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martes, abril 30, 2024

Para tratar el resentimiento, la reconciliación

Es la propuesta de Dario Ergas, José Rivadeneyra y Madeleine John.
En mi tradición del coaching, para tratar el resentimiento, el tratamiento era el perdón. No un perdón con olvido, borrón y cuenta nueva; perdón, para que el dolor, el sufrimiento que acarreo, dejen de operar.

La propuesta por la reconciliación, en vez, apunta a un cambio más radical de conciencia, me parece.
Vivimos en una cultura que enaltece la violencia como mecanismo de solución de problemas. Enaltece el sufrimiento como instrumento para redimir la culpa del que me hizo daño.
Por lo tanto el sentimiento de rabia y venganza está justificado. El que me hizo ese daño tiene que pagar. Y mientras tanto yo me jodo resentido, tiño mi vida con la necesidad incluso, orientada a la venganza.
Quedo jodido.

Esta propuesta mira algo en el núcleo de nuestra interioridad, algo que llaman la unidad interior.
Tenemos que desarrollar la habilidad de mirar esa unidad interior y ser capaces de detectar si nuestros actos fortalecen esa unidad o la degradan.
Ese barómetro será o debiera ser nuestro determinante si algo que hacemos es bueno o malo, moral o inmoral, ético o no ético.
No me gusta el término “unidad interior”. Pienso que refiere a una especie de sustancia espiritual que crece o se degrada según la calidad de nuestros actos.
Incluso en el librito en que me baso para esta reflexión, hay un capítulo titulado “Nueva espiritualidad”. Me gusta que rescatemos la dimensión espiritual, tan ausente que ha quedado en nuestra época.

Este kpi interno, este barómetro interno, en que basaremos los juicios sobre nuestros actos, es clave para orientar el norte y sentido de nuestra vida.
Solo mirando ese barómetro, nos daremos cuenta de la importancia de las relaciones que llevamos, que sostenemos, en nuestra felicidad o infelicidad.
La violencia siempre y en todas sus formas, estaría demostrado, degrada esta unidad interna.

Estar resentidos solo nos jode. Y muchas veces el único jodido es el resentido, porque el que hizo el daño, quizás no se acuerda del hecho, se murió o quien sabe.
Hay que sanarse del resentimiento si o si.
Para ello, primero sobrevolar la escena con la distancia de quien mira desde el balcón. Con objetividad, para lado y lado. Ver al otro con humanidad, como un legítimo otro, con luces y sombras igual que nosotros.
Lo habitual es cargar los dados a favor de uno, de manera de quedar lo más inocente posible. No hagas eso. Ve tu lado también.
Después que pones arriba de la mesa, todos los contextos, todas las miradas, buscas “reconciliarte” con el otro. Y contigo mismo.

Si lo logras, abres la cancha para más luz hacia adelante, para mas posibilidades, para mas entusiasmo y alegría vital.

¿Qué mejor ?

Referencia: Propuesta hacia la reconciliación

miércoles, enero 17, 2018

Libro Aprender a aprender y la navegación de los Estados de Ánimo de Gloria Flores

Este libro se lo escuché en primer lugar a Fernando Flores, padre de Gloria, en una conversación a la que asistí entre Flores y Cristian Warnken, en la casa central de la universidad Católica.
Recuerdo que le hizo bastante publicidad y usó el argumento de este libro para basurear a Harari, pues con su libro Homo Deus, él consideraba afectaba el estado de ánimo de la peor forma posible.
Puso a los estados de ánimo en el radar de mi mirada.

Y fue poco tiempo después, que Isaquino Benadof me ofreció prestado el libro de Gloria Flores, a cambio de otro libro que habíamos estado comentando.
Lo empecé altiro y le di la segunda pasada a la orilla del lago Pirihueico, en mis vacaciones que acabo de terminar.

Este libro me recordó una época en que visualicé que la pasión por aprender la habíamos perdido en la formación escolar y hacia falta recuperarla, por lo que salí a ofrecer a las empresas una oferta que consistía en ayudar a las personas a recuperar la pasión por aprender. No vendí nada, recuerdo.

Gloria desmenuza lo que nos pasa dentro cuando vamos, o intentamos ir, en la dirección de aprender algo. Hay dos cosas pasando adentro, una son emociones, que muchas veces ni recabamos mayormente en ellas, sino en el pensamiento que gatillan. Claro, el hilamiento mental, racional, que hacemos, pareciera explicar porque avanzamos o retrocedemos, en esto de ir al proceso de aprender.

Pareciera que en algún momento de nuestras vidas se establecieron ciertos estándares. Qué es ser bueno para las matemáticas, por ejemplo, ocurre tempranamente, cuando vemos que comparativamente con nuestros compañeros de cursos, somos más rápidos o más lentos en comprender un nuevo concepto. Algo nos hace decir, no, soy malo para las matemáticas. Vi que era más lento o me costaba más que a mis compañeros. Ahí se fija el estándar. Y de ahí salta de inmediato el juicio: soy malo para las matemáticas.

Ese juicio, estaría detrás de cierta disposición emocional, cierto estado de ánimo, que me invade cada vez que detecto que para seguir adelante en un aprendizaje, necesito disponer de habilidades matemáticas.
No, esto no es para mi, pues soy malo para las matemáticas, dirá nuestro pensamiento. Y lo que estará ahí presente con fuerza, es un cierto estado de ánimo.

Necesitamos mirar, poner atención, a los estados de ánimo que experimentamos y que generamos.
Ellos son la causa principal de como nos va, en muchas cosas, y el aprender es una de ellas.
Hay estados de ánimo que favorecen los logros y estados de ánimo que simplemente los bloquean.
Gestionar estados de ánimo, pasa a ser una habilidad posible poderosa.

