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lunes, enero 31, 2022

Libro The visionary window de Amit Goswami

Quinto libro que leo de Amit Goswami. Se trata de un hombre de las tradiciones espirituales del oriente, que se va a occidente a mirar los avances de la ciencia, en particular de la física cuántica. Y lo que ve, lo interpreta distinto que los occidentales. A estos les ha costado bancarse a Goswami. No sé porque a mi me resuena bien toda su perspectiva.

La física cuántica llegó a demostrar que la materia no era tan material. El átomo de Bohr resultó ser espacio vacío, gobernado por unas funciones de onda que daban la probabilidad de que un electrón se materializara aquí o allá. Pero que en lo fundamental no había nada. Era necesario que apareciera un agente consciente para que la materia apareciera. Y nadie entiende nada.

Amit Goswami

Goswami se pega el salto cuántico y dice, lo que pasa es que el universo es pura conciencia, pura posibilidad, y la materia es solo una manifestación de la conciencia. Trágate esa.
Está diciendo  que la materia es un epifenómeno de la conciencia y no lo que nosotros venimos pensando, que la conciencia es un epifenómeno del cerebro; de la materia.
Pienso que esta es una mega transformación de paradigma. Lo que viene es ir viendo todas las implicancias de esto.

Vivimos en un mundo materialista, te cabe alguna duda ? La ciencia la lleva, con teorías como la de Darwin, que ven una evolución aleatoria sin sentido, propósito o dirección. Ni Dios.
Con esa mirada hemos venido degradándolo todo, desde la naturaleza, hasta los valores y la convivencia. La cosa se ve bastante fea en general. O no, cómo lo ves tú ?

Los electrones hacen saltos cuánticos; de un orbital al otro, desapareciendo de este y apareciendo en el otro; así de golpe.
Goswami dice que nosotros también podemos hacer saltos cuánticos de creatividad, de golpe, de una. Solo hay que seguir su proceso. Necesitamos tener acceso a nuestro yo cuántico, sin abandonar al ego.
Primero preparación, que consiste en estudiarse toda la materia del tema donde queremos ser creativos. Luego pasamos al proceso de incubación, donde no hacemos nada; descansamos, nos distraemos, simplemente somos (be). Volvemos a la preparación, seguimos indagando, conversando, del tema que nos ocupa y luego, de nuevo a la incubación, donde cosas pasan a nivel del inconsciente, dice Goswami. Y de repente, salta la liebre, de cualquier parte. Nos surge decir Ahá. Viene de algún lado la idea genial, la idea creativa, el insight. Y luego terminamos con la fase de la manifestación, en que le damos forma útil a la idea creada. 
La preparación y la manifestación son gobernados por el ego, y la incubación como el salto cuántico de la conciencia, son del yo cuántico, que conecta con la conciencia superior.
La racionalidad solo sirve, opera, en las fases del ego, de la preparación y la manifestación. Es necesaria, pero no es la gran cosa, como venimos pensando.

El pensamiento, puede procesar información o significados. Son los significados los importantes. La información se la está llevando la tecnología, las máquinas, los computadores. Goswami dice que el pensamiento, es cuántico. Pues se puede transmitir de una persona a otra sin señal en la comunicación (telepatía). Eso es lo que hacen las partículas elementales entrelazadas (entangled), se comunican sin mensaje, a velocidades superiores a la velocidad de la luz. (experimento de John Bell)
El pensamiento ocurre en la conciencia, en el cuerpo mental, que es sutil, está fuera del espacio tiempo y es inmaterial. Empiezas a sentir los mismo mareos que yo ?

Según Goswami esta es la mejor imagen de la leve conexión entre el ego y el yo cuántico (adivina cual es cual):

Si el universo es pura conciencia, el equivalente al Big Bang, es el evento cuándo la materia  se materializa o manifiesta.
Según lo que la física cuántica ha descubierto solo la presencia de un agente consciente, es capaz de colapsar la materia desde el espacio de posibilidades donde permanece como potencia.
Se ha descubierto la existencia de un plano de realidad en que el espacio y el tiempo no corren, un espacio sin materia, donde el pasado, el presente y el futuro están ocurriendo al mismo .. no tiempo.
Y la idea de que el universo se podría crear en retrospectiva. Aquí me tuve que tomar un mariamín, porque el mareo era excesivo.

La célula sería el primer ser vivo capaz de distinguir hasta donde llego yo y que no soy yo. Conciencia se le podría llamar a eso. Y con la vida de esta célula, nace el tiempo de verdad. 
La aparición de la primera célula fue un salto cuántico evolutivo, con propósito, algo completamente fuera de pauta de la teoría de la evolución de Darwin, según Goswami.

Coherentemente con esto de que el universo es conciencia y que la materia es una manifestación de la conciencia. Nosotros, según Goswami y las antiguas tradiciones orientales, tendríamos cinco cuerpos. Uno material y cuatro etéreos, no locales (donde no corre el espacio-tiempo), de conciencia. El primer cuerpo sutil es el vital, que tiene los programas y mapas del cuerpo y le da la vitalidad; ahí habitan las emociones. El segundo cuerpo es el mental, donde transitan nuestros pensamientos y significados. El tercer cuerpo sutil es el intelectual donde residen los arquetipos, los valores se podría decir. Y el cuarto, es el espiritual, del gozo de sentirse uno con el universo.
Cuando nos morimos, obviamente muere el cuerpo físico, pero hay cuatro cuerpos más que siguen cascando. Hemos sido célula, planta, lagarto y ahora humano. Y quien sabe que seguiremos siendo.
No será mucho ?

Desde esta perspectiva, el trabajo de transformación personal es central. Lo primero es desplazarse desde el ego al yo cuántico, o tenerlo muy a la mano, pues parece que al ego siempre lo necesitaremos.
Goswami recomienda cuatro vías de trabajo para esto: el trabajo a través de las buenas obras, la devoción, el estudio y la meditación. Cada uno elige a su gusto y puede probar varias sendas simultáneamente.
Esto te saca del ego y te pone a disposición de la creatividad fundamental, de alto vuelo, de la que estamos hechos constitutivamente.

Bueno, esta ciencia de la conciencia, como la llama Goswami, conecta a través de una ventana visionaria (título del libro), el mundo de la ciencia con el mundo de la espiritualidad, de la conciencia. Dos mundos que producto de los descubrimientos de la física cuántica debieran empezar a conversar en serio y encaminarse hacia una espiritualidad científica ????
Y de ahí a la conversación entre todas las religiones, un paso.

Un libro removedor de paradigmas, que puede generar muchos anticuerpos, pues nuestro cableado apunta completamente en otra dirección. Si te resuena bien, podrás terminarlo, sino no.

lunes, octubre 04, 2021

Libro Quantum Economics de Amit Goswami

Somos, algo distinto de lo que venimos pensando que somos.
Esto a partir del planteamiento de Amit Goswami de que la base de la realidad es la conciencia y la materia es simplemente una manifestación de la conciencia.
Desde esta perspectiva, somos conciencia, con cuatro cuerpos, en esa dimensión de la conciencia, que es inmaterial, fuera del espacio tiempo, no local, como lo llaman los físicos cuánticos.

El sistema económico que nos rige parte de otro supuesto. De que somos exclusivamente materia y las partes subjetivas de nuestra experiencia son simplemente emanaciones del cerebro material.
Somos verdaderas máquinas y la economía que nos gobierna es fundamentalmente materialista y por eso se mide por el PIB, que mide la cantidad de productos y servicios de un mundo productivo material.

La economía cuántica de Amit Goswami, incorpora los elementos sutiles que nos constituyen. Las piezas fundamentales que aparecen, son el mundo vital, mental de significados, una creatividad mayor con acceso a los planos arquetípicos de una realidad supramental a través de la intuición y la dimensión espiritual.

