Provocar más que exponer
Ayer facilité un conversatorio sobre inteligencia artificial con cinco personas, invitado por una iniciativa de futuro que busca hacer más humana nuestra sociedad. Lo hice ad honorem, porque me interesa el tema y porque me interesa esa búsqueda.
Llevé una presentación, pero no para exponerla: la usé como guía personal, un mapa de ideas para ir lanzando a la mesa. Lo que yo quería era provocar la conversación. Y la conversación se encendió.
Cada persona, su mundo
Cada una de las cinco tenía su propia postura frente a la IA, con sus sensibilidades y sus complejidades.
Hubo quienes sienten una aversión profunda. Otros se mostraron abiertos y curiosos. Alguien dijo que es una tecnología importante y que hay que subirse. Y otros la miraron desde una mayor complejidad, preguntándose por los intereses y los propósitos que hay detrás de su desarrollo.
Todo eso apareció, sin pelearse, en la misma mesa. ¿No es ya una buena señal que un tema logre reunir tanta diversidad de sentires?
La pregunta que irrumpe: ¿quiénes somos?
Lo más central, creo, fue esto: la IA nos devuelve la pregunta por nosotros mismos.
Aparecen artefactos con características que creíamos propias de los humanos, como la inteligencia. Y entonces emerge una pregunta que va más allá de qué somos como especie: ¿quiénes somos? ¿Quién soy yo frente a una inteligencia que conversa, redacta y responde? ¿Qué es lo que no estoy dispuesto a delegar?
No son preguntas técnicas. Son preguntas de fondo, y esta tecnología las puso de nuevo sobre la mesa.
Saber ya no es acumular datos
Otra dimensión que se conversó mucho fue el saber.
En la era de la IA, saber tiene cada vez menos que ver con manejar información en la cabeza. Eso lo hace una máquina, y lo hace bien. Saber pasa a tener que ver con discernir cuáles son las preguntas fundamentales de cada persona.
Y cada persona es distinta. Por eso mis preguntas no son las tuyas, y ese discernimiento no puede hacerlo nadie por nosotros. ¿Sabemos cuáles son las nuestras?
Más que una herramienta
Casi todos tendemos a interpretar la IA como una herramienta. Pero es más que eso, porque tiene agencia.
Ahora han aparecido los agentes: especie de robots a los que uno les encarga cosas y las hacen mientras uno está en otra. Y de repente pueden arrancarse con los tarros y hacer cosas indebidas. Hubo mucha preocupación por esto. ¿Cómo se controla algo que actúa por su cuenta? Y una pregunta anterior, igual de incómoda: ¿por qué existe esto hoy?
¿Y nuestras propias capacidades?
Hay una inquietud que quiero dejar planteada: el desarrollo de nuestras capacidades propias.
Si hacemos descansar nuestra evolución sobre las capacidades de la herramienta, corremos el riesgo de dejar de ejercitar lo nuestro. Esto se ve con especial claridad en el mundo de la comunicación: escribir, expresarnos, encontrar las palabras, decir lo que realmente queremos decir.
Si la IA redacta por nosotros, ¿seguimos aprendiendo a comunicarnos? ¿Quién se comunica, yo o la herramienta? Una capacidad que no se ejercita, ¿no termina por debilitarse?
Lo que me llevo
Fue un placer y fue un aprendizaje, como lo es siempre que uno se deja cuestionar. No siempre tengo las respuestas, pero los planteos de la mesa me hacen pensar, y por eso me gusta tanto generar estos espacios.
Me voy más convencido de que la IA no es solo un instrumento para aumentar la productividad o automatizar procesos. Es una provocación para cuestionarnos quiénes somos, qué es la inteligencia y qué es saber.
Y creo que ahí está lo valioso: si aprendemos a acoplarnos a esta inteligencia como un asistente potente que no nos cancele, podría hacernos más humanos, más capaces, más conscientes.
Entonces, ¿qué pasaría si dejáramos de preguntarnos qué puede hacer la IA, y empezáramos a preguntarnos quiénes queremos ser con ella?
"Yo, Gabriel Bunster, soy responsable de este contenido.
Puede que no haya escrito cada una de sus palabras, pero las ideas, las intenciones y las decisiones que dieron origen a este texto son mías.
La inteligencia artificial colaboró en su elaboración, pero fui yo quien condujo el proceso creativo."





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