En el proceso de aprender, del que en el libro se habla bastante, aparece este gráfico que me parece muy ilustrativo, tanto de las etapas del proceso de aprendizaje, como de los estados de ánimo que favorecen avanzar como de los que lo perjudican:


La ambición, el asombro, la autoconfianza, la determinación, la paciencia, la serenidad, la perplejidad, son estados de ánimo que favorecen lo que sea que estamos emprendiendo, incluso el aprender.

En cambio, la confusión, el aburrimiento, la impaciencia, la arrogancia, la resignación, la desconfianza, la frustración, la inseguridad, el agobio, son estados de ánimo que perjudican lo que sea que estamos emprendiendo, incluso el aprender.

Ahora, el punto es cómo nos movemos del uno al otro ? Bueno pues, mirando los juicios y estándares que subyacen. Cuestionándolos, revisándolos, a veces yendo al pasado, hasta desafiarlo y transformarlo.
Necesitamos el estado de ánimo adecuado para avanzar. Sino, seguiremos pegados. Por eso, pienso, Fernando Flores le dio a Harari. No me lo explico de otra forma.

Un libro, el de Gloria Flores, que me parece excelente. Incluso pensé en que sería bueno ponerlo en los currículos escolares, pues muchas cosas serían distintas, si supiéramos de estas cosas y tuviéramos las habilidades que en este libro se promueven, para gestionar estados de ánimo.

Referencia:

jueves, octubre 12, 2017

La emociones y los estados de ánimo

Qué son ? Se pueden medir ? No, por eso nunca en la carrera de ingeniería nos las pasaron; jamás escuché nombrar en clases la palabra emoción.
A lo más, de que eran unas cosas que eran capaces de distorsionar, afectar a la razón, la gran diosa.

Hoy, entiendo que ya no es así. Fui a un curso de liderazgo hace un tiempo a la universidad Adolfo Ibañez, en donde varios lloraron. Alguien en un sketch al cierre preguntó, cuanto había que llorar para aprobar el curso.
Emociones a todo dar, en una escuela de Ingeniería Comercial en todo caso.

Las emociones nos predisponen a la acción. Unas emociones a unas acciones y otras emociones nos predisponen a otras acciones.
Hay acciones que no son posibles en ciertas emociones; por ejemplo, pedir aumento de sueldo en la emoción de la alegría.

Las emociones aparecieron en la evolución, porque para algo servían. Son útiles y no son ni buenas ni malas.
La rabia sirve para defender la dignidad, por ejemplo. Si no tenemos disponible esa emoción, la dignidad de seguro sufrirá daños.

Para ser creativo, un equipo de trabajo, debe buscar las emociones que favorecen ese tipo de acción. Un buen ejecutivo debiera ser un buen gestor de emociones, consciente de su presencia y del rol que juegan.

Siempre, previo a una decisión o una acción, hay una emoción. Las emociones son nuestro motor.

Las emociones son contagiosas.

Las emociones, según señala Susana Bloch, tienen su particular forma de respiración. En el video del link anterior, ella misma muestra esto.
Y señala que las emociones fundamentales son seis: el miedo, la rabia, la alegría, el erotismo, la ternura y la tristeza.

resolución
Las emociones llevan juicios respecto del posible futuro. Y se ven en la forma como las personas hablan.

Algo inesperado, desencadena emociones de inmediato. Y son pasajeras.

En cambio los estados de ánimo son emociones con las que nos quedamos pegados. Habitan en el trasfondo. Y uno ve el mundo desde la óptica que estos instalan.

Los estados de ánimo se pueden modificar re-interpretando aquello que lo ocasionó.

Siempre estamos en algún estado de ánimo. Ocurren en la relación con otros. Y es en esas interacciones donde nos develamos.

Hay dos estados de ánimo que tienen que ver con como lidiamos con las facticidades de la vida.
El resentimiento, no acepta algo injusto, que me causó un daño, allá en el pasado. La emoción que se instala es la rabia, la amargura.
En las empresas muchas veces el resentido aparece como un héroe, como diciendo, mira todo lo que me han hecho aquí y aquí sigo, firme.
Un trabajo de coaching efectivo con un resentido, lo ayuda a moverse al estado de ánimo de la paz.

Por otra parte, el resignado no acepta lo que si se puede cambiar. No ve posibilidades donde otros las ven.
En las empresas el resignado aparece como el sabio, el que sabe.
alegría
Un trabajo efectivo de coaching con un resignado, lo ayuda a moverse hacia el estado de ánimo de la ambición, la disposición emprendedora, la resolución; empieza a ver el mundo como lleno de posibilidades.

En las empresas, es más peligroso un resentido, que un resignado. Pero ambos estados de ánimo, son candidatos a buscar su extinción.

Otros estados de ánimo positivos, son la serenidad, el optimismo, la resolución, la alegría, la confianza.
Y otros estados de ánimo negativos, son el agobio, la desesperanza.

Tanto las emociones como los estados de ánimo son energías humanas, que afectan lo que hacemos y lo que emprendemos. Es importante conocerlas, saber detectarlas y en las empresas, gestionarlas. La publicidad las considera como algo muy importante en sus creaciones, como estas afectarán las emociones de sus audiencias.

Una estupenda forma de modular emociones, es la música. Y muchas, muchísimas más.


Referencias:
Charla de Philippe Benoit
Mejores escenas de la película Intensamente
La neurociencia de las emociones