Inmediatamente sobre el cuerpo material, estaría el cuerpo vital, que tiene los planos y campos morfogenéticos (Sheldrake), que conectados a los órganos principales a través de los siete chakras, le indican a los ADN de las células, qué proteínas sintetizar.
A mi me faltaba en mis indagaciones de la embriología, entender cómo las primeras células, que eran todas iguales, alteraban su norte, sintetizando proteínas propias de los órganos que iban a formar. Estas especie de programas de software, que serían los campos morfogenéticos, cubren ese vacío explicativo.

Bueno, nuestro sistema de producción industrial, al procesar los materiales que serán nuestros alimentos, cosméticos y medicamentos, al no considerar esta dimensión, destruyen toda o buena parte del plano vital de la materia que procesan y que terminaremos consumiendo, con el efecto en ingredientes lavados de vitalidad.
La propuesta de Amit Goswami, es hacernos expertos en detectar y medir energía vital de los alimentos, por ejemplo, para cuidar que en los procesos productivos ellos no desaparezcan.
Siendo la energía vital una forma de energía inmaterial, la única forma de detectarla es por métodos derivados, como las imágenes Kirlian.

En el siguiente cuerpo sutil, que sería el mental, se procesan los significados. Son algo muy distinto a la información, que es a lo que estamos abocados hoy.
Este ámbito de cosas en el mundo está fuertemente monopolizado por los sistemas educacionales, universidades y esas cosas, que se han desplazado en dos sentidos: primero están atrapados por el paradigma materialista científico, que ha terminado siendo un dogma, y se han convertido en un negocio, donde lo que prima es la rentabilidad y en algunos casos los estupendos sueldos y bonos de los profesores. Un negocio de certificaciones, donde el significado pasó a segundo plano en importancia.
Esto hay qué liberarlo señala Goswami. Liberar por una parte a los gestores de significados del dogma materialista científico y por otra del sistema educacional hoy vigente. Abrirse al online, para empezar (está pasando).

La creatividad, que la divide en tres modalidades, no ha despertado a la creatividad fundamental, que es aquella que conecta con el cuerpo supramental del espacio no local, inmaterial, donde residen los arquetipos, que son ámbitos de valores y desarrollo, que serían los siguientes: abundancia, bondad, amor, verdad, belleza, plenitud, justicia.
Esta creatividad requiere una sensibilidad atenta a las intuiciones, que vienen de ese lado, en forma abrupta, de golpe, suavemente. Esto requiere conectarnos más con nuestra interioridad y sus leves movimientos subjetivos.
Amit sugiere liberar el cultivo y desarrollo de los valores de las iglesias y abrirlos al mercado.

Una economía que expanda su ámbito de acción de la materia a los planos sutiles, sería la economía que nos liberaría de los ciclos económicos y reduciría fuertemente los precios de la salud, cuando se incorporen e integren todas las medicinas alternativas, dejando las alopáticas (tradicionales) al ámbito de las urgencias.

El desarrollo de la conciencia, además liberará nuestra psiquis de los imperativos consumistas, tan bien manipulados y condicionados por la publicidad y el marketing, de esta forma de economía capitalista.
Una visión alternativa del tema de la economía, que me pareció más que interesante.

miércoles, julio 21, 2021

¿Es la materia donde todo se asienta o es la conciencia?

Hoy día visualizo el átomo como espacio vacío, en que algo de repente hace que un electrón, un protón o un neutrón, colapsen, se materialicen y hagan su aparición en la realidad.
Ese algo que hace que esto suceda, parece ser que es la conciencia.
Otra cosa, cuando un electrón salta del orbital s al orbital p, desaparece del orbital s y aparece en el orbital p; no viaja de un orbital al otro.
Todo esto es enseñanza de la física cuántica.

Por eso la nueva concepción del átomo dice que los electrones y protones no están ahí, lo que está ahí es la posibilidad de que estén.
¿Qué tipo de realidad material es esta? Me produce una sensación de inestabilidad, de que no hay suelo firme donde pararse.
El suelo firme que emerge es el de la conciencia.

Entramos en contacto con la conciencia a través de nuestra experiencia. Nuestra experiencia de nosotros mismos se asienta en la conciencia; sino, estamos en la inconsciencia.
La conciencia es .. una cosa, que está ahí, está claro, pero como no la hemos podido medir, la hemos venido obviando. La hemos llamado, alma, espíritu, incluso atención, últimamente, presencia presente.

A nivel de la experiencia, hay cuatro objetos que podemos reconocer: las sensaciones a través de las cuales percibimos el mundo material; lo que sentimos por nuestras emociones; las ideas de nuestros pensamientos; y las intuiciones.
Todas ellas habitan nuestra experiencia diaria. Habitan en nuestra conciencia.
Todo este es territorio al que la ciencia no ha podido acceder.

Amit Goswami, físico cuántico de origen hindú, me aporta otra información respecto de la conciencia.
Una persona con muerte cerebral tiene una conciencia muy despierta que merodea, viendo todo lo que pasa a su alrededor, a pesar de estar en la mesa de operaciones, inconsciente.
Dos personas que han meditado juntas y que lo han hecho conscientes de la presencia del otro y que han puesto la intención en conectarse mientras meditan, quedan conectadas, en una forma que llaman entrelazadas, o entangled.
Si después las separan y las ponen a cada una en jaulas de Faraday, osea sin posibilidad de que ninguna señal electromagnética los conecte; les ponen electrodos en la cabeza, conectados a una máquina que produce electroencefalogramas. A una de ellas le producen impresiones luminosas frente a su cara. Esto produce una impresión en el cerebro que el electroencefalograma refleja.
Bueno, al otro, que está lejos y no recibe estas impresiones, su electroencefalograma, refleja prácticamente los mismos efectos que el otro, sin ningún estímulo. Claramente, las dos personas quedaron conectadas, de alguna forma. Y sin ninguna posibilidad de que algún mensaje viaje de uno al otro.

Cual es la interpretación que hace Amit Goswami de este experimento de laboratorio; bueno, que la conciencia, es .. una cosa, que no obedece las reglas del espacio-tiempo en que nosotros nos movemos en nuestra materialidad. Se dice que es no local; que no tiene localidad.

Hay otro experimento, de un computador con un programa que produce ceros y unos en forma aleatoria, que han demostrado que el resultado puede ser afectado a voluntad por una persona meditando en su cercanía con la intención puesta en obtener más ceros, por ejemplo. Se ha demostrado que afecta el resultado.
Lo sorprendente, es que si se hace el experimento y sin mirar sus resultados, se guardan en un sobre sellado. Y 90 minutos después, el meditador se conecta e intenciona, ceros o unos. Luego se abre el sobre y el resultado refleja el efecto del meditador, afectando el experimento, que se hizo 90 minutos antes.
Esto confirma que el efecto de la conciencia intencionada, es independiente de las dimensiones del espacio-tiempo.

Estamos entonces, frente a un fenómeno, la conciencia, que estaría en la base de todo lo existente, lo material por de pronto, y su influencia o efecto, opera sin mensajes, en el objetivo, independiente del espacio; y también, sorprendentemente, independiente también del tiempo.

La conciencia, está en todas partes, nos conecta a todos, y es la base de todo lo que existe.
¿Qué implicancias tiene esto ?


Referencias:
Amit Goswami: Science within Consciousness and the Future of Human Evolution
Dr Amit Goswami - 'Consciousness, Quantum Physics and Being Human' - by Iain McNay

miércoles, agosto 04, 2021

¿Quién soy yo ? ¿Qué es la realidad ?

