martes, agosto 30, 2005

Una escapadita a San Pedro

Ayer mientras caminaba por el centro de Santiago me empezó a molestar una diminuta piedrecita que de seguro se me había incrustado ahi, en la planta del pie. Mi hija Andrea, alfiler en mano a la luz de la lampara de mi velador logró con mano experta sacarmela.

Tomar la ruta a Toconao en el atardecer y ver los cambios de colores de esos parajes es paseo recomendado. Lo mismo, darse toda la vuelta del Valle de la Luna e incluso subir a la duna mayor junto a la multitud que ahi se auto convoca para la puesta de sol, son clásicos, siendo esta última una buena instancia para ver la cantidad de turistas extranjeros que solapadamente, pues poco se ven, han concurrido desde distintos puntos del planeta a estas no muy conocidas tierras de mis connacionales.

(foto de Hakki Yesillik)

Y quizás lo mejor es partir en auto propio y andarse unos 130 kms de la ruta a argentina por el paso Jama. El paisaje es notable, desertico, desolado, hermoso, con lagunas y humedales donde circulan vicuñas en su estado natural, que con unos convenientes anteojos de larga vista se pueden acercar hasta pocos metros del auto. Tenemos un país increible que con no muchos pesos y con la facilidad que nos provee la tecnología se puede recorrer y admirar para nuestro placer y asombro.

No menos memorable es habitar ese pueblo de San Pedro. Caminar por sus calles de tierra, angostas y escudriñar a través de infinidad de puertas que nos sumergen en espacios a veces increibles de hoteles, restaurantes, locales comerciales. No dejen de ir a disfrutar del fogón del Adobe, de la comida de la Estaka y de la musica y buen vino de la Casona. Después de entrar al museo de Le Paige en la plaza, instálense en ella y compenétrense del ritmo y sonido del lugar sin dejar de entrar a la iglesia en su costado.

A la vuelta en el avión me encontré con la sorpresa de aparecer en el diario La Tercera vinculado al tema de los Blogs con una presencia mayor de la que esperaba producto de ese inocente llamado de una periodista que quiso hacerme unas peguntitas sobre los Blogs que se suponía yo manejaba. Y ya intuí la amonestación que recibiría por no pasar por los filtros estándares de la compañía en que trabajo. Ahí también se recuerda mi participación en GoChile.cl

Caminando ayer por el centro de Santiago, con mi piedra de las termas de Puritama en la planta del pie, sentía el fuerte contraste entre esos parajes cordilleranos de nuestro desertico norte, sus humedales y placidas vicuñas, y nuestro enajenado y acelerado tráfago citadino.

Ah, se me olvidaba, no dejen de detenerse completamente en el disco Pare que está frente al retén de carabineros a la salida hacia Toconao, ni olviden andar siempre con cinturón de seguridad, usted y acompañante, pues los carabineros son muuuy estrictos.

4 comentarios:

  1. Anónimo3:23 p.m.

    Gabriel: aprovecharé mi primera incursión en esta...¿cómo se llamará? ¿página? ¿sitio? ¿blog? Heeelp! el lenguaje ya me está superando...Y leí lo que escribes acerca de tu ENVIDIADA visita a San Pedro. Me heciste recordar, añorar y...disfrutar. A San Pedro voy para reciclarme de pé a pá. La última vez que me metí en las tibia aguas de Puritama estaban ahí, a la mano de quien quisiera/supiera llegar hasta allí...¿ahora no se puede?.
    Hace dos domingos, cuando no alcancé a enchufarme con Uds. me fui al Mahuida sola y fue más que entretenido. Quise "encontrarme" con el cerro y me puse a seguir una ruta que terminó en ...NADA!. Por ahí, media afligida por una neblina que se me echaba encima, me encontré con un Andrés Reutter II (militar en retiro)que se unió a mi andar y me llevó a "la noria" un precioso lugarcito con agua, verde, flores y el único rayito de sol que iba quedando. Fue divertido: allá entre los cerros, conociendo un lugar hermosísimo, guiada por un personaje que no había visto ni en pelea de perros. El era como Uds.: conocía cuanto cerro y cumbre hay en Chile. Pero le gusta caminar solo para que no le hablen. Me pasa casi lo mismo.
    Bueno, basta por ahora. Estoy en el....¿sitio?
    saludos
    Paula Sepúlveda
    PS: te ví en "La Tercera" ¿te llegó el coscacho?

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  2. Buena palabra esa. coscacho.. hace rato no la escuchaba, ni menos la leía.

    El coscacho duele, pero creo que da más rabia. Tiene una suerte de dejo paternal, tiene reminicencias infantiles, cuando te decían qué hacer, cómo hacerlo, cuáles eran los límites, qué estaba bien, qué estaba mal y qué es lo que te podía pasar si no hacías caso.

    Como somos hijos de nuestra historia, así crecimos, parte de ese modelo lo llevamos a nuestras casas, a nuestros trabajos... al menos algunos...de esos algunos.. ni tú ni yo... creo.

    Saludos,

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  3. Anónimo12:21 p.m.

    Que lindo reporte, Gabriel.
    Me gustó hasta la piedra peregrina en el zapato. Después de leerlo, busco un hueco en la ventana de la oficina, por el que veo la cordillera. Hoy está más linda que nunca.
    Cariños
    Andrea Brandes

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  4. Anónimo11:26 a.m.

    Siempre que leo tus entretenidos blogs, me pregunto cómo puede una persona con tanta capacidad para disfrutar la vida y hacernos compartir sus íntimos sentimientos, trabajar en una empresa tan inhumana y competitiva.

    Gabriel, por una parte me alegro de tu reciente "desvinculación", y creo que nos han hecho un gran favor a tus lectores, ya que tendrás mas tiempo y tranquilidad para entregarnos tus perlas de emoción frente a tantas cosas buenas que están ante nuestros ojos y no las sabemos apreciar.

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