexión que hace Slavoj Zizek en este pequeño libro.
Ha habido un desplazamiento del poder, de los políticos a los técnicos, a la ciencia. En nuestro país pareciera que durante un buen rato, quien gobernaba era el ministro de Salud.
Y se ha hecho necesario instalar estados de excepción para intervenir nuestros derechos fundamentales y mandarnos guardar, para empezar.

No sabemos la magnitud del descalabro económico que esto significará. Podría ser descomunal.
Pero la crisis que viene y que esta sería solo una previa, es la crisis climática, dice Slavoj.
Así que vamos olvidándonos de volver a la normalidad; eso no pasará. Una nueva normalidad, eso podría ser.
Podría ser este el final del capitalismo bárbaro, donde más de algún avispado podría estar acaparando mascarillas, para cuando mejore su precio. Para estos, lo que la gente pide, es el trato más duro y la expropiación, sin más.

Estado fuerte, sí, de todas maneras. Es necesario.
Tanto como lo ha sido China, que encarcela y hace desaparecer a los primeros que informan sobre el virus? Que obliga a las empresas a que mantengan su consumo eléctrico, para que los índices de actividad industrial reflejen lo que el Estado desea? Y tenemos empresas en China con todos sus generadores funcionando, a pesar de estar paradas y cerradas.
No. Estados fuertes con libre expresión y la información veraz circulando libremente. De manera de tomar las mejores decisiones, que los técnicos y los políticos puedan dilucidar.

Zizek habla de que se nos viene un comunismo nuevo y distinto a los utópicos clásicos.
Si hasta Trump quería expropiar todas las empresas que hacen partes y piezas para los temas sanitarios, empezando por las mascarillas.
Israel lo primero que hizo cuando apareció la pandemia fue ofrecerle ayuda al gobierno Palestino, amplia. Sabían que solos no saldrían de esta.
Incluso, los slogans de EE.UU. (o cualquier país), primero; no corren, no son viables.
Un gobierno mundial sanitario, se hace imprescindible. Seremos capaces. Parece que será imperativo.

Nos sobrevuelan tres tipos de virus. Los virus sanitarios, el coronavirus y los virus digitales, que por una parte destruyen nuestros computadores y por otra disparan noticias e información falsa. Y llama al Capitalismo otro tipo de virus, que solo busca replicarse, sin importar cuánto daño haga.

Toca pensar, seriamente, en cómo será el sistema político y económico, que nos gobernará en el futuro. Y esto justo cuando nosotros estamos abocados a diseñar nuestra nueva Constitución. Necesitamos urgente la máxima inteligencia, de todos los tipos, con ancha capacidad.
Leyendo a Zizek, visualicé una industria turística devastada, incluso hasta expropiada para alojar las hordas de inmigrantes.
Una mentalidad humana emergiendo, más dócil, menos consumista, menos viajera, más introspectiva.
Bueno, te dejo esta provocación, a ver si te animas tú a leerlo.

lunes, octubre 04, 2021

Libro Quantum Economics de Amit Goswami

Somos, algo distinto de lo que venimos pensando que somos.
Esto a partir del planteamiento de Amit Goswami de que la base de la realidad es la conciencia y la materia es simplemente una manifestación de la conciencia.
Desde esta perspectiva, somos conciencia, con cuatro cuerpos, en esa dimensión de la conciencia, que es inmaterial, fuera del espacio tiempo, no local, como lo llaman los físicos cuánticos.

El sistema económico que nos rige parte de otro supuesto. De que somos exclusivamente materia y las partes subjetivas de nuestra experiencia son simplemente emanaciones del cerebro material.
Somos verdaderas máquinas y la economía que nos gobierna es fundamentalmente materialista y por eso se mide por el PIB, que mide la cantidad de productos y servicios de un mundo productivo material.

La economía cuántica de Amit Goswami, incorpora los elementos sutiles que nos constituyen. Las piezas fundamentales que aparecen, son el mundo vital, mental de significados, una creatividad mayor con acceso a los planos arquetípicos de una realidad supramental a través de la intuición y la dimensión espiritual.

