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miércoles, febrero 04, 2026

Cómo la IA ha transformado mi forma de leer

Actualmente leo a Rudolf Steiner, su libro Verdad y Ciencia. Trata sobre el estudio de qué es conocer; no es una lectura fácil. El año pasado me dediqué a aprender sobre inteligencia artificial mientras la enseñaba. Sí, aprendí bastante. Hoy leo de manera muy distinta; eso es lo que vengo a contarte.

Leo en voz alta entre una página y media y dos páginas y media. ChatGPT escucha y graba todo lo que leo. Cuando marco que he terminado, ChatGPT —siguiendo las instrucciones de un GPT que he confeccionado— transcribe automáticamente lo grabado. E inmediatamente comienza a escribir una explicación, perfecta para mí, de lo que acabo de leer en ese tramo. Y lo entiendo todo, perfectamente.

Como siempre hago con este tipo de libros que medio estudio, lo leo dos veces. De la misma forma exacta. Pero en esta segunda lectura tomo notas de las líneas que más me dicen, las que me parecen relevantes, importantes, significativas. Escribo unas seis páginas por ambos lados.

Cuando termino el libro por segunda vez, transcribo el texto manuscrito sacándole fotos a las hojas una por una. Otro GPT las transcribe automáticamente. Acumulo esos textos en un archivo de Google Docs. Debo hacer correcciones; bastantes.

Una vez terminado ese trabajo, tomo todas mis notas y se las paso tanto a ChatGPT como a Claude.ai, pidiéndoles que me escriban un posteo para mi blog www.gabrielbunster.com. Ambas ejecutan la tarea en segundos. Es ahí cuando pienso que la capacidad de la IA es sorprendente. Leo detenidamente ambos textos y selecciono uno; esta vez el de ChatGPT (otras veces ha sido el de Claude), y procedo a publicar.

Luego le pido a ChatGPT, Grok, AI Studio y Gemini que me generen imágenes para ilustrar el texto completo del posteo que les adjunto. Selecciono las fotos que más me gustan y las incrusto en el post. Le pongo una etiqueta al posteo y lo publico en mi blog. Eso es todo.

Pienso que con esta metodología entiendo mejor al autor que leo y produzco un posteo de mayor calidad sobre lo que he seleccionado y comprendido del libro. Y sí, tengo la sensación de que la IA me está haciendo más inteligente.


Pero eso no es todo. En este caso del libro de Steiner, tomé el texto del posteo junto con todas las notas que había producido y las ingresé como fuentes en un nuevo Cuaderno de NotebookLM.

Desde la sección Studio pedí un resumen de audio (podcast), un resumen en video, una infografía, una presentación tipo PowerPoint y un resumen en la sección Informes. La infografía la pegué al final del posteo del libro.

Con todo este material puedo hacer hasta una clase sobre el libro sin problemas. Pero hay algo más: mi nivel de comprensión del libro es superlativo.

sábado, enero 31, 2026

La Nueva Revolución Industrial: Cuando los Humanos Necesitamos Ser Más Humanos

Estamos viviendo un momento histórico comparable a la invención de la imprenta o la llegada de la electricidad. La inteligencia artificial no es simplemente otra herramienta tecnológica más: es el inicio de una nueva revolución industrial que transformará radicalmente cómo trabajamos, aprendemos y nos relacionamos con el conocimiento.


El Fin de las Destrezas Definitivas

Durante décadas, el modelo educativo nos prometió una fórmula simple: estudia una carrera, domina una habilidad específica, y tendrás un futuro laboral asegurado. Ese paradigma ha quedado obsoleto. Ya no podemos estudiar para adquirir una destreza definitiva que nos acompañe toda la vida profesional.

La verdadera carrera del futuro es nuestra capacidad de reinventarnos constantemente. No se trata ya de cuánto sabemos, sino de nuestra disponibilidad para aprender, desaprender y volver a aprender.


Una Revolución en el Lenguaje

Algo extraordinario ha ocurrido: el lenguaje de programación ahora es el lenguaje humano. Por primera vez en la historia de la computación, las máquinas nos entienden cuando hablamos naturalmente. No necesitamos intermediarios para comunicarnos con los computadores. Se acabó la era de depender exclusivamente de especialistas en TI o de dominar complejos lenguajes de programación para que nuestras ideas se materialicen.

Esta democratización del acceso a la tecnología cambia todo. La barrera entre la idea y su ejecución se ha vuelto más delgada que nunca.


