jueves, febrero 12, 2026

Libro "La invención de Shakespeare" de Christian Torres Roje

Christian Torres, filósofo y pedagogo chileno, dedicó 15 años a investigar la intrigante relación entre William Shakespeare y Christopher Marlowe. Su trabajo lo llevó a diversas localidades, incluyendo Stratford-upon-Avon, el supuesto lugar de nacimiento de Shakespeare en Inglaterra.

Para entender esta historia, debemos remontarnos al reinado de Isabel I, quien gobernó Inglaterra e Irlanda durante 45 años (1558-1603). Hija de Enrique VIII y Ana Bolena, restableció el protestantismo en Inglaterra evitando una guerra civil. En 1588, cuando España bajo Felipe II lanzó su "invencible armada" contra Inglaterra, una gran tormenta hizo zozobrar la flota española, consolidando así el poder de Isabel I. Las guerras de aquella época eran fundamentalmente religiosas: la España católica contra la Inglaterra protestante.

La estabilidad política posterior a esta victoria permitió que floreciera la creatividad literaria en Londres. Y es entonces cuando aparece William Shakespeare, considerado el mejor dramaturgo de la historia inglesa. Sin embargo, cuando se intenta estudiar a este hombre, solo encontramos a una persona con ese nombre nacida en Stratford-upon-Avon, a unos 160 km al noreste de Londres. Según Christian Torres, este hombre de Stratford fue simplemente una identidad falsa que utilizó Christopher Marlowe para ocultar su verdadera persona. ¿La razón? Marlowe era un espía anticatólico que trabajaba para la corona inglesa y vivía constantemente amenazado.

Christopher Marlowe fue dramaturgo, poeta y traductor que vivió exactamente en los mismos años que Shakespeare. Estudió Teología en Cambridge, pero terminó declarándose ateo. Fue muy cercano a Giordano Bruno, el filósofo y fraile dominico italiano. Estos genios del lenguaje y la filosofía, inmersos en una época de feroces ataques contra la Iglesia, cuestionaban duramente las escrituras. Incluso aspiraban a crear una nueva religión.

En 1593 se montó una elaborada escena para simular la muerte de Christopher Marlowe a los 29 años. Supuestamente murió en una riña en un salón privado durante una cena con cuatro comensales, por una disputa sobre el pago de la cuenta. Todo estaba meticulosamente preparado: poco antes habían ejecutado a un preso para disponer del cadáver, al que desfiguraron el rostro para hacerlo irreconocible. Lo que valdría serían las declaraciones de los testigos presentes. Hasta la propia reina dio su conformidad a estas declaraciones, estando al tanto de toda la trama.

Marlowe no murió en esa riña, sino que siguió existiendo en la clandestinidad, refugiado en distintos lugares, incluso en el castillo de un importante aristócrata. Es precisamente en este período cuando aparece la mejor producción de Shakespeare. Marlowe era homosexual, pero el príncipe que lo alojaba le pidió que engendrara un hijo con su esposa, pues él era infértil. Entiendo que Marlowe/Shakespeare tuvo dos hijos por esta vía.

Este grupo, liderado por estas dos figuras, creó una Orden donde elaboraban ideas que serían perseguidas hasta la muerte. Bruno murió en la hoguera en Roma en 1600, ejecutado por la Inquisición. Se le acusó de negar la Trinidad, la virginidad de María, la divinidad de Cristo, además de defender un universo infinito donde nuestro sol era una estrella más. Ideas inaceptables entonces (hoy pasarían desapercibidas).

La tesis de este libro es que Shakespeare no existió como el autor que conocemos, sino que fue el seudónimo del genial escritor Christopher Marlowe. Bastante convincente, debo decir. Me ha dejado con ganas de leer las obras de Marlowe/Shakespeare con esta nueva perspectiva.

lunes, febrero 09, 2026

Libro "Cuerpo Kintsugi" de Senka Maric

Claro, no podía ser de otra forma: esta es la historia de una mujer que desarrolla cáncer de mama y relata todos los avatares por los que pasa. Es la historia de su autora, Senka Maric, originaria de Bosnia y Herzegovina.

Senka Maric es una escritora prestigiosa de Bosnia y Herzegovina que eludió la guerra en ese territorio (1991-1997) refugiándose en el Reino Unido.

El libro comienza con la partida de su pareja una mañana, sin decir nada, dejándola sola con sus dos hijos. Su sentimiento después de que él se ha ido es de derrota.