Inmediatamente sobre el cuerpo material, estaría el cuerpo vital, que tiene los planos y campos morfogenéticos (Sheldrake), que conectados a los órganos principales a través de los siete chakras, le indican a los ADN de las células, qué proteínas sintetizar.
A mi me faltaba en mis indagaciones de la embriología, entender cómo las primeras células, que eran todas iguales, alteraban su norte, sintetizando proteínas propias de los órganos que iban a formar. Estas especie de programas de software, que serían los campos morfogenéticos, cubren ese vacío explicativo.

Bueno, nuestro sistema de producción industrial, al procesar los materiales que serán nuestros alimentos, cosméticos y medicamentos, al no considerar esta dimensión, destruyen toda o buena parte del plano vital de la materia que procesan y que terminaremos consumiendo, con el efecto en ingredientes lavados de vitalidad.
La propuesta de Amit Goswami, es hacernos expertos en detectar y medir energía vital de los alimentos, por ejemplo, para cuidar que en los procesos productivos ellos no desaparezcan.
Siendo la energía vital una forma de energía inmaterial, la única forma de detectarla es por métodos derivados, como las imágenes Kirlian.

En el siguiente cuerpo sutil, que sería el mental, se procesan los significados. Son algo muy distinto a la información, que es a lo que estamos abocados hoy.
Este ámbito de cosas en el mundo está fuertemente monopolizado por los sistemas educacionales, universidades y esas cosas, que se han desplazado en dos sentidos: primero están atrapados por el paradigma materialista científico, que ha terminado siendo un dogma, y se han convertido en un negocio, donde lo que prima es la rentabilidad y en algunos casos los estupendos sueldos y bonos de los profesores. Un negocio de certificaciones, donde el significado pasó a segundo plano en importancia.
Esto hay qué liberarlo señala Goswami. Liberar por una parte a los gestores de significados del dogma materialista científico y por otra del sistema educacional hoy vigente. Abrirse al online, para empezar (está pasando).

La creatividad, que la divide en tres modalidades, no ha despertado a la creatividad fundamental, que es aquella que conecta con el cuerpo supramental del espacio no local, inmaterial, donde residen los arquetipos, que son ámbitos de valores y desarrollo, que serían los siguientes: abundancia, bondad, amor, verdad, belleza, plenitud, justicia.
Esta creatividad requiere una sensibilidad atenta a las intuiciones, que vienen de ese lado, en forma abrupta, de golpe, suavemente. Esto requiere conectarnos más con nuestra interioridad y sus leves movimientos subjetivos.
Amit sugiere liberar el cultivo y desarrollo de los valores de las iglesias y abrirlos al mercado.

Una economía que expanda su ámbito de acción de la materia a los planos sutiles, sería la economía que nos liberaría de los ciclos económicos y reduciría fuertemente los precios de la salud, cuando se incorporen e integren todas las medicinas alternativas, dejando las alopáticas (tradicionales) al ámbito de las urgencias.

El desarrollo de la conciencia, además liberará nuestra psiquis de los imperativos consumistas, tan bien manipulados y condicionados por la publicidad y el marketing, de esta forma de economía capitalista.
Una visión alternativa del tema de la economía, que me pareció más que interesante.

lunes, septiembre 27, 2021

Libro El médico cuántico de Amit Goswami

¿Qué somos? es la pregunta cuya respuesta este libro trastoca.
Según la medicina convencional, somos materia, solo materia. Y de ella emanan cosas como la conciencia, la mente, el espíritu, incluso el amor.
Y si esto es cierto, atención preferencial al cuerpo, en base a ejercicios, alimentación sana, cuidados y controles periódicos. Y a eso veo que estamos bastante abocados.

Bueno, Amit Goswami, lo cambia todo. Motivado por sus estudios de física cuántica, llega a plantear la ciencia de la conciencia. Dice que la materia no es la base de todo, sino que la base de todo es la conciencia. Y la materia es simplemente una manifestación de la conciencia, como se observa en los experimentos cuánticos.

