viernes, diciembre 16, 2005

La tecnología nos está cambiando a nosotros

Conversando con Guillermo Beuchat en un encuentro que terminó en un ameno almuerzo, quedé asombrado de la cantidad de tecnología presente en la nueva infraestructra de locomoción de Santiago de Chile, llamada TranSantiago.
Los buses están conectados via satélite y es posible ver en todo momento donde se encuentran en una gran pantalla. Los buses llevan un sistema de control de pago, que utilizando la misma tecnología del Metro de Santiago, no mueve dinero sino transacciones que son despachadas inalámbricamente en forma periódica a una estación de monitoreo central. Las tarifas pagadas se modulan con los pagos en un mismo trayecto, incluyendo al Metro en ello, de manera que la persona que viaja y se cambia de bus o al Metro no pague en total mas de algo así como $ 400 en total, y esto es alta ingenieria matemática on-line.
Los buses tienen cámaras escondidas que se activan por distintos mecanismos de manera que asaltos queden registrados para su uso en tribunales.
Y hay mas.

Esto cambiará completamente todo nuestro sistema de transporte público urbano. Y así tantas cosas.
Le decía a mis hijos que hace 10 años los celulares y su impacto en nuestras vidas no estaba siquiera en nuestra imaginación. Qué se nos viene de aquí a 10 años que hoy ni siquiera podemos imaginar ?

Estos esfuerzos que hacen los defensores de la propiedad intelectual, no deja de llamarme la atención pues la tecnología hace prácticamente inmanejable el eludir lo que hoy llamamos con tanta convicción, pirateo o robo simplemente. Es como si oir una canción y llevarse la melodía en la retina de nuestra memoria fuera un delito. Este tema me surge de los útimos dos posts sobre el tema en el blog de Fernando Flores (1) y (2).

Cuando pienso en el esfuerzo que hace el autor de cualquier obra me cuesta imaginar el que lo que viene arrasará con ese trabajo desincentivando completamente la actividad.
Cuando leo posts como el último de Andrea Brandes, en que regala se podría decir el esfuerzo creativo, lo que está haciendo es construir una identidad y a la vez extender una red de relaciones para quien sabe que propósitos, si es que se pudiera hablar de propósitos a esta altura del partido.

Imagino a 10 años redes de conversación articuladas por las redes de alcance global, donde la identidad de las personas construida a partir de lo que hoy llamamos blogs, será un lugar donde pasaran muchas cosas del quehacer de las personas. Visualizo mucho valor desplazándose a las identidades que las personas construyan en el espacio público de la red.

Algo está emergendo en las redes, algo que está movilizando a muchas personas a explorarla, algo que nos está conectando de otra manera y que al final de cuentas, sospecho, cambiará incluso la manera o la idea como hoy pensamos de lo que somos. Creo que hay que poner ojo con lo que se está llamando la Web 2.0

4 comentarios:

  1. Hola Gabriel, en primer lugar, gracias por tu visita y comentario en mi blog. Me resulta muy interesante tu post sobre el impacto de la tecnología sobre nuestras vidas. Hace tiempo, en un congreso sobre este tema, llegué a la conclusión de que el Homo Technologicus que se está imponiendo es un modelo humano deficiente en muchos aspectos esenciales: somos muy dependientes de la tecnología y , en parte, la usamos como niños con un juguete nuevo. La tecnología es buena si sabemos colocarla a nuestro servicio y no al revés, es decir, el hombre al servicio de mil aparatos de comunicación y herramientas varias. Hemos de humanizar a la tecnología en vez de permitir que la tecnología nos convierta en esclavos suyos.

    Un saludo desde España

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  2. Interesante.
    Una primicia: esta semana (21 dic) se presentará en Calama el Camión Autónomo.
    Trabaja las 24 horas, se monotirea mediante satélites y GPS, tiene rutas prefijadas y espera su turno para cargar mineral.
    Lo mejor, no provoca accidentes humanos. Lo peor, no hay choferes. UN solo operador "maneja" cinco camiones.

    Esa es tecnología!
    Saludos

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  3. Gabriel
    Gracias por la meción de mi artículo en tu nota. Gran sorpresa leer mi nombre en un artículo que comienza hablando del Transantiago!
    Cada vez que aparece el tema de la revolución tecnológica, me acuerdo de una conversación con mi bisabuela,que nació en 1864 en Prusia, 15 años antes que Edison inventara la ampolleta etléctrica, y que murió en Temuco (!!!) más que centenaria, el año que el hombre llegó a la luna (68). Al mencionarle la cantidad de cambios (buenos y malos) que la tocó presenciar en la vida, y la infinidad de avances tecnológicos nos dijo: yo he visto harto, y lo que he visto me alcanza para saber que Ustedes niños, si que tienen que afirmarse, porque se les va a tambalear firme el bote!.
    En lo que respecta a construir una identidad a través del blog, yo no me doy cuenta, pero parece que efectivamente pasa...

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  4. Gabriel:

    La primera vez que supe del Transantiago, fue a partir de los problemas que existían en el grupo directivo que lo diseñaba. Lo que se sabía pronosticaba un mal producto final (dadas las peleas y desacuerdos).
    Al igual que tú, lo que terminó siendo me impresionó. Ahora la verdad es que mis mayores expectativas no están cifradas en la tecnología que llegue a operar, sino en el cambio cultural que debería venir a continuación. Una vez que el sistema opera bien, con buenos tiempos, sin riesgos de robo o accidentes, a un buen precio, con comodidad, con choferes educados y con pasajeros ídem, vendrá la verdadera oportunidad de revolución. ¿Dejará la gente de usar tanto el auto? ¿Será un placer moverse por la ciudad?
    P.S.: Te recomiendo que veas lo que se está haciendo en Concepción (Biovías)...

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