viernes, abril 20, 2012

Basta de "pienso luego existo"

No me quedó otra que escribir este posteo con este título, luego de amenazar con el a más de tres personas.

Efectivamente, "pienso" que esta frase, "pienso luego existo", dicha por primera vez por René Descartes en su libro Discurso del Método, allá por el año 1637, que lanza lo que se ha llamado el racionalismo, ha cumplido su etapa.

pensando
Patricio Rivas me ha sugerido otra frase con su libro próximo a aparecer "contribuyo, luego existo".
Me la quedo mirando y mi disposición es de acogerla, básicamente quizás, por proponer un desplazamiento de la otra.

Soy el que piensa. Ya no creo que sea así.

Quizás tenga que ver el que medito, en una práctica diaria. En esta actividad, lucho por dejar a esa mente pensante a un lado y mirar desde ese otro lado, quieto, calmo, interior, el testigo lo llaman unos, el verdadero ser lo llaman otros.

La mente es puesta en otra parte, acallada, menospreciada? no, puesta en su lugar.

sintiendo
He dicho que la inteligencia que emerge desde ese punto de no mente es 100 veces más inteligente que nuestro intelecto racional. No será mucho 100? No lo se, pero da la idea de lo que quiero decir.

Maraji, ese indú que me enseñó a meditar ya hace tantos años, pasó por estos días por Santiago y llenó completamente la Casa Piedra, con gente que vengo viendo desde hace tanto tiempo. Gente distinta me pareció. Hippies viejos dije. Gente sonriente, tranquila, vestida diferente, cálida. Un evento un deleite.

Y Maraji hablando de estas cosas. De la claridad que se alcanza cuando se es consciente, puesto en ese punto interior, de una mente ausente.

meditando
Mientras escribo esto, escucho un piano suave del concierto número 20 de Mozart para piano, y pienso que la música hace algo parecido; te pone ahí, en el presente, en la no mente y en la emoción de esa música.

Pienso, luego existo ? No, ya no más. Eso no quiere decir no pensar, por favor.

Contribuyo, luego existo. Algo me gusta de esta frase, pero no creo que el ser resida ahí.

Siento, luego existo ? También me gusta, quizás un poco más.

Medito, y cuando estoy ahí, en el presente, en la respiración, adentro, en la no mente, estoy donde el ser reside, con toda su potencia de paz, alegría e intuición. Si.

Hago, luego existo ? Mmm ...

6 comentarios:

  1. Yo pienso y la mismidad.
    Te propongo conversar a partir de la expresión “yo pienso….” rescatando en primer lugar el “yo”. Pues el “yo” por evidente, está escondido en lo cotidiano.
    La autointerpretación cotidiana expresa el “si-mismo” diciendo yo. No se necesita para ello hablar en voz alta.
    Diciendo yo, este ente apunta a sí mismo. Ello se refiere a mí y a nada más, es el “sujeto” absoluto, comprendido como lo que la permanece siendo lo mismo.
    Está presente el sentido ontológico del análisis de la mismidad que arranca del decir “yo”.
    Ejemplo.- El análisis Kantiano del “yo pienso” (Kant y los problemas de la metafísica. de M Heidegger)
    Kant acoge el contenido fenoménico del “yo” en la expresión “yo pienso”, o si se considera la persona “práctica” en su inteligencia en el “yo actúo”.
    Decir “yo” significa para Kant decir “yo pienso”.
    Kant intenta demostrar el contenido fenoménico del “yo” como res cogitans .
    El “yo” es el sujeto del comportamiento lógico del enlace. “yo” pienso quiere decir “yo enlazo”.
    Este quiere decir que el “yo” pienso no es una cosa representable sino la estructura formal del representar como tal, por cuyo medio lo representado llega a ser posible.
    Dos cosas constituyen este análisis kantiano:
    En el plano óntico ve la imposibilidad de reducir el “yo” a una sustancia
    Por otra parte sostiene que el carácter del “yo” es el “yo pienso”
    Pero vuelve a entender a este “yo” como un sujeto en un sentido ontológicamente inadecuado, porque el concepto ontológico de sujeto no caracteriza la mismidad del “yo” en tanto que si-mismo sino la identidad y permanencia de algo que ya está siempre ahí:
    el ser del “yo” es comprendido como realidad de la res cogitans.
    El “yo” no es solamente un “yo pienso” sino un “yo pienso en algo”, así Kant insiste en que el “yo” quede referido a sus representaciones y que sin ella no es nada.
    Estas representaciones son para él lo “empírico” que es “acompañado” por el “yo”, los fenómenos a los que este “adhiere”.
    Si lo que comprende con ese “algo” es un ente intramundano, entonces allí se encuentra en forma tácita el fenómeno del mundo.
    Kant determina con este fenómeno justamente la constitución de ser del “yo”, si el “yo” ha de poder ser algo así como un “yo pienso algo”.
    Kant no vio el fenómeno del “mundo” y mantuvo las representaciones lejos del contenido apriorístico del “yo pienso”. Pero con esto el “yo” fue reducido forzosamente a la condición de sujeto aislado que acompaña a las representaciones de una manera ontológica enteramente indeterminada.
    continuara...

