martes, octubre 13, 2015

Libro La biología de la creencia, de Bruce Lipton

Bruce Lipton es un histólogo, especialista en células madres, que ha llegado a unas conclusiones producto de años de investigación, que lo hace amasar el término La nueva Biología.

Después de leerlo visualizo la membrana celular plagada de proteínas de diverso tipo, con la misión de detectar distinto tipo de estímulos del entorno, tanto materiales como electromagnéticos, y reaccionar a ellos.

unión de mente y cuerpo
Hay cosas como la proteína ATPasa que mueve iones de Na (sodio) y K (potasio) a través de la membrana, dejando el interior de la célula, el citoplasma, con carga negativa y el exterior positivo, operando como una verdadera bomba iónica y haciendo de la célula una pila biológica recargable. Una sorprendente proeza, que permite la operación eléctrica de las neuronas, un material fundamentalmente orgánico.

Estas miles de proteínas incrustadas en la membrana y su inteligencia a la hora de reaccionar y activar procesos al interior de la célula, hacen decir a Lipton que el cerebro de la célula más bien está en la membrana que en el núcleo, que más parece un disco duro o simplemente las gónadas del organismo, donde residen los genes que son simples mapas de construcción, modulados completamente por las proteínas.

Las células para Bruce Lipton son seres vivos inteligentes, autónomos. Un día en la evolución deciden por conveniencia para la sobrevivencia, aliarse con otras células y crear organismos pluricelulares. El driver que permite esto es la colaboración.
Desde ahí Lipton es un acérrimo contradictor de la teoría de Darwin que dice que la evolución es un acto competitivo en el que solo los más fuertes sobreviven.

Esta base teórica de la evolución Darwinista, nos ha hecho pasar por una fase cultural mental histórica, donde lo individualista y competitivo ha reinado.
Toca moverse a una fase donde prime lo colectivo y colaborativo.
Pensaba conversando con unos amigos, como sería cambiar todo el sistema educacional, de la doctrina competitiva-individualista que la gobierna, a una colectiva-colaborativa. Sería otra cosa, sin duda.

Pero quizás el principal golpe a la cátedra que da Lipton es este concepto de que las creencias, lo que nuestra mente elucubra, impacta seria y profundamente a la biología; incluso a los genes.

Bruce Lipton
Influido por sus estudios en Física Cuántica y su conocimiento del comportamiento celular y en particular de la membrana celular, dice que las ondas electromagnéticas de nuestros pensamientos, aquella fuerza que es capaz de hacer cristalizar el agua de maneras armoniosas o feas, según los pensamientos y decires de personas en el entorno; del mismo modo, la forma como pensamos, nuestras creencias, afectan el comportamiento de las células, y de ahí se explica la potencia de los remedios placebo, de agua con azúcar.

Lo genes no determinan ni la salud, ni nuestra vida. Es lo que pensamos, nuestras creencias, establece Bruce Lipton.
No somos máquinas biológicas determinadas por los genes. Y la medicina que aún nos rige, es fundamentalmente materialista newtoniana, que está convencida que con solo química y cirugía resolveremos todos nuestros problemas. Craso error.

Toca en esta fase de la evolución de nuestra conciencia, volver a conectar materia (ciencia) y mente (religión), para salir adelante de esta crisis en todo orden de cosas, incluida la ecológica global.

Si cambias tus creencias, no solo a nivel de conciencia, sino que además de subconsciencia, cambiarás tu vida, termina diciendo Lipton.

Me parece más que potente todo este planteamiento, si es que Lipton tiene la razón.

miércoles, octubre 07, 2015

Violeta, la de los accesorios para celular, de la esquina de Vespucio con Colón

Como parte de las tareas del curso Transformando la empresa, la sociedad y a uno mismo, del MIT, hago mi tercer intento de entrevistar a Violeta, que vende accesorios para celulares, en la esquina de Vespucio con Colón, y lo logro.

