sábado, septiembre 23, 2006

Camping en la cordillera para el 18

Este 18 nos fuimos a acampar con la Andrea, my wife, al nuevo fundo cordillerano, de mis amigos, los Reutter.

Hoy a la gente se le ocurre comprar 1800 há en plena cordillera sin una sola há plana cultivable, sin otro objeto que disfrutar y conservar la naturaleza.

Bueno, a eso fuimos. Tres parejas y la Bea, hija de Andrés y la Marisol, estudiante de agronomía. Llevamos unos 70 arboles frutales que colaboramos en plantar.
Pusimos nuestras carpas debajo de un quinchos con piso de madera, lo que nos salvo de mojarnos el día que llovió. El resto de los días, despejados.

El lugar es maravilloso; es como haberse comprado un Parque Nacional. Bosques, rios, cascadas, picachos nevados (dentro del fundo), .. aire puro. Y pesca; la próxima vez llevo apero.

Desconección total. Sin Internet, cuatro días completos. Sin celular. Uf. Igual bien.

El domingo salimos a caminar con agua y algo para comer en la mochila. Partimos adelante con la Andrea, por un sendero en permanente ascenso. Nunca paramos y nunca nos volvimos a encontrar con el resto del grupo que partió mas tarde, y que tomó una variente en un punto intermedio. El camino se contorneaba por una ladera empinada que era la quebrada de un riachuelo correntoso que corría mas abajo, a veces a una buena distancia, y empinada. No paramos por la maravilla del paisaje que a cada vuelta nos regalaba nuevos escenarios increibles.
Después de un par de horas llegamos a una cumbre boscosa de renovales que estaban recién echando sus nuevas hojas primaverales. El piso era una alfombra de hojas secas en donde nos echamos a descansar y yo me quedé dormido un rato. A través de la vegetación se veía el picacho nevado, que me pareció semejante al Matterhorn de los Alpes.
Volvimos sobre nuestros pasos hasta el campamento, sin encontrar a nuestros compañeros de paseo.

La mayor parte del tiempo trajinámos por la zona de las carpas y cocina, faenando, descansando, conversando; si, mucha conversa y mucha actividad propia del cocinar, mantener un fuego prendido, ordenar y lavar.
Conversar y comer en torno a un buen fogón es lo mejor, pues el fuego atrapa nuestras miradas y medio nos hipnotiza y cautiva. A veces, arrancar de ese humo, que se empecina con sacarte de un sitio.

La plantación también ocupó un espacio de nuestro tiempo, aunque debo decir que la Bea y sus padres fueron los que más tiempo estuvieron en esa. Hacer el hoyo, poner dos puñados de abono sintético según indicaciones de la Bea, luego sujetar el arbol mientras otro echaba la tierra, y finalmente regar con agua que ibamos a buscar al canal de la vertiente que teniamos al pie de nuestra cocina, con el recipiente que fuera de nuestra cocina. Finalmente Andrés habilitó una manguera que nos ahorró el ir y venir con el agua.

Dormimos muy bien con la Andrea en nuestra pequeña nueva carpa, pero igual al llegar a Santiago nos dimos cuenta que veniamos cansados. Si estuvimos siempre moviéndonos en un formato de vida muy especial, pues a las 9 de la noche ya empezaban los primeros a irse a dormir y los trasnochadores lo hacían poco pasadas las 10. Y a las 8 de la mañana ya estabamos prendiendo el fuego y calentando el agua.

Gran paseo y descando sicológico y mental, de este mundo en que vivimos en esta época, de tanta actividad y excitación.






9 comentarios:

  1. Gabriel,

    Agradezco infinitamente tus palabras en Carta Postal y déjame decirte que envidio sanamente tu viaje a la cordillera. Por las fotos y tu relato me doy cuenta que lo pasate maravilloso y eso es algo que no debes perder nunca... salir con tu familia, disfrutar de la vida, del amor de ellos... soy una convencida de que la vida se debe a esos momentos y que es por ellos que vivimos. Te dejo un abrazo!

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  2. Gabriel, te felicito por el excelente reportaje a la hacienda Reutterlin. Salvaje esto de Andrés de comprarse un "mini parque nacional", sólo para preservar la naturaleza ! Una maravilla. Gran hombre también.

    Ojalá podamos hacer pronto la expedición al Pico Reutter (nombre sugerido) para disfrutar de tan hermosos parajes.

    Un abrazo,
    César

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  3. Wuaaauu ... excelente experiencia.... hermosas fotos... que inolvidables han de ser esos paisajes !!!!


    Saludos,


    Negro Astorga

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  4. Qué buen 18. Más aperrados que la cresta... Envidio sanamente esa faceta tuya, de subir y bajar de la nube.
    Grande guru.
    Saludos a todos.

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  5. bellas las fotos, muy bellas jajajja saludos

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  6. Anónimo8:06 p.m.

    Bonita experiencia, hay que aperrar acampando. Aveces la naturaleza nos juega pasadas bien incomodas, bichos, frío, lluvia, harto humo. Los felicito.

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  7. Maravilloso lugar... sano, limpio, en la cumbre... veo el fuego, las naranjas, los caminos, los àrboles, la nieve, la amistad... y me dan ganas de acampar...
    Què rico ver que no todo es producir y producir... ¡Felicitaciones! Un gran abrazo

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  8. Anónimo1:04 p.m.

    Gabriel:
    Linda experiencia y buena descripción de ésta. Jamás te hubiera imaginado en carpa, haciendo actividades outdoors, caminando por los cerros, etc. ¡Todo un descubrimiento! Además, muy aperrados tú y tu señora. Admirable y envidiable. Cariños.
    Peky.

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  9. Anónimo1:05 p.m.

    P.D.: No te puedo dejar mensajes a través de la identidad "blogger". Dice que no me reconoce.
    Bye.
    Peky.

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