Puedes ver a
Chris Ryan hablando en TED y a Cacilda con Chris en
este video.
El tema del sexo siempre ha sido un tema difícil, sensible y medio tabú. Y aquí lo toman desde que el humano es humano, hace como 200.000 años.
¿Cómo eramos los 190.000 años antes que surgiera la agricultura, que al parecer lo cambió todo, por esto de necesitar apropiarnos del terreno que cultivamos, para que sus frutos sean de quienes se dieron la tarea de sembrarlo y cultivarlo. Surge la propiedad privada de todo lo productivo y empezamos a ver a la mujer como un bien productivo, del que nos apropiamos tambien; y viceversa. Porque la mujer también consiente la transacción, para asegurarse estabilidad económica y protección para la progenie.
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| Cacilda y Christopher Ryan |
Pero la evolución nos hizo biológica y psiquicamente de alguna manera; conformó nuestra naturaleza. Y las imposiciones de este nuevo sistema económico, institucionalizó a través del Estado y las iglesias, normativas que penetraron las culturas, imponiendo normas sociales muchas veces con alta fricción con nuestra naturaleza e instintos.
La pregunta de fondo del libro es cual es nuestra naturaleza ancestral. Cómo somos de verdad.
Y, las conductas, sexuales en este caso, no dejan rastro arqueológico.
Lo que si deja rastro, es el resultado de todo ese proceso, en la forma de conductas y anatomías, que si se pueden estudiar y comparar con nuestros primos hermanos, los chimpancés, bonobos, gorilas, orangutanes, gibones.
La pregunta más dura, es si somos monógamos de verdad o es una imposición difícil de nuestra cultura.
Al comparar tamaños y conformación de órganos sexuales con nuestros primos simios, queda claro que somos treméndamente sexuales. Superamos a todos los demás. Nos gusta parejo y de corrido.
Una conclusión que sacan tempranamente los autores, es que el sexo en el caso de los humanos es mucho mas social-relacional que reproductivo.
Incluso, que el desarrollo de nuestro cerebro, se debe a la riqueza tanto de nuestra sexualidad como del lenguaje. Ambos factores estimuladores de la cohesión social.
En la época victoriana de Darwin, se pensaba que la mujer era reticente al sexo; no le entusiasmaba mucho la cosa. Incluso sacralizaron tanto al sexo como a la mujer. Algo de eso aun queda, cada vez menos.
Ahora si miramos el desacople de los ritmos de excitación sexual en los hombres y las mujeres, llama la atención que en 200.000 años este no se hubiera sincronizado.
Incluso, observamos que los hombres se excitan rápidamente y pueden llegar al orgasmo también con bastante facilidad; y ahí en general mueren o necesitan un receso.
La mujeres en cambio son de lenta excitabilidad y cuando llegan al orgasmo pueden seguir a un siguiente y otro y otro mas.
Queda, de leer el libro, que las mujeres son mucha más sexuales que los hombres, aunque tienen algún desajuste entre la cabeza y la excitabilidad. Se excitan más de lo que piensan que se excitan y en la conversación pueden darle menos importancia al tema de lo que los hombres lo hacen.
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| Bonobos del Congo |
Y otra cosa, las mujeres meten mucho más ruido, lejos, que los hombres en el momento y cercanía del orgasmo.
Bueno, qué piensan los autores de todo esto. Que somos por naturaleza de varias parejas sexuales, ambos. Y que cuando la mujer aúlla en el sexo, lo que está haciendo es avisarle a otros machos del vecindario que estará disponible para más, en un rato.
De hecho los bonobos son así; una hembra se puede cruzar con varios machos en un mismo día.
Hay otros argumentos contundentes que te pueden dejar medio convencido que esto de la monogamia es un ideal pro familia, básicamente.
En la práctica los hombres, y las mujeres, viven relaciones paralelas, que en general escondemos, lo que nos hace vivir en el doble estándar, de hablar en un sentido y practicar en otro. Con sus correspondientes consecuencias a la psiquis y la concivencia.
Un aspecto que me dejó preocupado, es esto de que las mujeres que toman anticonceptivos, nublan o oscurecen sus capacidades de captar bien si el otro es "la pareja" de uno o no. Hay muchos casos, dicen, que parejas que se casan y dejan de tomar píldoras anticonceptivas, cambian su sintonía con el hombre que tienen en la cama, dejando de sentir atracción por él, lisa y llanamente.
Hay frases para el bronce en el libro:
"El requisito de un buen matrimonio, me parece a mi, es la licencia para ser infiel", de Carl Jung, en una carta a Freud el 30 de enero de 1910 (pag 350)
"Se puede elegir lo que se hace, pero no lo que se quiere", de Arthur Schopenhauer (pag 70)
"Lo que no se usa, perece".
El libro está lleno de referencias a autores y estudios. Da la impresión que este espacio está abierto a interpretaciones y es de fuertes discusiones. No hay nada establecido y el campo está abierto al diálogo y la exploración.
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| mujeres del pueblo Mosuo de China |
Uno de los casos más notables, es el del pueblo
Mosuo, del suroeste de China, donde las mujeres tienen una autonomía y ubicación en la sociedad, como no había visto nunca. A las jóvenes cuando entran en edad fértil, se les construye una pieza en la casa, con una puerta hacia el exterior. Pueden invitar a quien ellas quieran, pero el invitado, debe salir temprano en la mañana.
Los hijos son criados por la familia; hermanos y hermanas, y tienen muchos tíos.
El gobierno chino ha hecho lo posible por detener estos modos indeseables, pero no lo han logrado. Su problema actual es que se han transformado en un atractivo turístico de importancia. (pag 161 a 166 del libro)
Concluyendo, pareciera ser que vivimos bajo una normativa que más parece una camisa de fuerza sobre nuestra naturaleza más promiscua, no sabemos cuanto.
Que las restricciones a nuestra sexualidad producen muchos conflictos, violencia y aberraciones, que si pudiéramos saber más en propiedad de nuestra naturaleza y flexibilizar algunos eslabones y normativas culturales, podríamos tener más satisfactorias, placenteras, afectuosas, comunidades.
Y cuidando la familia, que pienso es la que más sufre con estas prácticas de hacer reventar la relación cada vez que uno de la pareja se ve envuelto con otro u otra, algo tan natural en nuestros antepasados y primos hermanos.
Calidad de vida, buenas relaciones, afectuosas y familia unida, son valores que buscaría a través de una ampliación de mente y conocimiento fiel de nuestra naturaleza, y menos inquisiciones bien intencionadas.