lunes, septiembre 14, 2026

Libro Parásitos de la Argentina de Marcos Ayerra

Leyendo este libro de Marcos Ayerra tuve una sensación extraña: la posibilidad de un estallido social visto desde otro ángulo. No el de las consignas ni las movilizaciones, sino el de los miles de abusados por los parásitos múltiples que hay en cada país, en este caso en Argentina.


Una metáfora personal que se vuelve país

El autor tuvo una experiencia de salud que lo marcó. Siendo un tipo sano y deportista, empezó a decaer sistemáticamente, sin explicación, hasta que un buen médico detectó que tenía parásitos. Supo del remedio, lo aplicó, y poco a poco se fue sanando por completo.

De eso trata el libro: de la enfermedad de Argentina, producto de siete parásitos que Marcos Ayerra identifica y recorre a lo largo de sus páginas. ¿No es notable que un país entero pueda describirse con la misma lógica que un cuerpo enfermo?


La industria del juicio

El primero lo conozco de cerca, aquí en Chile, aunque el libro lo describe como la mafia judicial argentina. Un empleado de ingreso reciente a una empresa es despedido por pillarlo robando. Este demanda a la empresa, con un abogado elegido ad hoc, en un tribunal también ad hoc, por una suma exorbitante. Y gana el juicio.

Recuerdo a un amigo mío que pilló a un empleado robando salmones. Le descerrajaron el locker y ahí estaban, varios salmones. Lo despiden y él demanda. Gana el juicio con jugosos dividendos, por el indebido procedimiento de forzar un recinto privado. Recuerdo la furia de mi amigo, e imagino las decisiones que tomó después, ninguna a favor de seguir siendo empresario.


Gremios, impuestos y prebendas

Después vienen los excesos gremiales: sindicatos fuertes que se nutren de una caja basada en aportes no menores de los empleados, sin preguntarles nunca si querían pertenecer o no. Alianzas entre políticos y dirigentes gremiales poderosos, que usaban ese poder para movilizar gente a favor de esos mismos políticos.

Y las prebendas, ese entramado de favores y privilegios que el Estado reparte entre unos pocos mientras el resto paga la cuenta.

Después está la carga impositiva. Argentina sostiene más de 140 impuestos, tasas y contribuciones entre nación, provincias y municipios, aunque solo seis de ellos concentran cerca del 85% de toda la recaudación. ¿Para qué sirven entonces los más de 130 restantes, salvo para justificar burocracia y desincentivar el trabajo formal? Sería tan fácil eliminarlos.


La burocracia absurda

Para importar cualquier cosa hay que obtener la firma de algún funcionario. Terreno fértil para la corrupción. Y por otro lado, burocracias que pretendían proteger a empresarios locales, de manera que no tuvieran competencia extranjera. Todo este tipo de trabas está siendo atacado por el nuevo gobierno de Milei.


La informalidad como síntoma

Me llamó especialmente la atención el ataque a la informalidad. Un número no menor de personas que trabajan en empresas lo hacen de manera informal, eludiendo así el pago de impuestos y sus aportes al sistema de salud y de jubilación. El número de informales en Argentina es monumental, y de ahí las pésimas jubilaciones y la pobreza extendida.


¿Quién paga estos costos?

Todos estos costos dificultan el arranque del país, el camino de vuelta a lo que alguna vez fue: uno de los más ricos del mundo. Y los culpables de todo esto, la propagada corrupción nacional, son los que Ayerra llama parásitos, sembrados y multiplicados por gobiernos de izquierda y gobiernos populistas por igual.

Claro que hace falta un estallido social, pero no el de siempre. Uno que venga de ese mar de gente sin poder, resignada, acostumbrada a soportar estas malas prácticas.

¿Será Milei la solución?

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