viernes, octubre 16, 2020

Libro Los enigmas de la Filosofía de Rudolf Steiner

Rudolf Steiner publica este libro al principio del 1900; su primer prologo tiene fecha de 1914. 
Un libro que cuenta la historia de la filosofía, en 570 páginas.

Todo comienza con los griegos. Ellos serían los primeros en occidente que descubren el pensar como algo distinto de algo percibido en la naturaleza en la forma de imágenes, como antes era el elaborar humano.
Cuando empiezan a percibir el pensamiento como algo que sale de dentro de la persona, surge el alma, surge los albores de la persona.
Sócrates, de hecho, elabora una pedagogía que a través de preguntas estimula el despertar del pensamiento y con ello el alma del hombre.
Platón dirá que la filosofía es la ciencia de las ideas y las ideas son la manifestación del espíritu. 
Y con Demócrito y su invento de la partícula atómica, la naturaleza queda lavada de alma, de experiencia anímica.

Después viene la era Cristiana, donde se despierta la autoconciencia. Pero el pensamiento se recoge, pues lo que se estimula es lo que llaman la docta ignorancia, pues el saber no requiere pensar, sino solo escuchar la verdad revelada del libro.

Solo a principio de los 1600, con Descartes, renace el pensamiento, reflejado ello en su frase "pienso, luego existo". Esta frase pone al yo en el centro, que será donde el pensamiento florece.
El yo, pensando, ha de crear el mundo, lo mismo que crea las matemáticas.
El alma humana se disocia de la naturaleza.
Hume dirá más adelante que para mirar el alma humana autoconsciente sólo disponemos de la fe, la ciencia no puede entrar ahí.

Lo que se elabora con las matemáticas, es verdad. Debemos buscar métodos parecidos para dar con la verdad del mundo; he ahí la ciencia.
Kant dirá que los conocimientos del intelecto humano no proceden de la realidad del mundo.
Kant encuentra las verdades supremas en la voz del deber, del imperativo categórico. Y pide total sumisión a ellas para acceder a la virtud y de ahí a la felicidad.
El único acceso a lo sensorial permitido es el que accede al arte y la belleza.

Goethe rescata el pensamiento y al yo autoconsciente, distinguiendo el pensamiento que pasa por nosotros, del pensamiento vivenciado, aquel que nos conmueve.
Goethe veía espíritu en la naturaleza.
Incluso dice que el núcleo de la naturaleza se encontrará penetrando el interior del ser humano.

Fichte quiere vivenciar la autoconciencia y dice que el hombre es totalmente humano cuando juega, que es cuando más se siente libre.
Schelling dirá que el hombre no piensa, es el espíritu del mundo el que piensa en él. Espíritu que contempla en él su propia actividad creadora.
Más tarde Hegel pone al pensar en la cúspide.
Otros ponen a la voluntad a la misma altura de la conciencia. La voluntad es el elemento creador dirán.
Con Darwin todo lo que estaba separado y bien clasificado, se vincula. Todo lo viviente está emparentado.
Lo inmortal pasa a ser la materia con su energía. Desaparece el alma y el espíritu que pasan a ser propiedad de la materia.
Darwin señala que en la evolución no hay un objetivo, salvo sobrevivir.
En el reloj no se puede encontrar nada que permita deducir la presencia de la persona del relojero.

Las sensaciones que tenemos motivadas por impresiones exteriores no dependen de la índole de esas impresiones, sino de la naturaleza de nuestras neuronas.
El mundo es en el fondo una ficción que generan el intelecto y los sentidos.
Nos desprendemos de la filosofía y entramos de lleno en la ciencia.
Compte dirá que solo las ciencias pueden tomar parte en la creación de una concepción del mundo.
Nietzsche dirá que basta de pensar la filosofía, hay que vivirla. Que ninguna otra voluntad tiene mayor ascendencia en el hombre que la voluntad de poder.

Marx dirá que si se quiere comprender cualquier época, hemos de consultar sus condiciones económicas.
En la ciencia natural no hay sitio para el yo autoconsciente. El yo autoconsciente se siente cada vez más expulsado del mundo.

El mundo espiritual fluye por la vida humana a lo largo de la historia, como una corriente de valores.
Lo importante de la teoría de la relatividad de Einstein reside en la constatación de que es necesario un conocimiento del espíritu que sea independiente de la observación de la naturaleza y que transcurra por senderos espirituales.