Según el físico cuántico de origen indú, Amit Goswami, hay dos realidades.
Una, es la realidad a la que estamos habituados, que tiene espacio y tiempo. Donde las cosas están separadas unas de otras y donde la comunicación requiere tiempo.
Y existe otra realidad, donde no existe la separación, donde la comunicación llega en forma instantánea al destino, sin mensaje, donde no hay espacio ni tiempo, donde todo es una y la misma cosa; donde todo es .. conciencia.

Por otra parte, dice Amit Goswami, existen dos yoes en cada uno de nosotros.
Uno es el Ego, tan conocido. Cuando estamos en el Ego, un examen con FMRI, indica una pequeña zona del cerebro activada.
El otro yo, se activa cuando experimentamos amor, o cuando somos especialmente creativos, en donde el examen del cerebro con FMRI, indica que prácticamente todo el cerebro está activado. Y quién dirige esta orquesta, se pregunta Goswami; es el otro yo, al que llama “yo cuántico”.

Este yo cuántico, tiene acceso, a ese segundo dominio de realidad, a través de la conciencia, donde no existe espacio-tiempo y donde todo reside. Desde ahí emergen, brotan nuestras ideas más locas, nuestras más lúcidas creaciones.

El átomo cuántico no tiene ninguna partícula de materia presente. Solo tiene espacio probabilístico de la posibilidad que se materialice una partícula, única y exclusivamente con la presencia de un observador consciente.
Por eso Einstein le decía a un amigo, tu crees que si no miramos la luna, no está ahí ? Einstein tenía serias dudas de estas aseveraciones de los cuánticos.

En ese segundo dominio de realidad, somos todos uno. Por eso nuestra profunda añoranza de religarnos. De ahí todo el sentido de la religión.

La espiritualidad no es más que experiencias de conexión con ese otro dominio de realidad, del que somos parte a través de la conciencia, del amor, de la creatividad.
El amor verdadero sería aquella experiencia de unidad con ese otro en particular. Cuando lo queremos atrapar para nosotros, poseerlo, apropiárnoslo, nos pasamos al Ego y la cosa se degradó.

Goswami, señala que todas estas cosas son demostrables científicamente, con experimentos de laboratorio. Habla de una ciencia espiritual.
Empiezo a temblar; esto es un terremoto demasiado grande.

Experimento 1. A dos meditadores se les pide que mediten uno al lado del otro y mediten sintiendo que está el otro al lado. Con ello persiguen conectarse a nivel de conciencia; entrelazarse, entagletearse (de la palabra entangle en inglés).
Luego los separan a una buena distancia y a cada uno lo meten en una jaula de Faraday y les conectan a ambos, electrodos en la cabeza para estar viendo cómo opera el cerebro. Que estén en jaulas de Faraday significa que no hay ninguna posibilidad que se manden mensajes electromagnéticos entre ellos.
A uno de ellos lo someten a estímulos visuales con un foco que prenden y apagan al frente. Ello produce activación de ciertas zonas del cerebro. El otro no recibe estímulo alguno.
Bueno, ¿qué crees qué le pasa al segundo meditador?
Tiene las mismas reacciones cerebrales de estimulación de las mismas zonas del cerebro en los tiempos simultáneos que el otro.
Claramente están comunicados sin mensajería entre ellos. A través del dominio de realidad sin espacio-tiempo, sin separación espacial entre los dos.

Experimento 2. Disponen de una máquina que genera en forma automática números aleatorios, en este caso, ceros y unos (0’s y 1’s).
Ponen a un meditador al lado de la máquina, meditando y a la vez intencionando que, por ejemplo, salgan más ceros (0’s).
Bueno, el meditador, afecta a la máquina generando más ceros, en un factor de 2,5 % más.
Luego hacen funcionar la máquina y el resultado de esta nueva tanda de ceros y unos, imprimen el resultado, sin mirar, en un sobre sellado.
Más tarde, una hora después por ejemplo, le piden al meditador, que medite intencionando que la máquina haya generado más unos. Lo hace y luego van a ver el resultado guardado en el sobre sellado y ven que hay un 2,5% más unos que ceros en el resultado del proceso de hace una hora.
Conclusión, en el dominio de realidad donde opera la conciencia, el tiempo no existe; todo está ocurriendo en el mismo momento.

No sé qué te parece a ti, pero a mi me parece que esto desatará una mega revolución del pensamiento.


Referencia:
Charla de Amit Goswami

martes, diciembre 07, 2021

Libro Dios no ha muerto de Amit Goswami

Cuarto libro de Amit Goswami que leo. Una de las cosas que más me ha impresionado es lo abocados que estamos en nuestras vidas al mundo exterior.
Efectivamente, somos una civilización materialista y cientificista. Creemos que todo parte de las partículas elementales y de ahí se construye para arriba; causación ascendente, la llama él. Y por ahí se llega a nuestro cerebro, de donde emanan cosas, como nuestros sentimientos, pensamientos, incluso nuestra espiritualidad.

Bueno, Amit piensa, se podría decir, todo lo contrario. Y se fundamenta en una interpretación de los experimentos de la física cuántica, lo que lo hace decir que su interpretación es científica. Él es doctorado en Física cuántica.
La base de todo es la conciencia y la materia es una manifestación de la conciencia

Esa cosa que el materialismo vigente elude, que es la conciencia, sería el epicentro y fuente de todo lo que nos constituye. Eso nos fuerza a poner la mirada en nuestra interioridad, cosa a la que nos insta Amit en su libro.
La conciencia puede estar, dormida profundamente, dormida soñando, despierta o en estados positivos o elevados.
La conciencia es no local, lo que significa que no se atiene a las dimensiones del espacio-tiempo de nuestra realidad.
Nuestra conciencia es el medio a través del cual conectamos con los campos sutiles; que son varios.

El demostrado fenómeno de la comunicación entre personas sin señal, se acomoda bien a la idea de que use cuerpos sutiles no locales que nos constituyen.
A este nivel, no local, todos somos uno. Y por ahí, ni siquiera hay que mover nada de un lado para otro.
Esto lo tenían claro los Vedas, que se saludan con la palabra Namasté, que significa te saludo desde ese punto donde tu y yo somos la misma cosa. Conocimiento milenario.

Cuatro cuerpos sutiles nos constituyen según Amit. El cuerpo vital, donde residen los campos morfogenéticos, que pautean a los ADN de las células de los órganos, para sintetizar las proteínas propias de ese órgano. De este cuerpo brota la energía vital y unos cosquilleos en los chakras, qué son los sentimientos, que procesados por el cerebro son las emociones. El cuerpo mental que procesa los significados, a través del pensamiento. El cuerpo supramental donde residen los arquetipos de los valores, como el amor, la belleza, la justicia. El siguiente cuerpo es la fuente de todas las posibilidades, o Dios.

Osea, a través de la conciencia, tenemos acceso directo a Dios. Dice Amit que el mismo Jesucristo decía esto.
Nuestra forma corriente de operar activa esa parte del yo que llamamos Ego. El Ego está sujeto a todos los condicionamientos que hemos recibido y es el que mantiene, construye y conserva el relato del yo que somos; que creemos que somos. Para operar en el mundo necesitamos al Ego y mientras más maduro mejor.
Pero hay otro yo, el yo al que se accede en la meditación, que es curioso, pues es un yo más bien vacío, más bien como un yo nada. Este yo, que es pura conciencia, es capaz de acceder a los distintos cuerpos sutiles que nos constituyen, e incluso al campo donde residen todas las posibilidades, que es territorio de Dios.

Dios no ha muerto, dice Amit y está al alcance de nuestra mano.