Todo empieza con el dolor de una calcificación en un hombro. Días después aparece una protuberancia en un pecho. Sí, será cáncer. Es operada conservando el seno. Al poco tiempo surgen otros tumores en el otro pecho. Nueva operación: eliminación total de ambos pechos y sustitución por mamas de silicona.

Una de ellas se infecta. Sufre horrores. Habrá otras intervenciones. Todo es sórdido, solitario, íntimo, doliente. Su madre la acompaña, junto a un grupo de amigas que tratan de sacarla de su decaimiento. Sin mucho éxito.

Viene la quimioterapia, larga. Finalmente le extirpan el útero. Tremendo. Tiene un amante, pero ella siente que la mujer que era ya no sabe qué es. Durante las esperas y tiempos de tratamiento, fantasea con su niñez, infancia y adolescencia. Recuerda cómo se fue transformando en una persona, en una mujer.

En este libro te metes en el interior de esta persona y la acompañas. Es duro, muy duro. Pero al final, diría que en los dos o tres últimos capítulos, finalmente surge un cirujano que da con la infección, la extirpa y comienza su período de verdadera sanación.

En el último capítulo sientes que la vida ha vuelto, que puedes ser feliz gozando de las pequeñas cosas de la vida que hacen que valga la pena vivirla.

Y ahí recuerdas el título del libro: Cuerpo Kintsugi. Esta mujer rota, rehecha con el oro del dolor y el sufrimiento, es mucho mejor que la mujer que era.

miércoles, febrero 04, 2026

Cómo la IA ha transformado mi forma de leer

Actualmente leo a Rudolf Steiner, su libro Verdad y Ciencia. Trata sobre el estudio de qué es conocer; no es una lectura fácil. El año pasado me dediqué a aprender sobre inteligencia artificial mientras la enseñaba. Sí, aprendí bastante. Hoy leo de manera muy distinta; eso es lo que vengo a contarte.

Leo en voz alta entre una página y media y dos páginas y media. ChatGPT escucha y graba todo lo que leo. Cuando marco que he terminado, ChatGPT —siguiendo las instrucciones de un GPT que he confeccionado— transcribe automáticamente lo grabado. E inmediatamente comienza a escribir una explicación, perfecta para mí, de lo que acabo de leer en ese tramo. Y lo entiendo todo, perfectamente.

Como siempre hago con este tipo de libros que medio estudio, lo leo dos veces. De la misma forma exacta. Pero en esta segunda lectura tomo notas de las líneas que más me dicen, las que me parecen relevantes, importantes, significativas. Escribo unas seis páginas por ambos lados.

Cuando termino el libro por segunda vez, transcribo el texto manuscrito sacándole fotos a las hojas una por una. Otro GPT las transcribe automáticamente. Acumulo esos textos en un archivo de Google Docs. Debo hacer correcciones; bastantes.

Una vez terminado ese trabajo, tomo todas mis notas y se las paso tanto a ChatGPT como a Claude.ai, pidiéndoles que me escriban un posteo para mi blog www.gabrielbunster.com. Ambas ejecutan la tarea en segundos. Es ahí cuando pienso que la capacidad de la IA es sorprendente. Leo detenidamente ambos textos y selecciono uno; esta vez el de ChatGPT (otras veces ha sido el de Claude), y procedo a publicar.

Luego le pido a ChatGPT, Grok, AI Studio y Gemini que me generen imágenes para ilustrar el texto completo del posteo que les adjunto. Selecciono las fotos que más me gustan y las incrusto en el post. Le pongo una etiqueta al posteo y lo publico en mi blog. Eso es todo.

Pienso que con esta metodología entiendo mejor al autor que leo y produzco un posteo de mayor calidad sobre lo que he seleccionado y comprendido del libro. Y sí, tengo la sensación de que la IA me está haciendo más inteligente.


Pero eso no es todo. En este caso del libro de Steiner, tomé el texto del posteo junto con todas las notas que había producido y las ingresé como fuentes en un nuevo Cuaderno de NotebookLM.

Desde la sección Studio pedí un resumen de audio (podcast), un resumen en video, una infografía, una presentación tipo PowerPoint y un resumen en la sección Informes. La infografía la pegué al final del posteo del libro.