Steiner termina el libro presentando su Antroposofía, con ideas como, las cosas no son, para los sentidos, lo que son en realidad, sino sólo lo que el alma hace de ellas.

Un libro fascinante, que te pasea por toda la historia del pensamiento de qué es este mundo en el que estamos.

martes, septiembre 29, 2020

Libro Encuentros con hombres notables de G. I. Gurdjieff

George Ivanovich Gurdjieff nace en enero de 1866 en la ciudad de Alexandropol, hoy en Armenia, antes en Rusia, muy cerca de la frontera con Turquía, en lo que se llama Cáucaso, entre el mar Negro y el mar Caspio. Muere en 1949 en Paris.

Este libro es una especie de biografía, ya que habla de estos encuentros con hombres notables, mientras cuenta las mil y una peripecias por las que pasa. 
Es un libro que se me hizo entretenido de leerse, por las infinitas aventuras por las que pasó él y sus amigos, en permanente movimiento, por esa zona del Asia central, con epicentro en Armenia, Azerbaiyán, Georgia y Turquía, llegando hasta Egipto, Constantinopla, Moscú, San Petersburgo y el desierto de Gobi, entre el norte de China y Mongolia. Un tremendo viajero.
Mas tarde llegaría a Europa, pasando por Alemania, Inglaterra, para instalarse al final de su vida en Francia, con algunas visitas a EEUU.

Se trata de hombres solos, que andan por la vida buscando entender cuál es el sentido de la vida, qué somos y qué necesitamos saber. 
Dos monjes recorren monasterios hablando a los monjes residentes. Uno habla muy bonito, con mucha información, dejando a todos extasiados. Dos o tres días después, nada queda. El otro habla mal, no mucho se le entiende y a los dos o tres días, algo prende y se queda en el oyente. Uno habla desde la mente pensante, el otro desde el ser al ser del otro. De esta forma explica Gurdjieff la diferencia entre saber y conocer. 

Gurdjieff es un emprendedor nato. No te imaginas la cantidad de negocios que hizo. Desde arreglador de todo tipo de artefactos, comerciante de alfombras, muy entendido en la materia, restaurantes, fabricante de bagatelas, hasta vendedor de gorriones pintados para que parecieran finos canarios.
Cuando necesitaba hacer plata, la hacía y podía hacerlo en cantidades.
Al parecer fue formado en una escuela en que la idea era crear un negocio, que cuando ya lo conocieras bien, lo abandonas o vendes y empiezas uno nuevo completamente distinto.
La sensación de que pasó buena parte de la vida, como empresario y como comerciante. 

Pero dedicaba mucho tiempo a conversar. Con mucha gente, de entre los cuales él destaca a estos hombres notables. 
Se transforma en un experto en psiquismo. Sabe calar a las personas, después de breves interacciones. No trepida en estafar, o más bien cobrar muy caro, a personas que se da cuenta son viles estafadores.

Empieza a tener seguidores. La revolución rusa, la guerra, lo obliga a irse a Europa. Lo siguen y se hace cargo de la manutención de un grupo no menor.
Se hace famoso en Europa. Vienen de todas partes a verlo, a conocerlo, a hablar con él. Crea una Escuela de desarrollo personal. Muere a los 83 o 84 años.

Me deja la sensación que nosotros en este lado del mundo, vivimos abocados a hacer plata, a tener cosas, a viajar, a vernos de cierta forma, a adquirir prestigio o fama y poder.
Gurdjieff anda detrás de otra cosa; no son los negocios lo principal, para nada. Lo pierde todo y vuelve a empezar una y otra vez, como si nada.
Todo lo que hace es para  conocerse a si mismo, la naturaleza humana, a las personas. Busca el sentido de la vida, siendo este el propio desarrollo, el conocer desde el ser.

Gurjieff trae a occidente un conocimiento que probablemente estaba en nuestro pasado remoto, pero que perdimos. Gurdjieff es viento fresco de oriente.

Referencias:
La película del libro
La misión de Gurdjieff

viernes, septiembre 25, 2020

Libro Teosofía de Rudolf Steiner

Leo este nuevo libro de Rudolf Steiner siguiendo una intuición mía en la dirección de que él podría tener una propuesta de "nueva espiritualidad" que creo es lo que hace falta en los tiempos que corren.

Teosofía tiene que ver con la sabiduría de las cosas divinas.

Steiner divide al ser humano, en tres dominios: el físico, el alma y el espíritu.