Por ejemplo, en el proceso creativo fundamental de la conciencia, Amit distingue cuatro pasos:

  1. Preparación
  2. Incubación (procesamiento inconsciente)
  3. Inspiración súbita (salto cuántico)
  4. Verificación o manifestación

La etapa de preparación, es la de estudio, googleo, lecturas, conversaciones, recabando todo lo que se sabe de la materia en cuestión.
La incubación, es una especie de sentarse a empollar todo lo que se ha aprendido o recabado. No hay que pensar mucho aquí, pues el que trabaja es el inconsciente.
La inspiración, es súbita, una especie de salto cuántico, como cuando los electrones saltan de orbital, en que desaparecen de una órbita y aparecen en la otra. En esta fase accedemos mágicamente al campo donde todo es posible y elegimos la posibilidad que queremos que se manifieste. Un acto inconsciente, por de pronto. Es la conexión de la musa, de la divinidad.
La verificación o manifestación, es cuando maestreamos el producto de la inspiración en un producto útil. En todo caso, este proceso creativo puede ser de instancias externas como internas.

En  nuestra cultura, la conciencia es un objeto obviado, que va quedando claro, debemos rescatar y volver a poner en su posición gravitante de nuestras preocupaciones. Si es lo que somos al final de cuentas y es lo que nos sobrevive cuando morimos, dice Amit.
Más cultivo de la interioridad, soltando el excesivo foco en hacernos de bienes del mundo exterior. No vinimos a eso; se nos había olvidado.

Dios mediante.

jueves, septiembre 16, 2021

Libro El libro que lo responde todo de Amit Goswami

Amit Goswami despliega en este libro un cambio de paradigma basado en su interpretación del mundo que sus estudios de física cuántica le presentan.
La realidad en que vivimos en la actualidad, la realidad interpretativa en que vivimos, se basa en un materialismo científico radical. Todo lo que existe se basa en la materia, que parte de las partículas elementales en un proceso constructivo ascendente. Hasta llegar al ser humano con su notable cerebro. Todas las experiencias “internas” que vivimos, según esta interpretación, serían efluvios del cerebro material.

Los experimentos de física cuántica se tropiezan con el observador consciente, factor determinante en el comportamiento de la luz, por ejemplo.
Estos mismos experimentos muestran una realidad en que existe comunicación sin mensaje. Que los cuerpos se entrelazan y comunican de formas paradójicas en la realidad material, en que la máxima velocidad es la de la luz.
Otros experimentos muestran la potencia de la intención del observador consciente, que es capaz de alterar resultados de máquinas generadoras de números aleatorios.

Y concluye que, la conciencia es el fundamento de todo; de todo. Y no la materia. Que la materia es una manifestación de la conciencia. Sabías tú, que cuando un electrón cambia de orbital, no viaja de uno al otro, sino que desaparece en uno y aparece en el otro ? ¿Adonde se fue en el intertanto? Al otro lado, al lado de la potencialidad, al lado de la conciencia.
En la realidad de la conciencia, de la potencialidad, no corre el espacio-tiempo, no hay espacio tiempo. Todo es una y la misma cosa, todo es conciencia con su potencialidad.

Nosotros somos seres que tenemos un pie en la realidad del espacio tiempo y otro pie en la realidad de la potencialidad, sin espacio tiempo. Nuestro medio de interconexión es la conciencia.
Somos seres con cuatro cuerpos. Uno material; el único que en realidad consideramos la mayoría del tiempo. Otro vital, en donde residen los campos morfogenéticos, que desde el lado no local, del no espacio tiempo, pautean a los ADNs para producir las proteínas propias de cada órgano y que es de donde fluye la energía de los sentimientos que nos habitan. Otro cuerpo es el mental, donde se procesan las ideas y significados, que configuran en buena medida el mundo en que vivimos. Y finalmente el cuerpo ultra mental, de la intuiciones, que procede de los arquetipos que son la fuente de los valores y nicho de nuestras actividades principales.

Nuestras enfermedades pueden provenir de alteraciones en cualquiera de estos cuatro cuerpos. Nosotros, nuestro sistema de salud, en general, solo mira el cuerpo físico para procesar nuestras dolencias, con las limitaciones que esto implica.
Vivimos en el paradigma materialista científico, que sería tan dogmático, como era en la edad media la religión. Ese paradigma materialista nos hace vernos como seres con un carácter y una forma de ser, que en realidad, pensamos, nunca cambiará. Craso error.

Otra de las variantes del paradigma materialista científico, es que pensamos que la evolución se rige por la aleatoriedad y por lo tanto no tiene propósito. El planteo de Goswami, basado en la experimentación científica de la física cuántica, es que la evolución tiene saltos cuánticos, saltos de transformación espontánea, que vienen de manifestaciones del mundo de la potencialidad, que sí tiene un propósito y una dirección.

El mundo de la potencialidad irradia su influencia desde núcleos arquetípicos, qué serían el amor, la belleza, la verdad, la bondad, la justicia, la totalidad o integridad, la abundancia y el yo o el sí mismo. Estas fuentes, son la raíz de los valores y la materia en que nuestros oficios y profesiones exploran su potencialidad.
La creatividad de mayor envergadura, se produce desde la intención de nuestra conciencia y el acceso a la dimensión no local de la potencialidad. Y se produce en la forma de saltos cuánticos, irrupciones discontinuas.
Goswami sugiere el método del hacer, con intensidad, foco e intención y luego descansar, no hacer nada, solo ser. Es en estos momentos, en este estado, del ser, cuando la conexión con el otro lado se produce y la creación brota. Do-Be-Do-Be-Do, es el término que graciosamente usa para describir esta metodología.

Presenta además Goswami un enfoque para abordar todas las disciplinas, desde este paradigma cuántico, en que conscientes, ahora sí, de nuestro cuerpo vital y los campos morfogenéticos, que diseñan y dirigen todo nuestro operar biológico y según su armonía o desarmonía, generan los sentimientos raíz, que al pasar por la significación del cerebro, terminan en las emociones que nos invaden.
Cuidar la dimensión vital de nuestro cuerpo y de los productos que consumimos, sería un cambio trascendental en nuestra forma de andar por la vida.

Y salir de esta forma netamente informativa del trabajo de nuestro cuerpo mental y volver al rol de buscar significados, que le corresponde, nos sanaría de muchas otras dolencias.
Y quizás lo más importante, si abrazamos la existencia de nuestro cuerpo supramental, en donde brotan nuestra intuiciones y conectamos con nuestra verdadera dimensión espiritual y desde ahí con Dios ...

No, este tipo Goswami, me ha volado la cabeza con tanta idea original, que, lo que más me preocupa, es que resuena positivamente en mi interior. 
Si empatas con estas resonancias, la idea es pasarte el link, el puntero, para ir a buscar conocimiento significativo a esta notable fuente, científica y oriental.

lunes, septiembre 27, 2021

Libro El médico cuántico de Amit Goswami

¿Qué somos? es la pregunta cuya respuesta este libro trastoca.
Según la medicina convencional, somos materia, solo materia. Y de ella emanan cosas como la conciencia, la mente, el espíritu, incluso el amor.
Y si esto es cierto, atención preferencial al cuerpo, en base a ejercicios, alimentación sana, cuidados y controles periódicos. Y a eso veo que estamos bastante abocados.

Bueno, Amit Goswami, lo cambia todo. Motivado por sus estudios de física cuántica, llega a plantear la ciencia de la conciencia. Dice que la materia no es la base de todo, sino que la base de todo es la conciencia. Y la materia es simplemente una manifestación de la conciencia, como se observa en los experimentos cuánticos.

Guau. Esta materia que nos parece tan real, o lo único real, no sería más que una ilusión. Incluso la sensación de identidad que tengo y que acarreo, también sería una ilusión.

