martes, octubre 13, 2015

Libro La biología de la creencia, de Bruce Lipton

Bruce Lipton es un histólogo, especialista en células madres, que ha llegado a unas conclusiones producto de años de investigación, que lo hace amasar el término La nueva Biología.

Después de leerlo visualizo la membrana celular plagada de proteínas de diverso tipo, con la misión de detectar distinto tipo de estímulos del entorno, tanto materiales como electromagnéticos, y reaccionar a ellos.

unión de mente y cuerpo
Hay cosas como la proteína ATPasa que mueve iones de Na (sodio) y K (potasio) a través de la membrana, dejando el interior de la célula, el citoplasma, con carga negativa y el exterior positivo, operando como una verdadera bomba iónica y haciendo de la célula una pila biológica recargable. Una sorprendente proeza, que permite la operación eléctrica de las neuronas, un material fundamentalmente orgánico.

Estas miles de proteínas incrustadas en la membrana y su inteligencia a la hora de reaccionar y activar procesos al interior de la célula, hacen decir a Lipton que el cerebro de la célula más bien está en la membrana que en el núcleo, que más parece un disco duro o simplemente las gónadas del organismo, donde residen los genes que son simples mapas de construcción, modulados completamente por las proteínas.

Las células para Bruce Lipton son seres vivos inteligentes, autónomos. Un día en la evolución deciden por conveniencia para la sobrevivencia, aliarse con otras células y crear organismos pluricelulares. El driver que permite esto es la colaboración.
Desde ahí Lipton es un acérrimo contradictor de la teoría de Darwin que dice que la evolución es un acto competitivo en el que solo los más fuertes sobreviven.

Esta base teórica de la evolución Darwinista, nos ha hecho pasar por una fase cultural mental histórica, donde lo individualista y competitivo ha reinado.
Toca moverse a una fase donde prime lo colectivo y colaborativo.
Pensaba conversando con unos amigos, como sería cambiar todo el sistema educacional, de la doctrina competitiva-individualista que la gobierna, a una colectiva-colaborativa. Sería otra cosa, sin duda.

Pero quizás el principal golpe a la cátedra que da Lipton es este concepto de que las creencias, lo que nuestra mente elucubra, impacta seria y profundamente a la biología; incluso a los genes.

Bruce Lipton
Influido por sus estudios en Física Cuántica y su conocimiento del comportamiento celular y en particular de la membrana celular, dice que las ondas electromagnéticas de nuestros pensamientos, aquella fuerza que es capaz de hacer cristalizar el agua de maneras armoniosas o feas, según los pensamientos y decires de personas en el entorno; del mismo modo, la forma como pensamos, nuestras creencias, afectan el comportamiento de las células, y de ahí se explica la potencia de los remedios placebo, de agua con azúcar.

Lo genes no determinan ni la salud, ni nuestra vida. Es lo que pensamos, nuestras creencias, establece Bruce Lipton.
No somos máquinas biológicas determinadas por los genes. Y la medicina que aún nos rige, es fundamentalmente materialista newtoniana, que está convencida que con solo química y cirugía resolveremos todos nuestros problemas. Craso error.

Toca en esta fase de la evolución de nuestra conciencia, volver a conectar materia (ciencia) y mente (religión), para salir adelante de esta crisis en todo orden de cosas, incluida la ecológica global.

Si cambias tus creencias, no solo a nivel de conciencia, sino que además de subconsciencia, cambiarás tu vida, termina diciendo Lipton.

Me parece más que potente todo este planteamiento, si es que Lipton tiene la razón.

1 comentario:

  1. Joe Rotger11:32 p.m.

    Gabriel,
    Sumamente interesante.
    No me parece que el Darwinismo plantee el egoísmo o individualismo como el mecanismo de supervivencia. Está claro que el pertenecer a la tribu mejora nuestras posibilidades de sobrevivir.
    Es interesante concluir que una mezcla apropiada e bien y mal es lo que nos da la ventaja, es cuestión de ver cómo terminan los santos. Tampoco quemar a los que te rodean es muy positivo, aunque aparentemente hay un 2% de la población que lo hace, en la cola de gauss, cambiando constantemete de grupo.
    La maldad es como la capacidad de consumir oxígeno como fuente de energía, que tiene su costo, vivimos menos, pero claramente dio a las células la ventaja Darwiniana, necesaria.
    Interesantemente, la energía química nos obliga a consumir otros seres vivos... De este modo, los vegetales con su fotosíntesis serían más nobles.
    Tu lectura es inspiradora.

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