El cuerpo, a través de sus sentidos, recibe las impresiones del mundo y reacciona a ello con los instintos y las emociones automáticas.
El alma siente simpatía o antipatía, como reacción a las cosas del mundo. Se crea representaciones internas y crea un registro de memoria.
El espíritu .. a él se entraría por el pensamiento; principalmente por la intuición y la contemplación. 

Busco mi destino
Steiner abre las partes del ser que somos en 7 territorios, incluso en 9. Osea, desmenuza con mucho detalle la interioridad de nuestro ser. Las tres centrales de estas últimas 9, conforman el yo. Las tres que terminan en el cuerpo físico, dice que son la raíz del ser y las tres que terminan en el Hombre-Espíritu, es la zona de floración del ser.
Me gustó la metáfora vegetal que hace, en la cual las flores son las erupciones del espíritu.

Nosotros pertenecemos a una civilización materialista, que se centra en los sentidos, en el mundo material, ese en que las cosas se pueden medir, en que la máxima expresión de lo que es verdadero, es lo que dice la ciencia. Este mundo nos ha gobernado.

Bueno, habría otro mundo, para el cual nos faltan quizás los órganos sensoriales adecuados, que existen, para los cuales tenemos que aprender, pero, que aun no han sido habilitados. Cuando los habilitemos, nos transformamos en videntes; dice Steiner.

Vivimos como atrapados en nuestra personalidad, pues los sentimientos que nuestras experiencias en las interacciones con el mundo, que pueden ser de placer, dolor, alegría, tristeza, terminan dándonos o quitándonos, algo propio de nuestra persona.
Por eso, mientras más satisfacción, placer, nos produce algo, mejor. Andamos por la vida maximizando eso. 

Eso que andamos haciendo abarca solo dos aspectos de nuestro ser, el cuerpo y el alma.
Ese gusto por comer una comida rica, no es asunto del cuerpo, sino del alma, me enseña Steiner.
Lo mismo lo que siento con el color azul.

Hay en este libro una invitación a interpretar, placer, dolor, alegría, tristeza, como expresiones de un órgano sensorial espiritual. Que me dicen, me hablan acerca de atributos que están en las cosas más allá de sus meros estímulos sensoriales de nuestros sentidos físicos. Atributos espirituales, que le hablan a mi dimensión espiritual.

Y aquí se abre, se despliega, todo ese mundo de la dimensión espiritual, nuestra y del mundo.
Se trataría entonces de despertar nuestros sentidos anímicos y espirituales.

El norte estaría en lo Bello noble y de lo eterno Verdadero, neto en nuestra dimensión espiritual.
La realidad reside en la dimensión espiritual en la forma de arquetipos, de los cuales las cosas del mundo son meras representaciones.
Hemos estado abocados a la materia y las sensaciones del alma en relación al mundo material. Por eso tanto foco en el provecho personal y los caprichos. Perdidos, completamente perdidos de lo sustantivo que reside en el plano espiritual, del que estamos ciegos, como desde la Edad Media.

La dimensión espiritual se experimenta a través de órganos sensoriales que necesitamos despertar y activar. De eso se trataría lo que toca para adelante. ¿Dónde están los maestros de esto?

lunes, septiembre 14, 2020

Libro La Filosofía de la Libertad de Rudolf Steiner

Libro difícil, hay que decirlo. La sufrí.
Te contaré lo que a mi se me quedó y espero que otros lectores de Steiner, en el foro de los comentarios de abajo, precisen los conceptos.

La realidad la produce el ser humano, al encontrarse con el mundo a través de la percepción de sus sentidos, que se encuentra con el pensar que viene de dentro y se sumerge y entremezcla con lo percibido en la experiencia. 

Hay muchas cosas que pasan en este choque entre lo percibido del mundo, en el ser humano.
Indistinguible con lo percibido, la persona percibe sus propios sentimientos que emergen automáticamente en el encontrón con lo percibido.
En la misma categoría están los impulsos que se disparan desde los instintos propios, que operan al nivel más básico de nuestra naturaleza.

En otra categoría está el pensar cuando este se sumerge en la percepción elaborando una síntesis que según Rudolf Steiner es la realidad definitiva.
La realidad la co-crea el ser humano en la fusión de lo percibido con el pensar.

Ahora, el ser humano viene evolucionando, desarrollándose.
Primero está el realista ingenuo, que cree que la realidad es lo que sus sentidos perciben. Este ve los sentimientos como algo intrínseco a lo percibido y lo incluye en su idea de la realidad. Son personas que le dan a sus vidas afectivas la máxima importancia.