Bueno, esto lo cambia todo; en particular, en la medicina.
Somos materia y conciencia, esta última dividida en cuatro cuerpos por sobre el material, insertos en una realidad aparte, donde no existe el espacio tiempo, que los cuánticos llaman, realidad no local.
La mente, esa que piensa y da significados, pertenecería a ese plano de realidad y no sería una emanación de la materia. Sí tendría representaciones en el cerebro, pero su sustancia, si se puede llamar así, pertenecería al reino de la conciencia, inmaterial, no local.

Goswami suscribe completamente la idea de los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake. Estos pertenecerían al segundo cuerpo, muy cercano al cuerpo físico, donde residen los planos y programas, que pautean la formación y mantención de los órganos del cuerpo, dándole instrucciones a los ADN de las células para que sinteticen las proteínas propias del órgano en que están insertos. A este cuerpo lo llama cuerpo vital.
Al que nombré antes, lo llama cuerpo mental.

Los grandes directores de orquesta del proceso evolutivo y de la creación estarían localizados en los arquetipos, localizados en el siguiente cuerpo, al qué llama supramental. Sí, la evolución tendría un norte, una dirección, un propósito. Lo mismo nosotros, en esta existencia y las siguientes. Pues la conciencia nunca muere y cuando nuestro cuerpo muere, la conciencia sigue existiendo.

En todo este contexto, un problema de salud, obviamente no tiene que ver sólo con un problema del cuerpo físico. Puede tener que ver con el cuerpo vital, el cuerpo mental y también el cuerpo físico.
Nuestra salud, tendría que ver no solo con cuidar nuestro cuerpo, sino todos nuestros cuerpos, uno por uno. 

Los sentimientos, serían cosquilleos en los chakras del cuerpo. Puntos o zonas donde un particular e importante campo morfogenético, conecta con el órgano que gestiona.
Como vivimos conectados con el mundo exterior, en nuestra cultura materialista cientificista, no somos muy conscientes de nuestros sentimientos del cuerpo, sino del paso siguiente, que es cuando la mente le da un significado a esos sentimientos y surgen lo que Goswami distingue como las emociones.
Significar esos sentimientos como asuntos debilitantes por ejemplo, produce una represión de ellos, lo que impacta los flujos naturales de nuestras energías locales y no locales, desencadenando enfermedades del cuerpo.

No somos máquinas fijas, que solo se estropean y ahí necesitan ir al médico. Somos seres multidimensionales, con acceso a creatividades insospechadas, si somos capaces de acceder al enorme campo de posibilidades de la conciencia. Incluso si accedemos al cuerpo supramental, donde están los mapas y programas de todos nuestros órganos, podemos llegar a tener instancias de sanación espontáneas paradójicas.
Para acceder a esos territorios, tenemos que saber distinguir a nuestro yo Ego, de nuestro yo cuántico, pues es a través de este último que se accede a los cuerpos más elevados.

Desplazar nuestro foco del exterior y situarlo con preponderancia en el interior y luego poner energía y trabajo en el desarrollo personal, son cosas que caerán por su propio peso.
A mi Goswami me ha destapado la tapa de los sesos. Me presenta un mundo completa y totalmente diferente al que venía trayendo. Uno podría no creer nada de esto, pero a mi se me da que todo esto me resuena demasiado bien.
Además acoge todas las medicinas no convencionales, incluida la homeopatía, ayurveda, acupuntura, etc., patrocinando una medicina integral. Por ejemplo, la homeopatía que diluye al extremo sus sustancias, en un proceso de revolver, en que pareciera que lo que no pierden nada, e incluso propagan, es la energía vital de esas sustancias, que sería la parte de mayor impacto de esos medicamentos.

Bueno, un libro que recomiendo y que abre un territorio infinito.

domingo, marzo 19, 2023

¿Quieres saber en qué voy con mi tema de la conciencia?

Esto le dije a una amiga en una conversación.
Bueno, me dijo.

Mira, todo partió un día en que caí en cuenta de que los cambios significativos que nos hacen falta como país, no son más izquierda o más derecha o más centro, ni más plata aquí o más plata allá. Lo que hacía falta era elevar el nivel de conciencia.
Ojo que no me refería a un mejor nivel en la calidad de la educación, cosa que igual pienso es clave.

Luego vino la lectura de los libros de Yuval Noah Harari. En el Homo Deus dice que el futuro tiene dos derivas, uno la de los robots y algoritmos de IA, que dejarán inútiles a millones, con las consecuencias políticas y sociales de ello.
Y la otra deriva que señala, es que en el siglo XXI nos abocaremos a cartografiar la conciencia. Sii, dije, y por esa ruta me he venido instalando.

Después se me instaló la idea de que hace falta una nueva espiritualidad, pues las religiones e iglesias actuales, están en franco deterioro y no me seducían para nada.
Como tengo este hábito de ir difundiendo en qué ando a través de mi blog, saltó un amigo y me dijo que tenía que leer a Rudolf Steiner (link2, link3), que él tenía algo que decirme al respecto. Y él mismo, me fue prestando uno tras otro, libros de Steiner.
Steiner es fascinante. Ve al ser humano como algo sagrado y por ello vender su trabajo como una mercancía es no entender nada. Ve la educación como desarrollo interior y espiritual.

Después viene mi tropiezo con la física cuántica. Claro, la física cuántica se venía tropezando con la conciencia. En un experimento con la luz y una placa metálica con dos ranuras, si no había nadie mirando, la luz se comportaba como ondas inmateriales, dejando una sombra correspondiente. Pero si aparecía una persona, un agente consciente, la luz cambiaba su comportamiento, aparecían los fotones y la luz se comportaba como partículas, dejando solo dos barras verticales luminosas al otro lado de la placa metálica. Y los físicos materialistas no tenían forma de interpretar este experimento y otros del tipo.

Le escucho decir a una persona que uno de sus temas principales era la conciencia; no una vez, dos veces. Le dije que quería conversar con ella y fue ella la que me preguntó si había leído a Amit Goswami (link2, link3). Ella misma me empezó a prestar uno tras otro libros de él. Estoy muy agradecido con ella, lo mismo del que me prestó libros de Rudolf Steiner.
Amit Goswami es un indú que vivió toda su vida profesional en EEUU como físico cuántico. Hoy está retirado y vive en la India.
Plantea que el universo es conciencia y que la materia es una manifestación de la conciencia. Por eso las partículas elementales aparecen cuando aparece una conciencia a mirarlas; sino, desaparecen. Por eso Einstein le decía a un amigo, tu crees de verdad que si no miramos la luna, no está ? Nooo.
Goswami pulveriza de un plumazo el mundo materialista en que me formé, que pone a la materia en la base de todo y deja a la conciencia como lo fundamental.

Nosotros los seres humanos, seríamos una intersección de dos planos, el dual y el no dual. Por una parte está nuestra materialidad, el mundo que nos rodea, por donde merodeamos, las emanaciones del cerebro, las emociones, sensaciones, ideas … Y por otra la conciencia, que siempre está solo aquí y siempre está solo en el presente. La conciencia verdadera, a la que intentamos acceder a través de la meditación, pertenece a una dimensión no dual, sin espacio ni tiempo. Aaahhh.

Y para remachar todo este tema, están la ECM, las experiencias cercanas a la muerte, de las que tan bien habla el doctor Manuel Sans Segarra, cardiólogo de Barcelona. Cuando los pacientes se mueren en la mesa de operaciones, con muerte cerebral incluida, salen del cuerpo y ven todo lo que está pasando (lo pueden contar después), sienten paz y armonía y si sigue pasando el tiempo, empiezan a avanzar por un túnel de luz, donde se encuentran con seres queridos y sienten amor. La verdad, no quieren volver al cuerpo, que es lo que lograrán los médicos con electroshocks y medicamentos. 