Con todo este material puedo hacer hasta una clase sobre el libro sin problemas. Pero hay algo más: mi nivel de comprensión del libro es superlativo.

lunes, febrero 02, 2026

Libro Verdad y ciencia de Rudolf Steiner

Verdad y Ciencia: cuando conocer es crear mundo

Hay libros que no se leen: te leen.
Verdad y Ciencia es uno de ellos. En estas páginas, Rudolf Steiner no discute detalles; discute el suelo mismo sobre el que caminamos cuando decimos “conocer”.

Y lo hace enfrentándose, sin rodeos, al gran arquitecto de la modernidad: Immanuel Kant.


Contra la “cosa en sí”

Kant postula un límite: hay una realidad última —la cosa en sí— inaccesible al conocimiento humano. Steiner responde con una sonrisa tranquila y una pregunta afilada:
¿y si ese “más allá” no existiera?
¿Y si el mundo no estuviera completo sin el pensar humano?

Para Steiner, no hay un trasfondo incognoscible escondido detrás del telón. El pensar no es un espejo que refleja; es un acto del mundo que ocurre en nosotros. El mundo, sin el pensar humano, queda a medio hacer.


Conocer no es fotografiar: es terminar la obra

Aquí aparece una de las tesis más bellas y más incómodas del libro:

El conocer no copia la realidad: la completa.

No somos espectadores en una platea cósmica. Somos cocreadores. El pensar no acompaña al conocimiento: lo constituye.
El concepto no se agrega desde fuera; emerge cuando el pensar entra en contacto vivo con lo dado.

La verdad, entonces, no cae del cielo. Se genera.
Es una producción del espíritu humano en encuentro con el mundo.


La experiencia: puerta de entrada, no juez supremo

Todo conocimiento comienza como experiencia.
Pero la experiencia —dice Steiner— no es el criterio último de verdad. Es apenas el umbral.

Colores, sonidos, calor… no están “ahí fuera” tal como los vivimos. Son reacciones de nuestra organización. La fisiología lo confirma: entre el estímulo externo y la vivencia consciente no hay parecido alguno.

¿Conclusión?
No percibimos el mundo “tal cual es”, sino como representación.
Y sin embargo —aquí viene el giro— eso no nos encierra en un idealismo estéril. Porque el pensar no inventa la esencia: la hace visible.


Donde nace el error (y donde no)

El error no está en la percepción.
Está en el juicio.

Donde no hay juicio, no hay error. El error surge dentro del acto de conocer, cuando el concepto no logra unirse correctamente con lo dado. La teoría del conocimiento, por eso, no estudia objetos: se estudia a sí misma. Piensa el pensar.


Idealismo objetivo: una síntesis audaz

Steiner no niega el mundo exterior ni lo disuelve en la mente. Propone algo más fino:
la realidad plena aparece cuando lo dado y el concepto se unen.

A eso lo llama idealismo objetivo.
El conocimiento no sustituye la realidad ni la refleja: la culmina.

Las leyes no nacen del pensar solo, ni del mundo solo.
Nacen del encuentro.


El yo, la conciencia y el acto libre

El yo no crea el mundo.
Lo que hace es restaurar la unidad que el mundo ya es, pero que aparece fragmentada en la experiencia inmediata.

Conocer es un acto de libertad. El primero.
Porque comprender una ley como propia —no como imposición externa— es el inicio de la libertad.

La libertad no es ausencia de ley.

Es posesión consciente de la ley.

Así, el proceso del conocer se revela como un camino evolutivo hacia la libertad.


Cuando el yo se disuelve… y el mundo aparece

En la contemplación pensante auténtica ocurre algo extraño y hermoso:
el “yo aquí” y el “objeto allá” se desvanecen.
Queda la estructura inteligible del mundo.

El yo deja de ser límite y se vuelve lugar de revelación.

No hay verdad sin pensamiento.
No hay mundo completo sin conciencia.


Epistemología: el significado de saber

Las ciencias nos dicen qué sabemos.
La teoría del conocimiento nos dice qué significa que sepamos.

Y en ese acto —humano, creativo, libre— se manifiesta, dice Steiner, el núcleo más íntimo del mundo.

Conocer no es un lujo intelectual.
Es una responsabilidad ontológica.