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  2. continuación

    Siguiendo a M Heidegger ( Ser y Tiempo, especialmente los parágrafos 12,13,25,41,45,64):
    En el decir del “yo” el Dasein se expresa como estar-en-el-mundo.
    Al decir “yo” apunta al ente que es cada vez el mismo.
    Pero la autointerpretación cotidiana tiene la tendencia a comprenderse desde “el mundo” de las ocupaciones (“yo me ocupo” “yo contribuyo”). Apuntando ónticamente a si mismo se equivoca en su visión del modo de ser del ente que es el mismo.
    ¿Qué es motivante en este “fugitivo” decir “yo”? es la huida del sí mismo hacia el uno, el que de un modo “natural” dice “yo” es el uno-mismo. En el “yo” se expresa aquel si-mismo que inmediatamente y regularmente no es el que yo propiamente soy. El si-mismo del “yo me ocupo” , olvidado de si muestra para el que se absorbe en el tráfago cotidiano y en la veloz sucesión de los quehaceres como algo simple, permanentemente idéntico, pero indeterminado y vacío. Porque al fin y al cabo uno es lo que uno se ocupa.
    La solución no se alcanza al rehusarse decir “yo” cotidiano.
    La interpretación ontológica bosqueja la dirección en la que se debe seguir preguntado.
    El yo se refiere al ente que uno es “estando-en-el-mundo”. Este estar en medio de un mundo quiere decir anticiparse a-si. Este “yo” se remite al ente que le va (expone) el ser del ente que él es.
    La constitución ontológica del sí-mismo no se deja reducir a un yo sustancia ni a un “sujeto”, sino por el contrario, el cotidiano y fugitivo decir yo-yo tiene que ser comprendido desde el poder ser propio, es decir en la propiedad del ser del Dasien en cuanto CUIDADO
    La pregunta ontológica acerca del ser de sí-mismo debe ser arrancada de la idean previa de un sí-mismo cosa que perdura en su estar ahí, idea constantemente sugerida por el uso predominante del decir “yo”.
    ¿que significa pensar?
    Saludos

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  3. Parece entonces que estamos atascados con un problema epistemológico de explicar cómo las ideas ( que yo pienso) en nuestra mente pueden dar cuenta verazmente del mundo externo.
    Pero esta epistemología de sujeto/objeto presupone un trasfondo de prácticas cotidianas en que somos socializados pero que no tienen una representación en nuestra mente.
    Una comprensión del ser más fundamental es hacer que las cosas cobren sentido haciendo ontología, es decir inquiriendo acerca de la naturaleza de esta comprensión del ser que no conocemos, que no es una representación mental que corresponda al mundo, sino que sencillamente somos.
    El punto de partida parece ser “YO SOY LUEGO PIENSO”
    Y que es pensar??
    "Lo preocupante, en este tiempo nuestro que da que pensar, se muestra en que todavía no pensamos.
    La ciencia no piensa.
    Desde las ciencias al pensar no hay puente alguno sino sólo el salto
    Lo dicho poetizando y lo dicho pensando no son nunca lo mismo. Pero lo uno y lo otro pueden, de distintas maneras, decir lo mismo.
    Pero esto sólo se consigue si se abre de un modo claro y decidido el abismo que hay entre poetizar y pensar.
    .....sólo nos queda una cosa, a saber, esperar hasta que lo que está por-pensar nos dirija su exhortación.....
    Pero esperar no significa aquí en modo alguno que de momento pospongamos el pensar. Esperar significa aquí estar al acecho -y esto en el seno de lo ya pensado- de lo no pensado que todavía se oculta en lo ya pensado.
    ...el pensar recibe su esencia como percibir a partir del ser del ente.
    El provenir esencial del ser del ente no está pensado.
    Lo que propiamente está por pensar queda reservado.
    Todavía no se ha convertido en digno de ser pensado por nosotros

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  4. Gabriel: En lugar de ver las frases como antagónicas, las veo colaborativas. Alguien puede idear algo y otro llevarlo a la práctica. Ambos existen.
    Creo más bien que lo que está ocurriendo es que la sociedad no sólo está valorando el racionalismo, sino que está descubriendo el sentido holístico.
    No sólo está valorando los Estilos de Pensamiento I y II (hemisferio izquierdo); sino también los III y IV (hemisferio derecho).

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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