Después está el realista trascendental, que a partir de abstracciones que él mismo produce, crea una realidad trascendente, una realidad en sí, más allá de su experiencia. Ahí está la ciencia. Su principal instrumento es el pensar puro o pensar racional. Busca las leyes naturales, que son generales.

En la cúspide del desarrollo está el ser humano libre. Este se encuentra con el mundo a través de la percepción y de él brota la intuición, que con el pensar, elabora una ética propia. De ahí el individualista ético. Un tipo autónomo, que diseña sus propias leyes morales y lo suyo en el mundo.
La evolución continúa en los seres humanos desde el interior, desde la intuición, de los individuos uno a uno.
Cuando esa intuición viene preñada del amor, ocurre que las leyes que de ahí brotan adquieren consenso en las comunidades y se pueden transformar en leyes morales, para gobernar a grandes grupos que vienen en etapas previas.

Steiner abraza una concepción Monista del mundo, donde todo, hombre incluido, es una unidad. El hombre es parte imbricada del mundo; pero más que eso, es donde la realidad se completa y se hace consciente.

El pensar le asigna conceptos a los objetos que percibe. Los conceptos producen representaciones; piezas claves en varias elaboraciones.
Steiner considera al pensar, la intuición y las emociones como el amor que impregnan todo ese quehacer, la espiritualidad. La intuición aporta contenido espiritual.

En todo este proceso el ser humano tiene conciencia de sí mismo, del yo.
A partir de ciertas representaciones elabora motivos que se transformarán en impulsos de actos de la voluntad.
De ahí emerge el querer, que es afectado por aspectos caractereológicos, para terminar en formas específicas particulares para cada individuo.

En síntesis, Steiner remata con frases como “el hombre es libre en tanto que es capaz de obedecerse a sí mismo en cada momento de la vida” y “el deber excluye la libertad”.

Si quieres saber si eres libre, debes saber discernir si te gobierna el deber ser, lo políticamente correcto, lo que te manda Dios en la voz de tus directores de conciencia. No es mucho el espacio, no es fácil, ni creo que hemos sido muy entrenados en esta dirección. Sospecho que en los colegios Waldorf puede haber de estas orientaciones.

Hasta ahí, para provocar conversaciones con los que leen a Steiner.

Otras referencias:
Qué es pensar y qué es conocer
Libro Teoría del Conocimiento de Rudolf Steiner
Libro El nuevo orden social de Rudolf Steiner

lunes, septiembre 07, 2020

Revisito el libro Demian de Hermann Hesse

Lo había leído cuando era muy joven, pero no recordaba nada.
Esto de revisitar se me instaló, al menos cuando revisité el tema de la fotosíntesis.
La idea es mirar cosas que vi, estudié, en otra época, con los ojos y la persona que soy a mis 68 años. Es una forma de constatar mi propia transformación.
Aparte de que el saber a esta edad no está coaccionado por nada; es una mirada calma y libre, atenta a sorpresas.

Demian, es la historia de un niño, que parte a los 10 años y va creciendo hasta ya adulto. Son las vicisitudes por las que un niño, un niño especial, pasa.

A los 10 años, Emil Sincliar se llama el niño, vive con sus padres, dos hermanas y va al colegio, en la vecindad. Se percata de que el mundo se divide entre su hogar, un espacio luminoso, amoroso, bien portado, donde todo se desliza sin tropiezos. Y afuera, mas allá, donde hay un mundo oscuro, amenazante, traicionero, criminal, al que hay que evitar.
Un día, se ve envuelto en una situación, donde se ve impelido a mentir, contar una historia falsa donde aparecía él robando. Un niño mayor, de 13 años (él tenía 10), desconfía y le hace jurar por Dios de que lo que había dicho era verdadero. Lo amenaza con demandarlo y lo empieza a chantajear por dinero. Sinclair ya no es el ser bueno y luminoso que era antes. Va cometiendo una infracción tras otra, camino a la perdición, lleno de miedo.

Ahí es cuando aparece Demian, Max Demian. Un niño también algo mayor que él, especial, que se da cuenta de los problemas y la angustia de este joven, al que ve también especial. Lo aborda, conversa con él y sin decirlo todo, queda claro que teme a ese otro joven, con el que Demian lo había visto un día en la calle.
Algo hace Demian, que el extorsionador desaparece completamente.
Y se establece un vínculo de amistad y admiración, que durará intermitentemente todo el libro.

