viernes, enero 30, 2026

Libro El arte de reunirse de Priya Parker

Priya Parker es facilitadora de dinámicas grupales, escritora, conferencista y pensadora. Nacida en India de padre indio y madre norteamericana, vive en Brooklyn, Nueva York, con su marido e hijo.

Su libro me hizo sacar la lupa y mirar con detención las reuniones, los encuentros humanos. Lo primero que plantea es la pregunta por el propósito: ¿para qué nos reunimos?

Priya Parker
Recién llegué de dos semanas a orillas del lago Riñihue, en el sur de Chile, con mis cuatro hijos, sus parejas y nuestros ocho nietos. Leyendo este libro me pregunté: ¿cuál es el propósito de esta convivencia? La respuesta fue clara: convivir con toda mi familia. Tres de mis hijos viven en Puerto Varas, al igual que siete de mis nietos. Era una ocasión para verlos, profundizar mi conocimiento de cada uno, fortalecer los vínculos afectivos con ellos y con sus parejas. Observarlos conviviendo en sus propios núcleos familiares, conocer sus estilos, conversar.

Establecido el propósito, viene la segunda pregunta: ¿a quiénes invitamos y a quiénes no? El propósito nos dirá con elocuencia a quién sí invitar y a quién no. Luego viene el lugar. El lugar es mágico: puede ayudar muchísimo o puede ser inocuo. Priya Parker habla de límites físicos y visuales que cumplen la función de contener la energía humana que ahí se congregará.

¿Cuándo empieza la reunión? Mucho antes de que todos lleguen al lugar del encuentro. Apenas reciben la invitación, el evento comienza. Las personas se van preparando, enfocando, ajustando su disposición. Hay intervenciones que pueden apoyar este proceso que se inicia con la invitación. El libro incluye casos notables y muy entretenidos.

Una reunión implica muchas cosas: la logística, cómo se organizan las sillas, el decorado, los mails, las invitaciones, los estacionamientos. Pero lo más importante para Priya Parker es la experiencia que tendrán las personas en este encuentro. Y esa experiencia se puede diseñar. 

Hay un capítulo que contrapone las reglas "habituales" de etiqueta con reglas pop-up, diseñadas para la ocasión. El mejor ejemplo que me tocó conocer son los Dîners en Blanc. Ya se producen en muchas grandes ciudades del mundo: cientos de desconocidos (algún filtro deben aplicar, pienso), todos vestidos estrictamente de blanco, traen su mesa y su comida (que también tiene sus reglas). Son una fiesta, un encuentro fantástico.

Muy importantes son los facilitadores de los encuentros. Es fundamental diseñar situaciones y dinámicas que pongan a los invitados en contacto unos con otros, que salgan de la experiencia habiendo conocido a otras personas. Esta parte me hace pensar en las misas católicas, a las que poco asisto, donde en un momento los asistentes son invitados a saludar a sus vecinos deseándoles la paz: un momento que siempre valoré.

Tengo experiencia personal asistiendo periódicamente a grupos y creando grupos desde cero y facilitarlos. Además de ser facilitador permanente de 3xi. Conozco el potencial que los grupos tienen para quienes asisten. Conozco también el valor del facilitador y he experimentado la autoridad que los miembros del grupo te otorgan muy naturalmente por ser un rol necesario, siendo mi estilo el de dejar que las cosas fluyan solas en la medida de lo posible.

Este libro me hizo reflexionar sobre las reuniones y los encuentros de una manera que enriqueció mi mirada de la experiencia que en ellos sucede y de las herramientas adicionales con que se puede contar. Y casos notables, como los *Dîner en Blanc*.

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