Me cuenta que se llama Violeta Gómez Vilches, tiene 47 años, es soltera y tiene dos hijas, de 20 (Camila) y de 14 (Sofía).

Ella es el sostén de la casa, donde vive además su madre (67), un sobrino, además de sus dos hijas.

Trabaja de lunes a domingo, en la tardes, horario a su discreción; como es independiente, lo hace a su pinta.

Eres bastante acelerada, le digo. Si, me dice, siempre he sido bastante hiperkinética.
Sana como un roble, ni siquiera se resfría. Y eso que a veces la pesca el frío o la lluvia, y llega empapada a la casa.

Vive en una Villa en La Granja. No tiene previsión ni salud.

Siempre me llamó la atención, por lo aperrada, lo activa que se ve, sin tener para nada mala cara. Yo paso por esa esquina a diario.
Me dice que es alegre, cosa que constato en mi conversación con ella en la cafetería de la bomba de la esquina, donde junto a una Cocacola conversamos.

Compra los accesorios en Mapocho y les aplica su correspondiente margen. No se queja. Al contrario, está encantada trabajando aquí. La gente la trata bien, a veces le meten conversa. Tiene algunas anécdotas, como la del otro día en que una abuelita le dijo que ella, la Violeta, era tema de conversación de su casa los domingos; por lo abnegada y persistente trabajadora.

Nació en Santiago y trabaja en esta esquina desde hace 14 años sin parar. Solo los enero se va a La Serena donde trabaja los días completos, me dice.

Su hija mayor, está emparejada y estudia Masoterapia, me cuenta orgullosa.

Su padre murió cuando ella tenía como 28 años y dada su condición de enfermo, ella debió trabajar desde muy chica. Por eso ni siquiera alcanzó a completar segundo medio.

Lo que hace le encanta: el comercio. Trabajó antes como Nana y también como garzona de restaurante. Prefiero mucho más esto.

Buena onda la Violeta, aperrada, positiva, conversadora, acelerada y trabajadora como el que más.
Fue un tremendo gusto conocerte Violeta y agradezco a los del curso del MIT que me sacan de mi zona de confort, a la aventura del mundo a la vuelta de la esquina.

lunes, octubre 05, 2015

Curso de los griegos en la época de Sócrates

Intentaré aquí dejar un rastro de lo aprendido en el curso The Ancient Greeks del profesor Andrew Szegedy-Maszak, de la universidad de Wesleyan de EEUU.

Hay que imaginarse a los griegos, de hace mas o menos 2.500 años atrás, viviendo dispersos en pueblitos o polis, conectados por senderos o caminos de tierra, a veces piedra, y en general bastante desconectados, por las mínimas formas de conexión y comunicación.
300.000 habitantes en total, de los cuales un 10% son hombres, ciudadanos y libres, que eran los que participaban realmente en la gestión ciudadana.
Habían esclavos (más de un tercio del total), extranjeros, dedicados al comercio o la industria, y las mujeres, que valían bastante poco, la verdad.

Partenon en la Acrópolis
Vecino de ellos estaba el gran imperio persa; enorme y amenazante.
Cuando algún grupo se tornaba conflictivo en una polis, un método tradicional de deshacerse de ellos, era mandarlos a colonizar territorios lejanos. Por ello, los griegos, que no eran una nación unificada, sino pueblitos en permanentes rencillas, estaban constituidos por implantaciones, polis, en muchos territorios del Mediterráneo. Todo el oeste de lo que es Turquía, era griego. Todas las costa hacia el norte, hasta internarse en el mar Negro. y para el otro lado, hasta Sicilia.