Expertos del Dominio, No Programadores

Nuestros hijos no deben aprender a programar como prioridad (aunque puedan hacerlo si les apasiona). Deben convertirse en expertos de un cierto dominio de la realidad: medicina, agricultura, educación, arte, sostenibilidad, cualquier campo donde puedan desarrollar comprensión profunda.

La IA será su copiloto. La inteligencia artificial empoderará al experto, multiplicando su capacidad de impacto. La fórmula es clara: Expertos humanos + IA = super humanos.

Incluso la biología se revela ahora como información que puede ser leída, interpretada y eventualmente modificada con estas nuevas herramientas.


La Universidad Reimaginada

Si las habilidades técnicas específicas tienen fecha de vencimiento cada vez más corta, ¿para qué iremos a la universidad? La respuesta es profunda y esperanzadora: iremos a aprender a pensar, a colaborar en equipos de trabajo complejos, y a comprender sistemas en profundidad.

La educación superior recuperará su propósito original: formar pensadores críticos, solucionadores de problemas complejos, personas capaces de navegar la ambigüedad y liderar en contextos de incertidumbre.


Enamorarse del Problema, No de la Herramienta

Aquí reside quizás la lección más importante: debemos enamorarnos del problema, no de la herramienta. La IA, por poderosa que sea, es solo un medio. Lo que realmente importa es la pregunta fundamental que cada uno de nosotros debe hacerse: ¿De qué problema de la gente me quiero hacer cargo?

Nuestros sueños son un tema medular. No los sueños de riqueza o fama, sino los sueños de impacto, de contribución, de dejar el mundo un poco mejor de como lo encontramos.


La Paradoja: Ser Más Humanos en la Era de las Máquinas

Y aquí llegamos a la hermosa paradoja de nuestro tiempo: precisamente cuando las máquinas se vuelven más inteligentes, los humanos necesitamos ser más humanos.

Necesitamos cultivar aquello que las máquinas no pueden replicar: empatía profunda, creatividad genuina, juicio ético, capacidad de dar y recibir confianza, construcción de sentido, liderazgo inspirador, conexión emocional auténtica.


Human Empowerment: De Eso Se Trata

Al final, toda esta revolución tecnológica tiene un solo propósito legítimo: el empoderamiento humano. No se trata de reemplazar a las personas sino de expandir dramáticamente lo que cada persona puede lograr.

Se trata de liberar a millones de personas de tareas repetitivas para que puedan dedicarse a lo que verdaderamente importa. Se trata de democratizar capacidades que antes estaban reservadas para unos pocos. Se trata de permitir que cada persona, sin importar su origen o recursos, pueda convertir sus ideas en realidad.


La revolución ya comenzó. La pregunta no es si participaremos en ella, sino cómo lo haremos. ¿Seremos espectadores pasivos o protagonistas activos? ¿Nos aferraremos con miedo al pasado o abrazaremos con curiosidad el futuro?

El mundo necesita personas que piensen profundamente, que sientan con intensidad, que se atrevan a soñar en grande y que tengan el coraje de hacerse cargo de los problemas que realmente importan.

Ese es el verdadero llamado de esta nueva era.

jueves, enero 22, 2026

Coaching + IA: Acompañando tu transformación en la era de la inteligencia artificial

He completado un año comercializando mi oferta de "Coaching en inteligencia artificial (IA)"; un año que empieza en marzo del 2025 y termina en la primera quincena de diciembre (así son los años en Chile).

Parado en mis vacaciones a mediados de enero del 2026, a orillas del lago Riñihue, reflexiono acerca de mi oferta y los cambios que naturalmente emergen.

Un giro hacia la persona

Ya no está localizado el foco en la tecnología de la IA, sino en la persona. Puede esto deberse al sesgo mío, de tener una vocación como coach profesional, en que lo mío siempre ha sido la persona, desde que descubrí mi pasión a los 50 años.

La IA afectará de manera significativa a la persona, en muchos aspectos: partiendo de cómo aprende, a qué se dedica, incluso quién es.

Mi nuevo enfoque

Mi servicio este año estará enfocado en acompañar a la persona en su proceso de transformación resultado de su penetración, absorción e incorporación de la IA.

No dejaré de dedicar una primera sesión para experimentar el asombro, pues siempre ha sido potente y significativa.

Con la información ahí procesada en el ejercicio primero, indagaremos cuáles son los intereses principales de la persona, buscando cuál es su pasión, su interés, su área de mayores capacidades. Pues tener este punto claro será el punto de partida de todo lo que vendrá después.