No desaparecemos al morir, seguimos siendo, pero en la forma de conciencia. Y bien.
Ahí voy con el tema de la conciencia, sin desconocer lo que me dice mi amigo el Caco, que soy un pajero mental, pues nada de todo esto, parece afectar mi conducta, ni mi vida en general. ¿Será cierto?
Y qué sigue, si encarnamos todo esto ?

martes, noviembre 23, 2021

Libro Un océano ilimitado de la Conciencia del Dr. Tony Nader

Este libro me llegó mágicamente después de haber leído tres libros seguidos de Amit Goswami, sobre la conciencia. Fue unos días que decía que solo leía a Amit Goswami, este hindú, doctorado en Física cuántica, que vive en Calcuta, jubilado, después de  haber sido académico en EEUU, toda su vida

Plantea lo mismo que Goswami, que la base de todo es la conciencia y que la materia es una manifestación de la conciencia.
Estamos acostumbrados a ver el mundo desde nuestra lente materialista - científica. Por eso, tragarnos esta píldora, no es fácil.
A mi al menos, son los experimentos de la Física cuántica, los que me hacen considerar seriamente este planteamiento.

A través de la experiencia de la meditación, tenemos acceso al silencio de la nada consciente, que toca el océano ilimitado de la conciencia.
Ahí, en ese océano de conciencia ilimitada, todos somos UNO.
Ese océano consciente es la fuente de todo lo manifiesto y lo posible de manifestarse. Por eso acceder a esa Conciencia, nos da acceso a la creatividad más impensada. 

La conciencia manifiesta, que nos constituye, tiene tres actores en uno: el observador, lo observado y el acto de observar.
Vivimos conscientes, tan enfocados en lo observado, que tanto el observador que somos, como el acto de observar, pasan desapercibidos. Estamos absortos en el mundo externo, donde tenemos puesto el foco de nuestra atención.
Cuando ponemos atención en algo, es la conciencia que fluye del observador al objeto observado, que pueden ser objetos del mundo, como objetos de nuestra interioridad, como pensamientos, sentimientos, intuiciones.

El Dr Tony Nader nos dice que a través de la meditación, cerrando los ojos, podemos acceder a nuestro estado trascendental, si silenciamos la mente y torcemos al observador que somos de manera que observe a nuestra propia conciencia.
Ese es lo que se logra con la meditación.
Ahora, si vamos por la vida mirando el mundo, conscientes del observador que somos y del acto de observar en que vamos; llama a esta forma de estar, la conciencia cósmica.

Ahora, si además experimentamos el maravillarnos con la realidad, hemos pasado a la conciencia cósmica glorificada o conciencia de Dios.
Y completa el proceso de ascenso, cuando experimentamos el hecho de la conciencia unitaria, en que realizamos que todos somos uno, a lo que llama Conciencia de Unidad.

Necesitamos realizar, darnos cuenta, que más que materialidad, somos conciencia. Y que esa conciencia es parte de la gran conciencia, donde todos nos encontramos como una y la misma cosa.
Muy loco ? Puede ser. Pero es posible que estas elaboraciones, que empatan con el conocimiento ancestral Veda y que surgen de los últimos descubrimientos experimentales de la ciencia, de la Física cuántica, nos estén poniendo frente a un gran salto de la ciencia a la conciencia.
Un tema para estar atento a él.

miércoles, octubre 20, 2021

Mis notas para la charla "De la física cuántica a la ciencia de la conciencia"

Esta charla fue la provocación para una conversación online, el día martes 19 de octubre, a la que me invitó Javier Martínez Aldanondo de Abra Laboratorio de Aprendizaje.

  • Los electrones que saltan de un orbital al otro en un átomo, no viajan de uno al otro sino que desaparecen y aparecen.
    El átomo de Bohr debe dibujarse como espacio vacío, pues las partículas aparecen con la presencia de un agente consciente u observador.
  • Un rayo de luz dirigido a una placa metálica con dos ranuras, deja una sombra al otro lado como si fuera una onda, pero si aparece un observador (un agente consciente) cambia su comportamiento a fotones materiales, con dos barras de luz en el fondo. El observador determina la aparición de materia en la sustancia de la luz.
  • Dos meditadores que meditan 20 minutos intencionando conectarse, al ser separados después los dos y aislados en jaulas de Faraday, equipados con electrodos conectados a un EEG. A uno de ellos se le estimula con un foco que se prende y se apaga al frente de su vista, genera activaciones cerebrales específicas, que se replican en el segundo observador idénticamente, en una comunicación sin señal.
  • Un meditador intenciona que una máquina generadora de números aleatorios, que dispara ceros y unos, genere más unos. Logra desviar el resultado en un 2,5%
    Incluso si lo hace una hora después que la máquina operó y sin mirar se imprimió el resultado y se guardó en sobre sellado, afecta de la misma forma el resultado.


La interpretación de Amit Goswami

La conciencia es la base de la realidad y la materia es una manifestación de la conciencia.
Adiós al paradigma materialista en que todo se construye a partir de partículas elementales, hasta llegar al cerebro y nuestras interioridades son simples emanaciones dela materia. 

El átomo de Bohr es espacio vacío o más bien, pura potencialidad, que es atributo principal de la conciencia, ser pura potencialidad.

Nuestra experiencia con videntes o canalistas, o por las historias que escuchamos de ellos, nos hacen sospechar que efectivamente existe un plano de realidad, como dice Amit Goswami, en que pasado, presente y futuro, están ocurriendo al mismo tiempo y que estos videntes y canalistas, por algún medio, acceden a ello a mirar.
Existirían de acuerdo a ello, dos planos de realidad, uno con espacio tiempo y materialidad y otro plano de realidad sin espacio tiempo, sin materialidad, donde lo único que hay es conciencia llena de potencialidad.

La magnitud del cambio de paradigma que podría significar que “la conciencia es la sustancia del universo y la base de todo ser o cosa”

Si la conciencia es lo que gobierna todo, es lo que está a la base de todo, nosotros hemos de ser pura conciencia manifestada.
Si dejamos atrás la materia como la base de todo, tendremos que desplazar nuestro epicentro desde el mundo material exterior hacia nuestro interior para empezar. Y tendremos que observar todas las manifestaciones de nuestra interioridad, como formas que toma la conciencia.
La interioridad en el centro.

¿Qué soy yo entonces ? ¿Qué somos nosotros desde la perspectiva de este nuevo paradigma ?

Seríamos cuatro capas de conciencia o cuerpos sutiles y un cuerpo físico.
La conciencia es inmaterial y pertenecería a un espacio fuera del espacio tiempo, que los cuánticos llaman no-local.
Lo que nos mantiene vivos es algo que pertenece al campo de la conciencia inmaterial. Metáfora del micrófono y de la electricidad que le da vida.
Los atributos que podemos identificar de la conciencia en nuestra experiencia son, el elegir, el intencionar, la capacidad de conectar en forma entrelazada y la creatividad espontánea por apertura de canal con el potencial más elevado de la conciencia. La conciencia es pura potencialidad.

Sheldrake y los campos morfogenéticos. El cuerpo vital, los chakras y las emociones

Rupert Sheldrake establece la presencia de lo que llaman campos morfogenéticos, que contienen los planos y programas de los órganos y partes del cuerpo.
Sobre el cuerpo físico están estos campos que se comunican con ellos, en el caso de los órganos más grandes, a través de los chakras. Le indican al ADN de las células que proteínas sintetizar por su localidad. De esa forma se producen células del hígado en el hígado, células de músculos en los músculos y neuronas en el cerebro.
En estas vías de comunicación que son los chakras se producen cosquilleos, que se perciben como sentimientos, que cuando pasan por el cerebro son interpretados y se convierten en nuestras emociones.
Estamos frente a un cuerpo no material, que existe en un espacio sin espacio tiempo, llamado el cuerpo vital, que sería el primer cuerpo sutil, no material, que rodea a nuestro cuerpo físico.

