lunes, enero 23, 2017

Libro El aroma del tiempo de Byung-Chul Han

Otro libro de Chul Han que leo. Pone el foco de la mirada en el tiempo.

Los seres humanos somos básicamente tiempo. Por eso quizás, un gran pecado viene siendo, perder el tiempo.

Byung-Chul Han 
La idea, o más bien la experiencia del tiempo ha ido cambiando a lo largo de la historia. Antiguamente el tiempo era un continuum repetitivo, partiendo por la naturaleza y por Dios.
De repente el hombre empezó a construir un mundo propio y transformó completamente la experiencia del tiempo.

Enviar un mensaje de un lado a otro, tenía que lidiar con la geografía. Navegar mares, subir montañas, atravesar desiertos. El mensaje podía incluso no llegar. Hoy, con el correo electrónico, el envío y la llegada del mensaje, ocurren en el mismo instante. Desapareció la geografía.

Esto tiene consecuencias. Hemos creado una realidad desprendida de la tierra. Y eso ha afectado nuestra experiencia del tiempo. Ya no es un continuum; hoy experimentamos instantes, acontecimientos, unos desprendidos de los otros. Y con ello se ha perdido la narrativa, que le daba aroma al tiempo.

Estamos abocados a construir este mundo creado por los hombres, para lo cual hemos elevado el trabajo a actividad fundamental y permanente de nuestras vidas. Los tiempos de ocio, antes tan valorados por los griegos, son solo descansos, tiempos para reponerse para volver al trabajo, que constituye lo sustantivo de nuestras vidas.

camino de campo
El tiempo ya no es un continuo, sino que una secuencia de momentos, entre los cuales no hay nada. Esa nada entre esos momentos del acontecer, más se asocian a muerte o a brutal aburrimiento. De ahí el imperativo a comprimir los momentos de tiempo, acelerando el trabajo y el ir y venir. Hay que llenar los espacios vacios, compulsivamente, con actividades sorprendentes, ocupantes, distractivas.
Es un desesperado movimiento que elude ver lo que se ha perdido en el camino: el Ser.

Chul Han termina su ensayo, llamándonos la atención sobre la importancia de recuperar el tiempo para el Ser, a através de la acción contemplativa.
Caminar por un camino de campo, lentamente, retardando el paso, con el alma serena, conectando con el entorno, en actitud contemplativa. Ese es un primer ejercicio.

Y luego recuperar el pensamiento, no calculador, sino reflexivo, tras una narrativa para la vida y su tiempo.

3 comentarios:

  1. Fantástico Gabriel, yo, con la mirada absorbida por pensadores pasados y remotos, me doy poco tiempo para pensadores de ahora... o mañana... pero tu breve reseña me ha seducido y probaré de leer a Chul Han...

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  2. Anónimo9:31 a.m.

    Muy de acuerdo, un especialista en tiempo es Eckhart Tolle, tb comentado por ti.
    saludos,
    Martín Wielandt

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  3. Muy bueno Gabriel, no conocía a Byung-Chul Han. Ahora me preocuparé por leer el libro que comentas porque me parece sumamente interesante. Un abrazo.

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