El camino de aprendizaje

Aprenderemos a usar la IA como tutor, incluso como coach, para indagar dónde poner el foco de una actividad comercial o de otro tipo. Central será detectar cuál es tu interés principal.

Mi capacitación mostrará cómo la IA te acompaña, cómo interactuar con distintas plataformas como ChatGPT, Gemini, Grok, Perplexity y Claude, señalando sus principales ventajas: los resúmenes de videos de YouTube de Gemini, las noticias de Grok, entre otras.

Habrá una sección con los principales visionarios que especulan sobre cómo cambiará el mundo cuando la IA sea propagada en todo su ancho.

jueves, enero 15, 2026

La IA no es una herramienta, es una infraestructura

(Y la intención es la nueva energía)

Durante siglos confundimos valor con esfuerzo.
Horas, sudor, repetición.
Luego lo confundimos con tiempo.
Más rápido, más barato, más eficiente.

Hoy, con la inteligencia artificial, ese suelo se mueve.
No tiembla: se redefine.

La inteligencia —fabricada, entrenada, desplegada— se vuelve abundante.
Como la electricidad en su momento.
Como Internet después.
Infraestructura silenciosa que no pide permiso y lo atraviesa todo.

La pregunta ya no es si usas IA.
La pregunta es qué haces cuando pensar deja de ser escaso.


El valor migra

Cuando la inteligencia se vuelve commodity, el valor no desaparece: se desplaza.

Ya no está en ejecutar, sino en saber qué hay que hacer.
No en responder, sino en formular la pregunta correcta.
No en la herramienta, sino en el juicio.

La IA multimodal y unificada —texto, imagen, audio, simulación— amplía el campo.
La IA agéntica deja de esperar órdenes y empieza a actuar proactivamente.
Las réplicas digitales simulan escenarios antes de que ocurran.
La inteligencia se incrusta en robots, procesos, sistemas vivos.

El mundo se llena de capacidad.
Pero la capacidad sin dirección es ruido.


Usuarios… o constructores de fábricas

Aquí aparece una bifurcación clara —y no negociable—:

  • Puedes ser usuario de herramientas
  • O puedes ser constructor de fábricas de inteligencia

Las fábricas no producen respuestas.
Producen decisiones mejores, más rápidas, más consistentes.

Por eso el futuro no pertenece al ingeniero de prompts,
sino al ingeniero de problemas reales.

Quien entiende profundamente un dominio.
Quien sabe dónde duele el mundo.
Quien puede traducir complejidad en diseño.


Lo humano se vuelve central (otra vez)

Paradójico, ¿no?
Cuanta más inteligencia artificial tenemos, más importa lo humano.

  • El juicio con información incompleta
  • El gusto: saber qué es bueno… y por qué
  • La profundidad en un campo, no el barniz superficial
  • La valentía de sostener una visión original
  • El cuidado estratégico: elegir una dirección y comprometerse
  • La honestidad de admitir errores sin vacilar
  • La capacidad de aprender y adaptarse

Pensamiento crítico no como slogan, sino como músculo entrenado.


Sectores: no reemplazo, sino amplificación

  • Educación: tutor personalizado, especializado, incansable
  • Salud: no reemplaza al médico; lo potencia
  • Negocios: inteligencia operativa con barreras de entrada mínimas

La ventaja ya no está en acceder a la IA —eso es trivial—
sino en quién eres cuando la usas.


No aprendas herramientas. Conviértete en alguien

El error estratégico más común:
Aprender esta IA antes de que quede obsoleta”.

La jugada correcta es otra:
convertirte en experto en un dominio de conocimiento
y usar la IA como multiplicador de tu criterio.

Porque el factor diferenciador pasa a ser:

  • tu disciplina
  • tu integridad
  • tu coherencia
  • tu responsabilidad
  • tu seriedad
  • tu propósito


La pregunta final

No es técnica.
No es táctica.
Es existencial.

¿Qué fábrica de inteligencia vas a construir?
¿Y con qué intención?

Porque en este nuevo tablero,
cuando la inteligencia es abundante,
la intención se vuelve el valor central.

Todo lo demás… se puede automatizar.


Fuente: video de inspiración de Jensen Huang: link

domingo, diciembre 21, 2025

Reflexiones acerca de cómo la IA me domestica

Leo tres libros en paralelo. Unos más simples que otros. Uno de ellos es ¿Por qué la guerra? de Einstein y Freud. Me doy cuenta que con frecuencia le leo a chatGPT párrafos, que este transcribe y me explica. Y lo hace tan bien, que mi comprensión de lo que voy leyendo se enriquece.