Sinclair va creciendo y pasa por distintas fases. Ya dolescente, se mimetiza con sus compañeros y se transforma en un bueno para ir a tomar a las cantinas, emborracharse y hablar rudo. Baja sus notas y pasa a estar condicional en el colegio al que va en otro pueblo, adonde se trasladó a vivir a una pensión.
La imagen de una mujer, le afecta e inicia su transformación. Empieza a desearla y empieza a dibujar. Dibuja a esa mujer, pero resulta el retrato de Demian, su amigo al que admira y no ve hace tiempo. En ese cuadro ve intermitentemente a esa mujer, a Demian y a sí mismo.

Un niño menor lo aborda atribuyéndole condiciones que no tiene, pues algo ve en él. Sinclair siente un llamado a ir en cierta dirección que lo lleva a un edificio abandonado, creo, donde oh sorpresa, este niño se apresta a suicidarse. Y lo salva. Hesse incluye en esta historia este tipo de conexiones, llamados, que no siempre son referidos, pero que pienso todos tenemos.

Hermann Hesse
Más adelante entabla una amistad con un músico, del que escucha primero su música de órgano sonar en una iglesia. Le llama la atención la música y lo sigue a una cantina, donde lo aborda y terminan siendo muy buenos amigos. Se juntan en la pieza de este músico, que vive con su padre, donde contemplan por horas el fuego de la chimenea, en silencio. Conversan también de ideas no convencionales, como de creer en un Dios que incluye el bien y el mal, Abraxas.

Libro lleno de símbolos, capacidades y sentimientos fuera de lo común, en particular en casa de Demian y su madre, Frau Eva, de la que Sinclair se enamora profundamente. En casa, con un bello jardín y caballos, corre un río y asisten otras personas especiales, que es donde Sinclair vivirá sus mejores días de su vida.

El libro termina, cuando los vaticinios de Demian se hacen realidad y ambos, cada uno por su lado, deben ir a la guerra. Hesse publica este libro el año 1919, justo después de la primera guerra mundial.
Demian es herido y termina en algún hospital de campaña, donde en la cama de al lado, vuelve a encontrar, también herido a Demian.
Demian, por encargo de su madre, le da un leve beso en la boca a Sinclair, al que no verá más.
Hay rasgos homosexuales en este libro, tampoco muy claros.

Es la vida interior de un joven en su desarrollo lleno de todo lo que un joven vive, tantas veces en secreto, pues la verdad a nadie se las puede contar.
Por eso es un libro muy adecuado para jóvenes, pues en él podrían encontrar reflejos de sus propias íntimas experiencias.

lunes, agosto 31, 2020

Qué es pensar y qué es conocer

Leo un librito de Rudolf Steiner donde da indicaciones prácticas de un pensar práctico, de un buen pensar, se podría decir. Se titula Formación práctica del pensar.

La primera pregunta que se me queda en la retina, es donde ocurre el pensar ?
La respuesta obvia es, en nuestra cabeza.
Steiner dice que los pensamientos están en las cosas y en la naturaleza. Un reloj guarda en su interioridad, los pensamientos del relojero que lo hizo. Un puente guarda en su estructura los pensamientos del que lo diseñó y construyó.
En la naturaleza, por ejemplo en la fotosíntesis, está el pensamiento de lo que lo diseñó.

Rodin
Cuando pensamos, nos conectamos con los pensamientos que están ahí fuera, en las cosas y en la naturaleza. Establecemos una especie de diálogo pensante.

Y este diálogo no ocurre necesariamente en nuestra conciencia presente. Poseemos un cuerpo astral, en el que las elaboraciones ocurren a pesar nuestro, tras bambalinas.
Por eso es bueno detener un pensar, dejarlo en remojo, dejarlo para que la noche y los sueños, hagan lo suyo, y después retomemos. Veremos que algo ha cambiado. Como que el pensar avanzó solo.
No has despertado alguna vez con la respuesta a algún pensamiento en el que andabas ? Como que brotó de la nada o lo andabas pensando en el inconsciente.

Desarrollar el buen pensar requiere desarrollar el bien observar. Observar con atención y gran detalle, y retener, memorizar, guardar en la memoria, es una capacidad muy útil para el buen pensar.
Pienso que ello se debe a que el pensar requiere una conexión con el mundo muy cercana, muy atenta. Sabiendo que los pensamientos están en las cosas y debemos, acercarnos, abrazarlas, fusionarnos quizás. Y el pensar ocurrirá.