Porque al conocer, el mundo termina de llegar a ser.

sábado, enero 31, 2026

La Nueva Revolución Industrial: Cuando los Humanos Necesitamos Ser Más Humanos

Estamos viviendo un momento histórico comparable a la invención de la imprenta o la llegada de la electricidad. La inteligencia artificial no es simplemente otra herramienta tecnológica más: es el inicio de una nueva revolución industrial que transformará radicalmente cómo trabajamos, aprendemos y nos relacionamos con el conocimiento.


El Fin de las Destrezas Definitivas

Durante décadas, el modelo educativo nos prometió una fórmula simple: estudia una carrera, domina una habilidad específica, y tendrás un futuro laboral asegurado. Ese paradigma ha quedado obsoleto. Ya no podemos estudiar para adquirir una destreza definitiva que nos acompañe toda la vida profesional.

La verdadera carrera del futuro es nuestra capacidad de reinventarnos constantemente. No se trata ya de cuánto sabemos, sino de nuestra disponibilidad para aprender, desaprender y volver a aprender.


Una Revolución en el Lenguaje

Algo extraordinario ha ocurrido: el lenguaje de programación ahora es el lenguaje humano. Por primera vez en la historia de la computación, las máquinas nos entienden cuando hablamos naturalmente. No necesitamos intermediarios para comunicarnos con los computadores. Se acabó la era de depender exclusivamente de especialistas en TI o de dominar complejos lenguajes de programación para que nuestras ideas se materialicen.

Esta democratización del acceso a la tecnología cambia todo. La barrera entre la idea y su ejecución se ha vuelto más delgada que nunca.


Expertos del Dominio, No Programadores

Nuestros hijos no deben aprender a programar como prioridad (aunque puedan hacerlo si les apasiona). Deben convertirse en expertos de un cierto dominio de la realidad: medicina, agricultura, educación, arte, sostenibilidad, cualquier campo donde puedan desarrollar comprensión profunda.

La IA será su copiloto. La inteligencia artificial empoderará al experto, multiplicando su capacidad de impacto. La fórmula es clara: Expertos humanos + IA = super humanos.

Incluso la biología se revela ahora como información que puede ser leída, interpretada y eventualmente modificada con estas nuevas herramientas.


La Universidad Reimaginada

Si las habilidades técnicas específicas tienen fecha de vencimiento cada vez más corta, ¿para qué iremos a la universidad? La respuesta es profunda y esperanzadora: iremos a aprender a pensar, a colaborar en equipos de trabajo complejos, y a comprender sistemas en profundidad.

La educación superior recuperará su propósito original: formar pensadores críticos, solucionadores de problemas complejos, personas capaces de navegar la ambigüedad y liderar en contextos de incertidumbre.


Enamorarse del Problema, No de la Herramienta

Aquí reside quizás la lección más importante: debemos enamorarnos del problema, no de la herramienta. La IA, por poderosa que sea, es solo un medio. Lo que realmente importa es la pregunta fundamental que cada uno de nosotros debe hacerse: ¿De qué problema de la gente me quiero hacer cargo?

Nuestros sueños son un tema medular. No los sueños de riqueza o fama, sino los sueños de impacto, de contribución, de dejar el mundo un poco mejor de como lo encontramos.


La Paradoja: Ser Más Humanos en la Era de las Máquinas

Y aquí llegamos a la hermosa paradoja de nuestro tiempo: precisamente cuando las máquinas se vuelven más inteligentes, los humanos necesitamos ser más humanos.

Necesitamos cultivar aquello que las máquinas no pueden replicar: empatía profunda, creatividad genuina, juicio ético, capacidad de dar y recibir confianza, construcción de sentido, liderazgo inspirador, conexión emocional auténtica.


Human Empowerment: De Eso Se Trata

Al final, toda esta revolución tecnológica tiene un solo propósito legítimo: el empoderamiento humano. No se trata de reemplazar a las personas sino de expandir dramáticamente lo que cada persona puede lograr.

Se trata de liberar a millones de personas de tareas repetitivas para que puedan dedicarse a lo que verdaderamente importa. Se trata de democratizar capacidades que antes estaban reservadas para unos pocos. Se trata de permitir que cada persona, sin importar su origen o recursos, pueda convertir sus ideas en realidad.


La revolución ya comenzó. La pregunta no es si participaremos en ella, sino cómo lo haremos. ¿Seremos espectadores pasivos o protagonistas activos? ¿Nos aferraremos con miedo al pasado o abrazaremos con curiosidad el futuro?

