sábado, octubre 03, 2015

Reflexiones sobre el conversar

Reflexiono sobre el conversar, motivado por el material pasado en el curso Transformando la empresa, la sociedad y a nosotros mismos, del MIT.

Las personas nos pasamos la vida conversando; si o no ?
Mirar este fenómeno humano, vale la pena, no ?

Lo primero que me llama la atención, es esta idea, de que siempre los que conversan comparten un cierto tono o tipo de conversación. Esto porque van a distinguir cuatro tipos o tonos de conversación. Y siempre, todos los que conversan están instalados en solo uno de ellos.

Otto Scharmer interpreta esto como la presencia de un campo, una especie de radiación cuántica, pienso yo. Que sería lo que hace que se esté como en un mismo tono vibratorio.

Somos seres vibracionales, en que la vibración es altamente contagiosa. El otro día en un grupo, una persona se emocionó hasta las lágrimas, contando cosas personales en su presentación. Los tres siguientes, para mi sorpresa, también se emocionaron hasta las lágrimas, contando aspectos de sus vidas personales, también presentándose.
El grupo entró en una vibración, que hacía muy fácil el emocionarse hasta las lágrimas.

Y qué decir de la risa, etc.

Bueno, habrían cuatro formas de conversar; y solo cuatro, según la experiencia del grupo de Otto.

Primera: la conversación agradable. En que todos dicen cosas bonitas, en que halagan al otro o simplemente dicen cosas que saben serán del agrado de los demás.
En estas conversaciones aprendemos, nos informamos, conectamos emocionalmente con los demás.
Son las conversaciones de mucha reunión social. En general, nada nuevo pasa en ellas, salvo el sintonizarnos, encontrarnos, acariciarnos.

Segunda: el debate. Aquí las personas empiezan a decir lo que piensan, lo que opinan de esto o aquello. Con la particularidad de que si otra persona piensa distinto, se trensan en una lucha de ataques y defensas. Si alguien contradice lo que pienso, me está atacando personalmente.
En este tipo de conversaciones, los interlocutores se identifican con lo que piensan, con sus opiniones. Y por ello entran en la confrontación.
Normalmente nadie convence a nadie y nadie cambia su manera de pensar, ni sus opiniones.

Tercera: el diálogo. En este caso las personas también dicen lo que piensan, dan su opinión; pero, no se identifican con ellas. La diferencia en este caso es que las personas tienen opiniones, formas de pensar, pero no se identifican con ellas. Aquí, yo no soy lo que pienso; tengo un pensamiento, una opinión.
Es como si las personas pusieran sus puntos de vista sobre la mesa y se pasearan en torno de ellas, con los demás, incluso viendo las opiniones propias, desde las perspectivas de otros. Hay preguntas que de verdad indagan para entender como llegaste a ver la cosa como la ves, y viceversa.
En este tipo de conversaciones el grupo crece, aprende de los demás, se avanza. La conversación es profundamente reflexiva.

Cuarta: esta es un poco más complicada, porque puede que no la reconozcas como un tipo de conversación que hayas tenido; la llamaré conversación de creación colectiva. Imagínate una conversación del tercer tipo, un diálogo, en que todos ya han dicho lo que opinan, lo que ven, lo que piensan. A continuación el grupo se queda en silencio, y se conectan cada uno consigo mismo, observando lo que siento interiormente, las imágenes que se me vienen a la mente, y atiendo a detectar aquello que aquí quiere emerger. Qué, de nuevo, quiere aflorar aquí.
Y después de un rato, se desata la conversación, en un nuevo modo o tono, en que en un espacio de total apertura y acogida, las personas hablan como en un estado de flujo, pasando la palabra de unos a otros, y sentimos que se articula algo nuevo, algo original, algo creativo, lo que aquí quiere emerger, nuevo.
Se puede saber que se está en este tipo de conversación, porque siento que la energía personal crece fuertemente, la inspiración se ha acrecentado y estamos llegando a algo que nadie podría decir que fue idea de este o aquel. Fuimos todos gestores de algo que más parece una parición.
Y sales de esta conversación, cambiado. Con la sensación que eres otro. Que algo en ti también ha crecido, se ha abierto, a aparecido.
También las llaman conversaciones de flujo generativo.

Avanzar en estos tipos de conversación, requiere desarrollo personal y capacidad de conectar hacia adentro, con lo que sentimos, imaginamos, intuimos; no solo con lo que pensamos.

Qué tal ? Qué dices ?

El solo pasar a un equipo de trabajo del nivel dos al tres, es una transformación potente.

Otros relacionados:
El arte de la conversación

2 comentarios:

  1. Señala la nota, que en la conversación llamaba "debate", (...) Normalmente nadie convence a nadie y nadie cambia su manera de pensar, ni sus opiniones (...). Me parece una excelente sentencia, estimo que es así, pues dependiendo del tono del interlocutor, puede llegar a persuadir o, por el contrario, a extremar la posición antagónica de su oyente.
    Según pasan los años, cada vez me convenzo más y más que la opinión que uno emite, es útil y cala en el otro, en tanto cuanto él te la pida...es decir, actuar reactivamente.

    ResponderEliminar
  2. "Normalmente nadie convence a nadie y nadie cambia su manera de pensar, ni sus opiniones". Con esta sentencia concluye el párrafo relativo al segundo tipo de conversación o "debate". Cada vez me convenzo más y más que la persuasión requiere de una postura amable y respetuosa, pues la exposición autoritaria de ideas, solamente violenta al otro y provoca su cerrazón. Asimismo, según pasan los años, percibo que la única opinión o consejo que serán aceptos por el otro, son aquellos en que aquel a quien van dirigidos, los solicitó. Dicho de otro modo, "no me interesa tu consejo pues no te lo he solicitado" ...

    ResponderEliminar

Los comentarios de este blog son moderados; eso significa que antes de ser publicados, serán vistos y aprobados por el autor de los posteos (anda mucho bandido por las redes).
Disculpa las molestias