Viene el ataque de los persas el año 490 AC, en una invasión que entra por la playa de Marathon, donde se enfrentan en una batalla cuerpo a cuerpo y los griegos, que se han unido para esta defensa, le dan una verdadera paliza a los persas: 192 muertos del lado griego y 6.000 del lado persa.
Por qué esta victoria? Por un tema tecnológico y por el reason why por la que peleaban; los griegos eran fundamentalmente libres, que luchaban por conservar esa libertad, en cambio el ejercito persa eran pueblos conquistados, sometidos.

el poderío ateniense fue principalmente naval
Algunos años después, en 480 AC, con Xerxes a la cabeza, arremeten de nuevo los persas, en masa. Superan el escollo de los 300 espartanos en el paso de las Termópilas y llegan a Atenas, a la que destruyen y queman el Partenon, el sagrado templo a la diosa Atenea; gran humillación.
Pero, en el mar, sufren una derrota naval aplastante, frente a la isla de Salamina, donde nuevamente la tecnología, ahora naval, les da la victoria.

Salen de estas victorias, los griegos, valorando sobremanera su desarrollo intelectual, su democracia incipiente, su cultura. Vendrá después la era de Pericles, que desde su inteligencia y capacidad oratoria, en un régimen democrático, lleva a la nación a construir grandes obras, como el Partenón y muchas más. Eso les dará la identidad de gran potencia que sienten son.

Atenas crea una alianza marítima basada fuertemente en una poderosa flota, sustentada por una industria naviera y flota de guerra, que emplea personas de todos los orígenes, a los que les paga por igual. Poderío económico y militar en consecuencia, lo que los va transformando en un imperio con todos su bondades y males.

Un día los de la isla de Milos se rebelan y como castigo matan a buena parte de los hombres y esclavizan a todas las mujeres y niños. El tono se ha tornado déspota y arrogante.

Por eso vendrá la guerra del Peloponeso, liderada por los espartanos y los corintios, todos contra el imperio de Atenas. La arrogancia de Atenas se fue tornando tóxica.
Una pequeña pugna en colonias amigas en Sicilia, contra los aliados de Esparta y Corinto, y despachan una flota enorme, 143 barcos, que después de 2 o 3 años, es diezmada y los sobrevivientes esclavizados, por los de Siracusa.

Tras este desastre, nueve años después son definitivamente derrotados por los espartanos y cae el imperio ateniense, el año 404 antes de Cristo.

Lo que viene después es caótico e incluso sangriento, que termina en una verdadera guerra civil del lado de Atenas, donde los 30 líderes de miedo, son derrotados y el camino se pavimenta para que otros pueblos, como los Macedonios se hagan poderosos y termine todo con la gran cruzada de Alejandro Magno, liderada desde Macedonia.

En toda esta historia hay personajes tenebrosos como Alcibiades y otros notables, como Sócrates y los historiadores Heródoto y Tucidides, fuente de buena parte de la materia pasada.

sábado, octubre 03, 2015

Reflexiones sobre el conversar

Reflexiono sobre el conversar, motivado por el material pasado en el curso Transformando la empresa, la sociedad y a nosotros mismos, del MIT.

Las personas nos pasamos la vida conversando; si o no ?
Mirar este fenómeno humano, vale la pena, no ?

Lo primero que me llama la atención, es esta idea, de que siempre los que conversan comparten un cierto tono o tipo de conversación. Esto porque van a distinguir cuatro tipos o tonos de conversación. Y siempre, todos los que conversan están instalados en solo uno de ellos.

Otto Scharmer interpreta esto como la presencia de un campo, una especie de radiación cuántica, pienso yo. Que sería lo que hace que se esté como en un mismo tono vibratorio.

Somos seres vibracionales, en que la vibración es altamente contagiosa. El otro día en un grupo, una persona se emocionó hasta las lágrimas, contando cosas personales en su presentación. Los tres siguientes, para mi sorpresa, también se emocionaron hasta las lágrimas, contando aspectos de sus vidas personales, también presentándose.
El grupo entró en una vibración, que hacía muy fácil el emocionarse hasta las lágrimas.

Y qué decir de la risa, etc.

Bueno, habrían cuatro formas de conversar; y solo cuatro, según la experiencia del grupo de Otto.