El pensar, su objetivo y su localización. El cuerpo mental, los pensamientos, su representación en el cerebro, entrelazamiento e identificación

Otro cuerpo sutil con el que disponemos es el cuerpo mental, cuyos objetos son los pensamientos.
Los pensamientos generan una representación en el cerebro que es la razón por la que nos identificamos con este y de ahí con el cuerpo.
Los pensamientos producen memoria en el cerebro y en la conciencia inmaterial. La memoria que se graba en el cuerpo se asocia con los condicionamientos y la que se graba en la conciencia con las habilidades desarrolladas.
Estas habilidades desarrolladas son las que permanecen en la siguiente reencarnación y hacen que las personas nazcan muy diestras en ciertas habilidades, que claramente traen de vidas pasadas.
La función del cuerpo mental es procesar significados y no información, que es a lo que lo tenemos dedicado hoy en día.


La intuición, la creatividad fundamental, los arquetipos, el cuerpo supramental

El tercer cuerpo sutil, el supramental, es la fuente de la creatividad, a través de mensajes que percibimos como intuiciones.
En ese cuerpo se encuentran localizados los arquetipos, que son la matriz generadora de capacidades específicas como la belleza, el amor, la justicia, la abundancia, la bondad, la verdad, la plenitud.
Nosotros estamos predeterminados hacia ciertos arquetipos, por ejemplo los empresarios o emprendedores, que conectan con el arquetipo de la abundancia. Ellos podrían conectar con un segundo arquetipo como la bondad y ser empresarios destacados.


El espíritu, la felicidad, somos uno

En el cuarto cuerpo, espiritual, es cuando experimentamos la iluminación o la experiencia de ser parte de todo, experimentar que somos uno con todos y con todo.
Y eso se vive como dicha plena.


El anhelo de las religiones; volver a ser uno. La iluminación

Las religiones han captado por la intuición el anhelo de religarnos, de ser unidad, que es nuestra realidad a nivel de la pura conciencia.
Namaste dicen en el oriente, que significa “te saludo desde ese punto donde tu y yo somos uno”.


¿Cómo esto en la medicina?

Según esta concepción, la medicina y los médicos conectados con el arquetipo de la plenitud, deben mirar a la persona como la suma de todos los cuerpos, pues su mal funcionamiento puede estar en cualquier cuerpo o en varios de ellos.
Entender además que quien produce la enfermedad es la conciencia y es con cierta intención u objetivo.
La medicina homeopática ha logrado procesar los principios activos de las sustancias medicinales, propagando en el medio que la sostiene, la dimensión sutil de su cuerpo vital, sin destruirla como hacemos al procesar nuestros alimentos.
Lo que Amit Goswami propone es una medicina integral, que incorpore todas las medicinas alternativas más la medicina alopática, de nuestro paradigma materialista científico, exclusivamente para la intervenciones de urgencia. Las enfermedades crónicas, con pura medicina alternativa, que además es mucho más barata.


¿Cómo esto en la economía?

Si nos vemos como la suma de todos estos cuerpos, los alimentos deben ser procesados de manera de conservar en ellos su parte vital sutil. Lo mismo los cosméticos y los medicamentos, como los concentrados vitamínicos.
Las empresas deben valorar la irradiación en el entorno de personas desarrolladas y tomar conciencia de su valor tanto en el clima y creatividad interna, como de la forma en que la empresa conecta con la sociedad, con las personas clientes.
Y alinear el propósito de la empresa con el propósito de las personas que trabajan en ella, conscientes de la potencia de la intención de la conciencia.

domingo, mayo 01, 2022

La clara aparición de la conciencia en las experiencias cercanas a la muerte

Esto que reporta el Dr Manuel Sans Segarra luego de conversar con personas que estuvieron clínicamente muertas y fueron traídas de vuelta a la vida por los servicios médicos de la modernidad, ilustran con claridad lo que es la conciencia y su relación con el cuerpo físico.

Este doctor de Barcelona, tiene registros de cinco personas, con las que conversó, después de haber estado clínicamente muertos, reportando una de ellas exactamente lo siguiente:

  • La persona rehúsa a que le expliquen los hechos médicos por los que pasó, pues los conoce todos; estuvo presente 
  • Estando en muerte clínica y cerebral, experimenta una salida brusca del cuerpo
  • Se sitúa más arriba en la sala del quirófano, donde la están interviniendo
  • Ve todo lo que está pasando desde su ubicación
  • Intenta ponerse en contacto con los médicos y al intentar tocar al médico principal, lo atraviesa con la mano
  • El médico insiste en que la enferma estuvo clínicamente muerta mientras todo esto ocurre
  • Además se daba cuenta de lo que pasaba en la sala de al lado, una sala de recuperación y en un quirófano más allá; todo esto con extremo detalle
  • Experimentaba una sensación de paz, armonía y gozo
  • Hace contacto con seres luminosos de mucha luz
  • Hace contacto con su madre, lo que le produce una gran alegría, pues ella había fallecido hacía poco
  • Ve un túnel o puente, al fondo del cual ve mucha luz y a medida que avanza por él, aparte de la paz, armonía y gozo, siente amor
  • Mientras esto ocurre es capaz de visualizar toda su vida, presente, pasado e incluso futuro
  • Los seres luminosos le dicen que tiene que volver, pues no había terminado su ciclo; ella se opone
  • La auténtica vía crucis está en la dimensión humana, dice ella
  • El otro lado es algo extraordinario
  • La vuelta al cuerpo a veces es violenta, lo que depende de una sintonía cuántica entre cuerpo y espíritu
  • Esto qué ha experimentado, dice, no es un sueño, sino una auténtica realidad
  • El hipocampo de la paciente está en paro, dice el médico, que es donde se registra la memoria y a pesar de ello la memoria de la paciente es exhaustiva.

Estos reportes confirman el hecho de que tenemos un cuerpo y una conciencia que viven en planos distintos de realidad.
El cuerpo existe en el espacio-tiempo que nosotros conocemos, pero la conciencia pertenece a un plano de realidad que accede a un plano de realidad no local, donde presente, pasado y futuro están ocurriendo simultáneamente.

La muerte no es tan mala, pues lo que hay al otro lado, no es nada de malo.
Cuando morimos no se acaba todo. La conciencia se separa y sigue su rumbo.

Todo esto es coherente con lo dicho por el físico cuántico hindú Amit Goswami, que dice que el universo es conciencia y la materia es una manifestación de la conciencia. Y que somos una parte cuerpo físico y cuatro partes espíritu o conciencia. Ver más de Amit Goswami aquí.

jueves, junio 30, 2022

Libro Haz lo que viniste a hacer de Patricio Rivas

Terminé leyendo un poema que puso de cierre, que ilustra perfecto el meollo del libro, con una carcajada. Genial, me salió decir desde el fondo de mi alma.
Qué cantidad de sabiduría claramente escrita en 150 páginas. Pato Rivas, te pasaste. Hablo así, con confianza, pues es amigo mío.

Si, separa el Ego del verdadero Ser que somos (SqS). El Ego es el yo con el cual habitualmente nos identificamos. Ese que busca construir una identidad satisfactoria para el mundo donde le tocó nacer y que entiende la felicidad como tener tranquilidad económica y vivir placeres mundanos como comer rico, reírse con amigos y viajar. Y de eso se trata la vida.