Guau. Esta materia que nos parece tan real, o lo único real, no sería más que una ilusión. Incluso la sensación de identidad que tengo y que acarreo, también sería una ilusión.

Bueno, esto lo cambia todo; en particular, en la medicina.
Somos materia y conciencia, esta última dividida en cuatro cuerpos por sobre el material, insertos en una realidad aparte, donde no existe el espacio tiempo, que los cuánticos llaman, realidad no local.
La mente, esa que piensa y da significados, pertenecería a ese plano de realidad y no sería una emanación de la materia. Sí tendría representaciones en el cerebro, pero su sustancia, si se puede llamar así, pertenecería al reino de la conciencia, inmaterial, no local.

Goswami suscribe completamente la idea de los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake. Estos pertenecerían al segundo cuerpo, muy cercano al cuerpo físico, donde residen los planos y programas, que pautean la formación y mantención de los órganos del cuerpo, dándole instrucciones a los ADN de las células para que sinteticen las proteínas propias del órgano en que están insertos. A este cuerpo lo llama cuerpo vital.
Al que nombré antes, lo llama cuerpo mental.

Los grandes directores de orquesta del proceso evolutivo y de la creación estarían localizados en los arquetipos, localizados en el siguiente cuerpo, al qué llama supramental. Sí, la evolución tendría un norte, una dirección, un propósito. Lo mismo nosotros, en esta existencia y las siguientes. Pues la conciencia nunca muere y cuando nuestro cuerpo muere, la conciencia sigue existiendo.

En todo este contexto, un problema de salud, obviamente no tiene que ver sólo con un problema del cuerpo físico. Puede tener que ver con el cuerpo vital, el cuerpo mental y también el cuerpo físico.
Nuestra salud, tendría que ver no solo con cuidar nuestro cuerpo, sino todos nuestros cuerpos, uno por uno. 

Los sentimientos, serían cosquilleos en los chakras del cuerpo. Puntos o zonas donde un particular e importante campo morfogenético, conecta con el órgano que gestiona.
Como vivimos conectados con el mundo exterior, en nuestra cultura materialista cientificista, no somos muy conscientes de nuestros sentimientos del cuerpo, sino del paso siguiente, que es cuando la mente le da un significado a esos sentimientos y surgen lo que Goswami distingue como las emociones.
Significar esos sentimientos como asuntos debilitantes por ejemplo, produce una represión de ellos, lo que impacta los flujos naturales de nuestras energías locales y no locales, desencadenando enfermedades del cuerpo.

No somos máquinas fijas, que solo se estropean y ahí necesitan ir al médico. Somos seres multidimensionales, con acceso a creatividades insospechadas, si somos capaces de acceder al enorme campo de posibilidades de la conciencia. Incluso si accedemos al cuerpo supramental, donde están los mapas y programas de todos nuestros órganos, podemos llegar a tener instancias de sanación espontáneas paradójicas.
Para acceder a esos territorios, tenemos que saber distinguir a nuestro yo Ego, de nuestro yo cuántico, pues es a través de este último que se accede a los cuerpos más elevados.

Desplazar nuestro foco del exterior y situarlo con preponderancia en el interior y luego poner energía y trabajo en el desarrollo personal, son cosas que caerán por su propio peso.
A mi Goswami me ha destapado la tapa de los sesos. Me presenta un mundo completa y totalmente diferente al que venía trayendo. Uno podría no creer nada de esto, pero a mi se me da que todo esto me resuena demasiado bien.
Además acoge todas las medicinas no convencionales, incluida la homeopatía, ayurveda, acupuntura, etc., patrocinando una medicina integral. Por ejemplo, la homeopatía que diluye al extremo sus sustancias, en un proceso de revolver, en que pareciera que lo que no pierden nada, e incluso propagan, es la energía vital de esas sustancias, que sería la parte de mayor impacto de esos medicamentos.

Bueno, un libro que recomiendo y que abre un territorio infinito.