Primera: la conversación agradable. En que todos dicen cosas bonitas, en que halagan al otro o simplemente dicen cosas que saben serán del agrado de los demás.
En estas conversaciones aprendemos, nos informamos, conectamos emocionalmente con los demás.
Son las conversaciones de mucha reunión social. En general, nada nuevo pasa en ellas, salvo el sintonizarnos, encontrarnos, acariciarnos.

Segunda: el debate. Aquí las personas empiezan a decir lo que piensan, lo que opinan de esto o aquello. Con la particularidad de que si otra persona piensa distinto, se trensan en una lucha de ataques y defensas. Si alguien contradice lo que pienso, me está atacando personalmente.
En este tipo de conversaciones, los interlocutores se identifican con lo que piensan, con sus opiniones. Y por ello entran en la confrontación.
Normalmente nadie convence a nadie y nadie cambia su manera de pensar, ni sus opiniones.

Tercera: el diálogo. En este caso las personas también dicen lo que piensan, dan su opinión; pero, no se identifican con ellas. La diferencia en este caso es que las personas tienen opiniones, formas de pensar, pero no se identifican con ellas. Aquí, yo no soy lo que pienso; tengo un pensamiento, una opinión.
Es como si las personas pusieran sus puntos de vista sobre la mesa y se pasearan en torno de ellas, con los demás, incluso viendo las opiniones propias, desde las perspectivas de otros. Hay preguntas que de verdad indagan para entender como llegaste a ver la cosa como la ves, y viceversa.
En este tipo de conversaciones el grupo crece, aprende de los demás, se avanza. La conversación es profundamente reflexiva.

Cuarta: esta es un poco más complicada, porque puede que no la reconozcas como un tipo de conversación que hayas tenido; la llamaré conversación de creación colectiva. Imagínate una conversación del tercer tipo, un diálogo, en que todos ya han dicho lo que opinan, lo que ven, lo que piensan. A continuación el grupo se queda en silencio, y se conectan cada uno consigo mismo, observando lo que siento interiormente, las imágenes que se me vienen a la mente, y atiendo a detectar aquello que aquí quiere emerger. Qué, de nuevo, quiere aflorar aquí.
Y después de un rato, se desata la conversación, en un nuevo modo o tono, en que en un espacio de total apertura y acogida, las personas hablan como en un estado de flujo, pasando la palabra de unos a otros, y sentimos que se articula algo nuevo, algo original, algo creativo, lo que aquí quiere emerger, nuevo.
Se puede saber que se está en este tipo de conversación, porque siento que la energía personal crece fuertemente, la inspiración se ha acrecentado y estamos llegando a algo que nadie podría decir que fue idea de este o aquel. Fuimos todos gestores de algo que más parece una parición.
Y sales de esta conversación, cambiado. Con la sensación que eres otro. Que algo en ti también ha crecido, se ha abierto, a aparecido.
También las llaman conversaciones de flujo generativo.

Avanzar en estos tipos de conversación, requiere desarrollo personal y capacidad de conectar hacia adentro, con lo que sentimos, imaginamos, intuimos; no solo con lo que pensamos.

Qué tal ? Qué dices ?

El solo pasar a un equipo de trabajo del nivel dos al tres, es una transformación potente.

Otros relacionados:
El arte de la conversación

domingo, septiembre 27, 2015

La escucha 2.0

Cuatro niveles de escucha, así de simple, son los que plantea Otto Scharmer, en el curso Transformando la empresa, la sociedad y a nosotros mismos, desde el MIT.

En el primero, escuchamos solo aquello que queremos escuchar, aquello que reafirma lo que ya sabemos, aquello que no desafía nada del mundo que hemos construido en nuestra mente.
Lo que no se aviene con lo que ya sabemos, simplemente no lo escuchamos; nunca lo oímos. Es un tipo de ceguera cognitiva. O simplemente, el otro está mal, equivocado, sin más.

Conoces esta manera de escuchar ? Bastante, diría yo. Personas que hablan contigo y no escuchan.
Bueno, a veces no es tan fácil darse cuenta de aquello; falta un instrumento de medición, algo como un escuchómetro.