El mundo necesita personas que piensen profundamente, que sientan con intensidad, que se atrevan a soñar en grande y que tengan el coraje de hacerse cargo de los problemas que realmente importan.

Ese es el verdadero llamado de esta nueva era.

viernes, enero 30, 2026

Libro El arte de reunirse de Priya Parker

Priya Parker es facilitadora de dinámicas grupales, escritora, conferencista y pensadora. Nacida en India de padre indio y madre norteamericana, vive en Brooklyn, Nueva York, con su marido e hijo.

Su libro me hizo sacar la lupa y mirar con detención las reuniones, los encuentros humanos. Lo primero que plantea es la pregunta por el propósito: ¿para qué nos reunimos?

Priya Parker
Recién llegué de dos semanas a orillas del lago Riñihue, en el sur de Chile, con mis cuatro hijos, sus parejas y nuestros ocho nietos. Leyendo este libro me pregunté: ¿cuál es el propósito de esta convivencia? La respuesta fue clara: convivir con toda mi familia. Tres de mis hijos viven en Puerto Varas, al igual que siete de mis nietos. Era una ocasión para verlos, profundizar mi conocimiento de cada uno, fortalecer los vínculos afectivos con ellos y con sus parejas. Observarlos conviviendo en sus propios núcleos familiares, conocer sus estilos, conversar.

Establecido el propósito, viene la segunda pregunta: ¿a quiénes invitamos y a quiénes no? El propósito nos dirá con elocuencia a quién sí invitar y a quién no. Luego viene el lugar. El lugar es mágico: puede ayudar muchísimo o puede ser inocuo. Priya Parker habla de límites físicos y visuales que cumplen la función de contener la energía humana que ahí se congregará.

¿Cuándo empieza la reunión? Mucho antes de que todos lleguen al lugar del encuentro. Apenas reciben la invitación, el evento comienza. Las personas se van preparando, enfocando, ajustando su disposición. Hay intervenciones que pueden apoyar este proceso que se inicia con la invitación. El libro incluye casos notables y muy entretenidos.

Una reunión implica muchas cosas: la logística, cómo se organizan las sillas, el decorado, los mails, las invitaciones, los estacionamientos. Pero lo más importante para Priya Parker es la experiencia que tendrán las personas en este encuentro. Y esa experiencia se puede diseñar. 

Hay un capítulo que contrapone las reglas "habituales" de etiqueta con reglas pop-up, diseñadas para la ocasión. El mejor ejemplo que me tocó conocer son los Dîners en Blanc. Ya se producen en muchas grandes ciudades del mundo: cientos de desconocidos (algún filtro deben aplicar, pienso), todos vestidos estrictamente de blanco, traen su mesa y su comida (que también tiene sus reglas). Son una fiesta, un encuentro fantástico.

Muy importantes son los facilitadores de los encuentros. Es fundamental diseñar situaciones y dinámicas que pongan a los invitados en contacto unos con otros, que salgan de la experiencia habiendo conocido a otras personas. Esta parte me hace pensar en las misas católicas, a las que poco asisto, donde en un momento los asistentes son invitados a saludar a sus vecinos deseándoles la paz: un momento que siempre valoré.

Tengo experiencia personal asistiendo periódicamente a grupos y creando grupos desde cero y facilitarlos. Además de ser facilitador permanente de 3xi. Conozco el potencial que los grupos tienen para quienes asisten. Conozco también el valor del facilitador y he experimentado la autoridad que los miembros del grupo te otorgan muy naturalmente por ser un rol necesario, siendo mi estilo el de dejar que las cosas fluyan solas en la medida de lo posible.

Este libro me hizo reflexionar sobre las reuniones y los encuentros de una manera que enriqueció mi mirada de la experiencia que en ellos sucede y de las herramientas adicionales con que se puede contar. Y casos notables, como los *Dîner en Blanc*.

miércoles, enero 28, 2026

Libro Supercomunicadores de Charles Duhigg

Charles Duhigg, periodista y escritor norteamericano, nos ofrece en este libro una exploración fascinante sobre cómo nos comunicamos y, más importante aún, cómo lo hacen aquellos que destacan en ello: los supercomunicadores.

Después de leer este libro, una verdad se vuelve cristalina: uno de nuestros anhelos más profundos es conectar con otros. El fracaso en esta conexión se manifiesta en la crisis de soledad que caracteriza nuestros tiempos.

¿De qué se trata conectar?