Visito a mi madre y en los últimos encuentros, varias veces en un solo encuentro, traslado una inquietud que estamos barajando, a chatGPT. Mi madre de 97 años escucha con atención, y sorpresa. Notable lo que nos aporta, compartimos.

Cuando parto al living a meditar y luego leer, temprano en la mañana, estoy tomando siempre mi celular ya cargado. Cuando leo, no hay palabra que no entienda o tenga dudas de su verdadero significado, que no traslado a chatGPT para recibir siempre, sí, siempre, aportes significativos.

Pienso, reflexiono, acerca de esta penetración de la IA en mi vida; es significativa.

Tengo amigos y amigas oponentes. Son como voces que intentan precaverme de los peligros y amenazas que esta tecnología de la inteligencia artificial (IA) nos podría traer.
Hoy escribía en un chat, donde está uno de esos cuestionadores frecuentes, “La IA puede pensar mejor que nosotros, pero no puede temblar”.
De verdad ya pienso que la IA es más, mucho más inteligente que nosotros. Pero de una inteligencia que no piensa como nosotros, que además sentimos, temblamos, transpiramos.
Pienso, que no es razón para descartarla, al contrario, para abrazarla y pronto, porque sus aportes son enormes e innegables.

Le pido a Gemini que me proponga videos donde hablen de cómo y cuánto la IA afecta a trabajos existentes. Me asomo en un par.
Hablan con personas de África, que tenían una fecunda fuente de ingresos, redactando cartas para otros. Simplemente se quedaron sin pega. La IA los dejó fuera. En África.
Ayer hablaba con mi compañero de universidad Guillermo Quezada qué vive en Llanquihue, que me contaba que está haciendo agentes de IA para empresas y que en una eliminaron simplemente a un cargo que procesaba información de clientes.

He estado grabando reuniones y sesiones de coaching, que luego paso el material a la IA, obteniendo reportes realmente extraordinarios. Pienso que la siguiente reunión debe partir escuchando ese increíble podcast al menos.
Ayer me fui al local de PC Factory de la calle Las Condes y al llegar y no encontrarlo, un locatario de al lado me dijo, que hacía muy poco se habían mudado a unas cinco cuadras más arriba.
Saco el celular del bolsillo, llamo a chatGPT y pregunto: nueva dirección de PC Factory en la calle Las Condes. De inmediato, me dio la dirección y para allá partí y averigüé del hardware Plaud para grabar conversaciones y alternativas.

No sé, estoy sorprendido de lo penetrante de esta nueva tecnología de la IA en nuestras vidas.

miércoles, noviembre 12, 2025

Cuando la IA se mete en el coaching (y mejora la conversación)

La atención, esa puerta que abre la inteligencia

Desde marzo me dedico a enseñar inteligencia artificial.
Partí con personas particulares, curiosos y pioneros que querían entender “esto nuevo”.
Hace poco, empecé también a hacerlo con equipos de empresas, y confieso algo: me tiene fascinado.

Comencé diciendo que lo hacía porque veía esta revolución tecnológica como algo de marca mayor, y porque siempre he creído que la mejor manera de aprender es enseñando.
Bueno… después de unas 60 o 70 personas, puedo decir que no solo he aprendido harto, sino que la IA se ha infiltrado con sigilo en mi otro oficio: el coaching profesional.
Ya no puedo separar una cosa de la otra.
Es como si ChatGPT hubiera pedido su propio asiento en mis sesiones.

La atención como hilo conductor

Hace poco trabajaba con una mujer en un proceso de coaching.
Ella buscaba una forma de acercarse a la Inspección del Trabajo, porque sentía que siempre favorecían al empleado y perjudicaban al empleador.
La escuché con atención, y de pronto se me escapó una idea casi traviesa:

—¿Y si le preguntamos a la IA?

Fuimos a ChatGPT, le planteamos el caso, y nos devolvió una batería de ideas clarísimas: formas de presentar la situación, argumentos equilibrados, incluso un tono recomendable para la comunicación.
Le mandé el resultado por mail, porque estábamos trabajando en línea.
Y ahí me di cuenta de algo importante: la atención, esa disposición fina de escuchar y mirar con interés, no es solo humana; también puede ser amplificada cuando la tecnología se pone a tu servicio.

