lunes, octubre 10, 2016

Libro Filosofía del Budismo Zen de Byung-Chul Han

Debo reconocer que en la primera lectura de este libro fue poco lo que entendí. Fue a partir de la segunda y en la tercera, donde termino de apreciarlo en toda su magnitud. Gran libro, No es fácil de leer, pero lo considero una joya.

Chul Han hace contrapuntos entre la mirada de distintos filósofos de nuestro occidente con el Budismo Zen, una concepción tan radicalmente distinta a todo lo nuestro, que no dejó de sorprenderme su radicalidad.
Cultivan el vacío radical. Un estado que se logra a través de anular todo apetito y deseo, anulación completa del yo y de la apropiación en cualquier forma. Esta anulación de la interioridad, genera una total acogida a todo y a todos, lo que redunda en una afabilidad total.

En contraste, en el occidente lo que prima es la substancia, el ser, lo interior, el yo. Este sujeto que habita en el centro del ser, quiere ser, quiere aparecer o su desarrollo busca su despliegue.
Buscamos nuestra esencia de manera que esta florezca y se desarrolle, creando un mundo alineado con la perspectiva que ese ser le confiere al mundo.

La esencia de este ser, se refleja en sus apetitos, en sus aspiraciones, en lo que quiere lograr. Va tras algo que procede de un impulso interno, movido por ese apetito, hambre, al final de cuentas, de ser.

Disfruté un concepto que salí a chequearlo, preguntándole a varias personas, "cual es la esencia de un anillo como este, mi anillo de compromiso ?".
Recibí múltiples respuestas, de la más diversa índole. La que empató completamente con el planteo Zen fue mi hija, que me dijo que la esencia del anillo es el espacio vacío que deja al centro, donde irá el dedo.
Bravo, esa es la respuesta correcta, desde el punto de vista oriental. Alguno me dijo que la esencia del anillo es su símbolo de un compromiso y fidelidad de una pareja. Esa esencia está en la mente del observador y no en el anillo mismo.

De ahí pasamos a un jarrón, con la pregunta por su esencia. Y los que ya habían escuchado la conclusión del anillo, empezaron a hablar del espacio vacío que conforma el jarrón. En ese espacio vacío, puede contenerse agua, vino, muchas cosas.
El espacio vacío acoge y retiene, demora dicen ellos, agua por ejemplo, cuyo don, cuyo regalo, es la posibilidad de beberla, cuando yo quiera.

Qué es antes, el vacío o el jarrón ? El vacío, dirán los Zen. Y qué pasa cuando el jarrón se rompe ? En vacío sigue ahí. Así es la muerte. El alma es como ese vacío del interior del jarrón, que cuando muere o se corrompe su contenedor, el alma, al igual que el vacío, vuelve a ser parte, como siempre lo fue, de hecho, del todo.
Me gustó mucho esta metáfora o concepción.

Empecé a mirar las casas o departamentos (vivo en uno), como el espacio vacío que permite que los humanos nos congreguemos. Las casas son espacios vacíos configurados por la construcción, donde habitamos, laboramos, descansamos.

El Budismo Zen cultiva en las personas el ser vacío, sin interior, sin yo, sin apetito, sin deseos, sin aspiraciones. Viven conectados con lo cotidiano, sin buscar nunca nada trascendente, nada mas allá de lo que está ante nuestros ojos, en el presente, sin más.
Y cómo se está ahí ? Bien, parece. Son buenos para acoger a parientes y no parientes. Son buenos para reírse de buena gana. Algo tiene esto de atractivo, pero es tan radicalmente distinto a toda nuestra constitución y cableado, que nos queda lejos, pienso.

Me quedé pensando en la meditación, Una forma es la de irse al yo y regocijarse en él y otra es irse al vacío del no yo .. Cómo será eso ?

9 comentarios:

  1. Gabriel, justo me acordé de ti y del libro Zen que me mostraste, vine a visitar tu blog y me encuentro con esta entrada.

    Es interesante el choque paradigmático entre el concepto de vacío occidental y oriental. He conversado con algunas personas sobre esto y veo que normalmente entendemos el vacío como una pérdida, un no tener nada que nos asusta, y cuando se plantea generar vacío en tu interior, entonces varios sienten que eso es una pérdida de identidad, una disolución angustiante del yo.

    Mientras tanto, para le budismo, el vacío tiene un tremendo mérito, es un estado a conseguir para la liberación del ego. De acuerdo a lo que he experimentado, el vacío es un estado fecundo, todo puede nacer desde ahí porque están todas las posibilidades. Eso si, es muy difícil de mantener ese estado de vacío, porque es tan fecundo para el ser, que terminas llenándolo.

    El otro día te comentaba que el lo del vacío me recordaba algo del Tao Te King. Comparto para complementar tu tema:

    "Treinta radios se unen en una rueda. Pero su utilización también depende del espacio vacío entre los radios.
    Hacen los vasos de arcilla. Pero su utilización depende del espacio vacío que hay en éstos.
    Hacen paredes, puertas y ventanas en una casa. Pero su utilización también depende del espacio vacío que hay en ésta.
    Así es como se relaciona la utilidad de los objetos con el espacio vacío."

    Un abrazo

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    1. Solo la duda si los Zen ven ese vacío o desinteriorización, como algo fecundo de cosas del tipo que sea; creo que no.

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  2. Hola , seguramente en este campo se va a resolver el salto a un nivel de conciencia de la especie humana.
    Hasta ahora la dirección mental ha sido buscar la felicidad (y en definitiva la inmortalidad) a través de la modificación del mundo externo centrado en lo individual. Tal vez en algún momento esta dirección fracase y por necesidad empiecen a surgir las preguntas con nos lleven a adentrarnos en las profundidades de la conciencia y del corazón. Intuyo que desde ese lugar se produce la verdadera comunicación con los demás y con todo el universo.
    Muchas gracias por poner el tema
    Un gran abrazo

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    1. Muy de acuerdo Juan; como dicen los del ULab, toca unir materia con mente o espiritualidad, y acceder a la inteligencia del cuerpo, donde entre otras cosas ocurren las emociones, una fuente de inteligencia algo obviada en la que era que termina.
      Saludos

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  3. Los místicos de oriente y occidente practican el logro del vacío. Aquí en occidente le llaman "contemplación", algunos le agregan "de Dios". Tienen razón Dios es el vacío, en el vacío es donde ocurre todo. Sin vacío no hay nada (se lee extraño) pero es así, una explicación es que el vacío es todo. En el vacío, ocurren cosas extraordinarias (por ejemplo; el éxtasis del espíritu). La contemplación es; sin imagen, sin concepto, sin sensación, sin emoción, ... es vacío, llegado ahí pasa todo.

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  4. Gracias Gabriel. Potente la propuesta interpretativa. Eckhart Tolle lo describe de manera que me aporto una dimensión no-mental del espacio, el vacío, el momento, el ahora. Recomiendo: https://www.youtube.com/watch?v=MmLgQJdD0gI

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  5. Gabriel, genial tu capacidad de simplificar lo difícil en tu resumen, de dejar la esencia del tema. Bravo!
    Lo del espacios "vacíos" , así entre comillas ya que están llenos de aire, lo relacioné con la respiración y el espacio interior que llenamos con aire y con vida, como si fuera nuestra vasija de vida.

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    1. Quizás el vacío del alma está lleno de conciencia ...

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