La conexión sucede en las conversaciones, y tiene todo que ver con cómo conversamos. Charles Duhigg identifica tres tipos fundamentales de conversación:

Conversaciones prácticas: El objetivo es resolver problemas, obtener información, tomar decisiones.

Conversaciones emocionales: Expresamos nuestras emociones buscando ser validados, vistos en profundidad, comprendidos.

Conversaciones de identidad: Expresamos quiénes somos, cuáles son nuestros valores y creencias, a qué grupos pertenecemos.

Los problemas de comunicación surgen cuando no identificamos el tipo de conversación que se está desarrollando y respondemos desde otro registro.

Un ejemplo clásico: tu pareja te cuenta todo lo que siente respecto de un problema de relaciones en el trabajo, y tú... le propones una solución. Error. Lo que necesita es tu escucha, contención y apoyo, no una solución al problema.

Por eso, cuando llegues a un espacio de conversación, lo primero es preguntarte: ¿qué tipo de conversación se está sosteniendo aquí? Luego, acóplate. Te irá bien.

Conversaciones difíciles

Me llamó especialmente la atención una sección sobre conversaciones entre personas confrontadas por algún conflicto. Por ejemplo, en Estados Unidos, quienes defienden el derecho a portar armas versus quienes abogan por prohibirlas.

¿Cómo abordar estos diálogos? El conflicto no radica en las ideas que las personas sostienen sobre el tema, sino en lo que sienten al tenerlas o en lo que les genera que otros las tengan.

Estas conversaciones, moderadas y con reglas de respeto, apelan fundamentalmente a que las personas hablen con sinceridad sobre lo que sienten. La contraparte debe formular preguntas indagatorias con genuina intención de comprender, para luego expresar con sus propias palabras lo que ha entendido del sentir del otro. Esto continúa hasta que la contraparte confirma: "Sí, eso es".

Se ha demostrado que es posible dialogar sin necesariamente llegar a un acuerdo.


El poder de la identidad

Un tema del que reconozco tener menos conciencia es el de la identidad. Me sorprendió un estudio realizado en Estados Unidos con mujeres excelentes en matemáticas que consistentemente obtenían peores calificaciones que los hombres. Antes del examen, se les pidió realizar un ejercicio de identidad: graficar todos los grupos o comunidades a las que pertenecían. Al tomar conciencia de que no solo eran mujeres, sino también fotógrafas, paracaidistas, directoras de tránsito, lo que fuera, luego igualaron en rendimiento a los hombres con conocimientos similares en matemáticas.

Otro caso notable ocurrió en una ciudad de Irak que había vivido bajo el gobierno del Estado Islámico, donde se habían dedicado a perseguir cristianos. Tras la caída del régimen, los cristianos que habían huido comenzaron a regresar. Imagina cómo se sentían al andar por las calles, siendo que los árabes siempre habían estado socialmente por debajo de los cristianos.

Fue el fútbol donde comenzó la reconciliación. Los organizadores de la actividad deportiva exigieron que en los equipos debía haber mezcla de cristianos y árabes. Hubo resistencia inicial, pero a medida que pasaba el tiempo y se animaba la escena deportiva, empezaron a convivir, a celebrar goles y victorias juntos, y terminaron queriéndose.

Las identidades que se odian pueden encontrar en el fútbol un santo remedio, pues los pone juntos a jugar y emocionarse con las mismas cosas. Es lo que pasa con los niños pequeños. Me acordé de mi candidato presidencial más querido, Harold Mayne-Nicholls, prestigiado dirigente del deporte.


Navegando nuevas reglas

Vivimos tiempos de cambios en las reglas de nuestra convivencia. Le suelo decir a mi mujer que no emita juicios sobre otras personas. Estamos tan acostumbrados a hacerlo.

No hace mucho, le dije a un hijo de una pareja de buenos amigos: "Oye, ¡qué flaco estás!", en buena onda. Me respondió con molestia, diciéndome que no se hacen comentarios sobre el cuerpo de las personas.

¿Desde cuándo? Está pasando. ¿Es la onda woke? No lo sé, pero me siento en tierra pantanosa. A veces, sin querer, puedes estar hiriendo gravemente a alguien con algo que antes solo provocaba risa. Los cómicos han tenido que filtrar fuertemente sus programas, lo tengo claro.


Reflexión final

Comunicarse con otros no siempre es fácil. Leer un libro como este ensancha la mirada, al menos un poco.