Cuando la IA se vuelve colega

En la siguiente sesión, la misma persona me comentó que su equipo debía entregar informes periódicos a una institución oficial.
Les tomaba horas y horas preparar esos reportes.
Le dije: “Prueba esto. Sube tres informes tipo a ChatGPT y pídele que, con los datos básicos, genere los nuevos”.
Lo hizo.
Y el resultado fue sorprendente: ahorraron tiempo, mejoraron la redacción y se sintieron más livianos.
Menos agobio, más espacio para pensar.
La atención otra vez: liberar tiempo para poder atender mejor lo importante.

Del trabajo al remedio

El tercer episodio fue casi doméstico.
Su neurólogo le había recetado un medicamento nuevo.
Nos fuimos a ChatGPT y revisamos juntos su principio activo, usos médicos, dosis y contraindicaciones.
Terminamos entendiendo mejor el tratamiento, y ella —más tranquila— dijo:
“Esto es como tener un médico y un traductor al lado”.

Ahí confirmé lo que sospechaba: cuando uno se mete con la IA, esta se propaga.
Se entromete, con la mejor de las intenciones, en casi todas tus actividades.
Y, si uno sabe invitarla con criterio, colabora, aligera y enseña.

Y para terminar

A veces me preguntan qué es exactamente lo que enseño.
Y yo digo que enseño a conversar con la inteligencia artificial, que en el fondo es enseñar a prestar atención:
a lo que uno pregunta,
a cómo escucha,
a lo que puede aprender del otro, incluso si el otro es una máquina.

Quizás el arte de este tiempo sea ese:
aprender a prestar atención —humana, consciente y curiosa—
en medio del ruido de la era digital.

miércoles, julio 02, 2025

Avances en mi servicio de Coaching en IA ahora con equipos de empresas

Yuval Harari lanza una bomba (otra más) al decir que la Inteligencia Artificial no es una herramienta, sino un agente. No un martillo, ni una calculadora, ni siquiera un asistente obediente. Un agente. Es decir, algo que actúa por cuenta propia, aprende solito, se transforma sin pedirnos permiso y toma decisiones que, muchas veces, son mejores que las nuestras.

No está solo en su espanto: Geoffrey Hinton, uno de los abuelos de la IA (el “tata de la IA”), también anda con los pelos de punta. Y es que, si esto sigue así, la pregunta ya no es qué puede hacer la IA, sino qué nos queda a nosotros.

Y ahí, en medio de esta tormenta, aparece una pregunta que huele a filosofía antigua y a conversación entre amigos en una terraza:
¿Para qué seguimos estudiando cosas?

¿Para qué leer sobre la Revolución Francesa, si con dos clics tenemos resúmenes, mapas interactivos y hasta recreaciones en 3D?
¿Para qué memorizar nada, si todo está ahí, disponible en menos de un segundo?

La respuesta —hermosa, luminosa— es otra:
Ya no aprendemos para saber algo. Aprendemos para conocernos.

Cuando aprendo algo en grupo, me doy cuenta de que yo entiendo distinto, pregunto distinto, me emociono con otras cosas. Y eso no es un error. ¡Es un regalo!
Es la forma en que descubro quién soy.
Y si además empiezo a querer esa forma mía, a valorarla, entonces estoy caminando por el viejo camino de los estoicos:
Conócete a ti mismo. Y luego, quiérete.

Porque si la IA va a hacer casi todo lo que hacemos (y tal vez mejor), entonces el verdadero desarrollo personal ya no será acumular información, sino cultivar nuestra singularidad.
Abrazarnos tal como somos.
Y algo más: aprender a conversar de verdad.

Conversar bien será un arte cada vez más valioso. No discutir por Twitter. No monólogos disfrazados de diálogo. Me refiero a conversaciones con escucha profunda, con confianza, con pausas.
Porque en un mundo donde la IA se vuelve omnipresente, la calidad de nuestros vínculos será el oro nuevo.

Por eso, cuando digo que hago coaching en inteligencia artificial, no es solo porque enseñe sobre IA. Es porque acompaño a personas y equipos a reflexionar sobre qué nos hace valiosos en este nuevo escenario.

Sí, encendemos la chispa de la curiosidad por la IA. Pero, al mismo tiempo, abrimos grandes preguntas:

  • ¿Qué es aprender?
  • ¿Qué somos?
  • ¿Qué valor tendrá lo humano cuando lo artificial haga casi todo?
  • ¿Qué deberíamos dejar atrás, como esa idea de que el dinero es lo más importante de todo?