A esta forma de escucha, la llaman downloading hearing, o escuchar como si lo que escucho fuera como descargar datos desde mi disco duro personal.

En el segundo nivel de escucha, lo distinto, lo que no cuadra con lo que yo se, lo escucho, lo registro, incluso tomo notas. Esa información que escucho y contradice lo que se, la capturo, porque se que es la fuente de la innovación. Pero, estoy parado en mi mismo, en el borde de mi mundo de saberes.

Esta forma de escuchar, implica una apertura mental. Requiere que suspenda esos juicios automáticos, que el nivel uno desencadena. Lo llaman Factual listening, o un escuchar atendiendo a lo fáctico, es como la mirada del científico.

El tercer nivel de escucha, es la escucha empática. En este nivel ya me salgo de mi y me meto en los zapatos del otro; miro el mundo e incluso lo siento, como el otro. Para este nivel se requiere una apertura a nivel de corazón; ya habíamos abierto la mente en el nivel anterior; aquí abrimos ademas el corazón.

Me pongo en el lugar del otro. Ello requiere bastante foco de atención, de concentración, bastante energía. No es fácil. Requiere mucha generosidad, pues significa salir de sí.

En el cuarto nivel de escucha, se va un paso más allá. Lo llaman la escucha generativa. La idea es conectar con lo que quiere emerger, ahí en el mundo, ahí, en el otro.
Requiere conectar desde un nivel más profundo de uno mismo, desde un espacio de calma interior, casi meditativo. Y desde allí atender a lo que desea ser, a lo que quiere aflorar.

Esta forma de escuchar nos remueve internamente, pues se siente como una elevación de energía interna. Incluso como una transformación de uno mismo, pues afecta el ser que somos como escuchadores.

Esto de abrirse a lo que quiere ser, nos implica y requiere ser capaces de dar el salto, hacer el movimiento, desde lo que era a lo que quiere ser. Ello significa abrir el último eslabón, que requiere romper las ataduras del miedo, al abrir la voluntad hacia el futuro, hacia lo nuevo que quiere emerger.

Este tercer nivel de escucha implica o requiere una profunda conexión con quien somos y con quien deseamos ser. Porque es desde ahí por ejemplo, que un buen coach ve en el coachee que tiene al frente, lo de él que quiere emerger.

Habla Otto Scharmer de liderar a través de un más profundo escuchar.

Y otra cosa, lo emergente aflora a su ritmo, en su tiempo; no se puede apurar. Solo se puede traer al presente, actualizar, facilitar, y esperar, tener fe, de que aflorará.

Ahora, esto de sumergirse en lo que quiere emerger, lo llaman "presencing" (no se como traducirlo) y de ahí el Presencing Institute.

Referencias:
La escucha (artículo anterior)

martes, septiembre 22, 2015

Transformemos la empresa, la sociedad y a nosotros mismos - curso

Vivimos una era, en que YO, es lo máximo; MÁS, es lo mejor; y en que poderosos grupos de interés, dirigen la toma de decisiones.
Esto nos ha llevado a lo que Otto Scharmer llama, un estado de irresponsabilidad organizada.

Está emergiendo un nuevo mundo, que aún es poco claro. Que requiere conectemos con niveles más profundos de nuestra humanidad, para descubrir quien de verdad somos y quien queremos ser. Hace falta construir la capacidad de percibir (sentir) y materializar el futuro que busca aflorar.

Otto Scharmer
El equipo de Otto Scharmer del MIT propone un método para avanzar, que llaman U, o ULab.
Consta de tres pasos. Primero, observar; sentir, escuchar, a niveles más profundos. Segundo, conectar con nuestros niveles más profundos de sabiduría, activando las técnicas del mindfulness. Y tercero, aprender haciendo (Guillermo, tenías razón)

La idea es conectar con lo emergente, tanto de uno mismo, como de la sociedad. Y para conocerte a ti mismo, debes salir al mundo (será por eso que nuestros hijos viajan tanto).