El pensar no es concentración y fuerza de voluntad. El pensar requiere paciencia, nunca precipitarse, en una especie de danza o surf con el fluir del proceso pensante.

Qué lejos es esto de lo que yo pensaba era pensar. Y la verdad, nunca lo había pensado.

domingo, agosto 30, 2020

Libro Teoría del Conocimiento de Rudolf Steiner

Segundo libro que leo de este autor. No es fácil su digestión. Amerita re lecturas.

La pregunta que subyace a todo el libro es ¿qué es conocer? ¿Qué quiere decir pensar sobre la realidad?

Estoy de pie frente al mundo, con los ojos y los sentidos abiertos. El mundo viene a mi e impresiona mis sentidos. Spikes neuronales viajan al cerebro. En el cerebro ...
Podemos separar eso que viene a mi y estimula mi cerebro, de lo que pasa en mi ?

Si mi espíritu estuviera dañado, sin posibilidad de reaccionar emocional ni con la razón o el intelecto, el mundo sería algo coloreado, con formas y temperaturas, luces y sombras, pero sería plano, sin matices.

Pongamos en acción ahora a nuestro espíritu. Saltan de él emociones y pensamientos. Estas impresiones sensoriales del mundo se encuentran frente a frente con nuestros órganos, se podría decir, que emiten emociones y pensamientos. Estos los barren, los envuelven, los recorren, a esas impresiones que nos llegan del mundo.

La realidad se completa, se devela, con nuestro sentir y pensar. Adquiere matices, relieves, perspectivas, emociones. La realidad se completa. 

Somos co-creadores de la realidad, en este proceso, señala Rudolf Steiner. 

Estoy frente a un libro que leo; este mismo. Llegan a mis ojos esos signos y de ahí al cerebro, que con el aporte de mi espíritu, adquieren sentido. Sin él, son solo lineas en un fondo blanco.
Pero el que escribió el libro, el que grabó esos signos, tenía en su pensamiento los sentidos que quería expresar. ¿Están esos pensamientos en esos signos? Steiner dice que si.

De la misma forma, lo que nuestro pensar le agrega a las impresiones sensoriales que nos llegan al cerebro, también estarían en la realidad.
En el reloj mecánico donde vemos la hora, está el constructor, están sus ideas y pensamientos.

Por eso, la intuición juega un rol muy importante, en la forma en que el hombre penetra la realidad, pues con ella aprehende la realidad, como hurgando el pensamiento de su creador, de su constructor. Siente, se podría decir su presencia, que brota en la forma de ocurrencias espontaneas.

Conocer la materia inorgánica, la materia orgánica y el espíritu humano, son tres cosas muy distintas.
La ciencia que estudia la materia inorgánica, va tras las leyes generales, universales que la gobiernan.
La que estudia la materia orgánica, va tras el tipo. Que tiene que ver con lo que se mantiene en el proceso evolutivo y se las arregla para sobrevivir. Este no me quedó tan claro.
Y las ciencias que estudian el espíritu humano, que son la psicología, la sociología y la historia, son otra cosa.

El espíritu humano es consustancialmente libre y por ello, no se rige por ninguna regla que venga de fuera. Si fuera el caso, es porque libremente, porque quería, optó por seguir determinada Constitución, o conjunto de leyes. 
El hombre que se rige por el deber ser, que él no ha cuestionado ni puesto en duda, es una forma degradada o no evolucionada de espíritu.

La sensación que me deja este libro, aparte de la sorpresa de haber sido escrito en 1886, es que necesitamos restituir la gravitancia del espíritu humano en nuestro sentido común.
Conversando con amigos sobre el sistema educacional de Steiner, el método Waldorf, en que los alumnos salen sabiendo quienes son y que quieren hacer en la vida, comparado con el colegio al que yo fui, en que salí sin saber quien era, ni que quería estudiar. Bueno, los colegios Waldorf, o son muy caros, pues manejan pocos alumnos por profesor, por lo personalizada que es su educación, o son poco rentables. 
Nuestra cosmovisión economicista, de siempre maximizar rentabilidad y resultados, nos ha alejado del espíritu humano, de formas insostenibles.


Referencias:
El desafío de Rudolf Steiner
Conversando de Steiner con Jesús Castillo
Libro El nuevo orden social de Steiner