Este no es solo un taller técnico. Es una invitación a un viaje. Uno que nos lleva al corazón de lo humano, justo ahora que la tecnología empieza a parecerse peligrosamente a nosotros.

Y tú, ¿qué valor quieres cultivar cuando la IA te mire a los ojos?


Nota 1: escribí el posteo y se lo pasé a chatGPT pidiéndole me lo hiciera mas ameno y coloquial, que es lo que publiqué
Nota 2: luego le pedí a chatGPT que me aportara una imagen para decorar este posteo, que es la imagen que publiqué

jueves, febrero 27, 2025

Mi nueva oferta comercial: Coaching en inteligencia artificial

Hola xyz

Te presento a continuación mi nueva oferta de servicios.

Introducción
Estamos en un mundo donde el desarrollo tecnológico en la forma de la inteligencia artificial (IA), inunda el espacio informativo y amenaza con arrollarnos, desplazarnos y dejarnos fuera de las pistas.

Mi perspectiva pone al centro a las personas. Y las pone de tal manera, que estas tecnologías nos afectarán transformándonos, mejorándonos, aumentando nuestro potencial.
Al estar dedicado desde hace 25 años al coaching, mi sesgo es poner el centro de mi mirada en las personas, en esta danza con los cambios tecnológicos, que sin duda cambiarán el mundo en que interactuamos.
Y la pregunta es, cómo nos cambiarán a nosotros.
Me gatilló esta perspectiva lo qué dijo el CEO de Perplexity, Aravind Srinivas que dijo que la IA nos hará más humanos, ayudándonos a enfocar nuestra creatividad y curiosidad.

Nuestra Filosofía
Larry Page, cofundador de Google, anticipó en el año 2000 que el futuro de los buscadores sería la IA.
La IA es un nuevo motor de respuestas. Responde cuanta pregunta se te ocurra hacerle, sin enojarse ni aburrirse.
La educación escolar que recibimos nos entrenó para memorizar y para responder las preguntas que los profesores nos hacían. No nos entrenó para hacer nosotros las preguntas. Al contrario, inhibe nuestra capacidad de preguntar, inhibió nuestra curiosidad.
Es la oportunidad ahora, de despertar esa capacidad dormida, con la ayuda de esta nueva tecnología de la inteligencia artificial.

Las preguntas
Qué es una pregunta, será un tema.
¿Cuáles son tus preguntas más presentes, más apremiantes, más importantes ?
Tu aprendizaje escolar fue función de lanchadas y lanchadas de contenidos que venían a ti año tras año; contenidos que se pretendía aprendieras y memorizaras.
Qué tal si tu aprendizaje siguiera la ruta de tus preguntas, asumiendo que tu curiosidad despertara tu infinita capacidad de hacer preguntas, capacidad que entendemos duerme en alguna parte.
Despertemos al niño curioso que duerme en ti, de eso se trata en buena parte el trabajo que pretendo hacer contigo.

Qué te ofrezco
Nuestra propuesta se centra en desarrollar tu capacidad y habilidad de hacer preguntas.
El coaching se basa en hacer preguntas; preguntas que muchas veces nunca te has hecho. Por eso los coaches aparecemos como buenos preguntadores.
Pretendo ayudarte a hacer más preguntas, hacer mejores preguntas, y preguntarte, cuáles son tus verdaderas preguntas.
Todo esto, haciendo que la herramienta de la inteligencia artificial se transforme en algo útil y conocido, a la mano.
Te enseñaré a usar por lo menos cuatro modelos de inteligencia artificial: chatGPT, Perplexity, Gemini de Google y Deepseek de los chinos.

Beneficios
Empoderamiento: Convierte la IA en tu aliada para aprender y tomar decisiones informadas y creativas.
Adaptación al Futuro: Prepárate para un mundo donde las preguntas, más que las respuestas, definan el rumbo de tus capacidades.
Exploración Ilimitada: Desarrolla una mentalidad abierta y crítica, con la capacidad de cuestionar y descubrir y aprender continuamente.

Próximos Pasos
Te invito a dar este salto hacia el futuro. Dejemos atrás el miedo a preguntar y abracemos la curiosidad como motor de nuestra evolución. La IA no reemplaza el pensamiento humano; lo potencia.

Costos y proceso
He diseñado este servicios para ejecutarse en 4 sesiones de una hora, con un costo de $ xxx.000,-

Si estás listo para iniciar este viaje, estaré encantado de acompañarte. ¡Hagamos que tus preguntas guíen tu camino!


Referencias:
El caso de Veronika Hicke