Su planteamiento apunta a que el cambio más importante que viene es la transformación del capitalismo.
Esto le da un espaldarazo a todos aquellos que andan humanizando la empresa.

Hará falta re-diseñar cómo nos conectamos unos con otros, con el sistema y muy importante, con nosotros mismos.

Una de las transformaciones más importantes que están pasando tiene que ver con la educación, con la manera en que aprendemos. Lo que veníamos, y seguimos haciendo, es mirar la experiencia del pasado y aprender reflexionando sobre ella.
Otto Scharmer y compañía proponen, desarrollar la capacidad de percibir, sentir, y prototipear, llevar a cabo en la realidad, cosas que sentimos que quieren aflorar; algo a lo que llaman el futuro que emerge.
se agrega la mirada sobre uno mismo
Y aprender en se proceso. Aprender del futuro que emerge.
Esto no lo sabemos hacer; cómo se hace?

Bueno, ese es el viaje al que Otto Scharmer nos invita a través de su curso, en formato MOOC, que llama Transformando los negocios, la sociedad y a uno mismo, del que estoy hablando.

En el equipo del MIT detrás de este curso, están nada menos que Peter Senge y Joe Jaworski, entre otros. Y exponen sus fuentes de inspiración donde nombran a Henry Thoreau y a Christopher Clark, que realmente vale la pena salir a husmear.

Estos cursos, están sacando el proceso de aprendizaje de las salas de clases y las están llevando afuera, a la calle, a las casas, adonde quiera estés.

Afinando la puntería señalan, que el desafío es conectar la cabeza (donde hemos estado últimamente) y las manos, con la inteligencia del corazón. La emoción, ese tema que los ingenieros no pasamos en la universidad.

Otto Scharmer señala que en su experiencia, ha visto que los nuevos emprendedores y creativos, aspiran a que en sus creaciones conecten desde la pasión y saber que lo que hacen, aporta a construir un mundo mejor, más justo, más saludable, más sustentable. Pasión y compasión; si, son emociones.

Y lo más sorprendente, ponen en el centro, el conocimiento de si mismo. Porque piensan que el éxito de una intervención (emprendedora, consultiva o de liderazgo) depende de la condición del ser, del desarrollo interior, del interventor.

Tendremos que indagar, en este viaje del curso, quien soy yo, cual es mi potencial, y cual es mi trabajo, lo que me apasiona, orientado al mundo que quiero ayudar a construir.

Y rematan diciendo que nadie entre a este curso que no piense y crea, que el mundo que tenemos alrededor, el mundo que hemos creado, es reflejo del interior que hemos sido.

Estoy inscrito en este curso, lo recomiendo mucho y me sorprende la cantidad de chilenos que ya están en el Hub chileno de este curso.

No te lo pierdas.

 

lunes, septiembre 07, 2015

Santiago Despierta, segunda versión

Asisto el viernes pasado al segundo encuentro de Santiago Despierta, en el Hyatt. Voy entusiasmado, contento, pues espero pasarlo tan bien como la vez pasada, en junio.

Uno de los aspectos relevantes para mi de estas citas, es que me encontraré y me encontré con un lote de personas, que andan en temas parecidos a los míos y que ocurre que estos eventos resultan ser una importante instancia de encuentro.

Al entrar me encuentro con la Pilar Izquierdo e Ian Contreras, que me saludan con la efusividad y afecto habitual. Al hacer la cola de registro me encuentro con Miguel Galmes y la Pía Guzman, con quien me sentaré al lado en el primer evento, con el key speaker internacional Mario Alonso Puig.

Para llegar al asiento que eligió la Pía tuve que pedirle pasada a Mauricio Malbran, con quien almorzaría y conversaría ahí profusamente. Divisé más allá a Pedro Arellano, a quien no tuve oportunidad de saludar, pues parece que después de esta charla, se retiró.

Mario Alonso es un speaker clase mundial. Habla ese español de España, que tanto nos gusta a los chilenos. Se maneja con soltura por sus temas, poniendo una relajada emoción en todo lo que dice, que acompaña con una teatralidad que le confiere a su charla la categoría de espectáculo.

