Los dos hombres, compañeros de curso, que iban con ella, sufrieron una mayor contusión producto del accidente, pero en definitiva nada grave (también una evalación al día de hoy, tres días después). En el momento, todo el mundo entró en la emoción del miedo, sino terror, de posibles lesiones mayores e incluso muerte.Miedo en grande. El gran estímulo a partir del cual hacen negocio estas Clínicas.
Hablé con mi hija por teléfono dos veces antes de verla personalmente. ¿Cómo estás? le pregunté, con calma y firmeza. "Bien", me dijo; "mi preocupación son mis amigos" y esto me lo decía desde una cierta dosis de angustia.
Llego a la Clínica Las Condes y mi hija figuraba inmovilizada y completamente amarrada, en un box de Urgencia. "¿Porqué estás así?" le pregunto. "Así me tienen, por precaución". Vuelvo a preguntarle, por como estaba y me insiste que está bien, salvo la herida del codo, que me mostró no tenía quegradura alguna.
"Vámonos de aquí" le dije y empecé a desamarrarla, pero me costó sacarle un artefacto que le inmovilizaba la cabeza; alcancé a sacarle todas las correas que le inmovilzaiba el cuerpo.
Ahí entró mi mujer y el médico de turno. Se inició una verdadera discusión. Me sentí tratado de casi un criminal al querer sacar a la Emilia de ahí. El médico empezó a decirme todas las posibilidades tremendas que podría tener mi hija. Mi mujer figuraba angustiada, lo mismo que mi hija, por la discusión.Finalmente, mi esposa me sugiere que me fuera a la misa de difuntos del padre de un amigo que teníamos planeada y que volviera después.
Eso hice y volví calculo que a las dos horas; justo para pagar la cuenta.
¿Cuanto es? $ 850.000 !!!
¿Sabes que? salí furioso. Recuerdo haber conversado con los padres de los otros dos jóvenes y con dos carabineros que aparecieron, y todos coincidimos en que el mayor accidente era el que estábamos sufriendo en esa Clínica, más que el que había pasado en la calle. Ellos terminaron pagando como $ 1.500.000 cada uno y salieron el mismo día de la Clínica.
Hoy están todos bien. Los padres más pobres y los jóvenes con una extraña sensación de culpa sospecho, producto del daño económico causado a sus padres. Solo quiero saber quien es la persona que iba distraída y se pasó la luz roja y que efecto tendrán todos los seguros, Isapres y cuanta cosa podamos echar manos para alivianar el asalto a mansalva que es al menos esta Clínica Las Condes.
El negocio de la salud transformó a los médicos y a sus instituciones en verdaderos peligros sociales, sustentados en la emoción del miedo a la muerte de los ciudadanos. Y el negocio de los seguros no se si son cómplices de todo esto, o es nuestra manera de salvarnos del asalto a mansalva, pues a mi mujer no le preguntaron ni le informaron del valor de esos dos exámenes de escaner al cerebro y a la columna, que le hicieron a la Emilia.
He dejado pasar tres días para escribir esto, para no estar tan tomado por la rabia y poder reflexionar con más calma.
¿Seguro de Accidentes? si por favor, pero agréguele un seguro de Clínicas.
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