lunes, julio 20, 2026

Libro El espíritu creativo de Daniel Goleman, Paul Kaufman y Michael Ray

Qué tema, la creatividad.

Al leer este libro de Daniel Goleman, Paul Kaufman y Michael Ray, pienso que fuimos formados para no ser creativos, y que estamos entrando en una era en que todo se trata de serlo.


La herencia de la era industrial

La era industrial requería personal dócil, que hiciera pocas preguntas y que hiciera bien la pega, todo en la línea de producción. Los mantras mandatorios eran "hacer lo correcto", decir "lo que es debido", y poco más.

Llegó el tiempo de rescatar y encender ese espíritu creativo que todos llevamos dentro. Eso dice el libro.

¿Por qué ahora? Porque en la era de la IA, nuestros trabajos podrían ser reemplazados por robots o algoritmos, y se hace imperativo ser creativos para diseñar nuestra vía de escape, o nuestra vía de prosperar. Alguien decía por ahí que estamos en la mejor época para vivir. Pues tu vida, ahora sí, está en tus manos, gracias a la IA.


Cuatro capítulos, un solo hilo

El libro está dividido en cuatro partes: qué es esto de la creatividad, dónde reside y cómo se moviliza; cómo desarrollarla y cultivarla en los niños, en la casa y en la sala de clases; cómo desarrollarla y cultivarla en la empresa; y finalmente, la importancia de la comunidad para desatarla.

De inmediato pienso: cuánta creatividad hay en Silicon Valley.


Mi propio intento, y su fracaso

He tratado de organizar grupos con el objetivo de ser creativos, en la línea de mi giro. No me fue bien.
Parece que lo que más sabemos hacer los chilenos es criticar, traer a colación los problemas y las dificultades. A un querido amigo mío, que declaró al partir que no quería crear nada sino solo socializar, le dije al andar que lo veía como un saboteador de cualquier iniciativa. Peleamos y rápidamente nos amigamos, pero ya fuera del grupo.


Ejemplos que inspiran

El libro está lleno de personas creativas y de iniciativas creativas que son una verdadera inspiración.

Una empresa manufacturera en que todos los empleados tienen el mismo cargo: "empleado responsable". Los productos salen con un sello que lleva la forma de las personas que participaron en su construcción o montaje, y son responsables ante el cliente. Estas empresas cultivan un clima propicio para que las personas den ideas y no les sean aplastadas. Sus valores esenciales son la confianza, el respeto, el entusiasmo y el cuidado por la persona.

Un caso notable es el de la catedral de San Juan el Divino, en Estados Unidos, donde el dean, o principal sacerdote, se preocupa de formar escultores para aportar a la construcción de la catedral inconclusa, pero con el fin de sacar personas de la pobreza. Me llamó mucho la atención. Pareciera que solo la Iglesia tiene el corazón puesto en las personas que forma, en su educación y en su conocimiento, y no, como ahora, en que todo ha sido contaminado por los objetivos económicos.

También vi la importancia de que las empresas tengan salas cuna y jardines infantiles, para que quienes trabajan puedan estar tranquilos de que sus hijos están bien cuidados, y puedan visitarlos mientras trabajan.


Dónde nace la creatividad

La creatividad se nutre de la relación directa con los clientes. Ese es el punto donde más escucha debe poner la alta dirección si quiere una empresa creativa.

Y hay otro ingrediente: la creatividad se logra en espacios y momentos de ocio. Alguien que no está haciendo nada, que está en una conversación de café, o en el momento de un cigarro en una plaza, solo, en nada. Y de ahí salta la liebre.


Para despabilarnos

Somos creativos en Chile. Bien poco, la verdad.

Por eso recomiendo sobremanera leer este libro. Para despabilarnos, digo yo.

¿Y tú, cuándo fue la última vez que dejaste espacio para no hacer nada?

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