Mario Alonso Puig
Me llama la atención lo mucho que trae a colación la neurociencia, que entiendo al final, está poniendo desde esa área del conocimiento científico, la emoción en el centro y por sobre la racionalidad. Y eso solo, me parece un cambio paradigmático brutal.
Dirá que el mundo emocional es el que manda en los procesos mentales.
Me parece un cambio revolucionario, aunque lo vengo escuchando desde hace un rato, pero que lo diga la neurociencia le da un peso que no se puede despreciar.

Y la gestión de nuestros pensamientos, de manera que se mueva por lo positivo, lo propositivo, y lo más importante, bajo en el nivel de juicios, son las principales recomendaciones de Mario, para ir bien por la vida.

Bran, yo y otro Viejoven
Da una pauta de transformación, con pasos como conocerse, comprenderse, superarse y trascenderse, pues cree a pie juntillas que el cambio es posible y quizás lo principal, encontrar el águila que todos encerramos, a pesar de vivir en jaulas para gallinas.
Y nunca sacrificar la libertad por la seguridad.

De ahí pasé a mi circuito de charlas, correspondientes al color rojo que me tocó, con un mago increíble, Juan Esteban Varela.
Mago desde los seis años, dedicado a ese oficio como su profesión de base, de desplazamiento internacional, con aparte, un hobby, las leyes, pues de pasada se tituló de abogado, profesión que no ejerce.
Aparte de ser un extraordinario mago, que me dejó perplejo más de una vez, es un interpelador profesional en el sentido de preguntarte por si estás o no en tu pasión, o elemento en el lenguaje de Ken Robinson. Cuándo te decidirás por ello y cuando aumentas tus horas semanales a aquello.
Por suerte estoy en mi pasión porque si no, me habría sentido incluso presionado, como sospecho alguno se puede haber sentido, aunque con un humor y buena onda notable.

Después me tocó la Layla Raña, una profesora de teatro, enfocada en enseñarnos como mejor respirar y experimentar los efectos de distintas formas de respirar con el hablar o incluso el cantar.
Si, nos mantuvo toda la sesión de pie, haciendo cosas, yendo y viniendo, con un final en que cada uno le cantaba al del lado, cuanto lo amaba, en un solo que todos atendían y que no pasó desapercibido por nuestra biología sin dejar huella.
Fue tal mi sorpresa y fascinación con la materia de su enseñanza, que le pedí nombre, mail y teléfono, para considerar seriamente meterme en alguno de sus talleres.
Excelente.

Y para terminar Marco Palma, que en un tono más espiritual oriental, nos sometió a distintas experiencia, como la de pararnos frente a una persona, mirándonos en silencio, por su buen minuto, para luego cambiar, unas cinco veces de persona. El último de esa secuencia, sería mi partner en un ejercicio de dibujo en bloc de colegio, con lápiz y luego lápices de colores. Mi partner comentaba libremente mis obras de arte y lo mismo hacía yo con la suyas.
el mago Juan Esteba Varela
Mientras nosotros dibujábamos absortos, Marco leía de cuando en vez, frases profundas, trascendentes, que penetraban en nuestra mentes en estado de apertura por el ejercicio.
No se que huellas dejaron todas estas cosas, pero sospecho que más de las que yo sospecho.

De ahí nos fuimos al salón principal, donde volvimos a hacer el rito del evento de junio, donde en un ambiente de penumbras, circulaba una barca luminosa, donde todos íbamos depositando nuestros propósitos para la vida. Mientras esto ocurría, Ian Contreras decía algunas palabras, en forma intermitente con una cantante lírico ancestral, al otro lado de la pista.

Cerraron el día el matrimonio de Paulina Sepulveda y Alejandro Magni, después de lo cual concluimos y yo recorrí el lugar abrazando y despidiéndome de varias personas.

Un día para recordar y pensar, sentir y reflexionar en sus efectos al ser. Una profunda experiencia.