Pero no es así. Nunca seremos verdaderamente felices siendo así; por mucha convicción que le pongas.

La tesis es la siguiente: venimos a esta vida con una misión específica, a hacer algo en particular; pero cuando entramos en este cuerpo material, se nos olvida.
Patricio describe aparte del yo o Ego, a tres cuerpos que nos constituyen: el cuerpo vital, que nos da la energía para darle vida a la materialidad de nuestro cuerpo; el cuerpo emocional que nos da los sentimientos que nos impulsan a actuar en ciertas direcciones; y el cuerpo mental, que nos permite reflexionar e ir más allá del animalito que seriamos solo con los dos cuerpos anteriores.

Bueno, tanto el yo o Ego, como los tres cuerpos mundanos, harán lo posible para impedirte conectar y ser gobernado por el ser que verdaderamente eres (SqS) y lo que este vino a hacer para la humanidad.
El libro está plagado de ejemplos reales de personas notables, buenas y malas, que han lidiado en este contexto. Teniendo éxito y fracasando.
Patricio Rivas es un profesor, eso es a lo que él vino en esta encarnación; y lo hace muy bien.

Solo seremos verdaderamente felices, haciendo aquello a lo que el Ser que somos vino a este planeta. No hay otra.

Noto una tremenda similitud de esta concepción de Patricio Rivas, con el planteamiento de Amit Goswami, que brota en su caso de su experiencia con la física cuántica.
En él, estos tres cuerpos de Pato, son tres cuerpos de conciencia, etéreos, pertenecientes al espacio no local, de la conciencia, donde el espacio-tiempo no corre.
Por eso, cuando conectamos con el SqS de Pato o la conciencia que somos tras el velo del Ego, accedemos a poderes sorprendentes, como el entanglement o conexión entre personas, el poder de la intención, que en un experimento de la física cuántica, hace aparecer fotones, cuando antes en que nadie miraba, solo habían ondas inmateriales.

Lo mejor del libro de Patricio Rivas es que te deja instalado con claridad para dónde debes ir en la vida y qué cuidados debes tener para no colapsar con todos los esfuerzos que los cuerpos terrenales y el Ego harán por distraerte de tu misión, pues su existencia y gravitancia están vitalmente en juego.

Pato, me quedé pensando en estos personajes que dices tú que vienen a hacer el mal, directamente como misión del ser que son (me costó tragármelo), como Hitler.
Por qué Dios o el universo podría disponer que estos seres existieran ? Y sí, cuando se dan ciertas circunstancias, como dictaduras, desórdenes, salen a campear y dejan las grandes cagadas.
Y es ahí donde pienso que esos grandes líos que generan, podría ser la materia prima, el contexto adecuado para que el resto de la humanidad se pegue el salto de conciencia que hace falta, como ese que señalas de la conciencia que se percata de la existencia del otro. Es justamente el paso en que estamos, pasando a una conciencia más inclusiva, donde todos los no vistos, abusados y ninguneados, son vistos e incorporados, para seguir a la siguiente etapa de nuestra evolución de conciencia.

Muchas gracias Pato, por tu lúcido aporte muy claramente relatado.

Referencias:
Entrevista a Patricio Rivas en relación al libro

miércoles, agosto 23, 2023

Libro El universo en un solo átomo del Dalai Lama

El Dalai Lama mismo escribe este libro. Su nombre verdadero es Tenzin Gyatso. Nació el año 1935, en julio, por lo que tiene en la actualidad 88 años.
A sus 6 años fue detectado como la nueva encarnación del Dalai Lama, trasladado a la capital del Tibet, Lhasa, donde inició su educación para a los 16 años ser envestido como el 14avo Dalai Lama del Tibet.
En la década de 1950 el Tibet fue invadido por China y el Dalai Lama y muchos tibetanos arrancaron y se exiliaron en la India. El Dalai Lama vive en la actualidad en Dharamsala, India.

La formación de este niño se centrará en los libros del budismo, que mira más bien hacia el interior de la persona. Mira con suma detención la subjetividad, la conciencia y los estados mentales. En su lenguaje no existe una palabra para emoción, sino que distinguen sobre 50 estados mentales interiores. Son expertos en interioridad.
Este Dalai Lama en particular, siempre mostró gran interés por los escasos objetos mecánicos con que se encontró en este país montañoso, donde la altura media es de 4800 mts de altitud. Se transformó en un experto desarmador de un reloj, una cámara proyectora y uno de los escasos autos que disponía a modo decorativo el Dalai Lama, porque en ese tiempo no había calles por donde andar.

Al llegar a la India le llaman mucho la atención los avances tecnológicos y la ciencia. Empieza a aprender, mucho ayudado por personas en particular que le enseñan.
Viaja a Europa, a Inglaterra y empieza a conocer a científicos connotados como David Bohme y el chileno Francisco Varela, con los que establecerá estrechos vínculos.
Fue Francisco Varela quien le da la idea y participa del primer encuentro entre científicos de distintas especialidades y el Dalai Lama y su séquito de monjes budistas. Será un encuentro de una semana de duración cada dos años, en Dharamsala.

Lo que aquí se inicia es un diálogo notable entre oriente y occidente; entre la ciencia y la espiritualidad, se podría decir.
Asistirán destacados cosmólogos, que estudian el universo y su formación a través del Big Bang. Físicos expertos en relatividad y física cuántica. Biólogos qué estudian genética, el ADN, neurología y las tecnologías de intervención a nivel del ADN.
Uno de los temas que mira con detención el Dalai Lama es el método científico y su ámbito de cobertura. Se da cuenta de su foco en la materia, la materialismo y su escaso abordamiento de la subjetividad de las personas. Esto último sólo es abordado estudiando la neurología y el funcionamiento del cerebro, ámbito científico del cual asisten también varios científicos.

El budismo distingue los seres sensibles de los no sensibles. Los seres humanos, los animales, los perros, las vacas, son seres sensibles. Las plantas son no sensibles, para ellos. No sé qué dirán cuando vean estos experimentos donde se escucha la música de las plantas.
La ciencia quiere saber, para después manipular, usar, beneficiarse de lo aprendido.
Los budistas investigan la subjetividad humana, la conciencia, para disminuir lo más que se pueda el sufrimiento. De todos los seres sensibles.

Desde la mirada que emerge de estas conversaciones, ambas partes descubren que sólo abarcan una parte de la realidad completa. Que la realidad completa requiere la incorporación de ambos mundos.
El Dalai Lama habla de ciencia en tercera persona, y ciencia en primera persona. La ciencia de la conciencia, sería una ciencia, o pretendida ciencia, que investiga la interioridad del ser humano, su mente y su conciencia.
La ciencia occidental reduce la realidad a lo material; es reduccionista.

Ambos lados de estos diálogos aprenden mucho de las contrapartes. Se dan cuenta de sus ignorancias y quieren ir más allá. Estas reuniones bianuales llevan años y no se han detenido. En el video qué pongo al final se ven claramente y se siente el espíritu de estos encuentros.
Me quedo con una gran ilusión de que se avance hacia incorporar la subjetividad en la forma de una ciencia de la conciencia, para darnos cuenta de lo que nos hemos estado perdiendo sin esta mirada, donde los ámbitos que aparecerán serán muy probablemente éticos, morales, filosóficos e incluso paradigmáticos.

En la física cuántica el Dalai Lama encuentra afinidad con la visión budista de que todo brota de la nada, de la nada que está en el centro de la conciencia. Esto en contraposición de la visión materialista occidental, que asienta todo en la materia.
La materia, dirá otro pensador y físico cuántico (Amit Goswami), es una manifestación de la conciencia.
Estaremos tan perdidos en occidente y por eso estamos dejando tantos estropicios ??