jueves, febrero 09, 2017

La pregunta por quién soy y qué es lo mio

Vamos por la vida ciegos quizás a las fuerzas que nos impulsan.
El deber ser, lo correcto, suele ser una voz con la que me suelo encontrar y contra la que instintivamente reacciono en contra.

Tenemos sobre dimensionada la mente razonante. Es como que toda la época del colegio, nos hizo crecer, pero en una dirección que no nos conectó con lo profundo de cada uno. Más nos conectó con lo correcto, lo conveniente incluso, lo exitoso en muchos casos.

Vamos por la vida, impulsados por dos vectores o fuerzas. Una es la del pasado, el producto de nuestra experiencia, de lo que hemos visto y aprendido.
Y otra fuerza, es la del futuro, la de aquella persona que en potencia somos, que se sitúa en alguna parte allá adelante y que tira hacia si. Es la mejor versión de nosotros mismos que quiere emerger.

Para poder conectar con esa mejor versión de nosotros mismos que quiere emerger, necesitamos ciertas habilidades, capacidades, que en general no hemos desarrollado. Conectar con nuestro corazón; conectar con nuestro cuerpo.

El mejor ejemplo que he visto de esto, es esta escena de la película La Leyenda de Bagger Vance, donde un caddie instruye a un buen jugador de golf.

Las resistencias más fuertes con las que hay que lidiar para avanzar hacia el conectar con ese futuro que nos tira, son los juicios, que nos cierran la mente de ver la realidad. El cinismo, la desconexión, que nos cierra el corazón para conectar desde ese centro de inteligencia. Y el miedo, que nos congela y paraliza, para ir con nuestro cuerpo a explorar lo que a través de el se expresa o quiere emerger.

Ayer, conversando con un coachee, me surgió explicar el fenómeno este, poniendo a Uber en el futuro, como la fuerza que empuja por emerger; lo nuevo, el cambio paradignático, donde las fuerzas se reorientan de otra forma y el pasajero, entre muchas otras cosas, adquiere más poder. Y el pasado, representado por el taxi, los taxistas, que insisten en cómo siempre se han hecho las cosas, lo correcto, lo legal incluso.
Y estamos ahí, experimentando la fricción entremedio, de lo difícil que es dejar ir y dejar venir, el cambio, lo mejorado, el futuro.

Otto Scharmer cuenta, su experiencia cuando estando en el colegio aún, lo sacan de clases y le instruyen que debe volver a casa, sin decirle porqué. Y se encuentra con su casa de su familia en el campo, completamente en llamas. Paralogizado, parado frente a la escena, siente como todo su pasado se esfuma, se transforma en fuego, humo y cenizas. Y siente, estimulado quizás por lo que el abuelo le dice a su padre; siente que el futuro lo empieza a tirar, sin saber hacia donde.
Y los que han seguido a Otto en su vida, saben a las cumbres adonde llegó.

Somos dos yoes. El yo de la inercia del pasado y el Yo, de nuestro máximo potencial, que tira desde el futuro.
Y la única forma de conectar con ese segundo Yo, es reducir la mente y abrirle más cancha al corazón y al cuerpo. Meditar sirve y mucho. El coaching también sirve.

Es una lucha, no es tarea fácil, especialmente cuando la mayoría de las voces hablan en el lenguaje del deber ser, de lo correcto, apelando incluso a la verdad y otras yerbas.

Busca tu Yo, busca lo tuyo, que es tarea de la vida.

3 comentarios:

  1. Distinguido maestro, excelente esta reflexión ´, sólo tengo un ajuste que argumentar, el futuro tira si existe una visión, que en cierta medida le da dirección y sentido a algunas cosas, y ayuda a decir NO a otras, deambular por el árbol de la vida implica tomar opciones, abrazo

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    1. Hola Miguelangel: yo lo veo distinto; el futuro tira independiente de visiones; mas bien tira en la medida que estemos conectados con nuestro centro.
      Las visiones creadas desde la mente, no tiran, sirven para empujar.
      Saludos

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  2. Interesante reflexión Gabriel sobre dejarse succionar por el futuro. Muchas gracias!
    ....y muy inspiradora la escena del caddie.
    Un abrazo

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